<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-7548632</id><updated>2011-12-15T03:35:16.293+01:00</updated><category term='gato'/><category term='gtv'/><category term='asiento'/><category term='pintura'/><category term='cuero'/><category term='tren'/><category term='chubasquero'/><category term='venta'/><category term='gts'/><title type='text'>Mi Vespa y yo</title><subtitle type='html'>Desde una Vespa el mundo se ve distinto. 
Ahora que recorro la vida sobre una, quiero contarlo.</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://mivespa.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7548632/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mivespa.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Fernando Galán</name><uri>https://profiles.google.com/111788836651695988389</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh6.googleusercontent.com/-i3g5TNAo_tg/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAABkY/Vf_WgttnavA/s512-c/photo.jpg'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>98</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7548632.post-1063564007152086265</id><published>2006-11-07T23:50:00.000+01:00</published><updated>2006-11-08T01:21:15.348+01:00</updated><title type='text'>Final y Principio</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger2/3800/921/1600/IMG_5625.jpg"&gt;&lt;img style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger2/3800/921/320/IMG_5625.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;A las seis en punto de la tarde de hoy día siete de noviembre de 2006 he aparcado definitivamente &lt;strong&gt;MiVespa&lt;/strong&gt; querida cuando su marcador indicaba 44.440 kilómetros de aventuras. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Quizá debería haber derramado alguna lagrimita pero la verdad es que no me han salido, posiblemente porque la interminable lluvia ya mojaba suficiente todo o tal vez porque unos minutos después salía hacia el concesionario para recoger la nueva GTS que ha salido de la tienda reluciente y con un uno en el contador de su display digital. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Quizá debería haber saltado de alegría pero la verdad es que no me ha salido, posiblemente porque la interminable lluvia dificultaba cualquier cabriola o tal vez porque unos minutos antes había aparcado a mi querida compañera que durante tanto tiempo me ha servido de amiga más que de medio de transporte.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Para colmo, aún nadie se ha interesado por ella, por lo que la seguiré viendo aparcada a la puerta de casa y sin poder moverse porque he dado de baja el seguro. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Estoy convencido de que a Mi querida y veterana Vespa aún le queda mucha vida y espero que alguien se de cuenta pronto para que venga a recogerla pues no se merece morir en el olvido de una calle mojada. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Quizá este sea el final de este blog. O quizá el principio de otro. Quizá.&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7548632-1063564007152086265?l=mivespa.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mivespa.blogspot.com/feeds/1063564007152086265/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7548632&amp;postID=1063564007152086265&amp;isPopup=true' title='13 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7548632/posts/default/1063564007152086265'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7548632/posts/default/1063564007152086265'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mivespa.blogspot.com/2006/11/final-y-principio.html' title='Final y Principio'/><author><name>Fernando</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://photos1.blogger.com/blogger/8114/211/1600/2003-08-AutorretratoW.jpg'/></author><thr:total>13</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7548632.post-7745803206300128979</id><published>2006-10-25T23:56:00.000+02:00</published><updated>2006-10-26T00:25:50.644+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='venta'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='pintura'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='tren'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='gts'/><title type='text'>Un ratito a pie...</title><content type='html'>...y otro ratito andando. Así voy desde hace ya... pues más de diez días. Y resulta que tengo dos vespas... o al menos eso se supone.&lt;br /&gt;¿Y cómo es posible eso?&lt;br /&gt;Muy sencillo. &lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt;, la de siempre, la de toda la vida, la que me ha acompañado a todas partes durante los dos últimos años, necesitaba, como sabrán los lectores asíduos, &lt;a href="http://mivespa.blogspot.com/2006/08/el-parte.html"&gt;una manita de pintura&lt;/a&gt; y la nueva, la flamante GTS que tengo pedida desde hace... desde hace... "está viniendo de Italia". Qué digo yo que aunque la hubiesen traído rodando ya debería estar aquí así que más bien pienso que la traen empujando o a hombros para no desgastarla.&lt;br /&gt;Y entre tanto, como decían en mi pueblo, una por otra, la casa sin barrer.&lt;br /&gt;La verdad es que en el tren no se va tan mal pero, claro, no es lo mismo y, en cierto modo, uno se siente más alienado, más masa, con menos poder de decisión, más abocado a lo que la clase dirigente, Renfe en este caso, quiera hacer con tu vida. Que ellos quieren que te pares en un túnel, pues tú te paras. Que quieren que vayas apretado, pues tú, apretado. Es lo que tiene la democratización del transporte, así todo el mundo puede viajar aunque sea teledirigido. Y la verdad es que no se pasa tan mal. He aumentado el número de páginas leídas por día y ahora conozco más gente. Quizá también sea una ventaja que este periodo sobre raíles haya coincidido con la época de más lluvias desde hacía años porque lo cierto es que en tren te mojas menos que en moto. Vamos, eso, ni se duda. Ah, y te ponen música clásica. Vamos, el no va más. Tanto es así que, cuando las vías cruzan por encima de las autopistas de circunvalación y veo las ríadas de coches permanentemente parados, hasta me pienso si seguir utilizando el tren. Claro que, luego compruebo los horarios y el tiempo total que tardo en llegar a los sitios y, se me quitan las ganas. Vamos, que donde esté &lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt;, que se quite todo.&lt;br /&gt;Bueno, &lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt; o la sustituta, porque ni os cuento las ganas que tengo ya de conducirla. Hace un par de días me dijeron que ya había llegado a Madrid. Al principio me puse contento y, iluso, llegué a pensar que esta misma semana la conduciría pero, luego, puestos a calcular, si en venir de Italia ha tardado dos meses, en llegar desde Madrid a Madrid tardará lo menos dos semanas.&lt;br /&gt;En realidad, aún puede tardar un poco porque, incomprensiblemente, todavía no he logrado vender la protagonista de estas páginas. Incomprensible pero cierto. Ni tres semanas de anuncio en &lt;em&gt;&lt;a href="http://www.motociclismo.es/"&gt;Motociclismo&lt;/a&gt;&lt;/em&gt; ni un mes en &lt;em&gt;&lt;a href="http://www.segundamano.es/"&gt;Segundamano&lt;/a&gt;, &lt;/em&gt;ni varios días en esta misma página, ni el boca a boca. Nada. Prácticamente nadie se interesa por &lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt;. Pero no es que no les guste, o les parezca cara, no, es que ni siquiera me llama la gente. Creo que, desde que puse el primer anuncio hasta hoy habré recibido dos o tres llamadas. Y para uno al que le gustaba -mucho, según aseguraba- vive a setecientos kilómetros de mi casa y no se atreve a venir a por ella. Tendré que seguir esperando pero, os advierto, queridos lectores, que os perdéis una auténtica joya. Y más ahora que, cuando vuelva, lo hará tan reluciente como recién salida de fábrica.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7548632-7745803206300128979?l=mivespa.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mivespa.blogspot.com/feeds/7745803206300128979/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7548632&amp;postID=7745803206300128979&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7548632/posts/default/7745803206300128979'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7548632/posts/default/7745803206300128979'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mivespa.blogspot.com/2006/10/un-ratito-pie.html' title='Un ratito a pie...'/><author><name>Fernando</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://photos1.blogger.com/blogger/8114/211/1600/2003-08-AutorretratoW.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7548632.post-5327492618784504739</id><published>2006-10-13T00:00:00.000+02:00</published><updated>2006-10-13T00:33:43.097+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='gtv'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='cuero'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='gato'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='asiento'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='chubasquero'/><title type='text'>Descubrimiento</title><content type='html'>A veces, tienes que irte con otra para descubrir las ventajas de la tuya propia. Cada cual que piense lo que quiera pero eso es justo lo que se me vino a la cabeza cuando tomé &lt;strong&gt;MiVespa&lt;/strong&gt; después de dos días conduciendo la nueva y deslumbrante &lt;a href="http://www.es.vespa.com/es_ES/vespa/gtv/default.aspx"&gt;GTV&lt;/a&gt;. Como he dicho en las notas anteriores, la mía necesitaba un pequeño repaso, una última puesta a punto antes del cambio de manos. Quiero que su nuevo propietario se lleve una buena impresión y la conduzca tan contento como yo durante muchos kilómetros.&lt;br /&gt;El caso es que, al quedarme sin moto y no poder vivir sin una Vespa entre mis piernas, conseguí que me dejaran para probar el nuevo modelo presentado para celebrar el sesenta aniversario de la marca. Tengo que reconocer que al primer golpe de vista me defraudó un poco. El gris elegido me parecía demasiado frío, el faro sobre la rueda no me terminaba de convencer y, lo peor de todo: un horrible reloj digital donde hubiese quedado inmejorable uno analógico. Sin embargo, este modelo posee un atractivo que no deja indiferente a nadie. El manillar cromado. la cúpula y... para mi gusto, lo mejor: el asiento partido tapizado en cuero auténtico.  En definitiva, una maravilla que me terminó de engatusar cuando me subí a ella y comprobé lo tremendamente ágil que resulta.&lt;br /&gt;Pero... ¿he dicho "engatusar"? ¿He dicho que lo que más me gustó fue su asiento de cuero? Los gatos callejeros debieron pensar lo mismo. Apenas había recorrido veinte kilómetros con esta preciosidad casi sin estrenar cuando la aparco para hacer un recado que no me llevaría más de diez minutos. Al regresar dispuesto a aposentar de nuevo mis nalgas sobre el noble cuero, compruebo que un (¿c...ón!) gato callejero ha hecho lo propio con sus uñas convirtiendo en girones el flamante asiento. Imaginad mi disgusto.&lt;br /&gt;Resignado, continúo con mis quehaceres. Eso sí, desde ese momento, cada vez que tengo que dejar la moto aparcada, la cubro convenientemente con un providencial chubasquero que he descubierto que viene incorporado a la moto bajo el propio asiento. ¡Qué detallistas estos italianos! me digo mientras protego el cuero parada tras parada.&lt;br /&gt;Así sucedieron dos días. Al tercero devolví la prestada y recogí &lt;strong&gt;Mi Vespa &lt;/strong&gt;del taller (aún sin terminar pero esto es tema de otra historia). Conduzco hasta casa. Aparco. Levanto el asiento para guardar los guantes y compruebo que... ¡&lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt; tenía un chubasquero exactamente igual al de la GTV! y ese chubasquero llevaba ahí desde el día que nació, hace ya más de tres años.&lt;br /&gt;Toda la vida de la moto ocultando un chubasquero y yo, conduciéndola a diario, no me había dado ni la más mínima cuenta... Ahora ya sé que si llueve puedo proteger el asiento (aunque sea de eskai) con el chubasquero incorporado pero he tenido que serle infiel con otra para darme cuenta de las ventajas de la propia. Lo peor es que me temo que eso mismo nos pasa a muchos con todo... ¡y así nos va!&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7548632-5327492618784504739?l=mivespa.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mivespa.blogspot.com/feeds/5327492618784504739/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7548632&amp;postID=5327492618784504739&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7548632/posts/default/5327492618784504739'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7548632/posts/default/5327492618784504739'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mivespa.blogspot.com/2006/10/descubrimiento.html' title='Descubrimiento'/><author><name>Fernando</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://photos1.blogger.com/blogger/8114/211/1600/2003-08-AutorretratoW.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7548632.post-115931380971779216</id><published>2006-09-27T01:16:00.000+02:00</published><updated>2006-10-12T23:53:31.762+02:00</updated><title type='text'>El aforador desaforado</title><content type='html'>Llené el depósito. No pensé que tocase tan pronto pero, como me encanta visitar a mis amigas de la gasolinera, no me importó tanto (y eso que cada vez veo menos a la que más me gusta...) . Recorrí unos pocos kilómetros y, de refilón, buscando otra cosa, encontré la aguja del nivel de combustible... ¿por la mitad? No es posible.  Si sólo he recorrido unos cuarenta o, como mucho, cincuenta kilómetros... vale, soy positivo; buscaré el lado bueno: a la mañana siguiente tendré una nueva ocasión para ver de nuevo a mi "amiguita mestiza". Creo que ya soy famoso entre todo el personal femenino de esa cadena de gasolineras; y eso que no saben que hablo sobre ellas en la red pero esta mañana tampoco está la que más me gusta. Aún así tengo que parar a llenar. Esta vez me aseguro que rebose el depósito pero... miro a la aguja después de pagar y ¿otra vez por la mitad? ¡no es posible! Esta vez me he asegurado pero, por si acaso, al día siguiente vuelvo a visitar el oasis y, como era de suponer, sólo caben en el depósito tres euros de combustible y, lo que es peor, tras llenar, se enciende la luz de la reserva. ¡No! Lo que me temía: el aforador que me arreglaron hace apenas un mes, se ha vuelto a romper.&lt;br /&gt;Voy a mi mecánico de cabecera y le cuento el problema. Ni se inmuta: "&lt;em&gt;Traémela la semana que viene y te vuelvo a cambiar el aforador".&lt;/em&gt;  ¡Pero si lo acabas de cambiar! le digo asombrado. &lt;em&gt;Ya &lt;/em&gt;-me contesta- &lt;em&gt;pero están viniendo fatal. A las equis nueve se lo tengo que poner nuevo cada dos meses&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;Decía mi médico que, mal de muchos, epidemia, así que, desolado, me pongo el casco y vuelvo a mi lugar con la mirada fija en la lucecita amarilla del cuadro de mandos. De nuevo tendré que calcular el consumo de gasolina, al menos hasta la semana que viene que vuelvan a cambiarme el aforador desaforado. Menos mal que, mientras tanto, tendré muchas más oportunidades de visitar a mis gaslineras favoritas.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7548632-115931380971779216?l=mivespa.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mivespa.blogspot.com/feeds/115931380971779216/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7548632&amp;postID=115931380971779216&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7548632/posts/default/115931380971779216'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7548632/posts/default/115931380971779216'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mivespa.blogspot.com/2006/09/el-aforador-desaforado.html' title='El aforador desaforado'/><author><name>Fernando</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://photos1.blogger.com/blogger/8114/211/1600/2003-08-AutorretratoW.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7548632.post-115879309238315463</id><published>2006-09-21T00:27:00.000+02:00</published><updated>2006-10-12T23:53:31.683+02:00</updated><title type='text'>En Venta</title><content type='html'>Sí, puede que esto sea el final de este blog. O puede que no. &lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt; está circulando sus últimos días bajo mis puños pero no me voy a bajar de una Vespa, sólo la voy a cambiar por otra más nueva. Y no porque mi querida GT presente síntomas de enfermedad o porque me haya defraudado. Nada más lejos de la realidad. De hecho, no estoy nada convencido de la decisión que acabo de tomar, que sólo responde a un impulso, a un flechazo, a un enamoramiento repentino que quizá tenga consecuencias nefastas.&lt;br /&gt;¿Cuántos cuarentones se han enamorado de jovencitas y por correr a su lado han dejado todo? Hasta un amor consolidado y fiable... Pues ese es mi caso. He visto pasar &lt;a href="http://www.es.vespa.com/_vti_g3_vers.asp?brand=VESPA&amp;country=ES&amp;amp;language=S&amp;mod=VGP-VESPAGTS&amp;amp;vers=VGP-VESPAGTSABS"&gt;la nueva GTS &lt;/a&gt;y al enamorarme de su lozanía, abandono mi fiel compañera.&lt;br /&gt;En mi descargo debo decir que los kilómetros no pasan en balde. Que a diario recorro más de cincuenta kilómetros con &lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt; y que, aunque ahora se encuentra perfectamente, a ese ritmo pronto presentaría achaques y que por eso prefiero que ahora, que aún es joven, pase a otras manos que la vayan a tratar mejor que las mías.&lt;br /&gt;Hemos pasado tantas aventuras juntos que representa más que una simple máquina. Como habréis podido leer en estas páginas, es una compañera y por eso no quiero que vaya muy lejos. Intento que se la quede algún amigo o conocido. Alguien que sepa que se lleva un motor con alma pero aún nadie se ha interesado por ella y empiezo a pensar que voy a tener que quedarme con dos Vespas aunque no se si serían capaces de convivir en el mismo parking.&lt;br /&gt;Por eso te invito a ti, que lees esto habitualmente y ya conoces a &lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt; como si fuera tuya, a que la conduzcas todos los días. Te aseguro que no te arrepentirás.&lt;br /&gt;El blog quizá siga con las aventuras de la GTS ¡roja! o quizá no. Pero aún queda por contar toda la aventura de la venta y, eso es otra historia.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7548632-115879309238315463?l=mivespa.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mivespa.blogspot.com/feeds/115879309238315463/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7548632&amp;postID=115879309238315463&amp;isPopup=true' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7548632/posts/default/115879309238315463'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7548632/posts/default/115879309238315463'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mivespa.blogspot.com/2006/09/en-venta.html' title='En Venta'/><author><name>Fernando</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://photos1.blogger.com/blogger/8114/211/1600/2003-08-AutorretratoW.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7548632.post-115698162313202366</id><published>2006-08-31T01:05:00.000+02:00</published><updated>2006-10-12T23:53:31.601+02:00</updated><title type='text'>No hay aventura</title><content type='html'>Hoy tenía todos los ingredientes para escribir una gran aventura pero la noticia es que no hay noticia. Que el tema daba juego ha quedado demostrado a lo largo de los dos años de existencia de este blog, sin embargo, a la hora de la verdad, todo ha quedado en nada.&lt;br /&gt;Imaginad la situación.&lt;br /&gt;Madrid. Agosto. Tres de la tarde. Hay que transportar durante veinte kilómetros, incluyendo quince de carretera, lo siguiente:&lt;br /&gt;- Una mochila con patines de línea&lt;br /&gt;- Una barra de pan cinco cereales&lt;br /&gt;- Una carpeta con partituras&lt;br /&gt;- Un bolso&lt;br /&gt;- Una bolsa de papel con otro bolso para regalar&lt;br /&gt;- Un jersey rojo de rayas&lt;br /&gt;- Un casco aparte de los que se utilizan&lt;br /&gt;- Mi morena favorita&lt;br /&gt;- y... ¡una pizarra de 100 x 50 cm!&lt;br /&gt;Todo eso en &lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt;.&lt;br /&gt;Imaginad la escena: por un lado la moto y por otro, desplegado alrededor de ella todo lo que hay que transportar como si fuese un catálogo. Se admiten sugerencias. ¿Cómo lo hubieses llevado tú? Una pista: la mochila con los patines no cabía en el cofre.&lt;br /&gt;Durante toda la mañana previa al traslado, mi compañera de viaje me estuvo preguntando: ¿vamos a caber? ¿Cómo vamos a llevar la pizarra? ¿No será peligroso? No te preocupes, llegaremos sanos y salvos y sin problemas. Además, lo pasaremos bien y, en último caso, tendremos algo que contar en el blog. "Vale, vale, está bien pero... ¿no será peligroso?"&lt;br /&gt;No voy a detallar como entró todo pero el caso es que logramos distribuir todo en los huecos de la moto salvo... claro, ¡la pizarra!&lt;br /&gt;&lt;a href="http://mivespa.blogspot.com/2005/12/la-tabla.html"&gt;Ya había llevado &lt;/a&gt;en &lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt; un cuadro descomunal y eso me confería cierta tranquilidad aunque confieso que aún no había pensado en la solución definitiva. Miré la moto, miré la pizarra, comparé medidas y verifiqué que no había muchas opciones así que situé la pizarra en vertical entre el cofre y la espalda de mi acompañante, convenientemente atada, eso sí.&lt;br /&gt;No soy ingeniero ni entiendo mucho de aerodinámica pero imaginaba que esa colocación podía plantear problemas a unas horas y en una época del año en que las corrientes térmicas se muestran especialmente juguetonas. A diario, sin carga, puedo comprobar como en un par de curvas el viento juega con la moto a su antojo.&lt;br /&gt;Pero nos arriesgamos. Rebajé considerablemente la velocidad de crucero y observé por el retrovisor los posibles movimientos de la pizarra. No se movía y mi acompañante me hacía señas con la mano de que todo iba bien. Salimos a la carretera y todo seguía bien. Llegamos a la zona de más viento y la pizarra sin moverse. En la curva donde da la vuelta el viento, la pizarra fija a la moto. Tuve tentaciones de acelerar pero no quise arriesgar más.&lt;br /&gt;En ese momento, comprobé como la mayoría de los que viajaban en los coches se nos quedaban mirando y volvían la cabeza para no perder detalle. Entonces se me ocurrió una cosa que provocó mi risa a carcajadas mientras no dejaba de conducir y vigilar por el retrovisor. Pensé que podíamos haber escrito en la pizarra algo como "Recién casados". Entonces mirarían con razón. Y pitarían, seguro. Imaginaba la reacción de los conductores leyendo el letrero imaginario en la pizarra y no paraba de reír yo solo mientras mi compañera, contagiada, se reía de mi por inercia, ignorante de lo que sucedía en realidad. Después de eso seguí imaginando posibles letreros en la pizarra tales como remedos de los que coloca la DGT en sus paneles: ¡Cuidadíinnn, que te quedan tres puntitos! o ¡Tronco, no te pases! y con cada lema nuevo mi risa aumentaba bajo el casco.&lt;br /&gt;Eso era lo único que sucedía: dentro de mi cabeza. Por más que miraba por el retrovisor, la pizarra no se movía ni un milímetro (bueno, creo que le dio un par de cabezados a mi compi) y yo pensaba qué narices iba a escribir en esta página si no sucedía nada reseñable. Hasta que me di cuenta que la no noticia es una noticia en sí misma.&lt;br /&gt;Efectivamente, llegamos a casa sanos, salvos, y con la pizarra más entera que el virgo de La Macarena. Entonces, mientras cantábamos victoria, al antebrazo de la morena de &lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt; le entró un temblor misterioso, improcedente y, en apariencia, inexplicable. ¡Tengo que tocar el piano! me dijo alarmada y comenzamos las averiguaciones.&lt;br /&gt;Una vez repasados los hechos, constatamos que había viajado durante quince kilómetros sujetando con fuerza uno de los lados de la pizarra y que la tensión en el tendón le había provocado el mencionado temblor así como la inesperada estabilidad de la pizarra.&lt;br /&gt;Tras el susto inicial, la pianista recuperó su tensión habitual y los tendones respondieron a las órdenes del cerebro mientras interpretaba magistralmente la Bossa de Ciudad.&lt;br /&gt;Como has comprobado, querido lector, hoy no hay noticia, puesto que no pasó nada y no me queda más remedio que afirmar, aunque me cueste, que hoy, no hay aventura que contar.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7548632-115698162313202366?l=mivespa.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mivespa.blogspot.com/feeds/115698162313202366/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7548632&amp;postID=115698162313202366&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7548632/posts/default/115698162313202366'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7548632/posts/default/115698162313202366'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mivespa.blogspot.com/2006/08/no-hay-aventura.html' title='No hay aventura'/><author><name>Fernando</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://photos1.blogger.com/blogger/8114/211/1600/2003-08-AutorretratoW.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7548632.post-115680893313312667</id><published>2006-08-29T01:42:00.000+02:00</published><updated>2006-10-12T23:53:31.528+02:00</updated><title type='text'>El diablo sobre ruedas</title><content type='html'>Debe existir una ley. Estoy seguro que, con tantas leyes como hay para regular el tráfico y el transporte por carretera debe existir una ley que prohiba a los camiones que transportan escombros ir lanzando granadas contra los que circulan tras ellos. Y, si existe, ¿por qué no se vigila para que se cumpla? Se habla mucho del exceso de velocidad, de la utilización del teléfono móvil y... ¿Qué pasa con los transportes que no cubren su carga? ¿Acaso no suponen un peligro real y diario?&lt;br /&gt;Que nos lo pregunten a todos los que a diario tenemos que usar la A-3 para salir de Madrid. Se podría realizar un estudio estadístico serio pero así, a ojo, podría asegurar que la mitad de los usuarios habituales de esta carretera tienen o han tenido la luna delantera picada o rajada a causa de las piedras que sueltan los camiones que se dirigen al vertedero sin cubrir adecuadamente su carga.&lt;br /&gt;Ya peligroso si viajas en coche, cuando circulas en moto el peligro se multiplica porque hay que convertir la conducción normal en una carrera de slalom para esquivar continuamente los objetos que va desparramando &lt;em&gt;&lt;a href="http://www.pasadizo.com/peliculas2.jhtml?cod=490&amp;sec=1"&gt;El diablo sobre ruedas&lt;/a&gt;&lt;/em&gt;. Objetos, por cierto, de lo más variopinto porque no os podéis hacer una idea de las cosas que tira la gente...&lt;br /&gt;Lo normal es que estos agresores del asfalto, creyéndose &lt;em&gt;pulgarcitos,&lt;/em&gt; vayan dejando un rastro de escombros pero en este cuento no vienen pajaritos a "comerse" las migas y al peligro de impacto se una el de pérdida de adherencia.&lt;br /&gt;Ayer tuve suerte y, en vez de recordar al granizo, la carretera parecía de fiesta pues el camión que llevaba delante lanzaba restos de papel como si fuese confeti. Claro que, no se trataba de pequeños pedacitos de papel sino de sábanas enteras y yo sobre &lt;strong&gt;Mi Vespa,&lt;/strong&gt; mientras trataba de adivinar el recorrido del periódico errante para poder esquivarlo, me imaginaba con un pliego de noticias caducas cubriéndome la cara igual que en las mejores escenas de dibujos animados.&lt;br /&gt;Cuando logré adelantar al lanzador de papel comencé a tocar el claxon y agitar las manos en señal de protesta pero me temo que, en vez de darse por aludido, debió pensar que celebraba la fiesta que él se encargaba de adornar.&lt;br /&gt;Por todas partes busqué un guardia civil para avisarle del peligro pero no encontré ninguno. Imagino que estaría muy ocupado escondido tras el pilar del puente de una autopista de tres carriles para pillar &lt;em&gt;in fraganti&lt;/em&gt; a un "temerario" y desprevenido conductor que circulase a ciento veintidós kilómetros a la hora.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7548632-115680893313312667?l=mivespa.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mivespa.blogspot.com/feeds/115680893313312667/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7548632&amp;postID=115680893313312667&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7548632/posts/default/115680893313312667'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7548632/posts/default/115680893313312667'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mivespa.blogspot.com/2006/08/el-diablo-sobre-ruedas.html' title='El diablo sobre ruedas'/><author><name>Fernando</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://photos1.blogger.com/blogger/8114/211/1600/2003-08-AutorretratoW.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7548632.post-115516282591973884</id><published>2006-08-09T23:27:00.000+02:00</published><updated>2006-10-12T23:53:31.461+02:00</updated><title type='text'>El parte</title><content type='html'>&lt;span style="font-size:78%;"&gt;42.424 km&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Salir del taller, lo que se dice salir del taller, la moto salió perfecta. O sea, me arreglaron lo poquito que había por arreglar y revisaron lo que ya funcionaba bien pero necesitaba mantenerse. O sea, dispuesta para seguir recorriendo muchos kilómetros, como hasta ahora pero...&lt;br /&gt;Llamé a la hora prevista para recogerla:&lt;br /&gt;- Hola Eugenio ¿Qué tal? ¿Tienes lista ya &lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt;?&lt;br /&gt;- Esto... sí pero... verás...&lt;br /&gt;- ¿Qué pasa? ¿Tenía alguna avería gorda que no hubiera visto?&lt;br /&gt;- No... no es eso. Lo que ha pasado es que...&lt;br /&gt;- Chico, me estás asustando. ¿Está bien mi moto? ¿Le ha pasado algo?&lt;br /&gt;- Pues verás... ya que lo preguntas... sí, la moto está bien pero...&lt;br /&gt;- ¡¿Pero qué?!&lt;br /&gt;- Pues que ha venido otra clienta en coche a recoger su moto y mientras maniobraba para dar la vuelta ha tirado una de las motos que estaba aparcada fuera y ésta, al caer, ha golpeado a la tuya y se ha arañado un poco...&lt;br /&gt;- ¡¿Se ha arañado un poco?! ¿Qué es "un poco"?&lt;br /&gt;- No ha sido mucho, te la puedes llevar pero tienes que volver a traerla para que la pintemos. Pero no te preocupes que tengo los datos y el seguro se hará cargo de todo.&lt;br /&gt;Ya me estaba asustando. Caída, arañazo, pintar, seguro... todas esas palabras rebotaban en mi cabeza según salían del teléfono y en su ir y venir por el interior de mi cerebro dibujaban los escombros de un escúter. Insistí: ¿Pero la moto está bien?&lt;br /&gt;- Bueno, ya te he dicho que tiene un golpe en el escudo frontal y alguna cosilla más.&lt;br /&gt;- Ya, sí, pero digo que si está bien, que si anda, que si no se le ha roto nada más que la carrocería.&lt;br /&gt;- Sí, no te preocupes, de todo lo demás está perfecta.&lt;br /&gt;Inmediatamente corrí al taller y comprobé los desperfectos. Los golpes, unidos a la suciedad acumulada de varios días sin usarse y sin lavarse daban a mi querida Vespa un aspecto más bien patético pero me recompuse y evité limpiarla en ese momento con lágrimas.&lt;br /&gt;El propietario del taller me explicó con detalle como había sucedido el accidente, que el causante había reconocido su culpa y estaba dispuesto a dar parte al seguro para que cubriera con los gastos de reparación de &lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt;. Comencé a tranquilizarme. Realmente los daños no eran más que estéticos y, bien pensado, cuando saliese del taller de pintura quedaría realmente como nueva.&lt;br /&gt;Optimista aunque apenado conduje la moto a casa y, casi lo primero que hice fue lavarla a mano centímetro a centímetro, como si curase las heridas de un niño después de una pelea. Me llevó un tiempo considerable pero el resultado mereció la pena. Flamante. Quedó realmente flamante y, entre el brillo de la carcasa, los arañazos apenas si se veían.&lt;br /&gt;Al día siguiente llamé a la autora del desaguisado que, muy simpática y educada pidió disculpas y se ofreció a resolver cualquier posible problema derivado del accidente. Tomamos nota de los datos para dar parte a las respectivas compañías y colgué el teléfono más satisfecho.&lt;br /&gt;Pero estamos en agosto y, Madrid durante este mes se convierte en una ciudad fantasma que vive aletargada. O sea, que ni compañías de seguro, ni talleres, ni concesionarios, sólo unas calles vacías (en obras, eso sí) por las que circular muy a gusto con &lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt; herida.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7548632-115516282591973884?l=mivespa.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mivespa.blogspot.com/feeds/115516282591973884/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7548632&amp;postID=115516282591973884&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7548632/posts/default/115516282591973884'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7548632/posts/default/115516282591973884'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mivespa.blogspot.com/2006/08/el-parte.html' title='El parte'/><author><name>Fernando</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://photos1.blogger.com/blogger/8114/211/1600/2003-08-AutorretratoW.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7548632.post-115378446182617467</id><published>2006-07-25T01:10:00.000+02:00</published><updated>2006-10-12T23:53:31.394+02:00</updated><title type='text'>París</title><content type='html'>&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/8114/211/1600/CRW_4795.0.jpg"&gt;&lt;img style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/8114/211/200/CRW_4795.0.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;42.000 km&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt; ha estado parada durante una semana y... ¡cómo la he echado de menos! ¿El motivo? He salido de viaje y no cabía en el avión. Durante siete días he recorrido las calles de París sin Vespa durante el periodo más caluroso del año, sufriendo la canícula y los rigores del metro sin aire acondicionado mientras veía aparcadas en todas las aceras decenas de Vespas como la mía pero que no eran la mía. Y sin embargo he disfrutado. No sólo de los agotadores paseos bajo el sol tan castigador como el de &lt;a href="http://www.infanciayjuventud.com/anterior/cuentos/cuento10a.html"&gt;Don Rodrigo&lt;/a&gt; o de las tiendas o los clásicos monumentos abarrotados de turistas. No, no sólo he disfrutado con todo eso, también he disfrutado y mucho, con la enorme cantidad y variedad de Vespas encontradas.&lt;br /&gt;A primera vista ya me sorprendió gratamente el parque móvil sobre dos ruedas y los aparcamientos exclusivos y el respeto a los motoristas y su convivencia con mayores (coches) y menores (ciclistas)  pero en el segundo vistazo comencé a descubrir los tesoros vesperos que no eran pocos. Incontables "cincuentas" de &lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/8114/211/1600/CRW_4796.jpg"&gt;&lt;img style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/8114/211/200/CRW_4796.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;los sesenta en perfecto estado de funcionamiento, algún modelo incluso anterior, las lujosas &lt;em&gt;getes&lt;/em&gt; hermanas de &lt;strong&gt;MiVespa &lt;/strong&gt;condimentadas con el catálogo completo de accesorios y algunos descubrimientos como los que ilustran esta nota descubiertos en pleno Saint Germain y que no pude evitar fotografiar. (Si hubiese registrado todas las que me gustaron no hubiese cabido en las tarjetas de memoria ni la puntita de la Tour Eiffel).&lt;br /&gt;Pero las vacaciones terminan siempre pronto y la realidad abofetea más fuerte que un cura a su alumno. Cargué la maleta con bellas postales &lt;em&gt;vesperas &lt;/em&gt;y regresé a la ciudad que nos hace sufrir.&lt;br /&gt;Retiré el polvo acumulado sobre el asiento durante siente días y salí a pasear. Disfruté del clima (sorprendentemente fresco en comparación con el parisino), de las avenidas y de la noche hasta que... pof, pof, pof... la gasolina llegó a su fin sin avisar. Después de una semana sin usar &lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt;, reconozco que no tenía ni la menor idea de por dónde se encontraba el nivel y, debo recordar que aún seguía sin reparar el nivel del depósito.&lt;br /&gt;Tras una llamada de auxilio, no tardé en disponer del respostaje necesario aunque en el tiempo ode espera tuve ocasión de charlar con el simpático y espontáneo conductor de una NRG que se ofreció a ayudarme a lo que fuera menos a llenar el depósito porque, según me confesó, su reserva había chillado hacía, al menos, veinte kilómetros.  Tan simpático me cayó el chaval que no dudé en regalarle algún litro de combustible que aún quedaba en la bolsa de emergencia tras alimentar a &lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt;.&lt;br /&gt;Llegué a casa sin más contratiempos y esta mañana, lo primero que he hecho ha sido llevarla al taller para que le miren todo lo que tengan que mirarle y la dejen mejor aún de lo que está porque tiene que quedar muy guapa ya que... ya que... ...bueno, aún falta algún detalle por ultimar pero... lo más probable es que... dentro de muy poco &lt;strong&gt;Mi Veterana y querida Vespa&lt;/strong&gt; deje hueco libre a su sucesora... (y hasta aquí puedo contar).&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7548632-115378446182617467?l=mivespa.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mivespa.blogspot.com/feeds/115378446182617467/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7548632&amp;postID=115378446182617467&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7548632/posts/default/115378446182617467'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7548632/posts/default/115378446182617467'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mivespa.blogspot.com/2006/07/pars.html' title='París'/><author><name>Fernando</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://photos1.blogger.com/blogger/8114/211/1600/2003-08-AutorretratoW.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7548632.post-115156918449895931</id><published>2006-06-29T01:00:00.000+02:00</published><updated>2006-10-12T23:53:31.326+02:00</updated><title type='text'>10 min.</title><content type='html'>&lt;span style="font-size:78%;"&gt;40.975 km&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Madrid, una concurrida plaza céntrica. Verano. 00:30 h. Abro el cofre, me pongo el casco, la cazadora, los guantes. Arranco &lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt;. Culebreo entre las calles buscando la salida. Un taxi se detiene. Un semáforo se cierra. Dos bellas cruzan de improviso, me obligan a frenar, se asustan, bromeo, sonríen. Esquivo al camión de la basura. Coches con ventanillas abiertas, descapotables. Escucho su música. Gente sale de los bares. Semáforo abierto. Semáforo abierto. Semáforo cerrado. Una moto deportiva a mi lado, su piloto mira de reojo y gira el puño, luz verde, él se queda atrás. Túnel despejado. Horizonte de asfalto. Noche negra. Autopista. Noche fresca. Acelero. La aguja del velocímetro sube. Acelero. Velocidad máxima. Sigo girando el puño. Horizonte de línea discontínua. Curvas perfectas. Velocidad máxima. Vía de servicio. Velocidad máxima. Curva contra curva. Velocidad máxima. Próxima salida. Me inclino sin dejar de girar el puño. Túnel. Freno. Avenida. Badenes. Freno. Semáforo cerrado. Semáforo abierto. Asfalto roto. Giro a la derecha. Giro a la derecha. Mi calle. Sitio libre. Aparco. Corto la corriente. Giro la llave.&lt;br /&gt;00:40 h. Solitaria y silenciosa calle del extrarradio. Corre el aire fresco.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7548632-115156918449895931?l=mivespa.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mivespa.blogspot.com/feeds/115156918449895931/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7548632&amp;postID=115156918449895931&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7548632/posts/default/115156918449895931'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7548632/posts/default/115156918449895931'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mivespa.blogspot.com/2006/06/10-min.html' title='10 min.'/><author><name>Fernando</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://photos1.blogger.com/blogger/8114/211/1600/2003-08-AutorretratoW.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7548632.post-115035386442175189</id><published>2006-06-15T08:43:00.000+02:00</published><updated>2006-10-12T23:53:31.251+02:00</updated><title type='text'>La tromba</title><content type='html'>&lt;span style="font-size:78%;"&gt;40.400 km&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Mi cazadora de cuero no es impermeable. Al menos no aguanta media hora bajo la intensa lluvia de una tormenta de verano, la media hora más larga que recuerdo sobre &lt;strong&gt;Mi Vespa. &lt;/strong&gt;Tampoco los guantes de verano (aunque eso ya lo imaginaba), pues los dedos han llegado como quedan los garbanzos cuando los dejo en remojo la noche antes de preparar el cocido.&lt;br /&gt;Ya llovía cuando salí de casa; en realidad ya llovía cuando me desperté y las gotas repiqueteaban contra los cristales como los &lt;a href="http://www.ctv.es/USERS/manbar/calanda.htm"&gt;tambores de Calanda&lt;/a&gt; pero confié en los rigores veraniegos y pensé que la nube se marcharía tan rápido como mi sueldo. Aún así se me ocurrió ponerme la chaqueta de invierno, totalmente impermeable, pero al abrir el armario me dio calor verla tan gruesa y pereza sacarla de su funda y tan gruesa. Cuatro gotas, no puede caer más, volví a pensar ingenuo. Al llegar a la calle y ver cómo el cielo pasaba de castaño a oscuro miré mis guantes y dudé si volver a por los de invierno pero repetí el pensamiento que tuve respecto a la chaqueta y me atreví con los frescos veraniegos. El grifo del cielo seguía abierto y el chubasquero para las piernas viaja siempre bajo el asiento de &lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt;; menos mal que ni por un momento dudé ponérmelos.&lt;br /&gt;Nada más arrancar ya suspuse que no tendría un buen viaje. Decir que llovía no describe con fidelidad la realidad. Decir que llovía mucho aún queda lejos. Podría probar con "llovía torrencialmente", "diluviaba", "caían chuzos de punta" o cualquier otra similar pero la sensación que tuve es que el fontanero del cielo quería llenar todos los pantanos de la península en un par de horas. De hecho, lo consiguió con todos los vados, baches, hondonadas, ramblas, hundimientos, socavones, zanjas, roderas, desniveles, agujeros y depresiones (que no son pocos) que hay en la Comunidad de Madrid.&lt;br /&gt;Al llegar al primer cruce comprobé como la distancia de frenado aumentaba peligrosamente (Menos mal que no iba muy deprisa). En la primera rotonda, ya convertida en &lt;a href="http://www.aquopolis.es/"&gt;Aquópolis&lt;/a&gt;, la moto comenzó a dudar de su punto de equilibrio y antes de salir a la autopista la visera del casco ya parecía el espejo de una sauna.&lt;br /&gt;Reducir la velocidad, primera norma, sin duda. Después, multiplicar la atención, dividir las frenadas, sumar precaución... todo eso lo sé pero no resultaba fácil la aplicación de la fórmula si me faltaba uno de los elementos clave: la visibilidad. Cuanto más avanzaba, menos veía. Por más que limpiara el casco constantemente la intensa lluvia volvía a oscurecerlo. Si levantaba la visera resultaba peor porque el agua se metía en los ojos.&lt;br /&gt;¡Ah!, y el tráfico. ¿No había dicho que la autopista se encontraba prácticamente colapsada? Bueno, podías haberlo supuesto ¿no? O sea, que el reto no consistía sólo en batallar contra el temporal sino contra los coches, nerviosos por la suma de agua y retención. Sí, tengo que confesar que pasé miedo en varios momentos, por ejemplo cuando, con unos segundos de anticipación (debido a la escasísima visibilidad) descubrí ante mí una profunda piscina ¡en medio de la autopista! Pude esquivarla a tiempo y sin demasiada brusquedad pero ya me veía yo buceando con moto y todo.&lt;br /&gt;Creo que nunca antes había tenido tantas ganas de llegar al trabajo. ¡Qué alegría al descubrir la calle de la empresa! ¡Qué alegría al aparcar la moto y comprobar que todos mis huesos se encontraban en su lugar preciso! ¡Qué fastidio al darme cuenta que los mismos huesos ubicados en su posición correcta chorreaban agua hasta por la médula!&lt;br /&gt;Subí a mi puesto tal cual, sin quitarme ni el casco, como si fuese un buceador de esos antiguos de la escafandra y chorreando igual que si el &lt;a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Submarino_Nautilus"&gt;Nautilus&lt;/a&gt; tuviese goteras. Tan empapado me encontraba que la operación de despoje de prendas tuve que efectuarla despacio y con meticulosidad, procurando no empapar cuanto había a mi alrededor y, aún así, no pude evitar dejar un charquito en el suelo. Lo peor, sin embargo, se encontraba bajo el caparazón pues la camiseta parecía que acababa de salir de la lavadora con el centrifugado estropeado. Por suerte, en el departamento de al lado tienen camisetas promocionales y pudieron prestarme una nueva que, aunque cuatro tallas más que la mía, me sentó de maravilla.&lt;br /&gt;Ni el calor que irradia el monitor ni la temperatura de la oficina lograron secar las prendas que aún por la noche continuaban húmedas. Quizá por eso, cuando a la noche decidí salir a celebrar el jueves, miré al cielo y lo vi más negro que el futuro de una mariposa, dejé &lt;strong&gt;Mi Vespa &lt;/strong&gt;bien aparcadita frente a casa. Y es que no valgo pá ná...&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7548632-115035386442175189?l=mivespa.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mivespa.blogspot.com/feeds/115035386442175189/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7548632&amp;postID=115035386442175189&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7548632/posts/default/115035386442175189'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7548632/posts/default/115035386442175189'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mivespa.blogspot.com/2006/06/la-tromba.html' title='La tromba'/><author><name>Fernando</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://photos1.blogger.com/blogger/8114/211/1600/2003-08-AutorretratoW.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7548632.post-114980716881494940</id><published>2006-06-09T00:39:00.000+02:00</published><updated>2006-10-12T23:53:31.183+02:00</updated><title type='text'>Atascada, cornuda y cuarentona</title><content type='html'>&lt;span style="font-size:78%;"&gt;40.115 km&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Hace tiempo que debería haber escrito esta crónica. Hace, al menos mil kilómetros que debería haber escrito esta crónica. Tanta distancia hemos recorrido desde aquel histórico atasco que hoy se me acumulan las anécdotas y me traiciona la memoria hasta tal punto que me veo en la obligación de fundirlas bajo este título que, aunque nada tiene que ver me recuerda a aquel de &lt;a href="http://www.filmaffinity.com/es/film167614.html"&gt;&lt;em&gt;sexo, mentiras y cintas de vídeo&lt;/em&gt;&lt;/a&gt;&lt;em&gt;. &lt;/em&gt;(porque, a pesar de la infidelidad no hubo sexo, mentiras hace tiempo que no cuento y en vez de cintas de vídeo guardo copia escrita en esta misma página de todo lo sucedido).&lt;br /&gt;Todo empezó un lunes en el que viví el mayor atasco de la historia. Al menos de mi historia motociclista. Incluso a bordo de &lt;strong&gt;MiVespa&lt;/strong&gt; el tiempo empleado en el recorrido que me lleva al trabajo se multiplicó por cuatro. Es decir, que si habitualmente tardo unos quince o veinte minutos en llegar, ese lunes maldito tardé más de una hora. Y aún así me sentí afortunado porque los enlatados más atrevidos (los que no se volvieron a su casa tras la primera hora de permanecer parados) llegaron a emplear cuatro horas en alcanzar su destino. De esta anécdota hubiera obtenido mucho jugo si la hubiese contado nada más llegar pero no podía perder más tiempo y olvidé la escritura por lo que ahora se ve relegada a ser un párrafo más dentro de una historia compartida.&lt;br /&gt;Esa misma semana parecía que los astros se habían conjurado contra la capital porque cada día de la semana se produjo un accidente en alguna de las arterias principales de la ciudad y todas las mañanas se repitieron los atascos aunque, es verdad, nunca como el del lunes.&lt;br /&gt;Mi amiga no los sufre porque vive en pleno centro y acude a todos los lugares andando o en metro (o en el asiento trasero de &lt;strong&gt;MiVespa&lt;/strong&gt;) sin embargo, no sé si desde que ha probado mi moto o el deseo subyacía antes, se ha dado cuenta de todo el tiempo que se ahorra recorriendo la ciudad en un scooter y lleva varios meses dando vueltas a la idea de comprarse el suyo propio (por mucho que le guste compartir Vespa) y le había echado el ojo a un modelo precioso. Las cosas como son, se me presentó la oportunidad de conseguir una unidad similar a la que ella deseaba comprarse por lo que aparqué &lt;strong&gt;MiVespa&lt;/strong&gt; y me cogí a su prima (para los del otro lado del océano, vale el doble sentido de la palabra, así tiene más gracia). No diré su nombre para no herir sensibilidades pero ya desde el primer momento notaba yo que no me veía a gusto. Que aquella no era mi compañera habitual y que no se comportaba tan bien como yo estaba acostumbrado. En realidad yo no deseaba serle infiel sino que lo hacía porque mi amiga la conociera pero me pasé toda la tarde montándola y no me gustó. Respiré aliviado cuando la aparqué donde la había tomado y volví a subirme a &lt;strong&gt;Mi Vespa.&lt;/strong&gt; Mi amiga estuvo de acuerdo conmigo y dijo que como en el asiento trasero de &lt;strong&gt;MiVespa&lt;/strong&gt; no se va en ningún otro lugar por lo que aplazó la fecha de su compra hasta mejor momento.&lt;br /&gt;Sin embargo, yo parecía no escarmentar y me marché de vacaciones a una isla. El primer deseo nada más aterrizar fue alquilar una moto pero no había vespas y tuve que conformarme con lo que me ofrecieron. &lt;em&gt;¿No quieres un coche? &lt;/em&gt;me insistían y yo, terco como una mula: &lt;em&gt;no, no; quiero una moto; todos los días me muevo en moto y creo que en la isla es la mejor opción.&lt;/em&gt; Al día siguiente estaba pidiendo que me la cambiaran por un coche. Sin duda, aquel cientoveinticinco con marchas que me vendían como una moto resistente y capaz no le llegaba a &lt;strong&gt;MiVespa&lt;/strong&gt; ni a la altura de las llantas; me arrepentí de haberle sido infiel (dos veces en quince días) y eché mucho de menos a mi máquina querida.&lt;br /&gt;De regreso a la península la encontré cubierta de polvo, incluso algo triste. No la oculté mis deslices pero arrancó a la primera. Entonces me di cuenta de un detalle que delataba su contador: estaba a punto de cumplir los cuarenta.&lt;br /&gt;Me emocioné y pensé celebrar alguna fiesta pero el día a día me engulló y llegado el momento, ni siquiera pude fotografiar el cuenta kilómetros. Ahora &lt;strong&gt;MiVespa &lt;/strong&gt;pasa de los cuarenta mil kilómetros. Me dicen que pocos escúteres alcanzan semejante kilometraje pero &lt;strong&gt;MiVespa&lt;/strong&gt; está como el primer día, por no decir mucho mejor. Aunque padece algún achaque típico de la edad, derrocha salud y alegría y la reparte entre los que estamos cerca. Algunos me dicen que si pensara venderla lo tendría difícil con semejante experiencia. Sin embargo yo creo que está en su mejor momento y que va a seguir dando que hablar, al menos, durante otros cuarenta mil.&lt;br /&gt;Muchas felicidades, &lt;strong&gt;MiVespa.&lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7548632-114980716881494940?l=mivespa.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mivespa.blogspot.com/feeds/114980716881494940/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7548632&amp;postID=114980716881494940&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7548632/posts/default/114980716881494940'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7548632/posts/default/114980716881494940'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mivespa.blogspot.com/2006/06/atascada-cornuda-y-cuarentona.html' title='Atascada, cornuda y cuarentona'/><author><name>Fernando</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://photos1.blogger.com/blogger/8114/211/1600/2003-08-AutorretratoW.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7548632.post-114773838528723857</id><published>2006-05-16T21:12:00.000+02:00</published><updated>2006-10-12T23:53:31.117+02:00</updated><title type='text'>De acampada</title><content type='html'>&lt;span style="font-size:78%;"&gt;39.150 km&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Empiezo a animarme a realizar viajes de medio recorrido en &lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt;. Si el primero me inquietaba y supuso casi una aventura, con cada nueva excursión disfruto más del camino y de la moto. Al fin y al cabo me recorrí toda España a bordo de mi querido 2CV que corría menos que la Vespa. De hecho, llevo tiendo dando vueltas a un proyecto de viaje largo, por etapas, por supuesto, acompañado por &lt;strong&gt;Mi Vespa &lt;/strong&gt;y el recorrido de este fin de semana servía de ensayo de lo que podría ser una aventura cargado con mochila y tienda de campaña.&lt;br /&gt;Un grupo de amigos habíamos planeado la escapada desde hacía varias semanas. Se trataba de pasar dos días en un &lt;a href="http://www.valledeiruelas.com/"&gt;camping&lt;/a&gt; no demasiado lejano para reunirnos los de antaño con las parejas (el que la tuviera) y los niños (el que los tuviera). O sea, todos irían en familia y yo solo.&lt;br /&gt;Confieso que mi primera intención fue llevar el coche y pertrecharlo con todo lo necesario para una acampada familiar pero un imprevisto golpe sin importancia me obligó a dejarlo en el taller durante algunos días, justos los del viaje. Mis amigos se ofrecieron a llevarme en sus flamantes coches nuevos pero viéndome rodeado de sillitas de bebé, mareos y con un salpicadero de madera como horizonte opté por cargar con lo imprescindible en una pequeña mochila y subirla a lomos de &lt;strong&gt;Mi Vespa.&lt;/strong&gt; No me arrepentí.&lt;br /&gt;Si siempre comienzo los viajes con más ilusión que equipaje (y creo que no viajo poco), en esta ocasión se multiplicaba la alegría. Esa mañana madrugué a pesar de que la noche anterior había sido de las de epopeya y preparé el bulto con esmero. Me las ingenié para sujetarlo a la parte trasera de la moto y partí.&lt;br /&gt;Como las cabezas pensantes de mi municipio han decidido que la mejor manera de controlar los excesos de velocidad es construyendo elevados badenes a lo ancho de todas las avenidas, cuando aún no había recorrido ni un kilómetro comprobé que el atijo de la impedimenta resultaba insuficiente pues se vino abajo a tercer &lt;em&gt;guardia tumbado&lt;strong&gt;. &lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;Como me gusta consolarme diré que, al menos no sucedió en carretera, o sea que no hay mal que por bien no venga. Paré y volví a atar la mochila. Esta vez bien de verdad. Lo malo es que tenía que llenar el depósito de gasolina &lt;span style="font-size:78%;"&gt;(Recuerdo que sigo sin arreglar el indicador del nivel de combustible por lo que me interesa asegurar la autonomía)&lt;/span&gt; y para ello necesitaba volver a descargar la mochila con su tienda de campaña y su aislante, repostar y volver a colocarlo. No es que tardara mucho en la operación pero sí algo más que el equipo Renault en el GP de Montmeló. Ahora sé que si me decido a completar el largo viaje por etapas debo pensar mejor el sistema pues desatar la mochila, bajarla, levantar el asiento, llenar el depósito, volver a bajar el asiento, subir la mochila y volver a atarla puede resultar un poco pesado si me animo a recorrer el perímetro de la Península. (Eso tiene más de los doscientos kilómetros y pico que tengo de autonomía ¿verdad?).&lt;br /&gt;Con el depósito lleno continué el viaje. Los primeros kilómetros transcurrían por circunvalaciones y autovías cargadas de tráfico por lo que me los tomé como un triste trámite necesario a la espera de la carretera, una carretera tristemente &lt;a href="http://www.ecologistasenaccion.org/article.php3?id_article=840"&gt;de actualidad &lt;/a&gt;en estos días como sabréis los vecinos de Madrid. Un bello trazado frecuentado no sólo por motoristas y domingueros sino por una importante representación de la fauna ibérica que los gobernantes de turno y especuladores se empeñan en destruir para convertir bosques en asfalto. Ciertamente esta carretera suele estar permanentemente atascada pero considero que si ampliasen los carriles no desaparecería el atasco y sí la tranquilidad para muchas especies. Al fin y al cabo, quienes la usamos ya sabemos a lo que nos atenemos; es como el precio que hay que pagar por llegar a los bellos destinos que ofrece esta ruta.&lt;br /&gt;Lo bueno es que viajando en moto los efectos negativos se minimizan y se puede circular durante muchos kilómetros adelantando coches prácticamente parados: un aliciente extra de utilizar &lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt;.&lt;br /&gt;Así, al tran, tran y sin parar, llegué a &lt;a href="http://maps.google.es/maps?oi=eu_map&amp;q=San+Mart%C3%ADn+de+Valdeiglesias&amp;amp;hl=es"&gt;San Martín de Valdeiglesias&lt;/a&gt;, donde me encontré más perdido que un pulpo en la Gran Vía a uno de los concurrentes a la acampada. Le adelanté sin que se diera cuenta y, mientras él preguntaba a un lugareño como llegar al destino acordado, yo le hice señas con el brazo de que me siguiera. Como no debe haber por ahí muchos tíos en Vespa con una tienda de campaña a la espalda enseguida se dio cuenta que era yo, supongo que se despidió del vecino y me siguió hasta el lugar de la acampada. Eso sí, tuve que tener mucho cuidado para no perderle de vista por el retrovisor porque en cuanto me olvidaba un poco de él se quedaba atrás y tenía que esperarle, especialmente durante los siete kilómetros finales del trayecto que transcurría por una estrecha pista forestal con más agujeros que un abrigo de lana en un bodorrio de polillas.&lt;br /&gt;Cuando nos encontramos todos y tras saludarnos comenzamos el montaje de las tiendas. Como ya había terminado de montar la mía mientras los demás aún estaban sacando bultos de sus amplios maleteros, formamos equipos para terminar antes la tarea. No viene a cuento describir los pormenores del agradable fin de semana que, como todo lo bueno, terminó antes de tiempo.&lt;br /&gt;Nuevamente cargué la mochila en la moto y anticipé el regreso para que no se me hiciera de noche y poder disfrutar mejor de los paisajes. Ante cada cruce escogí siempre la carretera más pequeña y así, sin más prisa que la carrera contra el sol, llegué a casa a la vez que el astro al horizonte contento y satisfecho por haber completado con éxito una nueva aventura sobre &lt;strong&gt;Mi Vespa.&lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7548632-114773838528723857?l=mivespa.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mivespa.blogspot.com/feeds/114773838528723857/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7548632&amp;postID=114773838528723857&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7548632/posts/default/114773838528723857'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7548632/posts/default/114773838528723857'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mivespa.blogspot.com/2006/05/de-acampada.html' title='De acampada'/><author><name>Fernando</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://photos1.blogger.com/blogger/8114/211/1600/2003-08-AutorretratoW.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7548632.post-114773435698798547</id><published>2006-05-16T00:58:00.000+02:00</published><updated>2006-10-12T23:53:31.036+02:00</updated><title type='text'>La batería</title><content type='html'>&lt;span style="font-size:78%;"&gt;39.000 km&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Se sorprenden quienes me conocen de mi extraordinaria energía y con frecuencia me preguntan como me las apaño para recargar las baterías. No tengo respuesta pero sí sé que, de no ser por la inestimable ayuda de &lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt; no llegaría ni a la mitad de las citas. Esto, que ya sabía, lo he podido comprobar precisamente cuando a ella se le acabó la batería.&lt;br /&gt;Salía del cine y fui a llevar a mi acompañante a su casa. No sé si por hacer honor a mi apellido o por obsoleta costumbre reminiscencia de la educación machista recibida, siempre espero a ver como la dama se pierde en el portal de su casa antes de marchar a la mía. Así lo hice en esta ocasión con la diferencia de que, cuando me dispuse a arrancar, las luces se fundieron a negro y el motor de arranque guardó un profundo silencio. Creo que me he quedado sin batería en todos los coches que he tenido pero nunca me había pasado con la moto. Con las cuatro ruedas siempre solucioné el problema bien empujando bien gracias a la energía de algún otro coche cercano traspasada por los cables de emergencia. Pensé que la solución en este caso debía ser la misma pero cuando comencé a telefonear a todo el mundo que en ese momento pensé podría ayudarme no encontré nadie que pudiera prestarme los mencionados cables. Sólo me quedaba empujar pero... ¿Hasta dónde? Mi casa quedaba a unos cinco kilómetros de ese lugar y cuesta arriba. No es que sea imposible arrastrar cien kilos sobre ruedas durante esa distancia a las doce de la noche pero no es muy deseable así que había que pensar otra solución. Aunque imaginaba el resultado, miré en la parte inferior del costado izquierdo por si encontraba la palanca de arranque tan habitual en las antiguas Vespas. En este momento lamenté no conducir una clásica pues, efectivamente, sólo encontré el inutil y moderno motor de cuatro tiempos que hasta entonces tan útil me había resultado.&lt;br /&gt;No tardé en darme cuenta que a escasa distancia y cuesta abajo se encontraba uno de los principales centros comerciales de la zona y que, si me veía capaz de llevar hasta allí a &lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt; quizá encontrase alguien conocido que pudiera echarme una mano así que arrastré la moto unos metros hasta encararme en la rampa de lanzamiento y me subí a ella. También en ese momento eché de menos a las clásicas que arrancaban a empujón. Por lo que yo sé, un motor con cambio automático que para ponerse en marcha necesita tener accionado el freno no puede ponerse en marcha de tirón (Y si alguien sabe como, por favor, que me lo cuente), así que me deslicé cuesta abajo durante un par de kilómetros hasta llegar al mencionado centro.&lt;br /&gt;A pesar de la fiebre consumista y el éxito popular de este tipo de superficies, sólo obran milagros en las cuentas corrientes de sus propietarios por lo demás, poco más da que no te arranque la moto en medio de ninguna parte que en la explanada del &lt;em&gt;Carrefour&lt;/em&gt; aunque también es verdad que las luces de neón acompañan un poco.&lt;br /&gt;No conseguí que nadie me ayudase a arrancar la moto pero sí que me llevasen a casa, algo es algo pero hasta ese momento, y por no sentirme totalmente inútil, se me ocurrió desmontar la batería inservible. Sí, allí estaba yo, pasada la hora bruja de una preciosa noche de mayo, en el parking vacío de un centro comercial desmontando la batería de &lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt;. ¿Para qué? ¡Y yo qué sé!&lt;br /&gt;Una vez en casa traté de dormir y de replantearme el día siguiente sin mi querida Vespa. Ya sé que miles de personas lo hacen a diario y son muy felices pero para los que estamos acostumbrados a disponer de nuestro propio medio de locomoción esto supone casi una catástrofe, más aún si vivimos en un municipio a casi veinte kilómetros del lugar de trabajo.&lt;br /&gt;Me levanté antes de lo habitual y me acerqué caminando hasta la parada del autobús que me llevó hasta la estación de metro que me llevó hasta la de tren que me llevó a sólo diez minutos a pie del lugar donde tengo que fichar. La cosa se dio bastante bien y sólo tardé unos setenta minutos después de pagar en billetes lo que medio depósito de gasolina. Lo cierto es que me dio tiempo a terminar el libro que leía y a conocer nuevos rostros en el vagón. Entre unas cosas y otras llegué contento al trabajo. Mucho peor resultó el regreso.&lt;br /&gt;Antes de que &lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt; decidiera descansar yo había planificado esa tarde como casi todas las mías, con múltiples citas incluido un paseo en Vespa a mi amiga del alma fan de la moto y de este blog &lt;span style="font-size:78%;"&gt;(Un beso, guapa). &lt;/span&gt;La estrategia consistía en comprar una batería nueva, instalarla en el menor tiempo posible y acudir, al menos, a ese encuentro. Mal empezamos, pues la salida del trabajo se retrasó casi dos horas. A esa hora tampoco quedaba nadie cerca que pudiera acercarme a alguna parada de autobús así que caminé hasta ella. Atención, madrileños, si alguna vez tenéis prisa, nunca, repito, nunca, toméis la línea 8 de autobús. Mejor acercaos andando. Da igual donde queráis ir, tardaréis menos. Desde que llegué a la parada hasta que apareció el vehículo rojo pasaron (y creedme que no exagero) casi tres cuartos de hora. Dos mujeres que esperaban antes que yo se habían hecho amigas durante la espera y ya se contaban intimidades cuanto llegó el bus y yo no participé porque andaba enfrascado en la lectura. No sé si se trata de una táctica de la Empresa Municipal de Transportes para fomentar las relaciones sociales entre los madrileños. Una vez a bordo comprobé que yo debo ser un bicho raro, uno de los extraños especímenes que paga con dinero en metálico. El conductor puso cara vinagre cuando le entregué el billete y hasta tres paradas después no me dio las vueltas, teniendo que buscar, incluso, en el monedero de su bolsillo. Y no creáis que le pagué con un billete grande. Casi había llegado a mi destino cuando terminó de cobrarme. Bajé y caminé otros diez minutos hasta el siguiente autobús. En este tiempo recibí una importante llamada y reconozco que se me hizo corto el paseo pues anduve ocupado resolviendo el asunto telefónico, el mismo que me tuvo entretenido durante los siguientes cuarenta minutos hasta que llegué al centro comercial donde había dejado &lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt; la noche anterior aunque en este caso no se me hizo corto porque veía pasar los minutos y aproximarse la hora a la que debía encontrarme con Ella. Creo que si me hubiese bajado del bus en la primera parada de mi municipio y hubiese caminado habría llegado antes pero eso yo no lo supe hasta que no sufrí la "increíble velocidad" de la camioneta. Por si fuera poco, pagué la novatada de usuario busero confundiendo las letras apagadas del rótulo de "parada solicitada": creyéndolas encendidas no pulsé el botón y el conductor se pasó de largo el punto en que debía apearme. No es que la caminata resultara larga pero teniendo en cuenta mi prisa me pareció una maratón. Por fin llegué al centro comercial más de dos horas después de mi salida del trabajo y habiéndome gastado el importe correspondiente al otro medio depósito de combustible. Imagináos mi humor.&lt;br /&gt;Otra de las ventajas de los centros comerciales es que tienen de todo, también tiendas de repuestos del automóvil aunque hasta ese momento yo ignoraba si en ese tipo de tiendas venderían también repuestos para motocicletas por lo que a mi "alegría" se unía la incertidumbre de saber si podría resolver el problema.&lt;br /&gt;Respiré aliviado cuando vi una estantería entera de baterías para motos. Resultó fácil elegir la correspondiente, 12 voltios, 12 amperios pero cuando llegué a la caja, la empleada me preguntó: "¿Has cogido el ácido?" ¡Qué! ¿El ácido? Pero si yo creí que eso ya no se usaba. Recuerdo a mi padre cuando yo era pequeño andar siempre a vueltas con las baterías del coche, que si mirando el nivel, que si recargándolas, que si añadiendo agua destilada pero creí que eso estaba más que resuelto en el siglo veintiuno. Parece ser que no, que las baterías de coches todavía viven en el siglo pasado y antes de ponerlas en funcionamiento hay que llenarlas de ácido sulfúrico, dejarlas reposar, cargarlas y, por fin, ponerlas en marcha. Ya casi daba por imposible acudir a la cita pero no me rendí. Corrí hasta el lugar donde había dejado aparcada &lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt; la noche anterior y me dispuse a montar la batería nueva. No habían acabado aquí mis problemas. El tamaño de la batería comprada no coincidía con el de la vieja y si trataba de colocar la nueva no cerraría la tapa de su emplazamiento. O sea, vuelta a la tienda a cambiarla.&lt;br /&gt;¿Crees que es sencillo? Pues nada de eso porque las baterías más pequeñas ofrecían menos amperaje y en todo el almacén no disponían de otra que pudiera servirme. Perdido en medio de ninguna parte, sin medio de locomoción y pasada ya la hora habitual de cierre de los establecimientos normales no quise arriesgarme a buscar otra así que decidí tomar la de menor intensidad y probar fortuna.&lt;br /&gt;Ya tenía en mi poder una batería nueva que cabía en su hueco, ahora sólo tenía que llenar los seis depósitos, uno por uno, de ácido, dejarla reposar y colocarla de nuevo. Yo, vestido con ropa de haber ido a trabajar uno de los primeros días calurosos de la primavera, en medio de un parking, manejando ácido. Bien.&lt;br /&gt;Después de todo no se dio mal la cosa pero cuando intenté montarla, las tuercas de los bornes se pusieron en huelga y dijeron que ellas no se aflojaban si no renegociabamos su convenio colectivo. Traté de razonar con ellas pero no hubo manera. Las puse entre el destornillador y la pared para poder ejercer más fuerza pero ni por esas se aflojaban así que no me quedó otra que entrar al centro y medigar una llave. Sólo encontré una llave inglesa de doce pulgadas para aflojar una tuerca del diez pero dada la situación no podía ponerme muy tiquismiquis así que la acepté y, aun con gran esfuerzo, me sirvió. Creí que ya estaba todo resuelto pero aún me quedaba colocar de nuevo los tornillos en los bornes. Por no aburrirte, querido lector, no voy a detallarte la operación, sólo decir que me costó unos cinco intentos y la pérdida de un par de tuercas (Suerte que conservaba las viejas).&lt;br /&gt;Con mucho miedo accioné el botón de arranque y... ¡funcionó! ¡Prueba superada! Llamé a mi amiga para decirle que la cita seguía en pie y corrí a mi casa para asearme brevemente y coger los cascos. Tenía miedo de apagar la moto y que no volviese a arrancar, así que mientras subí a casa la dejé en marcha (suerte que vivo en un barrio tranquilo). En realidad no la paré hasta que no llegué a la puerta del cine, ya con mi amiga a la grupa.&lt;br /&gt;Después la moto arrancó perfectamente y no ha dejado de hacerlo hasta el día de hoy pero, a la mañana siguiente de esta aventura se me ocurrió escuchar un programa de radio en el que hablaban de todo un poco. Una de las invitadas comenzó a contar sus experiencias con el Reiki y a explicar como esta técnica oriental es válida para curar absolutamente todos los males y dolores. Curioso seguía sus explicaciones hasta que escuché que, entre las muchas virtudes del Reiki se encontraba la de arreglar motores. &lt;em&gt;Por ejemplo, &lt;/em&gt;dijo&lt;em&gt;, si de repente el coche no te arranca porque se te ha acabado la batería, le impones las manos y el motor vuelve a funcionar como el primer día&lt;/em&gt;. Y yo... ¿por qué no escuché este programa el día anterior? ¡La de disgustos que podría haberme ahorrado...!&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7548632-114773435698798547?l=mivespa.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mivespa.blogspot.com/feeds/114773435698798547/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7548632&amp;postID=114773435698798547&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7548632/posts/default/114773435698798547'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7548632/posts/default/114773435698798547'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mivespa.blogspot.com/2006/05/la-batera.html' title='La batería'/><author><name>Fernando</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://photos1.blogger.com/blogger/8114/211/1600/2003-08-AutorretratoW.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7548632.post-114664096632562955</id><published>2006-05-03T09:21:00.000+02:00</published><updated>2006-10-12T23:53:30.933+02:00</updated><title type='text'>Impacto</title><content type='html'>&lt;span style="font-size:78%;"&gt;38520 Km&lt;/span&gt;&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/8114/211/1600/20060501.0.jpg"&gt;&lt;img style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/8114/211/320/20060501.0.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;(Anoche, cuando tenía prácticamente terminada esta historia, mi ordenador se cansó de trabajar y se apagó repentinamente. Ahora tengo que recomponerla pero ya no será lo mismo). &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Aún conservo sobre la cazadora el jaspeado de los mosquitos que decidieron pasar sus últimos instantes de vida estampados contra el cuero durante el último viaje largo que realicé en &lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt;. Bueno, quizá no se tratase de una decisión libre pero el caso es que decenas de ellos convirtieron mi chaqueta en su necrópolis. Aunque lo peor fue que también usaran el casco. Prueba de ello es la foto que podéis ver a la izquierda en la que se aprecian, como muescas en un revólver, cada uno de los insectos fallecidos. Creo que si me lo propusiera casi podría recordar el kilómetro exacto en que se estampó cada uno de ellos aunque tampoco creo que contribuyese mucho a edificar esta historia. Sí recuerdo de manera especial el más grande de ellos, ese emplaste grande y verde que veréis en la parte inferior izquierda de la pantalla.&lt;br /&gt;Rodaba yo por la A5 cerca de Maqueda dirección a Badajoz tratando de calcular si la gasolina que “maquedaba” sería suficiente para llegar a mi destino (Si recordáis la aventura anterior, sabréis que no me funciona el indicador de combustible) cuando, de repente vi acercarse a mi cara como un kamikaze un bicho del color, y casi del tamaño, de una lima. No digo yo que Valentino Rossi no hubiese sido capaz de esquivarlo pero a esas alturas &lt;strong&gt;Mi Vespa &lt;/strong&gt;alcanzaba casi los ciento cuarenta kilómetros a la hora y lo último que se me pasó por la cabeza en ese momento fue la defensa del bicho verde. Una pena, es verdad, sobre todo cuando sus entrañas del color del increíble Hulk se esparcieron por la visera. A modo de homenaje póstumo, no sólo a él sino a sus compañeros muertos en acto de servicio, decidí tomar la fotografía que ilustra el comentario.&lt;br /&gt;Los más curiosos os preguntaréis qué hacía yo en &lt;strong&gt;Mi Vespa &lt;/strong&gt;por la A5 rumbo a Badajoz. Cuestiones más difíciles se plantean cada día.&lt;br /&gt;Aquella festiva mañana que había decidido quedarme en casa para disfrutar del sol y del canto de los pájaros, recibí varias propuestas una de las cuales consistía en una paella campestre preparada a la lumbre por un chef valenciano. ¿Tú te hubieses negado? La cita tenía lugar en Talavera de la Reina, bella localidad toledana distante de mi casa algo más de cien kilómetros. Lo normal hubiese sido elegir el coche pero el día amaneció espléndido y &lt;strong&gt;Mi Vespa &lt;/strong&gt;tienta demasiado como para dejarla aparcada así que me lancé a pesar de que casi todo el recorrido debería realizarse por una aburrida autopista.&lt;br /&gt;La primera aventura consistió en tratar de acomodar las dos botellitas de vino con que pretendía agasajar a los anfitriones. ¡Caray! no pensé que fuera tan difícil. Bajo el asiento lo probé al derecho, al revés, boca arriba y boca abajo pero no había manera así que opté por el cofre. Las últimas veces que había transportado material frágil acabaron en catástrofe: unas jarras que me habían regalado llegaron hechas mil pedazos y un par de botellitas de cerveza estallaron regando de oro líquido el interior del cofre. Por eso no me atrevía a colocar allí las botellas: una traída directamente desde las Rias Baixas y la otra del mismo Alentejo pero ¿qué otra cosa podía hacer? Las forré cuidadosamente con todos los trapos que llevo en la moto y que habitualmente uso para proteger mi cuerpo de las inclemencias climáticas y me encomendé a San Vespucio. A los pocos kilómetros me había olvidado que las llevaba y pudimos brindar con su contenido.&lt;br /&gt;Lamentablemente para el contenido de estas páginas el viaje resultó de lo más normal. Como decía, demasiada autopista, demasiada recta, mucho tráfico y mucho asfalto con el puño girado a tope. Llegué al lugar de la comida sin más incidentes que el temor a quedarme sin gasolina antes mencionado y una equivocación en el último tramo de la ruta poco digna de reseñar&lt;br /&gt;La vuelta fue distinta pero no porque sucediera algún contratiempo sino justamente por lo contrario. El sol caía a mi espalda y quería llegar a casa antes de que rayara el horizonte así que nada más encarar la autopista y, sabiendo que disponía de combustible suficiente, giré el puño a tope y no lo solté hasta que paré &lt;strong&gt;Mi Vespa &lt;/strong&gt;frente a mi portal.&lt;br /&gt;Durante la hora escasa que tardé en el recorrido pensé en el miedo que han metido desde la DGT a los conductores con eso de los límites de velocidad. ¿Cómo es posible que una Vespa que rara vez alcanza los ciento cuarenta kilómetros por hora y que en condiciones normales circula a ciento veinte vaya durante ciento veinte kilómetros de autopista siempre por el carril izquierdo adelantando prácticamente a todos los coches, que no eran pocos? Increíble pero cierto. Los conductores enlatados van asustadísimos, como pisando huevos. Lo que lamento es que temen más a las multas que a perder su propia vida, lo cual es preocupante porque en vez de aumentar la precaución y la responsabilidad sobre la máquina que llevan entre manos se limitan a vigilar que no les multen con lo que se olvidan de la delicada tarea de manejar un vehículo. Luego se extrañan los responsables de que se produzcan accidentes… ¡en fin!&lt;br /&gt;El caso es que con todo a favor llegué a casa antes de lo esperado pero después de una hora sobre la moto en la misma postura y sintiendo la vibración del motor bajo las piernas, cuando me bajé de la moto parecía que aún seguía arriba, caminaba agachado y con las manos elevadas hacia el frente, los músculos aún temblaban al ritmo del motor.&lt;br /&gt;En ese momento recibí una llamada; una amiga me reclamaba para ir al cine. Acepté, por supuesto pero antes tuve que aclarar un pequeño detalle: “¿Te importa que vayamos en coche?” Conociendo mi afición a la Vespa y observando la fantástica noche que se avecinaba, esa pregunta para ella supuso un gran impacto, casi comparable al del bicho verde contra mi visera.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7548632-114664096632562955?l=mivespa.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mivespa.blogspot.com/feeds/114664096632562955/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7548632&amp;postID=114664096632562955&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7548632/posts/default/114664096632562955'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7548632/posts/default/114664096632562955'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mivespa.blogspot.com/2006/05/impacto.html' title='Impacto'/><author><name>Fernando</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://photos1.blogger.com/blogger/8114/211/1600/2003-08-AutorretratoW.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7548632.post-114598322864294628</id><published>2006-04-25T18:16:00.000+02:00</published><updated>2006-10-12T23:53:30.850+02:00</updated><title type='text'>Más gasolina</title><content type='html'>&lt;span style="font-family:verdana;font-size:78%;"&gt;38.354 km&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Tenía la camisa negra pero ninguna pena en el alma (aún) porque tres juveniles ninfas agitaban sus esculturales caderas a mi alrededor al tiempo que me suplicaban, &lt;a href="http://www.lyricstop.com/g/gasolina-daddyyankee.html"&gt;al compás de la música&lt;/a&gt;, &lt;em&gt;dame más gasolina, quiero más gasolina. &lt;/em&gt;No, queridos lectores, no se trataba de un sueño aunque desperté bruscamente cuando descubrí a la más bella de las princesas besando al primer chulo que la invitó a una cerveza. Salí del bar y regresé a casa bajo la lluvia a bordo de &lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt;.&lt;br /&gt;Han pasado varios meses desde entonces y aquella pena no tardó en perderse por la alcantarilla como los regatos de la tormenta hasta tal punto que esta mañana no recordaba el desdén sino la solicitud de las guapas mientras bailaban. ¿A cuento de qué? Os preguntaréis. Pues porque esta mañana otra preciosidad volvía a pedirme &lt;em&gt;más gasolina&lt;/em&gt;, aunque no se trataba de una dama sino de &lt;strong&gt;Mi querida Vespa&lt;/strong&gt;.&lt;br /&gt;Hace un par de meses, tras repostar en &lt;a href="http://mivespa.blogspot.com/2004/09/gasolina.html"&gt;mi gasolinera habitual&lt;/a&gt; comprobé asustado como la aguja indicadora se quedaba clavada en el cero. Pensé que la boya se habría quedado atascada o cualquier otra pequeña avería sin importancia y que en unos kilómetros la aguja volvería a su lugar pero pasaban los kilómetros y los días y la aguja no se recuperaba. Tampoco la luz de reserva se encendía llegado el momento. Ante esta situación debería haber llevado la moto al taller o, en su defecto, intentar hurgar en la herida por ver si daba con la solución pero no hice ni una cosa ni otra. Me limité a calcular, a ojo, el consumo. Tan chulo que ni miraba el kilometraje. &lt;em&gt;"Creo que ya se debe estar acabando el depósito"&lt;/em&gt; me decía. Y ese día pasaba por la gasolinera.&lt;br /&gt;Así he aguantado varios repostajes. Ayer, cuando salí del trabajo hacia casa me dije: &lt;em&gt;"creo que ya se debe estar acabando el depósito"&lt;/em&gt; y pensé llenar en mi gasolinera pero, en qué iría yo pensando que me pasé de largo. &lt;em&gt;"No importa, llenaré mañana por la mañana"&lt;/em&gt;, decidí. O sea, hoy.&lt;br /&gt;Esta vez no se me iba a olvidar. He salido de casa pensando parar en la gasolinera pero... cuando no había recorrido ni un kilómetro, &lt;strong&gt;Mi Vespa &lt;/strong&gt;empieza a decir: &lt;em&gt;pof, pof, pof&lt;/em&gt; que traducido de su idioma significa: &lt;em&gt;dame más gasolina, quiero más gasolina. &lt;/em&gt;Ya sabía yo que esto pasaría tarde o temprano (y como el hombre es el animal que tropieza ventisiete veces en la misma piedra es muy probable que pueda volver a contar una historia similar a esta dentro de cuatro días) por eso casi ni me inmuté ante el imprevisto. Es más, sonreí y empecé a pensar la manera de resolverlo.&lt;br /&gt;La gasolinera más cercana distaba unos dos kilómetros y se me ocurrió acercarme empujando la moto pero como &lt;a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Ley_de_Murphy"&gt;Murphy&lt;/a&gt; siempre merodea cuando no se le necesita, el último &lt;em&gt;pof&lt;/em&gt; fue emitido en el preciso lugar en que comenzaba una breve pero intensa cuesta arriba, por lo que desestimé la opción del empuje casi inmediatamente.&lt;br /&gt;Mi casa quedaba más cerca por lo que, aprovechando la preciosa mañana primaveral de martes decidí darme un paseo hasta donde tenía aparcado el coche y acercarme sobre cuatro ruedas a la gasolinera. La última vez que me quedé sin gasolina fue con &lt;a href="http://mivespa.blogspot.com/2004/07/reencarnacin.html"&gt;mi querido doscaballos&lt;/a&gt;, hace ya unos cuantos años. Por aquel entonces la gasolina se llevaba en una botella de refresco de dos litros o, en el mejor de los casos, en un viejo bidón de aceite que rescatara el gasolinero de la basura. Ahora no. Ahora te venden unas coquetísimas bolsas para transportar líquidos que cuestan casi tanto como el combustible. Esa bolsa, antes de llenarse, está más flácida que mi adjetivo tras una noche de Guiness (el libro, no la cerveza) y, parece fácil pero, hay que llenarla (como mi adjetivo cuando le piden "anda, porfa, uno más" tras una noche de Guiness). Con una mano hay que sujetar la manguera, con otra la boca de la bolsa para que entre la manguera y con otra la propia bolsa pero... izquierda... derecha... sí: sólo tengo dos manos. Bien. Con una mano sujeto la bolsa, con otra la boca de la bolsa y, con la misma, la manguera pero... ¿con qué mano aprieto para que salga el combustible? No quedan muchas opciones, con la misma que sujeto la bolsa. En esas estoy pero a medida que se va llenando y aumenta el peso se va deslizando la mano que sujeta la boca así que decido dejarla como está y pasar lo antes posible por mi gasolinera habitual para completar el llenado.&lt;br /&gt;Cargo la bolsa en el coche y llego hasta donde había dejado aparcada &lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt;. ¿Creíais que había resultado difícil llenar la bolsa de gasolina? ¡Bah! Un juego infantil comparado con verter el combustible en el depósito de la moto. Es lógico, las bocas de los depósitos no están diseñadas para meterles bolsas fofas sino mangueras rigidas (mmm... ¿estoy hablando del mundo del motor?...). Así que, como si de un mamporrero se tratase, encauzo la bolsa en el depósito y la inclino con cuidado. De repente la gasolina empieza a desparramarse por todas partes menos por donde debe. Justo hoy que ha subido el precio del combustible. Hay que probar otro sistema. No sé si influido por las botellas de sidra asturiana que bebí el fin de semana o por la peli porno aquella en que todos los tíos eyaculaban a distancia, sólo se me ocurre alzar la bolsa y escanciar el caldo sobre la abertura. Mis maestros asturianos me contaron que había que mover el vaso y no la botella pero a ver cómo muevo yo la Vespa dejando quieta la bolsa de gasolina... así que aunque se pierden unos cuantos centímetros cúbicos, encauzo el chorro en el boquete hasta que cae la última gota. ¡Prueba superada!&lt;br /&gt;Dejo la bolsa en el coche y me preparo para, por fin, llegar al trabajo pero cuando acciono el botón de arranque no escucho el sonido limpio y enérgico de todos los días sino una tos asmática que me reprocha el descuido. La regañina sólo dura unos segundos y enseguida se pone en marcha y es que &lt;em&gt;a ella le gusta la gasolina, como le encanta la gasolina, a ella le gusta la gasolina, como le encanta la gasolina...&lt;/em&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7548632-114598322864294628?l=mivespa.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mivespa.blogspot.com/feeds/114598322864294628/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7548632&amp;postID=114598322864294628&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7548632/posts/default/114598322864294628'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7548632/posts/default/114598322864294628'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mivespa.blogspot.com/2006/04/ms-gasolina.html' title='Más gasolina'/><author><name>Fernando</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://photos1.blogger.com/blogger/8114/211/1600/2003-08-AutorretratoW.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7548632.post-114419354755902753</id><published>2006-04-05T00:55:00.000+02:00</published><updated>2006-10-12T23:53:30.773+02:00</updated><title type='text'>Su Vespa y Ella</title><content type='html'>Aunque yo no soy elegante y robusto como mi &lt;a href="http://www.es.vespa.com/_vti_g3_vers.asp?brand=VESPA&amp;country=ES&amp;amp;language=S&amp;mod=VGP-VESPAGT&amp;amp;vers=VGP-VESPAGT200"&gt;GT 200&lt;/a&gt;, ella parecía coqueta y menuda como su &lt;a href="http://www.es.vespa.com/_vti_g3_vers.asp?brand=VESPA&amp;country=ES&amp;amp;language=S&amp;mod=VGP-LX&amp;amp;vers=VGP-LX504T"&gt;LX50&lt;/a&gt;. Nos conocimos en un atasco, creo que el mayor atasco que he conocido desde que tengo moto. Recuerdo a los foráneos que esto es Madrid, la ciudad de las obras y los embotellamientos. Hacía al menos quince minutos que permanecíamos guardando la espalda a un autobús buscando escapatoria como leones enjaulados, mirando constantemente a derecha e izquierda tratando de encontrar una grieta que nos permitiese salir de allí.&lt;br /&gt;Ella había llegado más tarde al punto en que nos encontrábamos un &lt;a href="http://www.noticias.info/Archivo/2004/200409/20040921/20040921_33666.shtm"&gt;Agente de Movilidad Urbana &lt;/a&gt;con su &lt;a href="http://www.es.piaggio.com/_vti_g3_mod.asp?brand=PIAGGIO&amp;country=ES&amp;amp;language=S&amp;mod=VGP-X8"&gt;X8&lt;/a&gt; y yo. Antes que sus ojos camuflados tras unas modernas gafas de sol, reconozco que me había llamado la atención el precioso esmeralda de su LX. Después fui subiendo la mirada hasta encontrarme con sus labios, visibles gracias al casco abatible de diseño que lucía.&lt;br /&gt;Enseguida sentí deseos de hablarle pero a mi habitual indecisión, se sumaba la presencia del señor Agente que, como nosotros, no lograba moverse del punto en que nos encontrábamos atrapados.&lt;br /&gt;Os juro que no exagero si digo que avanzábamos medio metro cada dos minutos y que ni siquiera por la acera resultaba posible escapar. Me preguntaba cómo podrían aguantar los conductores de vehículos de cuatro ruedas o si, acaso, una unidad e la Cruz Roja proveía de algún tipo de estupefaciente para sobrellevarlo. Cinco metros más adelante, o sea veinte minutos después, Su Vespa y ella lograron colarse por una pequeña rendija que dejó abierta el bus y yo la seguí con &lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt;. El agente quedó atrás.&lt;br /&gt;En ese momento tuvimos tanta suerte con el tráfico que avanzamos unos cien metros sin parar. Ya creí que la perdía cuando la detuvo una luz roja. Entonces me decidí: &lt;em&gt;ni en moto nos libramos&lt;/em&gt;, le dije. &lt;em&gt;Así es&lt;/em&gt;, me respondió con una bella sonrisa. Comenzamos a hablar durante el tiempo que permanecimos callados. No sé cuánto sería pero a mí me pareció una eternidad.&lt;br /&gt;Con la luz verde aceleró Su Vespa y se perdió entre el humo. En vano traté de seguirla, su menudez favorecía la agilidad y podía culebrear por resquicios que yo ni podía imaginar.&lt;br /&gt;Cuando llegué al destino, con más de media hora de retraso por culpa del atasco imposible, busqué entre las muchas aparcadas aquel modelo esmeralda mas sólo encontré un catálogo más variado que el del propio fabricante, así que me metí en el cine tratando de olvidar el asunto.&lt;br /&gt;Dos horas más tarde habían desaparecido del mapa todos los coches que ocultaban el asfalto y me encaminé a casa. No volví a verla nunca más pero todos los semáforos con que me topé en el camino, desde la Plaza de España hasta la de Conde de Casal, se abrieron a mi paso coloreándose como Su Vespa para celebrar el encuentro.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7548632-114419354755902753?l=mivespa.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mivespa.blogspot.com/feeds/114419354755902753/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7548632&amp;postID=114419354755902753&amp;isPopup=true' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7548632/posts/default/114419354755902753'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7548632/posts/default/114419354755902753'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mivespa.blogspot.com/2006/04/su-vespa-y-ella.html' title='Su Vespa y Ella'/><author><name>Fernando</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://photos1.blogger.com/blogger/8114/211/1600/2003-08-AutorretratoW.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7548632.post-114376500561829505</id><published>2006-03-31T02:17:00.000+02:00</published><updated>2006-10-12T23:53:30.699+02:00</updated><title type='text'>La rubia del Mini amarillo</title><content type='html'>Se me escapó &lt;em&gt;la rubia del mini amarillo&lt;/em&gt;. La primera vez me adelantó tan rápido que apenas alcancé a ver algo más que el color de su melena a juego con su deportivo. Los motores le daban la ventaja pero pensé que el tráfico madrileño me regalaría la victoria así que aceleré a pesar del sueño mañanero. A distancia pude comprobar como un camión detenía sus intenciones y casi llegué a alcanzarla pero cuando me situé junto a su rueda trasera el camión aceleró pudo escapar. No me di por vencido. Sabía que &lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt; y yo somos capaces de todo lo que nos propongamos y no podíamos consentir que se nos escapara así como así una rubia pilotando un mini amarillo, así que volví a acelerar y la máquina me entregó toda la potencia aunque no contábamos con el taxista que se interpuso sin avisar, como de costumbre. En ese momento, &lt;em&gt;la rubia del mini amarillo&lt;/em&gt;, conduciendo como si le hubiesen encargado protagonizar &lt;em&gt;&lt;a href="http://www.italianjobmovie.com/flash/index.html"&gt;A Italian Job&lt;/a&gt;, &lt;/em&gt;se echó hacia la derecha para salir de la autopista. Pensé que ya la había perdido para siempre cuando comprobé con alegría como su carril volvía a detenerse. Otra vez &lt;strong&gt;Mi Vespa &lt;/strong&gt;podría demostrar su ventaja entre el tráfico madrileño. Ya era mía. Culebreé entre los coches parados dispuesto a ponerme a su nivel pero, inesperadamente, un autobús se colocó a mi derecha impidiendo, no sólo que me acercase sino que viese donde se había detenido &lt;em&gt;la rubia del mini amarillo&lt;/em&gt;. Por un momento pensé que había pasado delante y que ya se encontraría en su punto de destino pero no tardé en darme cuenta que a pesar de la destreza que mostraba al volante, eso resultaba imposible.&lt;br /&gt;En vano intenté reducir la velocidad para que ella rebasase al autobusero y así poder colarme por detrás. Acelerar tampoco serviría de mucho si no podía volver para atrás y ella seguía detenida y cambiarme de carril resultaba totalmente imposible con esa mole a mi diestra. No me quedaba más remedio que avanzar y así hice. En ese momento, la fila de la derecha, la que ocupaba &lt;em&gt;la rubia del mini amarillo&lt;/em&gt; se puso en marcha aunque ya era demasiado tarde.&lt;br /&gt;Mientras avanzaba sin prisa y sin ganas hacia mi destino, pude ver a través del espejo retrovisor como &lt;em&gt;la rubia del mini amarillo&lt;/em&gt; se me escapaba por detrás.&lt;br /&gt;Para algunas cosas soy testarudo y no me doy por vencido. Por eso ahora, cada mañana, busco entre la multitud atascada ese &lt;em&gt;mini amarillo&lt;/em&gt; conducido por aquella rubia que esta vez no escapará.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7548632-114376500561829505?l=mivespa.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mivespa.blogspot.com/feeds/114376500561829505/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7548632&amp;postID=114376500561829505&amp;isPopup=true' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7548632/posts/default/114376500561829505'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7548632/posts/default/114376500561829505'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mivespa.blogspot.com/2006/03/la-rubia-del-mini-amarillo.html' title='La rubia del Mini amarillo'/><author><name>Fernando</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://photos1.blogger.com/blogger/8114/211/1600/2003-08-AutorretratoW.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7548632.post-113351062864329841</id><published>2006-03-21T01:02:00.000+01:00</published><updated>2006-10-12T23:53:30.239+02:00</updated><title type='text'>Señor agente</title><content type='html'>No nos engañemos ¿quién no ha cometido alguna vez una infracción de tráfico? Venga, venga... no me digas que no te saltaste aquel semáforo... ¿seguro que se podía aparcar allí? ¿el límite de velocidad en ciudad no estaba en cincuenta? Pues eso, que todos la cagamos con más o menos frecuencia. El problema es cuando te pillan.&lt;br /&gt;Por alguna extraña casualidad, en mi ciudad el Centro Cultural está pegadito al edificio de la Policía Municipal. Eso no impide que los lugares reservados para que aparquen minusválidos estén permanentemente ocupados por otros vehículos o que las rampas de acceso a las aceras estén bloqueadas incluso por los propios cubos de basura del edificio municipal. Sobra decir que no existen espacios de aparcamiento específicos para motocicletas por eso no queda más remedio que aparcar en la acera.&lt;br /&gt;Así lo hice el día de autos. (¿De "autos"?). Subí a la acera por donde buenamente pude dejé allí la moto y me dirigí a mi actividad en el Centro Cultural. A la salida, ya de noche, todos los vados se encontraban taponados por vehículos de cuatro ruedas (sí, autos) mal aparcados. Tanto los lugares reservados para minusválidos como los pasos de las esquinas o aquellos en los que debían colocarse los cubos de basura, estaban ocupados por vehículos de a motor de cuatro ruedas. Y yo con &lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt; sobre la acera legalmente aparcada. Pero tenía que salir, claro. No bastaba con dejarla allí. No quedaba más remedio que rodar por la acera.&lt;br /&gt;Sé que no se debe hacer. Pero no sólo porque lo diga la ley, es que me parece mal. Por eso, aunque encendí el motor para no tener que empujar más de cien kilos, apenas aceleraba e iba al paso de una persona pero, mira tú por donde, que un policía municipal se retiraba en ese preciso momento y acertó a pasar por la puerta que le llevaba a su garaje en el mismo instante en que yo salía del Centro Cultural. ¿Me seguís? porque yo creo que me estoy liando un poco...&lt;br /&gt;Edificio policía. Edificio cultural. Moto aparcada en acera. Imposibilidad de salir por otro medio. Tropiezo con policía que se recoje.&lt;br /&gt;¿Más claro? Bien, sigamos.&lt;br /&gt;Según estoy saliendo por la acera a paso de peatón, el policía a bordo de su vehículo todo terreno que me ve mientras entraba en su garaje y decide cumplir con su deber de imponer el orden y la ley incluso cuando le faltan minutos para terminar su jornada. Para. Baja la ventanilla del lado del acompañante y se inclina para dirigirse a mí. Yo con casco, a la distancia de un asiento de acompañante, una puerta de todo terreno, un espacio de seguridad, una rueda delantera de Vespa y un manillar. Calculad. Me dice no sé qué. Me acerco. Le veo gesticular. Me acerco más y por fin le escucho. Me estaba riñendo. Sí, riñendo, como si fuese un niño. Traté de atenderle pero estaba muy ocupado tratando de mantener la compostura. Imaginaos todo un señor agente, con su uniforme, a bordo de su flamante y robusto todo terreno, con una voz de nenaza que no se sostenía. Y pido disculpas a todos los de gustos sexuales diversos que me estén leyendo y puedan sentirse ofendidos por estas palabras. No tengo nada que objetar y respeto todas las opciones pero... el señor agente tenía más pluma que un zorzal y casi ni se tenía sobre el asiento (y quizá le gustasen las mujeres más que a mí, que no entro en eso). Pues bien, con su voz y sus maneras afeminadas, empezó a reprenderme que circulase por la acera con &lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt;. Entonces traté de razonarle.&lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;- &lt;em&gt;Disculpe, tiene razón pero... ¿por dónde salgo? &lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;- no se puede circular por la acera&lt;/em&gt; se limitaba a decir.&lt;em&gt; &lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;- Sí, lo sé, pero es legal aparcar sobre ella y los espacios reservados&lt;br /&gt;para salir están ocupados por los coches&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;- &lt;em&gt;No se puede circular por la acera.&lt;/em&gt; Repetía como una&lt;br /&gt;máquina.&lt;em&gt; &lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;- Pero si voy muy despacio, &lt;/em&gt;le decía yo.&lt;br /&gt;- &lt;em&gt;Da igual, no se puede circular por la acera. &lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/blockquote&gt;Imaginaos esta reprimenda en un tono de voz agudo y con musicalidad. No abría las palmas de las manos al cielo porque las tenía sujetas al volante, que, si no, ya estaría con el dorso rozándole la muñeca. Traté de convencerle, de explicarle que no había otra manera de salir, que los coches estaban mal aparcados y que la única opción consistía en no mover la moto, pero él seguía en sus trece, por suerte, con el instinto de la madre que regaña a su hijo por haber comido más pasteles de la cuenta. Vi que no llegábamos a ninguna parte y me cansé de discutir. Terminé pidiendo disculpas y marchando a casa.&lt;br /&gt;Pocos días después, en la capital del Reino, decido ir a comer al centro, al mismísimo centro de la mismísima capital de este país en que vivimos &lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt; y yo (y quizá tú). Propongo a mi compañero de trabajo y, sin embargo amigo que me acompañe y acepta.&lt;br /&gt;En poco menos de diez minutos, que para eso nos movemos en Vespa, llegamos al centro. Llevamos toda una mañana frente a la pantalla del ordenador. Es la hora de la comida y estamos hambrientos. ¿Qué tiene de malo que, en estas circunstancias, me salte el último semáforo que nos separa del restaurante si no regula nada más que el paso de peatones y hace tiempo que dejaron de pasar? Pues eso, que tú también te lo hubieses saltado si, como yo, no hubieses visto al policía que venía justo detrás.&lt;br /&gt;Cuando digo que era el último semáforo antes del restaurante, no podía ser más cierto, porque mi intención era aparcar a tres metros del mismo. "Tres metros" no es un recurso literario que signifique "cerca" o " muy próximo", no, "tres metros" quiere decir "tres metros". Insisto que también tú te hubieses saltado ese semáforo. El caso es que el policía que venía detrás, también motorizado, me hace señas de que pare, no donde yo quería, sino más adelante. Trato de explicarle que iba justo a detenerme en ese instante pero él insiste en que me pare más adelante. Parece enfadado, así que no le discuto aunque por dentro lamento haberme quedado sin el lugar ideal para aparcar.&lt;br /&gt;Paro donde me dice y, al ir a quitarme el casco, compruebo que está desabrochado. ¡Cielos! os juro que siempre, siempre, siempre, me abrocho el casco. Bueno, quizá sobre el último "siempre" que he puesto porque ese día no me lo abroché. El caso es que cuando percibo el error empiezo a temblar.&lt;br /&gt;- &lt;em&gt;El carnet de conducir [El cahné de condusí].&lt;/em&gt; Me dice todo serio, muy en su lugar.&lt;br /&gt;Yo ni medio palabra; me dedico a buscarlo y entregárselo.&lt;br /&gt;- &lt;em&gt;No está firmado [No'stá firmao]&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;- ...y...a...lo...sé&lt;/em&gt;... le respondo avergonzado.&lt;br /&gt;- Hay que &lt;em&gt;firmarlo [ayque fimahalo], &lt;/em&gt;ordena mientras sigue comprobando documentación: ¡&lt;em&gt;el permiso de circulación!&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;¿No os habéis dado cuenta que por muy colocada que tengas toda la documentación del vehículo, cuando te la pide un señor agente nunca aparece? Pues a mí me pasa eso...&lt;br /&gt;- &lt;em&gt;¡El permiso de circulación! [lpermizo de circulasió!]&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;- ¡El último recibo del seguro [ehurtimo resibo derseguro!]&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;¡¡Cielos!!! ¿Lo bajé? Sé que me llegó del banco, sé que lo tuve sobrfe la mesa tres semanas para acordarme que tenía que bajarlo. Sé que tenía que bajarlo y lo llevé en mi maletín tres semanas para acordarme que tenía que dejarlo en la moto pero... ¿lo dejé en la moto? Abro la guantera y comienzo a revolver papeles ¡con lo ordenado que soy yo! ¿Cómo puedo tener este desbarajuste. El del 2001 no vale. Tampoco el del 2004. Por aquí veo 2006, ah, esto es una notificación. ¿O no tenían que mandármela en 2o04... Bueno, da igual, lo encuentro. Se lo doy.&lt;br /&gt;- &lt;em&gt;Este no es, este caducó en enero [Caducó'n'nero]&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Me lo devuelve y, un poco incrédulo, lo reviso, efectivamente, lo pago cada seis meses y ese caducó en enero. Y no tengo más, por más que miro, no tengo más aunque estoy completamente seguro de haberlo pagado. Dónde carajo lo habré metido. Sigo rebuscando y encuentro el papelito verde del seguro con la fecha en vigor y grandes letras rojas que gritan que ese papel no vale de nada si no se acompaña del recibo del banco. Lo leo pero me hago el despistado a ver si cuela y se lo entrego.&lt;br /&gt;- &lt;em&gt;Este tampoco vale... [zt'ampoco fale...]&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Y mientras me lo devuelve alza la vista y me mira a la cara con ojos de perdonavidas. Yo le recibo la mirada con gesto de niño de primera comunión al que han pillado enciendiendo un cigarrillo.&lt;br /&gt;- &lt;em&gt;Lo siento&lt;/em&gt; -le digo- &lt;em&gt;sé que lo he pagado pero no me he dado cuenta de coger el recibo.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;- Ya... si me pongo a sumar, le sale una multa de seiscientos euros [seiciénto'úro] pero por esta vez se va a quedar en un aviso porque toda la documentación estaba en regla. &lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Respiro aliviado; esta vez me he librado.&lt;br /&gt;&lt;em&gt;- Además, usted o su compañero llevaban el casco desabrochado [ustéosucompaniero er casco dezabroshao]&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;¡Me ha pillado, aún no estoy libre!&lt;br /&gt;- &lt;em&gt;Ejem... esto... sí, disculpe... es que... un descuido lo tiene cualquiera...&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;- Ya. Y el descuido del semáforo, y el de firmar el carnet, y el del recibo del seguro... ¿No se da cuenta que así el casco no sirve de nada? ande, ande, circule, circule... &lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Vaya si lo sé, si me harto de decírselo a todo el mundo pero mejor callarse que esta vez el señor agente tenía toda la razón. Me ha dejado más pillado que &lt;em&gt;Islero&lt;/em&gt; a &lt;a href="http://www.portaltaurino.com/matadores/manolete.htm"&gt;Manolete&lt;/a&gt; así que chitón.&lt;br /&gt;Ahora sólo queda aparcar la moto y olvidar el asunto con una agradable comida pero... ¿en qué fase se encuentra el reglamento municipal sobre aparcamiento de motocicletas en las vías públicas? Ya no podía dejarla donde tenía previsto a menos que diera una gran vuelta y... ¿si la dejo en la acera y resulta que ya está prohibido? Sólo faltaba que después de haberme librado por los pelos me multara por aparcamiento, con las ganas que debía tener de pillarme.&lt;br /&gt;No me queda más remedio. Tengo que preguntarle.&lt;br /&gt;Me dirijo al señor agente que ya había vuelto a su ocupación de dirigir el tráfico y le pregunto:&lt;br /&gt;&lt;em&gt;- Esto... disculpe pero... ¿puedo dejar ahí la moto?&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7548632-113351062864329841?l=mivespa.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mivespa.blogspot.com/feeds/113351062864329841/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7548632&amp;postID=113351062864329841&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7548632/posts/default/113351062864329841'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7548632/posts/default/113351062864329841'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mivespa.blogspot.com/2006/03/seor-agente.html' title='Señor agente'/><author><name>Fernando</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://photos1.blogger.com/blogger/8114/211/1600/2003-08-AutorretratoW.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7548632.post-114091493682529756</id><published>2006-02-25T23:59:00.000+01:00</published><updated>2006-10-12T23:53:30.629+02:00</updated><title type='text'>Ubicuidad</title><content type='html'>Aunque algunos lo consideran una virtud y me admiran por ello, para mí es un defecto del que espero curarme algún día: soy hiperactivo. No puedo estar quieto y soy incapaz de negarme a cualquier propuesta apetecible, aunque a veces coincidan en horario. Os podéis imaginar la cantidad de problemas que esto genera, por eso trabajo intensamente para conseguir la ubicuidad o, en su defecto, el teletransporte pero aún me falta un ingrediente con el que no consigo dar. Sin embargo, tengo una gran aliada que me permite casi, casi, estar en dos lugares al mismo tiempo. Sí, ya lo habéis adivinado: &lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt;.&lt;br /&gt;Hoy por ejemplo, a la misma hora, en que tenía que hacer mi programa de radio debía participar en el concurso de Chirigotas de Madrid y no podía faltar a ninguna de las dos citas pues en ambos casos somos un equipo y todos nos necesitamos.&lt;br /&gt;Cualquier otro en mi lugar hubiese buscado un suplente para alguna de las dos tareas pero yo, ya lo decía al principio, soy enfermo hiperactivo. En el fondo estoy convencido que me va la marcha y que lo que me atraía de todo esto era la dificultad, que sin problemas no me hubiese apetecido tanto.&lt;br /&gt;Había que solucionarlo. Ese es siempre mi lema: todo tiene solución, seamos positivos y pensemos, seguro que se puede arreglar.&lt;br /&gt;Aunque tanto el programa de radio como el concurso empezaban a la misma hora y a veinte kilómetros de distancia, mi chirigota actuaba en séptimo lugar y del programa quizá me podría escapar antes, así que lo arreglé todo la noche anterior.&lt;br /&gt;Una compañera cantante se llevaría mi disfraz y el tambor (sí, por eso me necesitaban, toco el tambor), de esa manera no tendría que cargar con ello en la moto. Yo me escaparía del programa inmediatamente terminase y, gracias a &lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt; llegaría a tiempo. Todo calculado.&lt;br /&gt;Así se planeó pero, cuando amaneció esta mañana, toda mi calle estaba nevada y el termómetro rozaba los cero grados. &lt;em&gt;No hay dolor &lt;/em&gt;pensé, &lt;em&gt;ánimo, que tú puedes. &lt;/em&gt;Rebusqué en el armario varias camisetas de manga larga y me las coloqué debajo del jersey. De manos y cara me abrigué como todos los días y me encaminé a la emisora.&lt;br /&gt;Con las señales horarias que marcaban el final, cerré micrófonos y salí escopetado. En ese instante me llamaban mis compañeros desde el teatro para decirme que tocábamos los siguientes. No hay problema. Llego sobrado. Sí, olvidé decir que además de hiperactivo soy optimista. Me dispongo a salir escopetado de la emisora y encuentro las puertas cerradas con llave y nadie que las abra. Estoy encerrado.&lt;br /&gt;En ese momento la primera imagen que viene a mi cabeza es la de José Luis López Vázquez en &lt;a href="http://info.dreamers.com/i/peliculas/e/1001/p/foros/foro.html"&gt;La Cabina&lt;/a&gt; pero en vez de ponerme nervioso o empezar a gritar desesperado me paro a pensar unos segundos y busco alguien que me pueda abrir. Me pongo a correr por todo el edificio hasta que lo encuentro, le pido que me abra y salgo escopetado.&lt;br /&gt;Arranco la moto y giro el puño del acelerador hasta el fondo. Creo que nunca antes ha corrido tanto &lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt; y eso que el suelo estaba totalmente mojado de la nieve deshecha. Por la autopista la moto volaba y al entrar en la ciudad echaba chispas. Como si estuviera zurciendo sorteaba coches peatones y semáforos hasta que llegué a la puerta del Ateneo, en pleno centro de Madrid.&lt;br /&gt;Según llegaba veía a varios chirigoteros con sus disfraces y sus bombos en la calle y pensé que ya había terminado y llegaba tarde. Aparqué &lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt; en la misma puerta y salí escopetado sin atarla y casi hasta sin bloquearla.&lt;br /&gt;Según entraba, la gente me saludaba aunque yo no veía más que un interminable pasillo sin llegar a reconocer ningún rostro. Sólo buscaba a mis compañeros de comparsa que me esperaban en la misma puerta del escenario preparados para subir a escena.&lt;br /&gt;Nunca me he visto en otra igual. En un visto y no visto, todas las mujeres de la chirigota me rodearon, me quitaron la ropa que llevaba puesta y me colocaron el disfraz. Alguien me acercó y me colgó el tambor y me dieron las baquetas al tiempo que me decían: vamos, que salimos.&lt;br /&gt;Efectivamente salimos al escenario aunque yo me encontraba más perdido que &lt;a href="http://www.teacuerdas.com/nostalgia-juguetes-marco.htm"&gt;Marco&lt;/a&gt; buscando a su madre. Me sentía como si un extraterrestre me hubiese abducido y hubiera decidido soltarme en el siglo XVIII pero traté de situarme y toqué lo mejor que las circunstancias me permitieron.&lt;br /&gt;Lo que pasó después no viene al caso en estas páginas. Sólo decir que resultó tremendamente divertido y que la aventura culminó con un glorioso e inesperado segundo puesto en el prestigioso concurso de la Capital del Reino.&lt;br /&gt;Creo que de haber llegado con tiempo suficiente no me lo habría pasado tan bien. Del mismo modo, estoy plenamente convencido que de no haber sido por &lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt; mis compañeros de chirigota hubieran tenido que cantar sin percusión o que mi compañero de radio hubiera tenido que realizar el programa con cuatro manos y dos bocas.&lt;br /&gt;Pasados los nervios, alguien que había mirado el reloj cuando me telefonearon y aún no había salido me dijo admirado: &lt;em&gt;Es imposible, no te ha dado tiempo de llegar ¿Cuánto has tardado, a qué velocidad has venido? &lt;/em&gt;Ambas preguntas imposibles de contestar. Quizá es que me voy acercando al ansiado don de la ubicuidad.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7548632-114091493682529756?l=mivespa.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mivespa.blogspot.com/feeds/114091493682529756/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7548632&amp;postID=114091493682529756&amp;isPopup=true' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7548632/posts/default/114091493682529756'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7548632/posts/default/114091493682529756'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mivespa.blogspot.com/2006/02/ubicuidad.html' title='Ubicuidad'/><author><name>Fernando</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://photos1.blogger.com/blogger/8114/211/1600/2003-08-AutorretratoW.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7548632.post-113918038864739948</id><published>2006-02-05T23:50:00.000+01:00</published><updated>2006-10-12T23:53:30.562+02:00</updated><title type='text'>Alegría</title><content type='html'>&lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt; ha vuelto a darme otra alegría. En un momento en que mi ánimo se encontraba tan roto como el escape de la moto y encontraba tantos problemas y tan pocas salidas como repuesto para evitar el ruido del motor, me llamó mi mecánico de cabecera para avisarme que por fin podía cambiarme el tubo. Salí corriendo hacia el taller en un momento en que el sol brillaba con fuerza después de varios días escondido. Apenas una hora después recogí &lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt;, la puse en marcha y... ¡el ruido había desaparecido por completo! Creo que nunca antes había sonado tan bien y, si alguna vez lo hizo mi memoria auditiva lo había borrado. La buena temperatura influyó y la carrera hasta la tienda pero sentir bajo mis piernas el latido recuperado de &lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt; me devolvió la dosis de alegría que necesitaba precisamente ese día en que veía todo gris.&lt;br /&gt;Para terminar de alegrarlo, me fui a buscar a mi amiga vespera favorita (y no vespera) y nos marchamos a dar vueltas sin destino entre los socavones de Madrid. A pesar de las obras, la conversación en marcha recuperada, ya sin ruido, y el aire en nuestros rostros, nos inyectó entusiasmo para afrontar las horas siguientes.&lt;br /&gt;Como premio, hoy he dedicado casi una hora a lavarla a conciencia para que luzca toda su belleza y pueda presumir. La moto, no la chica.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7548632-113918038864739948?l=mivespa.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mivespa.blogspot.com/feeds/113918038864739948/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7548632&amp;postID=113918038864739948&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7548632/posts/default/113918038864739948'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7548632/posts/default/113918038864739948'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mivespa.blogspot.com/2006/02/alegra.html' title='Alegría'/><author><name>Fernando</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://photos1.blogger.com/blogger/8114/211/1600/2003-08-AutorretratoW.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7548632.post-113814425038614823</id><published>2006-01-24T23:17:00.000+01:00</published><updated>2006-10-12T23:53:30.491+02:00</updated><title type='text'>Vespa Davidson (2ª parte)</title><content type='html'>No, aún no he cambiado el escape y como la protagonista de estas páginas sigue atronando, da pie a nuevas aventuras.&lt;br /&gt;Ayer me llama mi Amiga del Alma y me dice: "&lt;em&gt;Si me llevas a dar un paseo en Tu Vespa se me pasan todos los males, aunque suene como una Harley"&lt;/em&gt;. Claro, me faltó tiempo para concertar la cita que quedó fijada para esta misma tarde.&lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;em&gt;-Ya que vamos a pasear me podías llevar a la facultad, que tengo que&lt;br /&gt;recoger unos libros.&lt;/em&gt; Me dice.&lt;br /&gt;&lt;em&gt;- Te llevo donde tú quieras, Reina Mora.&lt;/em&gt; Le contesto mientras la&lt;br /&gt;invito a subirse a la grupa de mi yegua torda (con gases).&lt;br /&gt;&lt;/blockquote&gt;A pesar del intenso frío que ha cubierto hoy Madrid, el paseo resultaba agradable aunque más bien creo que se trataba de una impresión subjetiva causada por la agradable compañía ya que, visto desde fuera, estaba resultando un auténtico desastre: totalmente embutidos por la temperatura, apenas quedaban al aire los ojillos, desprotegidos de las viseras de los cascos para oírnos mejor y enrojecidos por efecto del viento gélido; procuraba circular despacio entre el tráfico casi más intenso que el frío sin evitar por ello el ensordecedor ruido del escape rajado. Aún así, intentábamos mantener una conversación trascendental.&lt;br /&gt;Imaginaos la escena: una pareja forrada circulando sobre una &lt;em&gt;avispa zumbadora&lt;/em&gt; por la calle Bailén y dando voces sin llegar a escucharse del todo mientras el ocaso pintaba de violeta sucio el horizonte tras la Catedral de la Almudena. Como iba más pendiente de la charla que del tráfico, digamos que la línea recta que dibujaba la moto se parecía más al trazado de la eme treinta en plena obra y aún tuve que escuchar algún que otro claxon que me distraía aún más del asunto importante. Enternecedor, a pesar de todo.&lt;br /&gt;De esta guisa llegamos a la facultad y aparcamos a la puerta de la biblioteca. No voy a contar que hacía &lt;span style="color:#cc0000;"&gt;xxxxCENSOREDxxxx&lt;/span&gt; años que no iba a la universidad y que para mí esta visita supuso una especie de regresión muy agradable con &lt;em&gt;deja vu &lt;/em&gt;incluido porque no viene a cuento para la historia.&lt;br /&gt;Lo que sí viene a cuento es que cuando terminamos la gestión que mi amiga había ido a realizar y nos disponíamos a montar en &lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt; de vuelta a casa, el vigilante nos asalta:&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;em&gt;- Hola, perdonad, es que... como veo que vais en moto quería haceros&lt;br /&gt;una pregunta&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;/em&gt;Con un gesto de sorpresa le invitamos a disparar (la pregunta, se entiende).&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;em&gt;- Es que, acabo de comprarme una moto, una de esas, de ciento&lt;br /&gt;veinticinco, con eso de la convalidación del carnet de coche, y quería saber si&lt;br /&gt;merece la pena invertir en el casco...&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;/em&gt;Tan perplejo me deja la pregunta que sólo me atrevo a contestar:&lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;- &lt;em&gt;Depende de la estima que le tengas a tu vida. &lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;- Es que... como no corre mucho... yo creo que con el más barato me&lt;br /&gt;sirve...&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/blockquote&gt;Aquí me quedo sin palabras por unos momentos para pasar después a argumentarle la conveniencia de proteger el cuerpo cuando se viaja sobre dos ruedas.&lt;br /&gt;Cuando le creí convencido y terminada nuestra conversación, me disponía a despedirme amistosamente cuando me pregunta:&lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;- &lt;em&gt;La Vespa de ahí fuera es la tuya, ¿verdad?&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/blockquote&gt;Está bien aparcada, pienso yo al momento, no he cometido ninguna infracción, sigo cavilando...&lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;- &lt;em&gt;Sí... es mía...&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;- ¡Qué maravilla! Es cuatro tiempos ¿verdad?&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;- mmm pues sí, doscientos centímetros cúbicos.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;- Claro, me he dado cuenta enseguida... por su sonido... ¡cómo suena!&lt;br /&gt;En cuanto te oi llegar me di cuenta y me llamó la atención.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;Mi amiga y yo nos miramos a los ojos y nos tragamos una carcajada, después le miramos a él y nos volvemos a atragantar con la risa sin poder contestarle, silencio que aprovechó para seguir hablando de motos.&lt;br /&gt;Como somos educados y simpáticos tratamos de mantener la charla pero lo que menos nos apetecía en esta noche de invierno era tener una conversación sobre el mundo del motor con un vigilante a la puerta de la facultad, así que intentamos avanzar hacia la salida en dirección a la moto. Él nos seguía sin dejar de hablar del dibujo y tamaño de las ruedas, de la cilindrada, de la velocidad... hasta que nos situamos frente a &lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt; y, como si no estuviera él, abro el cofre para guardar los libros y sacar los guantes. Indiferente, seguía hablando hasta que me dice:&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;em&gt;- A ver... arráncala, que quiero oírla, es que suena de maravilla, me di&lt;br /&gt;cuenta desde que llegaste.&lt;/em&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Ahí ya no pude contenerme y le conté el secreto del &lt;em&gt;fantástico sonido &lt;/em&gt;de mi motor de cuatro tiempos. No pareció importarle pues seguía fascinado hablándome de los caballos, de la posible ganancia o pérdida de potencia a alto régimen y no sé cuantas cosas más.&lt;br /&gt;A todo esto, mi amiga creo que estaba más sorprendida aún que yo, pues no mediaba palabra y se limitaba a seguir nuestra charla con su incrédula mirada transparente.&lt;br /&gt;Nos calzamos los cascos y puse en marcha el motor mientras invitaba a la princesa a subirse nuevamente a la grupa de mi yegua torda.&lt;br /&gt;La cara de satisfacción del vigilante lo decía todo.&lt;br /&gt;De haberla conocido, creo que se hubiera quedado cantando aquella vieja canción de la Romántica Banda Local que decía:&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Y miraré como se aleja, entre el humo del escape del bus&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Y miraré como se pierde, entre el ruido del escape del bus&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7548632-113814425038614823?l=mivespa.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mivespa.blogspot.com/feeds/113814425038614823/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7548632&amp;postID=113814425038614823&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7548632/posts/default/113814425038614823'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7548632/posts/default/113814425038614823'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mivespa.blogspot.com/2006/01/vespa-davidson-2-parte.html' title='Vespa Davidson (2ª parte)'/><author><name>Fernando</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://photos1.blogger.com/blogger/8114/211/1600/2003-08-AutorretratoW.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7548632.post-113805672722865130</id><published>2006-01-23T22:59:00.000+01:00</published><updated>2006-10-12T23:53:30.401+02:00</updated><title type='text'>Vespa Davidson</title><content type='html'>Acabo de &lt;em&gt;tunear &lt;/em&gt;&lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt; sin pretenderlo.&lt;br /&gt;No la he llenado de espejitos ni pintado de tablero de ajedrez a lo &lt;a href="http://www.canaltrans.com/lalinternamagica/041.html"&gt;Quadrophenia&lt;/a&gt;; tampoco la he decorado con pegatinas de &lt;em&gt;Bad Boy&lt;/em&gt; ni añadido &lt;em&gt;gadgets&lt;/em&gt; estrambóticos. Me gustaría que algún artista interesante plasmase su creación en la carrocería gris aunque tampoco es esa la personalización con que he distinguido a &lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt;. En realidad, lo que la distingue estos días de las demás Vespas no se ve, se oye a kilómetros de distancia: &lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt; suena como una auténtica &lt;a href="http://www.harley-davidson.com/wcm/Content/Pages/home.jsp?locale=es_ES"&gt;Harley Davidson&lt;/a&gt;. O como una &lt;a href="http://www.triumph-motorcycles.com/"&gt;Triumph&lt;/a&gt;, porque resulta que la otra mañana, mientras esperábamos que se abriese un semáforo, escucho como un eco, como si alguien estuviese remedadando el ruido del motor de mi moto. Vuelvo la cabeza y allí, a mi izquierda, se encontraba una genuina &lt;a href="http://www.triumph.co.uk/images/BONNEVILLE_3.jpg"&gt;Bonneville&lt;/a&gt; cantando exactamente la misma canción que &lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt;.&lt;br /&gt;Quizá alguno piense que me he vuelto loco: un macarra más que disfruta atronando a los ya sufridos madrileños. Nada de eso, la realidad es que se me ha roto el escape y no encuentro en toda la ciudad uno nuevo.&lt;br /&gt;No sucedió de repente sino progresivo, por eso no me percaté del problema hasta que se agravó. Es cierto que había notado algo raro en el sonido pero embutido en el casco y en el atronador ruido del tráfico madrileño, me pasaba inadvertido. Además, faltaban unos pocos kilómetros para la revisión de los treinta y seis mil (¡treinta y seis mil kilómetros!) y pensé que si tenía algo ya me lo dirían en el taller.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;Lo siento, reconozco mi pereza pero no pienso desmontar ni un tornillo de la moto. Tampoco soy torpe, sé que si lo intentara sería capaz de solucionar con mis propias manos la mayor parte de los percances pero utilizo la moto como medio de transporte (y compañía), no como entretenimiento ni afición a la mecánica, por eso la llevo a mi mecánico de cabecera cada vez que tiene un problema.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;A todo esto, me pillaron por medio las temidas fiestas navideñas con su correspondiente acumulación de tareas y cenas de hermandad, las habituales listas de espera en los talleres y la inesperada y traumática muerte repentina de &lt;a href="http://elfer.blogia.com/2003/110601-con-el-al-fin-del-mundo.php"&gt;mi vehículo de cuatro ruedas &lt;/a&gt;(RIP). Total, que me vi obligado a retrasar varias semanas la visita al taller aturdiendo entre tanto a todo el que tuviera la mala fortuna de cruzarse en mi camino pero, especialmente, a mis sufridos vecinos y compañeros de trabajo que me oyen llegar casi desde que salgo del punto de origen.&lt;br /&gt;Muchas veces, circulando por algún barrio tranquilo reduzco la velocidad a paso de bicicleta de la vergüenza que me da el estruendo del motor. Incluso yo me asusto cuando paso por un túnel y los truenos rebotan en las paredes atravesando de vuelta el acolchado del casco integral.&lt;br /&gt;Casi sin poder aguantar más, llegó el día en que llamé para pedir cita al &lt;em&gt;médico&lt;/em&gt; de &lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt; pero, &lt;a href="http://www.elpais.es/articulo/20051122elpmad_2/Tes/elpepiautmad/"&gt;por mucho que diga &lt;em&gt;La Espe&lt;/em&gt; &lt;/a&gt;de que se han suprimido las listas de espera, a mi moto no la citaron hasta una semana después. Intenté aparcarla hasta ese día para ahorrar el insomnio de mis paisanos pero como no puedo vivir sin ella opté por evitar los acelerones.&lt;br /&gt;Cuando por fin llega el día previsto, me dicen en el taller que llevan diez días pidiendo a fábrica el tubo y que no hay ni uno. En ese momento decide buscar por todos los concesionarios de Madrid sin éxito. En ese momento decido mover mis contactos en el mundo de la moto (que, pequeñitos, pero alguno tengo) y consigo algunos teléfonos, algunos nombres pero con idéntico resultado: ni originales ni compatibles: no hay escapes para &lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt; en todo Madrid.&lt;br /&gt;Aún así, dejo la moto en el taller para que me la revisen (¡treinta y seis mil kilómetros!) con la esperanza de que, entre tanto, llegue el repuesto. Me acerco al mostrador de recepción y me dice el encargado: &lt;em&gt;"Ah, hola, tú eres el de la GT ¿Verdad? Lo sé porque te he oído venir &lt;/em&gt;(¡Cómo no!)&lt;em&gt;. Todavía no ha llegado el escape"&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Con mi coche en el tanatorio y la moto en el hospital, sufro un terrible fin de semana sin motor moviendome en una bicicleta (mi salud lo agradecera... digo yo) a la que tampoco le vendría nada mal una pequeña puesta a punto.&lt;br /&gt;Por fin, esta mañana llega el ansiado momento de recogerla del taller y sentirla de nuevo entre mis piernas. Me acerco ilusionado al taller y, cuando me acerco otra vez al mostrador, me dice el encargado: &lt;em&gt;"Toma, las llaves de tu Vespa Davidson".&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Ahora sólo me falta esperar que algún escape llegue a la ciudad para poder montarlo. Entre tanto podréis reconocerme cuando sintáis temblar los cristales de vuestros edificios a mi paso. Al menos no penséis que se trata de un macarra incívico, sino de un pobre usuario sin repuesto. Aunque, lo cierto es que, después de tanto tiempo empiezo a acostumbrarme al ruido. Total, algunos pagan más por escuchar esa melodía en las máquinas de Milwakee.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7548632-113805672722865130?l=mivespa.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mivespa.blogspot.com/feeds/113805672722865130/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7548632&amp;postID=113805672722865130&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7548632/posts/default/113805672722865130'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7548632/posts/default/113805672722865130'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mivespa.blogspot.com/2006/01/vespa-davidson.html' title='Vespa Davidson'/><author><name>Fernando</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://photos1.blogger.com/blogger/8114/211/1600/2003-08-AutorretratoW.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7548632.post-113587829702279677</id><published>2005-12-29T18:24:00.000+01:00</published><updated>2006-10-12T23:53:30.331+02:00</updated><title type='text'>La tabla</title><content type='html'>Aún tengo agujetas en el bíceps del brazo izquierdo y es que no termino de aprender que algunos objetos no se pueden transportar en Vespa. ¿O sí? Porque el caso es que lo hice. Fui capaz de recorrer más de veinte kilómetros por ciudad, autopista y carretera de curvas llevando un cuadro de metro y medio de largo por cincuenta centímetros de ancho y, lo que es mejor, llegar sano y con la pintura a salvo. vb vbv&lt; size="2"&gt;esto lo ha escrito mi gata, que también quiere opinar&lt;/span&gt;).&lt;br /&gt;Desde hacía varios días mi amiga E. me tenía intrigado con un regalo de reyes adelantado o de Navidad retrasado que pensaba obsequiarme. Sabía que era una pintura suya inspirada en una serie de fotos vista en un periódico pero no tenía ni idea del motivo ni mucho menos del tamaño. Cuando por fin la terminó y quedamos para la entrega me advirtió que, posiblemente, no pudise llevarla en la moto pero entre que soy algo cabezón y que me niego a circular por Madrid en coche, no quise rendirme sin intentarlo. Total que, me presento en su casa y, tras admirar las maravillas de la obra artística y agradecer a la artista, comencé a calibrar la talla y las posibilidades de transporte en moto.&lt;br /&gt;Me había acercado así, con lo puesto: ni un plástico protector, ni unas cuerdas, nada, por lo que la única opción era llevarlo bajo el brazo. En una primera etapa, el reto consistía en llevarlo hasta mi trabajo, distante sólo unos cuatro o cinco kilómetros del estudio.&lt;br /&gt;Nunca había conducido &lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt; con una sola mano y, aunque posible, os aseguro que resulta más difícil de lo que parece. Una cosa es soltarse y poder volver a agarrar el manillar si se precisa y otra muy distinta conducir como si se fuese manco. Y de esta manera conduje &lt;strong&gt;MiVespa&lt;/strong&gt; desde Puerta de Toledo hasta Delicias. A una velocidad de vergüenza, cierto, pero me aterraba cualquier imprevisto sin capacidad para reaccionar. Cuando veía que un semáforo se podía cerrar, comenzaba a frenar quinientos metros antes porque sólo podía accionar la maneta derecha. De esta guisa llegué a mi destino. Aparqué la moto de medio &lt;em&gt;lao&lt;/em&gt; porque sólo disponía de una mano y subí a mi oficina a buscar algo con lo que embalar el cuadro. Porque, tengo que decir que, al miedo de caerme y destrozar mi cuerpo, había que añadir el miedo a que se cayera el cuadro y se destrozara. Una obra de arte es irrepetible y si se rompía se perdía para siempre el trabajo de su autora.&lt;br /&gt;En mi empresa, el día de la víspera de noche vieja, quedaban tres personas y el gato. Ni plástico de burbujas ni cinta de embalar. Algo de papel y celofán. Ni cuerdas ni ganchos. Total, que envolví la madera con el papel y lo precinté con celofán. Encima del transparente, muy chulo para la mayoría de los usos pero nefasto como empaquetador. Como faltaban cuerdas y cinta, quité la bandolera de mi bolso y reutilicé el pulpo que me compré para llevar &lt;a href="http://mivespa.blogspot.com/2004/08/el-plato.html"&gt;el plato&lt;/a&gt;. Por más que rebusqué en todos los rincones, no encontré otros elementos para atar la tabla. Así que la coloqué tumbada en la parte izquierda de la moto, la até con el pulpo y la correa de mi cartera e inicié la marcha. Despacito, claro, para evitar sustos.&lt;br /&gt;La gente me miraba &lt;em&gt;¿Dónde va este tío con esa tabla en la moto? &lt;/em&gt;debían pensar. &lt;em&gt;Pues dónde voy a ir, a mi casa, &lt;/em&gt;les contestaba yo mentalmente. Durante el tiempo que duró el trayecto por ciudad no fue mal la cosa: a un ritmo prudente y, aún así aceptable, la tabla no llegó a darme ningún susto. Confié y me metí airoso y desenvuelto en la autopista. Aunque tampoco sonaron las luces de alarma, la tabla comenzaba a despegarse del costado de &lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt; como los alerones de una avispa que quiere iniciar el vuelo. &lt;span style="font-size:78%;"&gt;La verdad es que la primera comparación que se me ocurrió fue una mariposa pero, tratándose de una Vespa creo que esta es más acertada.&lt;/span&gt; En este momento fue cuando comencé a no fiarme de los atados y sujeté la pintura con mi brazo izquierdo. Flojo al principio pero con tanta fuerza al final que sentía como si el mismísimo &lt;a href="http://www.euskonews.com/0045zbk/gaia4507es.html"&gt;Iñaki &lt;/a&gt;me hubiese retado a levantar piedras. Aún así el trayecto de autopista no fue el peor pues resultaba fácil controlar las situaciones y, salvo algún repentino golpe de viento, no se presentaban otros imprevistos de tal manera que con velocidad constante y la sujección conveniente, pasaron los kilómetros sin percances.&lt;br /&gt;El problema se presentó cuando, preocupado por la excesiva velocidad del tráfico y pensando reducir riesgos opté en los últimos kilómetros por una carretera comarcal que también me lleva a casa.&lt;br /&gt;Reconocí mi error al tiempo que recordé una clase de física del bachillerato en la que el profesor hablaba de un cono de vacío que se formaba en la parte trasera de los coches según avanzan contra el viento y como este frena el avance y para ello se colocan elementos como alerones en la parte trasera de los vehículos que generen turbulencias encargadas de rellenar ese vacío y de este modo evitar el freno del viento. ¿Lo has comprendido? Bueno, esto es lo que yo recuerdo si estás interesado en el tema puedes consultar con los especialistas aerodinámicos más versados que yo o, simplemente, echar un vistazo a &lt;a href="http://aerodinamicaautomovil.iespana.es/tunels%20de%20vent_es.htm"&gt;este enlace&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;El caso es que todo este rollo teórico viene a cuento porque cada vez que me cruzaba con un camión o furgoneta este cono de vacío (o las turbulencias que lo rellenan, ¡vaya usted a saber! que yo me pasé a letras en tercero de bachiller) repercutían directamente en la fantástica obra de arte que llevaba en &lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt; y pretendía iniciar el vuelo. Quizá con la intención de llegar a casa antes que yo y colgarse en la pared para que me llevase la sorpresa al entrar y verla puesta pero como no le había dado las llaves de la puerta ni la dirección preferí no arriesgarme y asirla con mayor fuerza con el mismo y sufrido brazo izquierdo.&lt;br /&gt;Ese tramo de carretera que, tanto en moto como en coche, suelo utilizar para poner en práctica mis cualidades de pilotaje, se me hizó más pesado que el trazado de un ocho.&lt;br /&gt;Cuando por fin vislumbre los edificios donde vivo, en vez de respirar aliviado, me dio por imaginar que en el último momento se troncharía la tabla, derraparía en una curva o el cono de vacío (o sus turbulencias) de un camión me llevarían volando y sin pasar por la casilla de salida hasta Bercianos del Camino.&lt;br /&gt;Como dije en capítulos anteriores: &lt;em&gt;lo estoy contando&lt;/em&gt; o sea, que puedes presumir el final. Efectivamente, llegué a casa sin percances, colgué el cuadro y, además, gracias a lo sucedido estás leyendo una aventura más de &lt;strong&gt;Mi Vespa y yo.&lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7548632-113587829702279677?l=mivespa.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mivespa.blogspot.com/feeds/113587829702279677/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7548632&amp;postID=113587829702279677&amp;isPopup=true' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7548632/posts/default/113587829702279677'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7548632/posts/default/113587829702279677'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mivespa.blogspot.com/2005/12/la-tabla.html' title='La tabla'/><author><name>Fernando</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://photos1.blogger.com/blogger/8114/211/1600/2003-08-AutorretratoW.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7548632.post-113134867866310928</id><published>2005-11-08T00:10:00.000+01:00</published><updated>2006-10-12T23:53:30.106+02:00</updated><title type='text'>Entre olivos</title><content type='html'>Cuando leyó &lt;a href="http://mivespa.blogspot.com/2005/11/velocidad.html"&gt;la nota anterior&lt;/a&gt;, la niña de ojos claros y sonrisa plácida me pidió que la llevase de paseo en &lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt; para ver si el viento le arrastraba algunas dudas. ¿Cómo negarse a la petición de una ninfa? Sólo necesitábamos escoger el día y el otoño nos lo puso fácil. La mañana del domingo elegido amaneció tan soleada que haberse quedado en casa debiera haberse considerado delito.&lt;br /&gt;Me acerqué hasta su piso de &lt;a href="http://www.munimadrid.es/SicWeb/DocumentMG?docKey=25611&amp;monographic=juntas&amp;amp;language=1&amp;style=doc.xsl&amp;amp;docDescription=&amp;docPosition=14&amp;amp;NAMEBACK=&amp;PAGEBACK=/Principal/Portada.html"&gt;Moratalaz&lt;/a&gt; (&lt;em&gt;"Si no has estado allí no has visto el paraíso terrenal"&lt;/em&gt; que &lt;a href="http://lacuerda.net/Arch/j/joaquin_sabina/eva_tomando_el_sol.shtml"&gt;cantaba Sabina&lt;/a&gt;), la esperé con el casco y los guantes listos para cubrir su pálida piel y, como el sol de noviembre es traicionero, nos pertrechamos bajo robustos jerseys y consistentes abrigos para encarar la carretera con ilusión y sin prisa. La primera parte del recorrido se convirtió en un tour por el barrio durante el que aprovechamos los semáforos y pasos de cebra para ponernos al día de nuestras respectivas vidas. Durante ese tiempo me olvidé del acelerador hasta tal punto que recibí alguna pitada. Creo que la moto avanzaba por inercia, como si conociese el camino y algo parecido debía ser porque yo prestaba más atención a la charla que al tráfico. También es cierto que un domingo por la mañana en un barrio de Madrid los coches no se ven por las calles y todo el tránsito se reduce a algún madrugador que cruza la calle para comprar el pan y el periódico. A este paso llegamos a &lt;a href="http://www.munimadrid.es/SicWeb/DocumentMG?docKey=25616&amp;amp;monographic=juntas&amp;language=1&amp;amp;style=doc.xsl&amp;docDescription=Vic%E1lvaro&amp;amp;docPosition=19&amp;NAMEBACK=&amp;amp;PAGEBACK=/Principal/Portada.html"&gt;Vicálvaro&lt;/a&gt;, frontera urbanística de la capital. Con las últimas casas dimos la bienvenida a la carretera abierta... abierta en todos los sentidos porque con la cantidad de agujeros que tiene el firme parecía que el demonio estuviese buscando una escapatoria del averno. Como si algo nos faltaba era tiempo, tampoco nos preocuparon los boquetes y esquivarlos casi se convirtió en un divertimento más.&lt;br /&gt;Pasados los socavones, los puentes bajo las autopistas radiales, los polígonos industriales y los poblados de chabolas, pudimos ver el bello color de la tierra barbechada aunque a veces estuviera salpicada de escombros y otros residuos urbanos.&lt;br /&gt;No habíamos recorrido ni quince kilómetros cuando surgió una isla verde. A orillas de una estrecha carretera más retorcida que la mente de alguno, un camino de tierra entre chopos, abedules, cipreses y plátanos invitaba a adentrarse. &lt;a href="http://www.rivasnet.com/images/Ermita.jpg"&gt;&lt;img style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 286px; CURSOR: hand" height="180" alt="Vista aérea de la Ermita del Cristo de Rivas. Imagen gentileza de www.rivasnet.com" src="http://www.rivasnet.com/images/Ermita.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; A la salida del túnel arbóreo una soleada plaza convertida en aparcamiento acogía a los fieles que acudían a una ermita colgada de los cantiles del Río Jarama, conocida entre los vecinos y devotos como "&lt;em&gt;El Cristo de Rivas&lt;/em&gt;". Soy vecino de esta localidad desde hace unos quince años y jamás hasta ahora se me había ocurrido atravesar ese umbral. Ni mi dulce compañera ni yo somos devotos de ningún santo pero gustamos del disfrute de los lugares bellos y esta pequeña ermita invitaba al paseo y al recogimiento. Sin embargo, nuestro propósito de esa mañana no era otro que soltar las melenas al viento (aunque hace años que las mías se las llevó un vendaval y no han vuelto), por lo que subimos de nuevo a &lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt; y continuamos la ruta incierta. Y digo "incierta" no porque no fuese una ruta real o verdadera sino porque desconocíamos por donde discurrirían los próximos kilómetros.&lt;br /&gt;Cuando nos aproximábamos a &lt;a href="http://www8.madrid.org/gema/goc/084/"&gt;Mejorada del Campo&lt;/a&gt; observé una cúpula azul que destacaba por encima del resto de edificios y recordé que aún no había visitado &lt;a href="http://www.ciao.es/Opiniones/Catedral_de_Don_Justo_Mejorada_del_Campo_Madrid__523139"&gt;la Catedral &lt;/a&gt;que D. Justo Gallego está construyendo con sus propias manos desde hace decenas de años. Se lo comenté a mi compañera de viaje y no lo dudamos un segundo. Describir con palabras la impresión que nos causó esta visita requeriría, al menos, un espacio similar al que tengo previsto para esta crónica. Sólo decir que, aunq&lt;a href="http://picnic.ciao.com/es/1174604.jpg"&gt;&lt;img style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 200px; CURSOR: hand" alt="Acceso principal a la Catedral de Justo. Foto: Sertorio" src="http://picnic.ciao.com/es/1174604.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;ue no soy creyente, entre esas torres de ladrillo reciclado, junto a esos pilares de cemento moldeado con viejos cubos, bajo esas cúpulas de hierros recuperados encontré más la mano de Dios que en las muchas lujosas catedrales repletas de mármol y oro que he tenido ocasión de visitar por medio mundo. Es sobrecogedor y recomiendo a todos que acudan a contemplar como con fe y voluntad se pueden lograr cualquier cosa que uno se proponga. Quizá puedan sonar a sermón estas palabras pero es lo menos que se me ocurre después de ver la fantástica obra de Justo.&lt;br /&gt;Sin palabras salimos del templo y para volver a este mundo compramos tomates de huerta a un vendedor ambulante que paraba frente a la Catedral. Sus productos tenían tan buen aspecto y un precio tan de otro tiempo que hubiese traído medio puesto pero una de las limitaciones de viajar en moto es el espacio y aún nos quedaban algunos pueblos por visitar.&lt;br /&gt;La siguiente parada no quedaba lejos. A orillas del río Jarama, tras las extracciones de grava se han formado unas lagunas que, al finalizar la explotación, se han recuperado para disfrute de paseantes y aves de paso. No podía ser viajar con una sirena y no enseñarle &lt;a href="http://www.elsoto.org/Raso.htm"&gt;un humedal&lt;/a&gt;, así que nos adentramos con &lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt; entre caminos de servicio para disfrutar de cerca ese paisaje. No era la primera vez que practicaba el &lt;em&gt;Vespa-cross&lt;strong&gt; &lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;pero mi amiga se impresionó levemente ante los botes. "&lt;em&gt;¿No sufrirá la moto?", &lt;/em&gt;preguntó preocupada. Muy seguro de mi afirmación le dije que "&lt;em&gt;de ninguna manera" &lt;/em&gt;aunque, claro, siempre queda la duda... el caso es que de un camino grande nos desviamos a otro más chiquito y de este a unas roderas a las que se asomaban los ramos de maleza que golpeaban el carenado de la moto y nuestras piernas según avanzábamos. En vez de molestarnos, eso no hacía más que aumentar la belleza de la excursión.&lt;br /&gt;Como ella se encargaba de repetir incansable, los colores parecían inigualables. El verde, reverde, el pardo, repardo, los rojos, intensos, el azul del cielo, mágico y el plateado del agua como una dulce melodía.&lt;br /&gt;Llenos de color y aire fresco reemprendimos la marcha rumbo al &lt;a href="http://www.ayto-camporeal.com/"&gt;País de las Aceitunas&lt;/a&gt; eligiendo, como es lógico, el camino más largo y retorcido que encontramos: una pequeña carretera sin coches que ascendía entre chaparros y olivos bajo un cielo poblado de cigüeñas y cernícalos. Allí &lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt; se sentía como gorrión en trigal. Entramos en Campo Real por la puerta trasera, como aquel que dice, lo que resultó un placer porque nos permitió circular entre las estrechas calles encaladas y disfrutar de la tranquilidad de sus rincones y de la amabilidad de sus gentes. Íbamos en moto, sí, pero procurando acelerar lo menos posible para que el ruido del motor no perturbase la paz del pueblo. También podía haber tomado la variante pero eso hubiera supuesto llegar a la otra punta en un pis pás y, como queda dicho en varias ocasiones, si algo nos faltaba era prisa.&lt;br /&gt;Ir a Campo Real y no comprar &lt;a href="http://www.spain.info/TourSpain/Gastronomia/Productos%20y%20Recetas/Productos/N/0/Aceitunas%20de%20Campo%20real"&gt;aceitunas&lt;/a&gt; es como ir al cine con los ojos cerrados, puedes escuchar los diálogos pero no ves la cara de la protagonista. Como yo me pongo las gafas de ver mejor cada vez que me disopngo a ver una película, paré justo a la puerta de uno de mis almacenes favoritos cuyo nombre no diré aquí no porque no quiera hacer publicidad sino porque es el típico lugar al que sabes llegar de sobra pero eres incapaz de dar señas de él. Seguro que a ti también te pasa con más de un sitio. (Mira, está casi a la entrada del pueblo, en una calle que baja a la izquierda, en la misma acera que donde venden el queso, también muy bueno, por cierto).&lt;br /&gt;El caso es que bajamos a comprar aceitunas. Nada más entrar y oler el almacén te dan ganas de comprar tres kilos de cada uno de los veinte tipos diferentes que venden. Claro, en &lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt; no caben sesenta kilos de aceitunas así que tocaba elegir. Es una tentación pedir a la amable mujer que vende que te de a probar de todas y, muy posiblemente accediera con agrado pero nos pareció abusar, así que confiamos la elección a la vista.&lt;br /&gt;La experiencia me ha enseñado que, en la mayoría de las ocasiones, la pieza más pequeña e irregular suele ser la más sabrosa... estoy hablando de comida, así que nos fuimos derechos a una aceituna pequeñita y con forma de bellota deforme pero de un color verde intenso y que se bañaba en una espuerta de hinojo, orégano y romero. La probamos y... ¡qué delicia! &lt;em&gt;"Es la mejor que tenemos", &lt;/em&gt;nos confirmó la señora. &lt;em&gt;"Como este año ha llovido tan poco no queríamos recogerla porque es mayor el trabajo que el beneficio pero la gente nos la demanda mucho".&lt;/em&gt; No conseguimos entender si la variedad se llama Cuernicabra, Comecabra o cualquier otra cosa que termine en "cabra", como "abracadabra". Además, he tratado de documentarme para informar en esta misma nota y no he encontrado ninguna referencia por lo que pocos más datos puedo dar de esta exquisita oliva; no sé si se trata de un localismo, de un error de pronunciación de la vendedora o un fallo de entendederas nuestro, el caso es que nos cargamos con tres kilos de las aceitunas de la cabra que añadimos al cofre de &lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt; junto a los tomates de Mejorada. (Según escribo esto se me está haciendo la boca agua recordando el sabor del fruto y ahora mismo interrumpo la narración para tomarme unas pocas).&lt;br /&gt;Efectivamente esta es una de las ventajas de marchar de excursión por pueblos agrícolas: que puedes volver a casa con la compra de la semana pero habiéndolo pasado mucho mejor que en híper mercado. Y, como no sólo de aceitunas vive Campo Real, nos acercamos a una casa en cuyo zaguán habíamos visto al pasar con la moto más calabazas que en el &lt;a href="http://www.elmundo.es/cronica/2003/411/1062421045.html"&gt;&lt;em&gt;Undostrés.&lt;/em&gt;&lt;/a&gt; Nada más acercarnos, una señora de unos setenta años empezó a charlar con nosotros como si nos conociera de siempre y nos contó que quien vendía las calabazas era su sobrino, así que buscamos al sobrino. Según cruzamos la puerta encontramos al sobrino cortando unas rodajitas de chorizo para ofrecernos junto con dos porrones de vino tinto y blanco, para que entrase bien el embutido. Además del aperitivo nos regaló un surtido de recetas para emplear alguna de las muchas calabazas que reposaban al sol del portal. Las había de todos los tamaños y colores y, como con las aceitunas, ganas daban de comprar todas. Una de ellas, la más grande, me la imaginé sentada en el sillín de la moto protegida por un casco que llevaba de sobra. Pura fantasía, por supuesto, pues era tan gorda que no le hubiese servido ni el cascarón de &lt;a href="http://www.calimero.com/"&gt;Calimero&lt;/a&gt;, por lo que elegimos una normalita para preparar una crema.&lt;br /&gt;La echamos al baúl de la moto junto a los tomates y las aceitunas y nos preparamos para regresar a casa pues se aproximaba la hora de la comida y no queríamos que todas las ilusiones del día se desvaneciesen como en &lt;a href="http://personales.mundivia.es/llera/cuentos/cenicienta.htm"&gt;el cuento&lt;/a&gt;. Bastantes calabazas teníamos ya como para que &lt;strong&gt;Mi Vespa &lt;/strong&gt;se convirtiese en otra más.&lt;br /&gt;Cuando nos preparábamos para volver, el broche del casco de mi compañera de viaje se atascó. Me acerqué a ella para ayudarla a abrochárselo y pude comprobar que su mirada camaleónica se había vuelto del mismo color que los olivos que nos rodeaban. Durante un instante me quedé paralizado hasta que ella me preguntó algo que me devolvió a la situación real.&lt;br /&gt;Ya de vuelta, descendiendo por la ondulada carretera que conduce hasta Arganda veía las suaves colinas cubiertas de olivos pero entonces ya no pensaba en las aceitunas sino en esa mirada tan arraigada como las raíces de los árboles y tan deliciosa como su fruto.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7548632-113134867866310928?l=mivespa.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mivespa.blogspot.com/feeds/113134867866310928/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7548632&amp;postID=113134867866310928&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7548632/posts/default/113134867866310928'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7548632/posts/default/113134867866310928'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mivespa.blogspot.com/2005/11/entre-olivos.html' title='Entre olivos'/><author><name>Fernando</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://photos1.blogger.com/blogger/8114/211/1600/2003-08-AutorretratoW.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7548632.post-113088913357102643</id><published>2005-11-02T00:09:00.000+01:00</published><updated>2006-10-12T23:53:30.036+02:00</updated><title type='text'>Velocidad</title><content type='html'>Que la sensación de velocidad no es lo mismo que la propia velocidad lo sé desde que conduje durante muchos años mi querido 2CV. ¿Acaso no os ha rechistado vuestra madre por ir muy deprisa en un coche que se caía a trozos aunque la aguja no pasara de los cien kilómetros a la hora y se duerme plácida cuando tenéis la suerte de llevarla en una berlina moderna superando con creces todos los límites legales?&lt;br /&gt;Si me importase la velocidad en vez de una Vespa (por muy moderna que sea) me habría comprado una deportiva o alguno de los muchos scooteres que se encuentran ahora en el mercado y que sobrepasan en prestaciones a mi máquina. Sin embargo no puedo negar que me apasiona la sensación de velocidad. Quienes hayan montado conmigo en coche pueden dar fe de esta afirmación.&lt;br /&gt;Sin embargo, cuando voy en &lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt; es diferente. Me encanta que parezca que corre marque lo que marque el contador. Hay días que parece un velero empujado por el viento de popa y se desliza sobre el asfalto como si navegase sobre las olas. Entonces olvido todas las circunstancias y sólo pienso en disfrutar del aire en la cara, del asfalto y de su trazado. Es fantástico, lo aseguro.&lt;br /&gt;A veces sucede cuando termina la jornada laboral. Como si todas las tensiones acumuladas llenasen el depósito de combustible de &lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt;, os juro que da la impresión de correr más deprisa que cuando me dirijo hacia el trabajo. Y así, kilómetro tras kilómetro, los problemas laborales se van consumiendo hasta quedar en nada en el preciso instante que aparco.&lt;br /&gt;Es verdad que giro el puño del acelerador a tope, es verdad que quiero correr pero nunca tengo la sensación de que la moto "no tira" sino al contrario. Aunque me adelanten las &lt;em&gt;cebeerres. &lt;/em&gt;&lt;br /&gt;También hay que tener en cuenta que ni las ruedas, ni los frenos ni la estabilidad de mi escúter se pueden comparar con los de las motos grandes. O sea, que para mí tomar una curva a ochenta puede suponer un reto similar a tomarla a ciento veinte con un bicho potente. Y que yo no soy un súper piloto, no lo olvidemos. Eso me obliga a ir plenamente concentrado en cada movimiento y creyéndome que circulo por un circuito compitiendo con el mismísimo Rossi. Total, que entre unas cosas y otras, hay días en que voy disfrutando cada metro de asfalto como si fuera un niño con juguete nuevo y así de feliz me siento.&lt;br /&gt;Otros días, por el contrario, cuando una pena me abate o algo pesado me marea la cabeza, instintivamente reduzco la velocidad y me paseo por las calles de la ciudad como si mi falta de energía repercutiese en el funcionamiento de la moto, sin prisa alguna, paseando sobre ruedas como si caminase. Y, milagrosamente, en este caso la poca aceleración consigue el mismo efecto que la mucha: con el aire se disipan los pesares, las preocupaciones, los duelos y los quebrantos.&lt;br /&gt;Quien monte habitualmente en moto, escúter, bicicleta o patinete seguro que se ha sentido identificado con alguna de estas afirmaciones porque al fin y al cabo da lo mismo la velocidad que alcancen, lo importante son las sensaciones.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7548632-113088913357102643?l=mivespa.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mivespa.blogspot.com/feeds/113088913357102643/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7548632&amp;postID=113088913357102643&amp;isPopup=true' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7548632/posts/default/113088913357102643'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7548632/posts/default/113088913357102643'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mivespa.blogspot.com/2005/11/velocidad.html' title='Velocidad'/><author><name>Fernando</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://photos1.blogger.com/blogger/8114/211/1600/2003-08-AutorretratoW.jpg'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7548632.post-112080648724213270</id><published>2005-10-11T14:07:00.000+02:00</published><updated>2006-10-12T23:53:29.452+02:00</updated><title type='text'>Subnormal al Volante</title><content type='html'>Hoy parece que es el Día Mundial del Subnormal al Volante. Sí, sí. Ya sé que me vais a decir que cualquier día en Madrid puede ser el DMSV pero cuando llueve, o mejor dicho, cuando caen las primeras gotas, parece como si la humedad encogiese el cerebro de los que se ven con un volante delante (¡menudo ripio!). Vale, tengo que reconocerlo, yo también me vuelvo más patoso con la moto pero la consecuencia directa de esa torpeza es que me esfuerzo más si cabe por respetar al máximo de las normas de convivencia circulatoria; no se me ocurre salir de los semáforos haciendo caballitos o de las rotondas derrapando.&lt;br /&gt;Es verdad que, precisamente en estos cruces es donde más torpe conduzco y reconozco que puedo haberme merecido alguna pitada por exceso de velocidad mínima pero estoy seguro que con ello no he puesto en peligro la vida de nadie. Como mucho, la paciencia de alguno.&lt;br /&gt;No creo que ese sea el caso del que me ha dado el primer golpe de la mañana. Más que impaciente parecía dormido. Poco más de quinientos metros después de salir de casa, en el primer semáforo que me encuentro, espero paciente que la luz se vuelva verde cuando noto un fuerte impacto procedente de atrás. Vuelvo la cabeza y encuentro a un tío repanchingado en el asiento de su coche con los párpados a media asta totalmente ajeno a lo sucedido. Le recrimino con gestos y sólo se le ocurre levantar la mano como pidiendo perdón pero sin mover ni un solo músculo, ni de la cara ni del cuerpo, más que el estrictamente necesario para levantar el brazo a la velocidad del caracol. No sé exactamente qué punto de &lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt; golpeó pero por suerte no le hizo ningún abollo. Sí abolló, en cambio, mi ánimo que, a primera hora de la mañana, había conseguido enturbiar como el cielo tormentoso que nos cubría a esa hora de la mañana.&lt;br /&gt;No voy a hablar de los pasos de cebra como pistas de patinaje ni de planchas de arena sobre los cruces porque son ya tan habituales que no es momento de repetirse. Tampoco voy a detallar los numerosos y peligros cambios de carril sin señalizar y sin mirar porque estamos tan acostumbrados a ellos los que circulamos en moto que se pueden esquivar sin demasiados problemas a pesar del asfalto mojado.&lt;br /&gt;Efectivamente, nadie duda que circular en moto por la ciudad se vuelve mucho más peligroso cuando llueve por las propias condiciones climáticas pero hay que añadir otro factor. Como el tráfico se vuelve más denso, los nervios de los conductores de coches se tensan al máximo y estallan muchas veces con resultados traumáticos para los menos protegidos: los motoristas.&lt;br /&gt;Un claro ejemplo que ha terminado de crisparme lo he sufrido cuando sólo me faltaba la última etapa para llegar a la meta, perdón, al trabajo.&lt;br /&gt;Avenida de tres carriles por sentido. Semáforo en rojo. En sentido contrario, colapso circulatorio. Se enciende el verde y el coche que tengo a mi derecha, que había girado el volante al máximo hacia la izquierda estando parado (por esto mismo me suspendieron en el examen de conducir), sale disparado y descontrolado hacia el punto exacto donde estaba yo. Acelero rápido y le esquivo; no pasa nada más que un susto del que aún me estoy reponiendo cuando veo que por la izquierda, apareciendo entre los coches que estaban parados en sentido contrario, aparecen, no uno, ni dos sino, por lo menos tres vehículos saliendo de su atasco como las burbujas cuando abres la botella de champán y encontrándose con que por mi carril circulamos correctamente, no sólo un motorista destacado, sino un pelotón de coches tranquilos y descuidados porque –inocentes- tenemos el semáforo abierto.&lt;br /&gt;Como violines afinando antes de un concierto sonó el frenazo múltiple. Los coches sólo cambiaron brevemente la trayectoria pero sobre &lt;strong&gt;Mi Vespa &lt;/strong&gt;yo me veía deslizándome por la avenida como si practicase snow board en Sierra Nevada. No me caí, incluso me dio tiempo a gesticular insultos contra los homicidas frustrados pero creo que los latidos del corazón debieron confundirse con un temblor de tierra.&lt;br /&gt;No voy a decir que cogiera miedo pero sí que durante las pocas manzanas que me quedaban hasta llegar a mi destino las recorrí, no con los cien ojos con que conduzco habitualmente, sino con mil y a una velocidad que cualquiera, incluso yo otro día, hubiese considerado ridícula.&lt;br /&gt;Sentado frente al ordenador lo estoy contando. Y fuera llueve, que hacía mucha falta.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7548632-112080648724213270?l=mivespa.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mivespa.blogspot.com/feeds/112080648724213270/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7548632&amp;postID=112080648724213270&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7548632/posts/default/112080648724213270'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7548632/posts/default/112080648724213270'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mivespa.blogspot.com/2005/10/subnormal-al-volante.html' title='Subnormal al Volante'/><author><name>Fernando</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://photos1.blogger.com/blogger/8114/211/1600/2003-08-AutorretratoW.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7548632.post-112863981300031365</id><published>2005-10-07T00:49:00.000+02:00</published><updated>2006-10-12T23:53:29.972+02:00</updated><title type='text'>Error</title><content type='html'>Llevo más de quince meses conduciendo &lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt; y aún no me he caído pero no por ello he perdido el respeto a las dos ruedas. Soy consciente que puedo caerme en cualquier momento y cada día, cada kilómetro, en cada curva, en cualquier rotonda con agua, en alguno de los giros con arena, en la pintura de un paso de cebra, en algún cruce, pienso que puedo ver el suelo de cerca. Ojo, esto no significa que conduzca con miedo, ni mucho menos; conduzco con precaución (menos cuando me emborracho, como en el capítulo anterior...).&lt;br /&gt;Hace tiempo me di un gran susto que conté aquí por culpa de un enlatado amarillo y hoy, hace escasos minutos, acabo de llevarme otro gran susto pero en esta ocasión por culpa de un absurdo error mío. Sin embargo, estoy frente al ordenador contándolo en vez de inmovilizado en una ambulancia. Mi primer pensamiento ha sido que, a pesar del error, estoy aprendiendo a conducir, pues la pericia me ha salvado del tortazo.&lt;br /&gt;Salía del cine. Pasaba la media noche y tenía ganas de llegar a casa, por lo que giraba el puño a tope y apuraba las frenadas, como siempre que conduzco con prisa y más si no hay tráfico. Logré salvar los ocho o diez badenes (guardias tumbados) que me encontré en los dos kilómetros escasos recorridos desde el cine hasta el punto del suceso: quizá el undécimo badén, más alto e irregular que la mayoría, por lo que apreté el freno más intensamente que las veces anteriores y con tan gran torpeza que "olvidé" frenar con la rueda de atrás. Sucedió lo que tenía que suceder: al llegar a la meseta del badén el eje delantero comenzo a zizaguear y &lt;strong&gt;Mi Vespa &lt;/strong&gt;a perder estabilidad. Por segunda vez pensé: &lt;em&gt;aquí va a ser&lt;strong&gt;. &lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;Pero en vez de abandonar la trayectoria del vehículo a la suerte o a la inercia, saqué las piernas como un molino de viento y en cuestión de décimas de segundo recompuse el equilibro de la moto.&lt;br /&gt;Aún me palpitaba el corazón en el siguiente cruce pero &lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt; ya circulaba derecha y sin peligro.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7548632-112863981300031365?l=mivespa.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mivespa.blogspot.com/feeds/112863981300031365/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7548632&amp;postID=112863981300031365&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7548632/posts/default/112863981300031365'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7548632/posts/default/112863981300031365'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mivespa.blogspot.com/2005/10/error.html' title='Error'/><author><name>Fernando</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://photos1.blogger.com/blogger/8114/211/1600/2003-08-AutorretratoW.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7548632.post-112734436510269945</id><published>2005-09-22T00:58:00.000+02:00</published><updated>2006-10-12T23:53:29.911+02:00</updated><title type='text'>Disimulo</title><content type='html'>Bueno, sé que está muy feo, que es peligroso, que además está prohibido. Vale, sé que hice mal o muy mal y me confieso culpable: anoche conducí &lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt; durante unos diez kilómetros en un bochornoso estado de embriaguez y, a pesar de eso, logré pasar por delante de todo un ejército de guardias civiles sin perder la compostura.&lt;br /&gt;Aunque debí suponer que acabaría así la noche, lo cierto es que no estaba previsto. Me refiero a lo de la mona, no a lo de los monos. La mejor cervercería de la zona este de Madrid y, probablemente de toda la Comunidad Autónoma, la cervecería de Enrique en Arganda, va a cerrar. Uno de los que más sabe de cerveza en España ha decidido que ya está bien de trabajar y se retira a disfrutar de la vejez, aunque ya me gustaría a mí ver a algunos de treinta tan jóvenes como el amigo... El caso es que había que despedirse; no podía permitir que convirtiesen ese templo en un locutorio sin haberlo mojado como se merece. Así que a eso de las diez pasé a buscar a una amiga y nos encaminamos a Arganda en &lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt;. Aparcamos a la puerta, claro y, nada más cruzar la puerta, Enrique ya me estaba tendiendo los brazos y mostrando su característica sonrisa que siempre oculta tras la tupida barba blanca.&lt;br /&gt;Le pedí una botella criada en barrica de roble de la que me había hablado en más de una ocasión. Una cerveza especial para una ocasión especial. Aunque me esforcé en saborearla como se merecía, duró poco, menos que la conversación, pero antes de que nos quisiéramos dar cuenta, Enrique ya había rellenado las copas sin parar en ningún momento la charla. Procedió de la misma manera con la pareja que se sentaba a nuestro lado que, a los pocos minutos, ya formaba parte de nuestro corrillo de conversación (Estas cosas son normales en la cervecería de Enrique). Total que los cinco nos pusimos a hablar sin parar nada más que para beber. Así, una hora y dos temas de conversación y tres canciones y cuatro cervezas y cinco abrazos, pasaba el tiempo sin que lo midiésemos y cada vez que mencionábamos la posibilidad de marchar, el camarero, sin objetar nuestra decisión, volvía rellenar las copas de cerveza.&lt;br /&gt;Me parece recordar que, entre todas las charlas, nuestros compañeros de barra ofrecieron a mi amiga un traje completo de motorista para poder viajar en &lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt; más calentita y segura. Camaraderías de borrachos.&lt;br /&gt;Al enésimo intento, lo conseguimos. Logramos vencer la tentación beber hasta caer al suelo y despertar a la mañana siguiente con el sol entrando a través de las cortinas que cuelgan en la puerta de madera roja. Aceptamos el regalo de las copas en las que habíamos bebido durante toda la noche y nos acercamos a la moto.&lt;br /&gt;Sé que guardé las copas en el baul pero soy incapaz de recordar los detalles del momento en que subimos y puse en marcha el motor. También imagino que salí de Arganda por inercia y que mi amiga me recordaba que se atrevía a montar conmigo porque se fiaba de mi conducción aunque hubiera tomado &lt;em&gt;"alguna copita de más"&lt;/em&gt;. Para demostrarle que no se equivocaba al depositar su confianza en mí, me esforcé por circular sobre la línea blanca que divide los dos carriles de la calzada (los dos del mismo sentido de marcha, podía estar borracho pero no loco) y creo que lo conseguí. También he de añadir que creo que la aguja del velocímetro rara vez pasaba de los cuarenta kilómetros a la hora.&lt;br /&gt;Así salimos del área de influencia de la ciudad y nos incorporamos a la autopista. Calculo que serían las tres de la madrugada y a esa hora, un martes, no suelen verse coches circulando, por eso nos sorprendió tanto ver una hilera de vehículos detenidos unos metros más adelante. Reduje la velocidad más aún y extremé las precauciones. Si encontrar retenciones a esas horas ya causa sorpesa, imaginad si comprobáis que la causa es un ejército de policías cortando el tráfico. Y cuando digo ejército no exagero. No es que yo viera doble, es que unas diez furgonetas permanecían atravesadas a ambos lados de la autopista para que no pasara nadie sin someterse al control de los guardias que, a pie sobre el asfalto, inspeccionaban cada vehículo. ¡Y yo con este pedo!&lt;br /&gt;En ese momento busqué bajo el casco mis dotes ocultas de actor y me recompuse como si yo fuese la persona más seria del universo. Me esforcé más aún por mantener la moto derecha y bajé la visera del casco para que no se vieran mis ojos rojos. Muy prudente me abrí paso entre los coches detenidos y, valiente, me situé en primera fila, desafiando el examen del policía pero procurando no inclinar la moto de manera sospechosa. Mi amiga me decía lindezas tales como &lt;em&gt;"estás loco"&lt;/em&gt;, &lt;em&gt;"la hemos cagao" &lt;/em&gt;y frases similares que tendría que inventarme porque no recuerdo, así que las dejo a la imaginación de cada uno.&lt;br /&gt;Los minutos (o segundos, no sé) que permanecimos parados vigilando atentamente los movimientos del agente parecieron eternos. Cuando por fin nos dio paso respiramos algo aliviados pero aún no habíamos superado todas las dificultades porque ahora tocaba avanzar entre la batería de furgonetas que, por las luces que destelleaban, parecían los coches de choque de la feria. Con esas porras que usan para la noche y que parecen espadachines de La Guerra de las Galaxias nos indicaban que podíamos avanzar pero despacito, para que pudieran examinarnos bien. Algunos pensaréis que con el susto se habría esfumado la kurda pero os aseguro que semejante melopea no se diluye entre una docena de sirenas. Hasta que en el horizonte sólo vimos la noche reflejada en el asfalto negro, sin resplandores de destellos policiales, no cantamos victoria. Una de las mayores cogorzas de la historia, un batallón policial cortando el tráfico y ¡pasamos de largo! Sin duda la patrona de los beodos se nos apareció aquella noche para guiarnos hasta la salida.&lt;br /&gt;Dejé en su casa a mi amiga y la copa que le había regalado el cervecero y marché a la mía. Llegué en poco tiempo sano y salvo aunque no puedo decir lo mismo de la copa de recuerdo, que encontré en el fondo del baúl descompuesta en tantos pedazos como tragos habíamos engullido durante esa noche memorable.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7548632-112734436510269945?l=mivespa.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mivespa.blogspot.com/feeds/112734436510269945/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7548632&amp;postID=112734436510269945&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7548632/posts/default/112734436510269945'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7548632/posts/default/112734436510269945'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mivespa.blogspot.com/2005/09/disimulo.html' title='Disimulo'/><author><name>Fernando</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://photos1.blogger.com/blogger/8114/211/1600/2003-08-AutorretratoW.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7548632.post-112656539703828885</id><published>2005-09-13T00:10:00.000+02:00</published><updated>2006-10-12T23:53:29.843+02:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>Ayer recibí un bonito mensaje de una buena amiga. Entre otras muchas cosas que no pienso contar, me decía: &lt;em&gt;"no hago más que acordarme de los paseos en moto ¡cómo me gustó!"&lt;/em&gt;. Resultaba inevitable que esa frase, como ya supondréis, se hiciera pública en esta página. Pues bien, aquí está la historia.&lt;br /&gt;Todo empezó un par de días antes que habíamos quedado para comer. Cuando la jornada laboral termina a las tres de la tarde, se vive en Madrid y se elige un restaurante céntrico, si no quieres acabar tomando una hamburguesa en una franquicia escocesa, hay que organizar muy bien el transporte. Madrid no es el DF ni siquiera Londres pero no es difícil tardar una hora de un punto a otro, por eso le ofrecí acercarme con &lt;strong&gt;Mi Vespa &lt;/strong&gt;a un punto intermedio y desde allí llegar al restaurante. Aunque yo me he acostumbrado por completo a circular por Madrid en moto, entiendo que no todo el mundo piense de la misma manera, por eso, le pregunté si le daba miedo o si sentía alguna fobia especial por las motos. Contestó que hacía mucho tiempo que no montaba, que casi ni se acordaba pero que le atraían y que, incluso, guardaba un viejo casco en el armario que podría traerse si yo no tenía protección para el acompañante. Le hablé del casco para "emergencias" que guardo siempre bajo el asiento y me alegré de su disposición.&lt;br /&gt;Llegó el esperado momento de la cita y, como era de suponer, el tráfico y los autobuses municipales la impidieron la puntualidad. Como mi estómago se ha acostumbrado a las precariedades y a los horarios imposibles, no desesperé. Al contrario, disfruté de las gentes que encontré durante el tiempo que permanecí en el castizo lugar donde habíamos quedado y más de una daría por sí sola, motivo para un relato completo pero, como digo siempre, eso es otra historia. El caso es que mi amiga llegó y lo primero que dijo al ver &lt;strong&gt;Mi Vespa &lt;/strong&gt;fue &lt;em&gt;"¡Qué bonita!"&lt;/em&gt; Sí, lo sé, soy un presumido pero, al fin y al cabo, estas páginas están dedicadas a mi moto, así que repetiré todas las veces que sea necesario y alguna más, cada vez que alguien la piropee. Pues eso, lo que decía, que nada ver la moto, mi amiga exclamó &lt;em&gt;"¡Qué bonita!"&lt;/em&gt; La siguiente exclamación se produjo cuando vio el casco que esperaba a su linda cabeza y más aún las gafas de aviador adheridas al casco pero, mira por donde, eso sí me lo voy a callar.&lt;br /&gt;Tengo que reconocer que la lié un poco para realizar el cambio de sentido. Parecía un poco pato tratando de girar la moto en la acera donde la había aparcado y mi amiga mirando. Supongo que se callaría los pensamientos por educación pero yo en su lugar hubiera temblado de imaginar que entre el tráfico de Madrid viajaría de paquete de un piloto así de torpe. Una vez que conseguí girar y encauzar la moto en la calle deseada le ofrecí &lt;em&gt;"subirse a la grupa de mi yegua"&lt;/em&gt;. Sí, así de cursi puedo llegar a ser, se lo dije con esas mismas palabras. Y ella, haciendo que no me oía, supongo, pero interpretando mi gesto, ocupó la parte de atrás del asiento y arranqué. Aunque, en realidad, no arranqué inmediatamente. Antes le pregunté si ya estaba lista. Esta aclaración puede parecer intrascendente a la historia pero resulta que no, porque durante toda la tarde, cada vez que teníamos que volver a subir a la moto para llegar a otro lugar, ella volvía a subirse con gran esfuerzo y, cada vez, yo volvía a preguntarla: &lt;em&gt;"¿estás lista?"&lt;/em&gt; Sí, así de pesado puedo llegar a ser.&lt;br /&gt;Aunque cuando viajo solo llevo suelo circular relativamente rápido, si me acompañan olvido las prisas y el acelerador, me relajo y disfruto de la conversación y el entorno. Así, sin prisa, a pesar de que se aproximaba peligrosamente la hora a la que cierran las cocinas de los restaurantes, avanzamos por la Calle Toledo hasta Latina y de aquí a Tirso de Molina para bajar por Lavapiés entre las gentes que pueblan sus aceras y plantarnos en el restaurante elegido a tiempo aún de que nos sirvieran los restos del menú.&lt;br /&gt;Terminada la comida acordamos hacer algunos recadillos. &lt;em&gt;"Vamos donde quieras &lt;/em&gt;-le dije- &lt;em&gt;con la moto no tardamos nada" &lt;/em&gt;y, otra vez sin prisa, nos pusimos a dar vueltas por Madrid sin preocuparnos si la ruta elegida era la más rápida y mucho menos si era la más corta. Puerta de Toledo, Bailén, Plaza de España… algunos de los lugares más bellos de Madrid pasaban por nuestro lado mientras conversábamos sobre la vida y despacio avanzaba una tarde de septiembre con su temperatura ideal de final de verano.&lt;br /&gt;Así llegamos a nuestro primer destino, en la céntrica calle del Pez. Claro, aparcamos a la puerta y mi amiga se quedó impresionada por la falta de costumbre. Iniciamos el ritual de descenso: baja uno, baja el otro, pongo el caballete, nos quitamos los cascos, los guantes, abrimos los huecos, guardamos los bultos… o sea, lo normal.&lt;br /&gt;El siguiente destino quedaba cerca. Ella, acostumbrada al terrible tráfico madrileño daba por supuesto que iríamos andando. Yo, acostumbrado a circular en moto, daba por supuesto que iríamos en &lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt;. Nos reímos al enfrentar las opiniones y escogimos las ruedas. De nuevo el ritual de puesta en marcha: abrir huecos, sacar bultos, poner cascos, guantes, arrancar, subir a la moto y de nuevo la misma pregunta: &lt;em&gt;"¿estás lista?"&lt;/em&gt; Puesta en marcha, calle San Bernardo, Gran Vía, llegada al destino, aparcar en la puerta, bajar de la moto, poner el caballete, quitar cascos, guantes, abrir huecos, guardar bultos… y en pleno ritual va ella y suelta entre risas: &lt;em&gt;"Tengo la sensación de haber vivido ya esta escena"&lt;/em&gt;. Más risas. Y más aún cuando salimos de la tienda y volvemos a subirnos a la moto tras repetir los pasos de costumbre. Ya subidos en el asiento y con el motor en marcha, me disponía a preguntarle el habitual &lt;em&gt;"¿estás lista?"&lt;/em&gt; cuando se me adelantó riendo nuevamente: &lt;em&gt;"estoy lista"&lt;/em&gt;. Y seguimos paseando en Vespa por las calles de Madrid, esta vez sin destino, con rumbo incierto y menos pendientes aún si cabe del reloj.&lt;br /&gt;Llegó la hora de la despedida y aparcamos la moto frente al Teatro Real entre decenas de motos agolpadas y algún que otro guardaespaldas velando por la seguridad de los altos cargos que se acercaban a la ópera.&lt;br /&gt;Ella fue devorada por la gente que llegaba tarde a la representación y yo, junto a &lt;strong&gt;Mi Vespa &lt;/strong&gt;repetía nuevamente el ritual de puesta en marcha, esta vez sin ganas, más al ralentí que nunca mientras la veía perdiéndose y volviendo la mirada humedecida, alzando la cabeza entre la multitud para gritar: &lt;em&gt;"Ha sido genial, tenemos que repetirlo"&lt;/em&gt;.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7548632-112656539703828885?l=mivespa.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mivespa.blogspot.com/feeds/112656539703828885/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7548632&amp;postID=112656539703828885&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7548632/posts/default/112656539703828885'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7548632/posts/default/112656539703828885'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mivespa.blogspot.com/2005/09/ayer-recib-un-bonito-mensaje-de-una.html' title=''/><author><name>Fernando</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://photos1.blogger.com/blogger/8114/211/1600/2003-08-AutorretratoW.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7548632.post-112637335597478160</id><published>2005-09-10T19:05:00.000+02:00</published><updated>2006-10-12T23:53:29.782+02:00</updated><title type='text'>Cumple</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/8114/211/1600/30000.jpg"&gt;&lt;img style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/8114/211/320/30000.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;strong&gt;Mi Vespa &lt;/strong&gt;ha cumplido treinta mil kilómetros. ¡Treinta mil kilómetros! ¿Sabéis lo que es eso para una Vespa? Bueno, sí ya sé que hay muchas que tienen más pero es que la mía apenas tiene dos añitos. Y es que, ya os lo he dicho antes: ella y yo nos hemos hecho inseparables y, claro, como no paro quieto y ella me acompaña siempre, pues ahí está el resultado.&lt;br /&gt;En realidad no los acaba de cumplir, ahora está ya por los treinta y uno, casi como yo, que mañana cumplo cuarenta y uno, pero es que quería ilustrar esta nota con la prueba evidente del cumplimiento. No es para menos. ¡Con lo que me costó hacer la foto! Casi tanto como trabajo e imaginación me ha costado pasarla al ordenador, porque no sé qué les pasa al teléfono y a la computadora que no se hablan. No lo entiendo. Que yo sepa no le ha hecho nada el uno al otro, no tienen motivos para estar enfadados y, sin embargo, todos los métodos habituales de comunicación entre uno y otro fallaban sistemáticamente, impidiendo que esta foto histórica llegase hasta vosotros. Al final, no sé si han hecho las paces o sólo ha sido algo momentáneo. Al fin y al cabo no me importa, no me quiero meter en sus cosas. Lo que yo quería contaros es la historia de esta foto y cómo celebré el cumplimiento.&lt;br /&gt;Cuando cogí la moto por la mañana me di cuenta que faltaban unos pocos kilómetros para alcanzar esta cifra tan redonda y se me ocurrió la idea: fotografiar el evento. Claro que, eso suponía un problema: tendría que estar permanentemente atento al contador para no pasarme ni un metro. Ya sabéis que circulando en moto uno no puede estar a peras, los cinco sentidos son pocos para no terminar en el suelo. Por eso calculé el lugar aproximado donde se todos los numeritos menos el primero estarían en cero para reducir la velocidad al aproximarme. Lo que debí suponer es que lo más probable es que ese punto fuese el menos indicado para detener &lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt; y tomar fotografías.&lt;br /&gt;Efectivamente, salí de trabajar y me dirijí a casa como de costumbre. Salía de la ciudad y aún quedaban algo menos de dos kilómetros. Llegaba el momento de aumentar la atención pero ¡entraba en la autopista! ¿Cómo podría ir mirando el cuentakilómetros y el tráfico a la vez? Reduciendo la velocidad, sí pero... ¿Cómo ir casi parado por la autopista? Echándole un par de... pistones. Me desplacé al carril derecho, pero aún así me adelantaban, así que me eché al arcén y reduje aún más la velocidad. Salvé un carril de incorporación sorteando con precaución y destreza los coches que llegaban. El cuentakilómetros se llenó de nueves y se aproximaba un carril de decelaración, donde desaparecía el arcén para dejar paso a los coches que deseaban salir de la autopista. No podía creerme que fuera a cumplir treinta mil kilómetros en medio del desvío. Los ceros comenzaban a aparecer a la velocidad que el espacio del arcén desaparecía. ¡Qué nervios!&lt;br /&gt;Alguna pitada tuve que soportar y lo peor es que tenían toda la razón pero yo no quería perderme por nada esa foto, así que me hice el sordo y me aparté más aún. El cuentakilómetros llegó al lugar esperado y hubo suerte, no coincidió con la salida por pocos metros. Aún así, el arcén casi no existía y los camiones pasaban a toda velocidad, así que ni detuve el motor ni me quité el casco ni los guantes. Saqué como pude el teléfono del bolsillo (&lt;em&gt;Gato con guantes no caza&lt;/em&gt;, que decía mi Abuelo el Sabio) y tomé un par de fotografías totalmente a ciegas. El sol daba de lleno en la pantalla del teléfono y resultaba imposible calcular el encuadre pero no podía seguir más tiempo ahí o sería la última foto que tomaría en mi vida. Así que me incorporé al tráfico y pedí a Santo Pixel Bendito porque hubiera salido bien la captura.&lt;br /&gt;Con la foto supuestamente en el bolsillo aceleré feliz hasta la gasolinera porque, otra cosa que no había contado es que la luz de la reserva llevaba encendida desde hacía ya demasiado tiempo. Paré en la estación de costumbre y abrí el depósito. Cuando me disponía a escoger el tipo de combustible me dije: &lt;em&gt;Sí, por qué no, vamos a celebrarlo&lt;/em&gt;. Y le regalé a &lt;strong&gt;Mi Vespa &lt;/strong&gt;el de mayor octanaje que encontré. Un día es un día y sólo se cumplen treintamil kilómetros una vez en la vida. Ella, feliz y agradecida, me devolvió la mejor respuesta que jamás he obtenido al girar el puño.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7548632-112637335597478160?l=mivespa.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mivespa.blogspot.com/feeds/112637335597478160/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7548632&amp;postID=112637335597478160&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7548632/posts/default/112637335597478160'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7548632/posts/default/112637335597478160'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mivespa.blogspot.com/2005/09/cumple.html' title='Cumple'/><author><name>Fernando</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://photos1.blogger.com/blogger/8114/211/1600/2003-08-AutorretratoW.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7548632.post-112609000454820062</id><published>2005-09-07T07:00:00.000+02:00</published><updated>2006-10-12T23:53:29.717+02:00</updated><title type='text'>Yo sigo</title><content type='html'>Aunque uno se repita constantemente que las audiencias no son importantes, afecta comprobar día tras día que a casi nadie le interesan las tonterías que cuento aquí y se pierde el interés por escribir aventuritas sin trascendencia. Es cierto que no se comienza un blog con ansias de éxito mundial pero después de más de un año contando historias sí desearía un número mínimo de lectores porque precisamente para eso se publica. Quien diga que no, creo que miente aunque no lo sepa. La razón es sencilla: si no me importa que me lean no necesito hacer públicas las historias, bastaría con rellenar un cuaderno y guardarlo en el cajón.&lt;br /&gt;La cuestión es que, aunque nunca pensé anunciar que dejaría de actualizar esta página por si acaso decidía cambiar de opinión en cualquier momento, sí había dejado de contar historias.&lt;br /&gt;Hasta que un día, abro el correo y encuentro un mensaje de un lector anónimo pidiendo más. Ese mensaje supuso un parche para mi ánimo, deshinchado como un neumático pinchado. Creo que mientras exista una sola persona a quien le interesen las historias merece la pena contarlas. Por eso, amigo lector anónimo, seguiré aunque no puedo garantizar regularidad. Gracias.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7548632-112609000454820062?l=mivespa.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mivespa.blogspot.com/feeds/112609000454820062/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7548632&amp;postID=112609000454820062&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7548632/posts/default/112609000454820062'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7548632/posts/default/112609000454820062'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mivespa.blogspot.com/2005/09/yo-sigo.html' title='Yo sigo'/><author><name>Fernando</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://photos1.blogger.com/blogger/8114/211/1600/2003-08-AutorretratoW.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7548632.post-112436614377444742</id><published>2005-08-18T07:00:00.000+02:00</published><updated>2006-10-12T23:53:29.646+02:00</updated><title type='text'>Madrid, Madrid, Madrid...</title><content type='html'>Todo un reto por delante: conseguir que en dos días una chica que viene de fuera tenga una idea aproximada de cómo es esta ciudad &lt;em&gt;invivible pero insustituible a la vez, &lt;/em&gt;como creo que dijo el cronista de La Corte, señor Sabina.&lt;br /&gt;Resulta que hace unos meses &lt;a href="http://mivespa.blogspot.com/2005/04/cicerone.html"&gt;me inventé un curioso relato&lt;/a&gt; que ni por asombro pensé que pudiera realizarse y, sin embargo, ha resultado premonitorio. Las diferencias entre aquella invención y lo sucedido ayer, apenas son mayores que las que separan los límites de lo posible. Evidentemente no pasee a Audrey Hepburn ni la chica de carne y hueso se sentó con las piernas a un lado con la única protección de un pañuelo anudado.  En cuanto al recorrido, que para el relato, preparé en mi imaginación con calma, para el paseo real tuve que improvisar y adaptar sobre la marcha según las necesidades del siempre lamentable (a pesar de que la ciudad se vacía en agosto) tráfico madrileño y de las innumerables e interminables obras que convierten la ciudad en una valla permanente.&lt;br /&gt;La cosa comenzó sin planificarla. Habíamos quedado en la Estatua del Ángel Caído del Retiro a la hora de comer. Paseamos entre las sombras del parque, visitamos los estanques, los palacios, algún árbol centenario y antes de las cinco de la tarde ya habíamos terminado la visita. La temperatura en la ciudad este diecisiete de agosto a las cinco de la tarde superaba los cuarenta grados. Pasear hubiese acabado con nuestras fuerzas y ánimos en media hora. Los museos más importantes ya los había conocido ella por su cuenta. Refugiarse en unos grandes almacenes tapoco entraba en nuestros planes.&lt;br /&gt;Entonces se me ocurrió la idea: ¡&lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt;! Podríamos recorrer toda la ciudad de cabo a rabo como si caminásemos pero sin cansarnos y recibiendo en la cara la corriente que produce el movimiento. Desde El Retiro a los barrios ricos del norte, de las casas de pecado al centro histórico, de las avenidas con historia a las calles con escaparates, de este a oeste y de sur a norte no dejamos calle o barrio sin rodar.&lt;br /&gt;Desde el asiento trasero de &lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt; ella contemplaba gentes, arquitecturas, esculturas y comercios y escuchaba mis explicaciones mientras yo conducía y pensaba en el siguiente destino. Claro que la ruta no resultaba perfecta: a veces pasaba tres veces por el mismo sitio o se me olvidaba algun monumento importante pero apenas pasé de largo tabernas. Cuando encontrábamos un barrio interesante, aparcaba el escúter a un lado, caminábamos y tomábamos cañas, más o menos de la misma manera que sucedía en el relato imaginado que antes mencionaba.&lt;br /&gt;Conforme pasaban las horas cambiaba la fisonomía de la ciudad y decidimos caminar por una calle comercial. Allí le saltaron a los pies unas cómodas sandalias de oferta que nos llevaron caminando hasta otra tienda en la que me saltó a la vista una simpática camiseta de &lt;em&gt;Vespa&lt;/em&gt; que acabó en mi pecho después de un duro proceso de elección del color más apropiado.&lt;br /&gt;Una preciosa luna creciente ocupó en el cielo el lugar del sol pero seguimos sobre &lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt; recorriendo rincones interesantes hasta que encontramos una agradable terraza en la que reponer fuerzas.&lt;br /&gt;En abril mi turista particular desaparecía como los sueños y yo amanecía con las carantoñas de mis gatas sobre el edredón. El final de esta historia no pienso contarlo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7548632-112436614377444742?l=mivespa.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mivespa.blogspot.com/feeds/112436614377444742/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7548632&amp;postID=112436614377444742&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7548632/posts/default/112436614377444742'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7548632/posts/default/112436614377444742'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mivespa.blogspot.com/2005/08/madrid-madrid-madrid.html' title='Madrid, Madrid, Madrid...'/><author><name>Fernando</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://photos1.blogger.com/blogger/8114/211/1600/2003-08-AutorretratoW.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7548632.post-112297788987124697</id><published>2005-08-02T12:09:00.000+02:00</published><updated>2006-10-12T23:53:29.580+02:00</updated><title type='text'>Una cerveza y una pizza</title><content type='html'>Rivas Vaciamadrid. Lunes 1 de agosto de 2005. Nueve de la noche. Tiempo tormentoso. Para quien no se sitúe diré que nos encontramos en una de las ciudades con menos bares por habitante de toda Europa; hoy comienzan las vacaciones para la mayoría de los habitantes de la Comunidad Madrileña y en esta ocasión coincide con el día de la semana que menos gente sale de casa para tomar algo y que, en consecuencia, aprovechan la mayoría de los establecimientos hosteleros para cerrar y descansar. Me estoy poniendo el casco para ir a casa y recogerme cuando suena el teléfono:&lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;em&gt;- Hola, ¿qué tal? ¿Qué haces? ¿Me vienes a buscar y nos tomamos algo?&lt;/em&gt;&lt;/blockquote&gt;No sólo no acostumbro a rechazar invitaciones que proceden de chicas guapas sino que comienza el mes de agosto y en Madrid quedamos ella, yo y tres más despistados que vienen a hacer turismo, así que acepto sin dudar. Como la tormenta anunciaba desde hacía rato, antes de ir a su casa paso por la mía y me protego con la cazadora después voy por ella.&lt;br /&gt;Llego a la puerta. Paro la moto. Me bajo. Me quito el casco y levanto el hueco bajo el asiento para sacar el suyo. Llega, nos besamos, se sube a &lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt; y comenzamos la marcha.&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;em&gt;- ¿Dónde vamos?&lt;/em&gt; &lt;/blockquote&gt;&lt;/em&gt;Pregunta muy habitual en Rivas que, no por frecuente, alguna vez recibe una respuesta convencida. Recuerdo que me he enterado de una terraza nuevo y no dudamos probarla. Llegamos, vemos luces encendidas y escuchamos rumor, así que paramos la moto, bajamos, cada uno se quita su casco, abrimos el hueco bajo el asiento y guardamos el suyo y mis guantes. Mi casco tengo que atarlo al transportín o llevarlo de la mano, pues, no sé si recordarás que me abrieron el cofre y en ese momento lo tenía en casa con intención de arreglarlo. Decido atarlo con la cadena que también uso para la bici. Nos acercamos al bar y encontramos a los camareros, al cocinero y al dueño, por otra parte, conocido de mi compañera de aventuras. Nos saludamos y nos explica que lo han cerrado porque no quedaba gente ese día a esas horas, así que salimos.&lt;br /&gt;Operación inversa: desatar mi casco, abrir el hueco, sacar su casco, mis guantes, subirme a la moto, sacarla del hueco en que se encontraba aparcada, maniobrar marcha atrás, subir a mi amiga y buscar otro bar. Recordamos un centro comercial en el que hay dos: una terraza y otro interior, malo ha de ser que ninguno al menos el interior...&lt;br /&gt;Ya cuando pasamos por la puerta de la terraza vimos que las sillas y las mesas se apilaban como si fueran las dos de la madrugada. Aunque el tiempo pasaba mientras duraban estas aventuritas, aún no llegábamos a esas horas, claro. Desestimada la opción de la terraza, optamos por el interior, así que, aparcamos la moto, nos quitamos los guantes, los cascos, lo guardamos todo meticulosamente en su hueco respectivo y nos dirijimos a cenar... eso pensamos porque al ser lunes cerraban por descanso. ¡Bien!&lt;br /&gt;Con todo el cachondeo pasan de las once de la noche, hora complicada para buscar algo de comer en la ciudad donde vivo, por si alguien le interesa...&lt;br /&gt;Llegamos al parking de la moto. Abrimos el hueco y sacamos su casco y los guantes, desatamos el mío, nos protegemos, me subo a &lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt; y... ¿qué pasó? Ni más ni menos que la había aparcado en rampa y me tocaba salir marcha atrás, arrastrando los ciento y pico kilos de la máquina.&lt;br /&gt;Recontamos mentalmente los posibles lugares donde comer algo y lamentamos no haber concluído la "Guía de Bares donde comer algo en Rivas a partir de las once de la noche" que, con tanta ilusión, comenzamos el mes de febrero y estancamos en el de marzo.&lt;br /&gt;Ya estábamos bastante hartos de poner, quitar, guardar y sacar tanto casco, la verdad, aunque también es cierto que en el último bar logramos reducir los tiempos casi hasta la mitad. ¡Es lo que tiene ser un profesional!&lt;br /&gt;Ni cortos ni perezosos, decidimos recorrer todo el municipio sobre la Vespa, buscando un bar abierto donde den cualquier cosa de comer, como si fuésemos caballeros andantes en busca de afrentas que resolver. El paseo no resultaba tan desagradable a pesar del fuerte vendaval que se había levantado y que arrastraba polvo y arena en sus remolinos aunque ni una sola gota de agua. Pero al fin y al cabo, también los caballeros andantes tienen que recorrer las llanuras de cereal reseco y los polvorientos caminos de los campos de Castilla para encontrarse con su amada ¿no habríamos de hacerlo nosotros por una porción de pizza?&lt;br /&gt;Y digo porción de pizza por ser lo que finalmente encontramos. El caso es que, pasando por un centro comercial, vimos que refulgían algunos luminosos. Pensamos que se trataba de vayas publicitarias pero, al fijarnos bien, comprobamos que se escondía una pequeña pizzería. Ante la duda, esta vez no atamos los cascos, ni los guardamos, sino que dejamos la moto tal cual (quitando el contacto y la llave, por su puesto) y nos acercamos a la pizzería esperando escuchar un "como no venía nadie, acabamos de cerrar la cocina" (frase de moda esa noche).&lt;br /&gt;Cuál no sería nuestra sorpresa cuando descubrimos un bar de aficionados (muy aficionados) a las motos, a juzgar por la gran cantidad (y calidad) de pósters y componentes remozados de vehículos caducos. Más sorpresa cuando probamos las deliciosas pizzas elaboradas al momento pero más sorpresa aún cuando aparece por la puerta un viejo amigo al que hacía siglos que no veiamos. Este sólo venía a por tabaco y a pagarnos un par de cervezas. Después quedamos completamente solos en el bar por lo que nos atendieron con dedicación y sin estar mirando el reloj cada cinco minutos o pasando la escoba para barrer el local.&lt;br /&gt;Nos pareció increíble pero cenamos y bien. Después vuelta a casa. El viento se había agudizado y habíamos llenado "el depósito" con "alguna" cerveza por lo que había que realizar más esfuerzo para mantenerse en pie que un sedado para levantar los párpados. Aún así, llegamos a casa, sanos, enteros, y cenados.&lt;br /&gt;Bajamos de &lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt;, nos quitamos los cascos, guardé el suyo bajo el asiento, volví a colocar el mío sobre la cabeza y aceleré en vacío el motor.&lt;br /&gt;Ya me iba cuando, entre las explosiones del motor escuché su voz:&lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;¿Quieres subir a casa y nos tomamos algo?&lt;br /&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7548632-112297788987124697?l=mivespa.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mivespa.blogspot.com/feeds/112297788987124697/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7548632&amp;postID=112297788987124697&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7548632/posts/default/112297788987124697'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7548632/posts/default/112297788987124697'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mivespa.blogspot.com/2005/08/una-cerveza-y-una-pizza.html' title='Una cerveza y una pizza'/><author><name>Fernando</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://photos1.blogger.com/blogger/8114/211/1600/2003-08-AutorretratoW.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7548632.post-112285208646864510</id><published>2005-07-31T23:22:00.000+02:00</published><updated>2006-10-12T23:53:29.515+02:00</updated><title type='text'>On the road again</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/8114/211/1600/20050724mu??ana03w.jpg"&gt;&lt;img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="Una de mis carreteras favoritas: de El Espinar a Ávila" src="http://photos1.blogger.com/blogger/8114/211/320/20050724mu%3F%3Fana03w.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;No ha pasado ni un año ha pasado desde &lt;a href="http://mivespa.blogspot.com/2004/08/on-road.html"&gt;la última vez &lt;/a&gt;que decidí salir con &lt;strong&gt;Mi Vespa &lt;/strong&gt;a la carretera. De viaje, quiero decir, porque, lo que es en la carretera propiamente dicha estoy absolutamente todos los días. Pero no es lo mismo ir a trabajar que cargar equipaje en el baúl y emprender una ruta de más de cien kilómetros con intención de pasar varios días fuera.&lt;br /&gt;No es que llegar hasta Ávila pueda considerarse una aventura muy grande pero es una manera de salir de la rutina del trayecto diario y enfrentarse a otras carreteras diferentes. Eso se nota desde el momento en que hay que colocar los bultos en los huecos de la moto. Por poco que se necesite, una mochila pequeña es imprescindible para tres días y yo nunca viajo sin &lt;a href="http://buscandoluz.bitacoras.com/"&gt;cámara de fotos&lt;/a&gt;, por lo que ya estamos hablando de dos mochilas. Y si, además, como era el caso, tenía que llevar un par de cometas, la cuestión se complica bastante. Como tantas otras veces, distribuir los paquetes a transportar empieza siendo la primera gran aventura de los traslados en vespa pero, aunque me costó, logré distribuir todos los bultos entre los espacios disponibles. Y emprendí la marcha.&lt;br /&gt;Por si no os habéis dado cuenta, estamos en julio y el viaje lo empecé un sábado. O sea, plena "Operación Salida". Si hubiera tenido que llevar el coche habría tenido que planificar la hora de salida y la ruta teniendo en cuenta todos los condicionantes pero con &lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt; no hay atasco que valga, así que salí a la hora que me dio la gana y por el camino que más me apetecía.&lt;br /&gt;Si en mi viaje anterior elegí el mítico puerto de La Cruz Verde, en esta ocasión quería subir el Alto del León, desde Guadarrama hasta San Rafael. Una carretera también mítica aunque no tan transitada por motoristas. La subida comenzó de maravilla y &lt;strong&gt;Mi Vespa &lt;/strong&gt;me demostró una vez más que puedo pedirle lo que quiera. Sin embargo, al doblar la revuelta de Tablada, nos llevamos un susto que estuvo a punto de nublar todo el viaje. Mientras me concentraba en la belleza del paisaje y en la gama de olores del pinar, un Megane hacía trombos en medio de la carretera. Pegado a él circulaba otro coche más grande que tuvo los reflejos y la habilidad suficientes para esquivar su vaivén incontrolado adelantándole por el carril de la izquierda y suerte que en ese momento no bajaba ningún otro coche de frente. Siguiéndoles de cerca subía otro escúter que esquivó el baile por la derecha. Yo tuve la perspectiva suficiente como para librarme de maniobras extrañas simplemente reduciendo la velocidad. Podéis imaginaros la cara de susto del conductor del tio vivo con ruedas. Creo que aún le late el corazón como el &lt;em&gt;subwoofer&lt;/em&gt; de un &lt;em&gt;after&lt;/em&gt;. No sé si fue el propio San Cristóbal quien puso la mano o el vecino San Rafael. El caso es que todo quedó en un magnífico susto y todos pudimos continuar la subida.&lt;br /&gt;Seguro que muchos de los que lean esto conocen ese puerto pero para los que no, diré que la visión desde arrib&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/8114/211/1600/20050724mu??ana01W.jpg"&gt;&lt;img style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="Aún con un pequeño susto, coroné el Alto del León" src="http://photos1.blogger.com/blogger/8114/211/200/20050724mu%3F%3Fana01W.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;a es magnífica. Si se mira al este puede verse Madrid y todos los pueblos satélite que lo rodean como si se tratase de un inmenso hormiguero. Se divisan también algunos de los embalses que abastecen de agua a la capital salpicando el colosal valle. Al oeste la visión es completamente diferente. Pinos y montañas ocupan la vista pintando de verde un valle más profundo, menos extenso y más delicioso. La parada en lo alto es casi obligada. Imagino aquí, al pie de este monumento, a los viajeros de entonces, camino de Ávila, coronando el puerto a lomos de mulas o sobre desvencijados carros cuyos ejes crujirían al tropezar con los pedruscos del camino. El Alto del León, al que Franco cambió el nombre durante la Guerra Civil por aquel más épico de Alto de Los Leones de Castilla, como homenaje a unas compañías de falangistas que en los primeros momentos de la rebelión militar intentaron cruzar la sierra para llegar a Madrid y no lo consiguieron. Hoy pocos recuerdan que este puerto que separa Madrid de Segovia lleva su nombre en singular por la estatua que se mantiene en alto desde hace más de un siglo y por eso me empeño en recordarlo: Alto del León, Alto del León...&lt;br /&gt;Decidí tomarme la bajada con mucha calma, disfrutando de cada revuelta de la carretera, incluso parando en algunos rincones interesantes, como la clásica fuente que queda a la izquierda poco antes de llegar al pueblo de San Rafael y que, tradicionalmente, era parada obligatoria para descansar del duro paso del puerto o antes de afrontarlo. Hoy sólo encontré desperdicios y un tímido chorro de agua fresca.&lt;br /&gt;De allí seguí hasta El Espinar para atravesar después el magnífico paisaje de los &lt;a href="http://www.segoviayprovincia.com/Rutas.asp?id=20"&gt;Campos de Azálvaro&lt;/a&gt;. Por muchas veces que atraviese esta carretera no dejo de sorprenderme. La luz siempre cambiante, el tortuoso asfalto que se pierde en el horizonte, las interminables vallas de alambre que separan las ganaderías del camino y las cada vez más numerosas rapaces que levantan su vuelo al paso de los vehículos. Allí tomé la foto que abre esta nota y alguna otra que no viene a cuento subir, aunque os recomiendo que disfrutéis como yo de la carretera que hablo gracias a &lt;a href="http://www.ojodigital.net/data/2/68DSC_0070_byn.jpg"&gt;esta otra fabulosa foto&lt;/a&gt; de Jorge Estévez.&lt;br /&gt;Por desgracia, algún desaprensivo ha decidido que esta maravilla de la naturaleza, antiguo Camino Real, no podía quedar libre de la especulación y ha decidido llenarla de asfalto. A pesar de que ya hay una autopista de peaje y una carretera nacional que llegan &lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/8114/211/1600/20050724mu??ana10w.jpg"&gt;&lt;img style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="¿Qué va a pasar con los históricos mojones que marcan las Leguas?" src="http://photos1.blogger.com/blogger/8114/211/200/20050724mu%3F%3Fana10w.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;hasta Ávila, por no hablar de otra comarcal muy transitada, han decidido añadir un carril más y tirar a la cuneta los históricos mojones que indicaban las leguas restantes hasta llegar a Ávila o Madrid. No sé si los recuperarán o terminarán en cualquier vertedero pero en la foto puede verse como se encuentran en este instante. Por mi parte voy a tratar de hacer las averiguaciones necesarias y denunciarlo en los medios a mi alcance, porque me parece penoso.&lt;br /&gt;Resulta que esta aventura, sin pretenderlo, se ha convertido en una nota denuncia. Bueno, no importa si la causa es buena.&lt;br /&gt;Llegué a mi destino sin más inconvenientes que los propios de las obras de la carretera pero el viaje no había terminado porque una vez allí me dediqué a realizar pequeñas excursiones a los pueblos y parajes de alrededor.&lt;br /&gt;&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/8114/211/1600/20050724mu??ana35w.jpg"&gt;&lt;img style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="Bajando del Alto de Las Fuentes" src="http://photos1.blogger.com/blogger/8114/211/200/20050724mu%3F%3Fana35w.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Si ya en la ciudad resulta una gozada moverse en &lt;strong&gt;Mi Vespa, &lt;/strong&gt;por las tortuosas y solitarias carreteras de montaña es una auténtica maravilla gozar del aire y el paisaje. No me importaría pasarme los días así, recorriendo pueblos desconocidos sobre la Vespa y sin ninguna prisa. Realmente creo que esto es lo que buscaba cuando me compré esta moto y que durante la actividad diaria se olvida por culpa de las prisas por llegar a todas partes. Aquí no había prisa ni más compromisos que las citas para comer o cenar en familia. Y, hablando de familia, mi sobrino que ya me acompañara el año pasado en alguno de estos escarceos montunos sobre la moto, no quiso perderse las escapadas y cada vez que se enteraba que iba a salir con &lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt; venía corriendo para que nos fuésemos juntos.&lt;br /&gt;&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/8114/211/1600/20050724mu??ana52w.jpg"&gt;&lt;img style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="Haciendo Vespa-Cross camino de La Serrota" src="http://photos1.blogger.com/blogger/8114/211/200/20050724mu%3F%3Fana52w.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Por si no tuviera suficiente con las carreteras escondidas, también me atreví con los caminos. Aunque no fue intencionado. Paseaba por un pueblo del Valle Amblés y me acerqué a un vecino joven para preguntarle por algún camino agradable por el que se pudiera pasear hasta la sierra pero a pie. Muy amable, me indicó una ruta y, cuando me disponía a marchar, añadió: &lt;em&gt;También puedes subir con la moto&lt;/em&gt;. Entonces se me encendió la lucecita. ¡Claro! ¡Una excursión &lt;em&gt;off road&lt;/em&gt;&lt;strong&gt; &lt;/strong&gt;con &lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt;! Ni corto ni perezoso tomé la dirección que me había indicado y comprobé el buen estado del firme. Aunque también comprobé que no es lo mismo circular por un camino con una bicicleta de once kilos que un bicho a motor de más de cien. Por no hablar del pavor que me daban las roderas, los regueros de agua, la gravilla... en fin, que más que disfrutar iba casi aprendiendo &lt;em&gt;Vespa-cross. &lt;/em&gt;Subí varios kilómetros, hasta que comprendí que a partir de ese momento el camino sólo podía empeorar y me di la vuelta por miedo a una caida tonta que me amargase el viaje.&lt;br /&gt;La tarde del mismo día emprendí el camino de vuelta por una ruta diferente a la elegida para la ida: la comarcal que lleva hasta el Escorial bajando el puerto de La Cruz Verde. Hubiera resultado un viaje muy agradable y bello de no ser por el intenso tráfico (regreso de vacaciones) y por el desagradable viento que empujaba &lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt; en cada loma de la carretera, en cada claro del bosque.&lt;br /&gt;&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/8114/211/1600/20050724mu??ana53w.jpg"&gt;&lt;img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="Parada junto al viaducto del Río Cofio" src="http://photos1.blogger.com/blogger/8114/211/320/20050724mu%3F%3Fana53w.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; Resulta curioso lo diferentes que resultan los viajes según el medio de transporte elegido. Llevo cuarenta años realizando este mismo viaje. Primero de pequeño con mis padres, después solo con mi propio coche. Ahora en Vespa. A pesar de que siempre es la misma ruta, siempre es diferente y en cada uno descubro algo nuevo. Por ejemplo, nunca antes, a pesar de la gran curiosidad que sentía, había parado junto al impresionante viaducto que salva el Río Cofio. Cuando la moda del &lt;em&gt;puenting &lt;/em&gt;este era uno de los puntos preferidos por los aprendices de suicida que se lanzaban al vacío amarrados. Siempre me atrajo pero nunca paré. Quizá porque en coche siempre se va con prisa. Pero en la moto, los paisajes están al alcance de la mano. Se respiran en cada kilómetro. Por eso, esta vez no pude evitarlo y, al atravesar el puente paré y me asomé. Contemplé la altura y calculé los vuelos de los que se lanzaban pero en vez de envidiarles, imaginé una merienda en buena compañía a orillas del Río Cofio. Después, llegué a Madrid y desperté.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7548632-112285208646864510?l=mivespa.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mivespa.blogspot.com/feeds/112285208646864510/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7548632&amp;postID=112285208646864510&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7548632/posts/default/112285208646864510'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7548632/posts/default/112285208646864510'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mivespa.blogspot.com/2005/07/on-road-again.html' title='On the road again'/><author><name>Fernando</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://photos1.blogger.com/blogger/8114/211/1600/2003-08-AutorretratoW.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7548632.post-112080640814658780</id><published>2005-07-08T07:42:00.000+02:00</published><updated>2006-10-12T23:53:29.389+02:00</updated><title type='text'>Una piedra en el camino</title><content type='html'>Desde que la vi apearse del camión en marcha sabía que vendría a por mí.&lt;br /&gt;A las tres de una tarde de verano en Madrid, la calima sobre el asfalto se confunde con el polvo que levantan los muchos camiones de escombros que ocupan la carretera. Las corrientes térmicas en los páramos del este de la capital bandean &lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt; y obligan a aumentar la concentración durante el trayecto de regreso a casa. Así circulaba ayer cuando la vi. El mismo viento que me zarandeaba hacía ondear como una bandera la red protectora del contenedor de escombros del camión que circulaba unos trescientos metros por delante y pude ver con nitidez como una piedra del tamaño de una mandarina se cansaba de viajar en camión y se tiraba en marcha contra el asfalto. Entonces empezó a botar, rodar y rebotar sin orden ni concierto, ora izquierda, saltos breves, ora derecha, altos saltos y sin salirse del carril por el que circulaba yo. Sin perder la vista de la carretera, no dejaba de ver la piedrecita que, por no ser más que un terrón de arena, perdía tamaño en cada impacto dividiéndose en piedrecitas más pequeñas que, como ella, pirueteaban sobre el asfalto. La distancia entre la legión de terrones desmembrados y mi rueda delantera disminuía de forma peligrosa preocupante y yo, no sé si atraído por su gravedad o porque en ese momento estaban ocupados los carriles vecinos, me veía incapaz de variar la dirección de &lt;strong&gt;Mi Vespa. &lt;/strong&gt;Al punto reaccioné o quedó libre el carril izquierdo y con una leve inclinación de torso logré ocuparlo. Ya me veía libre del impacto cuando el terrón más gordo brincó anárquico y fue a estrellarse contra mi pie derecho.&lt;br /&gt;A pesar de la zapatilla, el dolor fue similar al de un picotazo de avispa pero sonreí satisfecho; con el choque la piedra se desintegró en centenas de granitos de arena que se esparcieron sobre el asfalto y, en justo castigo, quedaron aplastados por las ruedas de los coches que me seguían.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7548632-112080640814658780?l=mivespa.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mivespa.blogspot.com/feeds/112080640814658780/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7548632&amp;postID=112080640814658780&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7548632/posts/default/112080640814658780'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7548632/posts/default/112080640814658780'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mivespa.blogspot.com/2005/07/una-piedra-en-el-camino.html' title='Una piedra en el camino'/><author><name>Fernando</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://photos1.blogger.com/blogger/8114/211/1600/2003-08-AutorretratoW.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7548632.post-112055199597076712</id><published>2005-07-05T08:00:00.000+02:00</published><updated>2006-10-12T23:53:29.321+02:00</updated><title type='text'>Cumpleaño feliz</title><content type='html'>El caso es que no apunté la fecha en que compré &lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt;. No sé si eso es un error imperdonable o algo intrascendente. Supongo que en algún lugar debo guardar una factura o algún papel que lo acredite pero no me apetece buscarlo porque tampoco me importa demasiado. Lo que sí sé es que uno de estos días &lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt; cumple un año y este blog lo festeja mañana, seis de julio.&lt;br /&gt;Un año de aventuras sobre dos ruedas durante el que ha pasado de todo: viajes, traslados, nuevas compañías, infortunios, sustos, incluso alguna pequeña avería pero sobre todo muchas alegrías. Aventuras que durante doce meses he relatado en esta página con todo detalle, incluso alguna que mejor hubiera sido callar pero que volvería a contar llegado el caso.&lt;br /&gt;Historietas que han sido kilómetros, veintiocho mil ya y, claro, &lt;strong&gt;Mi Vespa, &lt;/strong&gt;aunque goza de una excelente salud, necesita ser revisada para poder mantenerse tan lozana como hasta ahora. Por eso he decidido aprovechar esta fecha tan significativa para llevarla al taller y, mientras se repone, me han prestado otra.&lt;br /&gt;Las personas somos de tal manera que no nos damos cuenta de lo que tenemos hasta que nos falta; o tal vez sí, pero en la ausencia es cuando más valoramos lo que gozábamos. ¿Podría otra moto ocupar el hueco de &lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt;? Hay muchos modelos en el mercado, raro habría de ser que alguno no satisficiera mis necesidades pero no será la elegida la que, amablemente (mil gracias, J.) me dejaron.&lt;br /&gt;Como no va a salir muy bien parada, prefiero no citar el modelo. Sí diré que se trata de un scooter con aspecto retro que al pasar cautiva miradas. Practicamente la estrenaba yo pues el cuentakilómetros sólo indicaba noventa recorridos pero el encuentro ya comenzó mal. Nada más subirme a ella me arañé con una arista metálica del reposapiés del acompañante y me hice una herida en la pierna izquierda.&lt;br /&gt;J. me había advertido: &lt;em&gt;"es un 125 cc refrigerado por aire que tiene la rueda pequeña, piensa en ir a noventa y ten cuidado al arrancar pues produce sensación de inestabilidad".&lt;/em&gt; Vale, ya sabía que corría poco, que era inestable y que hería las pantorrillas pero me llevaría a casa sin tener que tomar el tedioso autobús. Busqué un hueco donde dejar la bandolera que llevaba pero bajo el asiento sólo encontré un agujero en el que apenas cabía un casco &lt;em&gt;quitamultas, &lt;/em&gt;ningún otro espacio para una simple bolsa que, no me quedó más remedio que colgar del hombro. Ya arriba, herido y con la bolsa al hombro accioné el contacto pero se resistió al primer intento. Y al segundo. Y al tercero. Sí, estaba fría, claro, me tiene muy mal acostumbrado &lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt; arrancando en cualquier circunstancia. Cuando por fin el motor me devolvió el sonido del giro bajé la moto del caballete y comencé a circular pero, al primer giro de puño, el manillar cromado quiso, por su cuenta, inspeccionar a ambos lados de la calle. Supongo que esa sería la &lt;em&gt;sensación de inestabilidad&lt;/em&gt; a que se refería J. También me dijo que esa sensación desaparecía en cuanto "&lt;em&gt;se le cogía el tranquillo"&lt;/em&gt; así que marché para casa. Sin embargo, al colocar los pies en la plataforma, me pareció que se encontraba altísima pues tenía que levantar las piernas más de lo habitual.  También a eso habrá que acostumbrarse. Como a las miradas, pues ya en los primeros cien metros la gente la miraba y comentaba y no precisamente por mi torpeza en la conducción de semejante vehículo. El caso es que, ya en línea recta y por ciudad, traté de encontrarle el lado bueno y disfruté de la visión que me ofrecía mi propio reflejo en el faro también cromado. Vamos, que me veía yo como Peter Fonda en &lt;a href="http://www.filmaffinity.com/es/film399242.html"&gt;Easy Rider&lt;/a&gt; pero en &lt;em&gt;scutre&lt;/em&gt; y por las bacheadas calles de Madrid.  Sí, bacheadas calles de Madrid, porque si normalmente en scooter se sienten más que en ningún otro vehículo los accidentes del asfalto madrileño, cada vez que pasaba un bache con esta moto, todo el manillar temblaba como si fuera a caerme allí mismo. Eso que aún no había salido a carretera. Una vez en asfalto libre, lo peor no es que no pasase de noventa sino que había que ser un valiente para superar esa velocidad pues en cuanto la aguja del optimista reloj (¡¡indica hasta ciento cuarenta!!) pasaba esa cifra, todo empezaba a temblar como si los hierros cromados que la componían fueran a esparcirse por toda la autopista. Y eso que aún no había llegado a la zona en que el viento castiga todos los días a los motoristas por esa carretera. Ahí fue donde creí que tatuaría la preciosa pintura bicolor con las marcas de la carretera y casi que contaba los metros calculando donde sería la caída. Aferrado al manillar sentía como me adelantaban hasta los camiones aumentando con ello el temblor del &lt;em&gt;scutre. &lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Me faltó besar el suelo cuando llegué a casa. Mientras lo aparcaba con la intención de no volverlo a usar hasta el día siguiente, un vecino se acercó para interesarse por el modelo. "&lt;em&gt;Es muy bonito", &lt;/em&gt;me dijo. Como no quería ponerme a exclamar exabrubtos en ese momento, me limité a asentir (aunque ni eso lo tengo claro). Unas horas después otro vecino volvió a preguntar si había cambiado de moto, que le gustaba mucho a lo que respondí con un sincero &lt;em&gt;"pues a mí no".&lt;/em&gt; Y no fue el último en hablarme de las maravillas estéticas de semejante modelo y a todos contestaba yo de forma parecida.&lt;br /&gt;Es cierto que esta mañana, cuando la he vuelto a conducir para venir al trabajo no me ha resultado "tan" desagradable, no sé si porque me estaba acostumbrando a ella o porque me pasé en las apreciaciones negativas del día anterior. Sin embargo volví a respirar aliviado al dejarla aparcada sin haber sufrido el menor percance a pesar de los muchos sustos.&lt;br /&gt;Más o menos por estos días hace un año que conduzco &lt;strong&gt;Mi Vespa &lt;/strong&gt;y ya se ha hecho imprescindible en mi vida. Si me quedaba alguna duda acaba de disiparse después de un día conduciendo a otra así que ahora mismo voy a llamar al taller a ver si han terminado de revisarla.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7548632-112055199597076712?l=mivespa.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mivespa.blogspot.com/feeds/112055199597076712/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7548632&amp;postID=112055199597076712&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7548632/posts/default/112055199597076712'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7548632/posts/default/112055199597076712'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mivespa.blogspot.com/2005/07/cumpleao-feliz.html' title='Cumpleaño feliz'/><author><name>Fernando</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://photos1.blogger.com/blogger/8114/211/1600/2003-08-AutorretratoW.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7548632.post-111959831895333015</id><published>2005-06-24T07:23:00.000+02:00</published><updated>2006-10-12T23:53:29.239+02:00</updated><title type='text'>Dos mujeres y un destino</title><content type='html'>Celebrábamos el solsticio de verano. Saltamos sobre la hoguera, quemamos los malos augurios y bebimos queimada. Cuando sólo quedaban brasas en el suelo y ni una caña de cerveza en el grifo decidimos buscar un bar pero el más cercano se encontraba a más de media hora a pie y uno de nuestros seis pies sufría una lesión que le impedía caminar mucho tiempo. Las otras cinco piernas acumulaban el cansancio de toda una jornada de obligaciones, paseos y bailes.&lt;br /&gt;No quedaba otra solución que utilizar &lt;strong&gt;Mi Vespa &lt;/strong&gt;pero... una moto, dos cascos, tres personas, un conductor. Repasamos en alto todas las opciones: "&lt;em&gt;Yo me voy andando y tú llevas a Lª en la moto"&lt;/em&gt; dijo L. &lt;em&gt;"Vamos los tres en la Vespa", "Buscamos alguien que nos lleve en coche", "encargamos tres cervezas a Tele Pizza" &lt;/em&gt;o&lt;em&gt; "nos teletransportamos" &lt;/em&gt;fueron otras de las sugerencias. Pero ninguna cobraba cuerpo. Entonces se me ocurrió: "&lt;em&gt;Haré tantos viajes como sea necesario y vamos todos en moto". "¿Estarías dispuesto?" &lt;/em&gt;me preguntaron casi a coro y les respondí que, por supuesto, sin dudarlo.&lt;br /&gt;Así que Lª se quedó compartiendo brasas con en el corrillo de borrachos que permanecían junto a la hoguera mientras L y yo nos acercábamos en &lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt; al bar más próximo. Serían las dos de la madrugada, el asfalto estaba mojado por la tormenta caída unos minutos antes y casi todas las calles del barrio levantadas por obras. Así, lo que podía haber sido un recorrido de dos minutos se prolongó a más del doble y otros tantos de vuelta.&lt;br /&gt;En un momento, visualicé la situación: noche de solsticio de verano, dos de la madrugada, tiempo tormentoso, L esperando a la puerta del único bar abierto en el barrio, Lª esperando en los restos de una hoguera junto a una panda de fumaos y yo, entremedias de las dos a lomos de &lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt;. Cómico. Al menos a mí me lo pareció y me imaginaba un ojo omnipresente observándome dejar a una chica y tomar a otra y pasearlas a ambas por las calles mojadas de una ciudad sin gente.&lt;br /&gt;Cuando llegamos allí estaba L esperando. Entramos los tres juntos, tomamos nuestras ansiadas cervezas y charlamos hasta que cerraron el bar.&lt;br /&gt;Teníamos que ir a casa y se repetía la historia. Allí estabamos &lt;strong&gt;Mi Vespa y yo&lt;/strong&gt; con sólo un asiento libre y dos mujeres a las que llevar a casa, cada una en un sentido opuesto. Esta vez fue L quien tomó la decisión asegurando que vivía cerca y podía acercarse caminando. La adelantamos mientras llevábamos a Lª a su destino. Nos saludó con la mano deseando buenas noches pero en su mirada intuí que no eligió la opción preferida.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7548632-111959831895333015?l=mivespa.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mivespa.blogspot.com/feeds/111959831895333015/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7548632&amp;postID=111959831895333015&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7548632/posts/default/111959831895333015'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7548632/posts/default/111959831895333015'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mivespa.blogspot.com/2005/06/dos-mujeres-y-un-destino.html' title='Dos mujeres y un destino'/><author><name>Fernando</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://photos1.blogger.com/blogger/8114/211/1600/2003-08-AutorretratoW.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7548632.post-111935412837875659</id><published>2005-06-21T15:30:00.000+02:00</published><updated>2006-10-12T23:53:29.161+02:00</updated><title type='text'>Aviso</title><content type='html'>Desde que forzaron el cofre de &lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt; no ha vuelto a ser el mismo. Se encuentra retraído y algo obstinado, por eso cuando tengo que abrirlo o cerrarlo necesito varios intentos hasta que lo consigo y, aún así, siempre he de verificarlo.&lt;br /&gt;Esta mañana, cuando monté en &lt;strong&gt;Mi Vespa &lt;/strong&gt;para ir a trabajar, tras el esfuerzo de abrir el cofre, saqué el casco, metí la mochila y volví a pelearme con el cierre. Creí cumplido mi objetivo y arranqué.&lt;br /&gt;El trayecto transcurrió como siempre (últimamente todo sucede como siempre, esa es la verdadera razón de que haya tan pocas historias nuevas en esta página) hasta que llegué a la ciudad y paré en semáforo. Había mucho menos tráfico que otros días y en la &lt;em&gt;línea de salida &lt;/em&gt;tan solo me escoltaban un par de coches conducidos por chavales jovenes.&lt;br /&gt;Mientras la luz roja nos detenía ante la línea blanca, por la acera caminaba una chica guapísima: alta y de larga melena agitaba con gracia una falda vaporosa mientras andaba cadenciosa. Ante la duda de mirar al asfalto, al semáforo al rostro dulce que enmarcaba su pelo caramelo no lo dudé ni un segundo y me perdí siguiendo sus pasos.&lt;br /&gt;Me despertó del ensueño un claxon. Busqué su procedencia y encontré a los del coche de mi izquierda mirando hacia su derecha, o sea, hacia donde estaba yo pero que, a su vez, era el mismo lugar que donde estaba la belleza, por lo que deduje que la pitaban a ella. Con dos segundos de diferencia escuché otro pitido. En esta ocasión eran los que estaban a mi derecha que miraban a su izquierda. O sea, hacia donde estaba yo pero que, a su vez, era el mismo lugar que donde estaba el otro coche, por lo que deduje que les pitaban a ellos. Al punto volvieron a pitar los de la izquierda e inmediatamente después, los de la derecha. Y yo en medio.&lt;br /&gt;Todos los que pasaban por la acera, incluida la chica que admiré, buscaban el origen de los pitidos y encontraban sus miradas con las de los conductores de los coches escandalosos. Pensé que se estaban peleando. O que eran amigos y se avisaban del monumento que caminaba cerca.&lt;br /&gt;En realidad llegué a pensar de todo. Menos que se había abierto el cofre en la carretera y me estaban avisando.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7548632-111935412837875659?l=mivespa.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mivespa.blogspot.com/feeds/111935412837875659/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7548632&amp;postID=111935412837875659&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7548632/posts/default/111935412837875659'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7548632/posts/default/111935412837875659'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mivespa.blogspot.com/2005/06/aviso.html' title='Aviso'/><author><name>Fernando</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://photos1.blogger.com/blogger/8114/211/1600/2003-08-AutorretratoW.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7548632.post-111810031595340747</id><published>2005-06-07T01:10:00.000+02:00</published><updated>2006-10-12T23:53:28.980+02:00</updated><title type='text'>Aquella noche</title><content type='html'>Tenía que suceder. Imaginaba que tarde o temprano llegaría el día. La noche, para ser más exactos. Una noche aún de primavera que por temperatura anticipaba el verano. Por tópico que parezca, las estrellas colgaban de la parez oscura del cielo que teníamos de fondo y bajaban hasta confundirse con las luces del valle que descansaba a nuestros pies. Osea, sí, una noche perfecta, preciosa noche aquella que decidimos cenar en una terraza a las afueras de nuestra ciudad.&lt;br /&gt;Confundidos por el lugar y el ambiente pedimos un conejo al ajillo que no estaba a la altura de lo esperado pero que nos sirvió de sustento para las próxima horas.&lt;br /&gt;Apenas permanecía una mesa de clientes remolones cuando nos marchamos. Un gato como la noche jugaba en el asiento de &lt;strong&gt;Mi Vespa &lt;/strong&gt;a cazar los mosquitos que revoloteaban al calor de la farola. También nosotros jugamos con él mientras vestíamos cascos y guantes. A veces las manos que acariciaban su lomo negro salpicado de estrellas tropezaban con las de ella o las de ella con las mías y pasaban del pelo negro del animal a su blanca piel o a mis muñecas tostadas. Decidimos no volver a casa así que paseamos por las retorcidas carreteras que serpentean desde el valle al páramo sin girar apenas el acelerador.&lt;br /&gt;No sería por la velocidad, quizá por el frío, el caso es que sus brazos rodearon mi cintura y los dedos escaparon traviesos hacia donde comienzan las piernas y su cabeza se inclinó cariñosa sobre mi hombro.&lt;br /&gt;Cuando llegamos al alto decidí continuar por el borde de la meseta para disfrutar del paisaje de luciérnagas de tungsteno en los márgenes del río pero no había asfalto y tuve que tomar un camino. A esas horas sólo transitaban por allí los conejos que saltaban entre las retamas y los grillos que ponían la banda sonora.&lt;br /&gt;Paré el motor. Nos bajamos de la moto, dejamos caer los cascos y comenzamos a besarnos. Pronto las manos se perdieron bajo las delicadas telas veraniegas que nos cubrían dibujando circulitos sobre la piel, que se erizaba por el roce de los dedos o por la brisa que también acariciaba. Sobró mi camiseta, que voló hasta encontrarse con los cascos, sobró su vestido que subió por su cintura hasta dejar la piel refulgiendo en la oscuridad, sobraron mis pantalones que a la altura del tobillo imitaron al fruto de las higueras cercanas y sobrarían aquí las palabras para el lector avezado pero debe terminarse lo que se comienza, por lo que seguiré ahora con el relato como seguimos con las caricias y los besos aquella noche.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt; había quedado apoyada sobre el caballete central y este sobre el irregular firme del camino horadado por las rodadas que se formaron en la época de lluvias. Intercambiamos los puestos: me senté en la parte trasera y ella en el espacio que suelo ocupar yo pero con la espalda hacia el manillar. Era la primera vez que mis pies descalzos se apoyaban en la plataforma y mis manos, en vez del manillar dirigían sus caderas que golpeaban mi pelvis con más intensidad que la moto circulando por carreteras bacheadas. Con la agitación se tambaleaba &lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt;, la brisa se ceñía al cuerpo y refrescaba la cabeza que, aturdida con la excitación, los movimientos de la moto y el viento, se separó del resto del cuerpo y echó a volar sobre la vega.&lt;br /&gt;En pocos minutos &lt;strong&gt;Mi Vespa &lt;/strong&gt;realizó uno de los viajes más largos de su vida, nos llevó al más allá sin moverse del camino en menos tiempo del que tarda en calentarse el motor.&lt;br /&gt;No nos vestimos. Quedamos desnudos abrazados sobre el asiento contemplando el negro horizonte salpicado de luces diminutas y los aviones que pasaban cada treinta segundos dibujando una línea horizontal tan perfecta como la unión del instante anterior.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7548632-111810031595340747?l=mivespa.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mivespa.blogspot.com/feeds/111810031595340747/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7548632&amp;postID=111810031595340747&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7548632/posts/default/111810031595340747'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7548632/posts/default/111810031595340747'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mivespa.blogspot.com/2005/06/aquella-noche.html' title='Aquella noche'/><author><name>Fernando</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://photos1.blogger.com/blogger/8114/211/1600/2003-08-AutorretratoW.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7548632.post-111597229846546220</id><published>2005-05-13T08:12:00.000+02:00</published><updated>2006-10-12T23:53:28.917+02:00</updated><title type='text'>A Santiago</title><content type='html'>Podría ir a &lt;a href="http://www.santiagoturismo.com/home.asp"&gt;Santiago&lt;/a&gt; en &lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt; pero ese sería otro viaje que no descarto. Este lo inicié a pie y a pie lo terminaré. Hasta entonces la protagonista de estas páginas descansará en el aparcamiento esperando las nuevas historias que nos sucederán cuando regrese.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7548632-111597229846546220?l=mivespa.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mivespa.blogspot.com/feeds/111597229846546220/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7548632&amp;postID=111597229846546220&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7548632/posts/default/111597229846546220'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7548632/posts/default/111597229846546220'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mivespa.blogspot.com/2005/05/santiago.html' title='A Santiago'/><author><name>Fernando</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://photos1.blogger.com/blogger/8114/211/1600/2003-08-AutorretratoW.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7548632.post-111580553768946010</id><published>2005-05-11T14:03:00.000+02:00</published><updated>2006-10-12T23:53:28.853+02:00</updated><title type='text'>Encierro</title><content type='html'>La tertulia se prolongó un buen rato junto al lugar donde tenía aparcada &lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt;. Llegado el momento, dije a mis amigos: &lt;em&gt;"Me voy, me espera una dama". &lt;/em&gt;Entre risas nos despedimos. Ellos se fueron en bloque y yo quedé colocándome el casco y los guantes con intención de marchar rápido. Grave error. Hasta que arranqué la moto no me di cuenta que me habían dejado encerrado. &lt;strong&gt;Mi Vespa &lt;/strong&gt;se había convertido en una península de las dos ruedas: rodeada de coches por todas partes menos por una: la acera. &lt;em&gt;Ah, bueno, no hay problema, &lt;/em&gt;pensarás, &lt;em&gt;te subes a la acera y te vas. &lt;/em&gt;Ja.&lt;br /&gt;El primer intento de escapatoria fue a través de los huecos que habían dejado los coches. Por la derecha ni lo intenté. Por la izquierda se vislumbraba una salida... :) pero cuando lo intenté, la Vespa se quedó atrapada entre los paragolpes. Antes de seguir avanzando, con riesgo de arañar moto y coches, di marcha atrás, aunque me costó desencajarla.&lt;br /&gt;Segundo intento de escapatoria: la acera. El único posible pero... la rueda delantera miraba hacia la calle y el hueco que quedaba parecía imposible para girar cientoochenta grados. Intenté levantar  a pulso la rueda trasera para subirla al bordillo pero mi fuerza de mosquito resultó insuficiente para los ciento cuarenta kilos de la máquina. Miré a mi alrededor buscando ayuda pero todo el mundo había desaparecido. Convencido de que más vale maña que fuerza, paré de hacer el burro y pensé una solución pero mis ideas estaban más encerradas que el vehículo.&lt;br /&gt;Dar la vuelta y subir el bordillo encarándolo parecía la única solución aunque para ello tuviera que arrastrar la rueda  y así facilitar la maniobra. Una vez más, los ciento cuarenta kilos se enfrentaron a mi debilidad y en más de una ocasión a punto estuvieron de estamparse en el suelo.&lt;br /&gt;Tras muchos esfuerzos logré situar &lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt; a cuarenta y cinco grados con respecto a la acera. Como girarla del todo ya parecía imposible, decidí probar a ver si ya subía. Me subí, aceleré y la rueda delantera dio el primer paso: ¡Bien! Parecía que por fin iba a salir del atolladero cuando oigo un &lt;em&gt;clanck&lt;/em&gt; y observo que la moto se ha quedado atascada. Decido bajarla pero... no, no va. A ver si sube... pues no, tampoco. ¿Levantándola un poco de delante? &lt;em&gt;Mmmpfffff... arggggff!!!&lt;/em&gt; qué no. Ni para atrás, ni para delante. Se ha quedado encajonada no sé con qué, porque intento agacharme para buscar por dónde se ha agarrado pero cuando me dispongo a ello me asusto al descubrir que se inclina peligrosamente hacia un lado. Vuelvo a buscar ayuda con la mirada pero nadie, no hay nadie en toda la calle: tendré que recurrir nuevamente a mi escasa fuerza para descolgarla. Por fin lo consigo pero estoy donde al principio: con la moto encajonada entre tres coches y un bordillo alto.&lt;br /&gt;Y resulta que ese bordillo sigue siendo la única manera de salir, por lo que repito la operación tratando de encarar lo más posible la moto con la acera. Bastantes minutos después y unos cuantos intentos fallidos más tarde, noto cómo, por fin, la rueda trasera engancha con el escalón. Acelero al tiempo que levanto un poco las manos de &lt;strong&gt;Mi Vespa &lt;/strong&gt;pero aquello, aparte de tronar de una manera muy fea, no sube a la acera. Agotadas todas las opciones sensatas, no me queda más remedio que insistir a lo bruto, así que sigo acelerando y empujando hasta que, esta vez sí, las dos ruedas de la moto están arriba.&lt;br /&gt;Bajar de la acera por otro lado no me costó trabajo ninguno, aunque sí me supuso un esfuerzo no extrangular a mi pandilla que se encontraban a escasos cinco metros del lugar de mi aventura, ocultos por una furgoneta e ignorantes de mis avatares.&lt;br /&gt;- "&lt;em&gt;¿Pero no me habéis oído gruñir ni rugir a &lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt;?" &lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;- Ah, ¿qué estabas ahí? Creíamos que ya te habías ido... como tenías tanta prisa para recoger a esa dama... &lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;- grmpffff brrrrasgaposiu ioupeoi poiuspfoiuapññfjghgggm!!!!!!##&amp;&amp;amp;&amp;amp;...&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;El caso es que, efectivamente, había quedado y el retraso ya parecía considerable, por lo que aceleré a tope, tan deprisa que casi me trago a aquel Volkswagen Golf en la glorieta, tan deprisa que en un camino de tierra por el que tuve que pasar, la rueda trasera derrapó como &lt;a href="http://www.sanfermin.com/galeria/porautores/delgado_ji/grandes/delgado01g.jpg"&gt;los toros en la curva de Mercaderes con Estafeta&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;Llegué y, lógicamente, ella esperaba. &lt;em&gt;¿Qué tal? &lt;/em&gt;Me preguntó. &lt;em&gt;"Bien, estoy aquí. No es poco".&lt;/em&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7548632-111580553768946010?l=mivespa.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mivespa.blogspot.com/feeds/111580553768946010/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7548632&amp;postID=111580553768946010&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7548632/posts/default/111580553768946010'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7548632/posts/default/111580553768946010'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mivespa.blogspot.com/2005/05/encierro.html' title='Encierro'/><author><name>Fernando</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://photos1.blogger.com/blogger/8114/211/1600/2003-08-AutorretratoW.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7548632.post-111528168744975826</id><published>2005-05-06T08:27:00.000+02:00</published><updated>2006-10-12T23:53:28.786+02:00</updated><title type='text'>Mi cofre</title><content type='html'>Mi cofre me lo forzaron estando de romería&lt;br /&gt;Mi cofre me lo forzaron de noche cuando dormía&lt;br /&gt;¿quién arreglará mi cofre?&lt;br /&gt;¿quién arreglará mi cofre?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me dicen que reventaron la cerradura que relucía&lt;br /&gt;creyendo que ocultaba oro de bonita que la tenía.&lt;br /&gt;¿quién arreglará mi cofre?&lt;br /&gt;¿quién arreglará mi cofre?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como quiera que esté, el cofre es de &lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;porque en ella viajó incluso al río&lt;br /&gt;Si lo llego a arreglar vendrá conmigo&lt;br /&gt;en la Vespa de mi amor por el camino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Le digo por el camino hablando con los &lt;em&gt;maderos&lt;/em&gt;,&lt;br /&gt;que lleva sobre su tapa mi nombre grabado a fuego.&lt;br /&gt;En mi cofre gasté una fortuna&lt;br /&gt;y en mis noches de amor llevé la luna.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Preguntando busqué al insensato&lt;br /&gt;que mi cofre forzó por darse el gustazo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;Esta mañana, cuando he ido a montar en &lt;strong&gt;Mi Vespa &lt;/strong&gt;he encontrado que habían reventado la cerradura de mi cofre y destrozado la tapa. No se han llevado absolutamente nada, ni el casco, ni los guantes... nada. Supongo que lo han hecho sólo por darse el gustazo, por pasar el rato. Después de recordar a todos los santos del autor decidí reírme y recrear la historia usando como base la famosa copla &lt;em&gt;Mi Carro&lt;/em&gt; de &lt;strong&gt;Manolo Escobar&lt;/strong&gt;. &lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7548632-111528168744975826?l=mivespa.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mivespa.blogspot.com/feeds/111528168744975826/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7548632&amp;postID=111528168744975826&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7548632/posts/default/111528168744975826'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7548632/posts/default/111528168744975826'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mivespa.blogspot.com/2005/05/mi-cofre.html' title='Mi cofre'/><author><name>Fernando</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://photos1.blogger.com/blogger/8114/211/1600/2003-08-AutorretratoW.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7548632.post-111527851385280432</id><published>2005-05-05T08:07:00.000+02:00</published><updated>2006-10-12T23:53:28.725+02:00</updated><title type='text'>Las Gafas</title><content type='html'>Uno de los inconvenientes de &lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt; es el escaso hueco bajo el asiento. Por ese motivo pedí la moto con &lt;em&gt;bauleto&lt;/em&gt; para poder guardar un casco integral, guantes y otros objetos voluminosos. El pequeño espacio que queda bajo el asiento lo uso para guardar un casco abierto que llevo siempre encima por si tengo un inesperado pasajero. Ayer mi hija me pidió que la recogiese y la llevase hasta casa pero también me advirtió que no estaba dispuesta a recorrer quince kilómetros de carretera con ese casco abierto. Como me pareció razonable su requisito decidimos improvisar una solución.&lt;br /&gt;No podíamos comprar un casco integral porque no podría llevarlo siempre. Pedir uno prestado tampoco era posible. Así que optamos por comprar unas gafas. Sí, unas de esas que parecen de piloto de aviación de la primera guerra mundial, que se sujetan con un elástico al casco y que protegen los ojos con cuero y cristales enmarcados por metal.&lt;br /&gt;Nos acercamos a &lt;a href="http://travel.yahoo.com/p-travelguide-4901260-motor_boutique_madrid-i"&gt;la tienda de motos más cercana&lt;/a&gt; dispuestos a comprar tan peculiar accesorio. Muy amables, nos mostraron todos los modelos disponibles pero nos advirtieron que casi todos ellos cumplían una función estética más que práctica, que ninguno protegía correctamente. Quedamos desilusionados pero no desistimos. Mi hija se plantó el casco abierto y empezó a probar todas las gafas que tenían hasta escoger la más cómoda. Nos quedamos con ellas y marchamos a casa no sin antes hacer otro recado que nos obligó a recorrer en total cerca de treinta kilómetros por autopista además de atravesar previamente media ciudad.&lt;br /&gt;En cuanto salimos de la autopista, la primera expresión de mi hija fue: "&lt;em&gt;¡Cómo molan las gafas!". &lt;/em&gt;Me contó como había podido ir todo el camino con una perfecta visibilidad, respirando bien a pesar del viento y sin que apenas le entrase aire a los ojos. Eso sin contar las risas que nos hacíamos en cada semáforo mirando las pintas retro que llevaba. Imaginábamos que le poníamos un &lt;em&gt;side&lt;/em&gt; a la Vespa y que llevábamos en él al perro, también con gafas o que ella sustituía el casco por un pañuelo anudado a la cabeza, que yo me ponía otro casco igual con otras gafas así y que recorríamos las carreteras más antiguas de los alrededores.&lt;br /&gt;En estas llegamos a donde me pidió que la apease. Con las prisas no me molesté en guardar su casco (con las gafas colocadas) bajo el asiento y lo puse en el &lt;em&gt;bauleto&lt;/em&gt;, que resultaba más cómodo. Marché a casa subiendo por la avenida, feliz por la tarde tan divertida que habíamos pasado cuando, en uno de los cien mil pasos de peatones elevados que dificultan el tráfico en la ciudad donde vivo, &lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt; botó, se abrió el baul y el casco con las gafas puestas salió disparado dando botes por el asfalto como si fuera un balón que terminó en la acera, junto al alcorque de un árbol recién plantado.&lt;br /&gt;Temí lo peor. Pensé que había terminado aquí la corta vida de las gafas y la -no tan corta- del casco. Recogí el balón de policarbonato lo revisé bien y, para mi sorpresa, sólo un pequeño arañazo en las gafas decoraba el equipamiento, como una pátina de personalidad que borra el aséptico aspecto de nuevo de un objeto tan legendario.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7548632-111527851385280432?l=mivespa.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mivespa.blogspot.com/feeds/111527851385280432/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7548632&amp;postID=111527851385280432&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7548632/posts/default/111527851385280432'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7548632/posts/default/111527851385280432'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mivespa.blogspot.com/2005/05/las-gafas.html' title='Las Gafas'/><author><name>Fernando</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://photos1.blogger.com/blogger/8114/211/1600/2003-08-AutorretratoW.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7548632.post-111467163061723079</id><published>2005-04-28T08:25:00.000+02:00</published><updated>2006-10-12T23:53:28.662+02:00</updated><title type='text'>Zapatos nuevos</title><content type='html'>&lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt; acaba de cumplir 26.000 km. Para celebrar su cumpleasfalto le he comprado un zapato nuevo. Lo necesitaba desde hace tiempo pero hasta que no he visto asomar el juanete por la punta no he hecho caso. Terminó de convencerme, no sólo la edad, sino el tener que pasar por un compresor de aire cada cuatro horas. Muy incómodo, sí, sobre todo cuando no se dispone de uno cercano.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt; agradeció el regalo. Ayer, rodaba por la ciudad como una bala. Se deslizaba entre los coches como la brisa y se inclinaba en las curvas de la autopista como un velero en regata. Entre su agilidad estrenada y el buen clima que nos sorprendió ayer a todos en la capital, daban ganas de no aparcar nunca, de pasarse toda la tarde paseando en Vespa por las callejas menos transitadas de la ciudad o por las carreteras perdidas de la provincia.&lt;br /&gt;Pero las obligaciones mandan y tuve que regresar. Aparqué &lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt;, como siempre, a la puerta de casa y mientras me alejaba miré su zapato nuevo. Me pareció que ella giraba el pie orgullosa a derecha e izquierda para disfrutar con la visión del calzado recién estrenado.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7548632-111467163061723079?l=mivespa.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mivespa.blogspot.com/feeds/111467163061723079/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7548632&amp;postID=111467163061723079&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7548632/posts/default/111467163061723079'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7548632/posts/default/111467163061723079'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mivespa.blogspot.com/2005/04/zapatos-nuevos.html' title='Zapatos nuevos'/><author><name>Fernando</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://photos1.blogger.com/blogger/8114/211/1600/2003-08-AutorretratoW.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7548632.post-111451037488714017</id><published>2005-04-26T14:08:00.000+02:00</published><updated>2006-10-12T23:53:26.318+02:00</updated><title type='text'>Vivir sin aire</title><content type='html'>&lt;em&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;em&gt;Como quisiera poder vivir sin aire&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Como quisiera poder vivir sin agua&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Me encantaría quererte un poco menos&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Como quisiera poder vivir sin ti.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eso mismo he pensado esta mañana nada más poner en marcha &lt;strong&gt;Mi Vespa. &lt;/strong&gt;Me hubiera encantado que las ruedas de la máquina hubieran podido &lt;em&gt;Vivir sin aire&lt;/em&gt; aunque me hubiese quedado sin tema para el relato de hoy.&lt;br /&gt;El caso es que anoche, cuando llegué a casa ya noté algo raro pero el corto recorrido no me permitió descubrir la causa. Esta mañana, sin embargo, al retroceder para sacar la moto del aparcamiento noté cómo le costaba desplazarse. Subo, acelero y aquello empieza a moverse para todos los lados menos para el que yo quería. Sigo recto y al girar en el primer cruce &lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt; parece una manguera que han dejado abierta en el suelo y culebrea por el jardín salpicando por todas partes.&lt;br /&gt;Aunque ya empecé a sospechar la causa del problema, aún no lo había verificado por lo que seguí adelante, reduciendo la velocidad, eso sí. Como la moto decidiera independizarse al llegar a la rotonda se evidenció que tenía que parar aunque me retrasara. Entonces comprobé lo que sospechaba, que la rueda trasera había perdido mucho aire.&lt;br /&gt;La gasolinera más cercana quedaba a unos dos kilómetros y decidí que sería mejor tratar de llegara hasta ella que volver e inflar la rueda con la bomba de la bicicleta, así que, a pasito de ciclomotor bajé por la avenida compitiendo en equilibrismos con los trapecistas del &lt;em&gt;Cirque du Soleil &lt;/em&gt;y aguantando las maldiciones de los automovilistas que, detrás de mí, tenían que esperar en las rotondas a que trazase por donde &lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt; deciera oportuno.&lt;br /&gt;Creí solucionado el problema cuando divisé el distintivo &lt;a href="http://www.guiacampsa.com/bienvenidoalinfinito/gcampsa/InformacionRuta/estacionesservicio/informacion/Informacion_eess.asp?Id=G0134691&amp;Nivel="&gt;naranja&lt;/a&gt; pero pronto me di cuenta que no sería tan sencillo. Los accesos a la ciudad en que vivo están en &lt;a href="http://www.rivas-vaciamadrid.org/front/esp/asp/obras.htm"&gt;obras&lt;/a&gt; y el sentido de las calles varía con frecuencia. Con la rueda desinflada no podía permitirme girar por las múltiples rotondas que pueblan la zona hasta dar con la entrada adecuada por lo que terminé por subir a la acera y llegar así hasta el compresor de aire. O donde yo recordaba que estaba, porque en su lugar encontré una máquina de hielo. Por ello tuve que recorrer toda la esplanada hasta dar con la maquinita, que apareció, por fin, camuflada entre aspiradores.&lt;br /&gt;Ya está, asunto resuelto me dije. ¡Inocente resolución! No habían terminado aún los impedimentos. Junto al rótulo "ladrones" realizado con una llave por un usuario tan cabreado como yo, se leía "50 ctms". Eso sí, debajo especificaba que la duración de la moneda era de siete minutos. O sea, que por el módico precio de cincuenta céntimos, si te pones de acuerdo con otros seis usuarios se pueden inflar las ruedas de siete motos. ¡Y encima les llaman ladrones, con lo generosos que son...!&lt;br /&gt;Pero a las ocho de la mañana en aquella gasolinera no había otras doce ruedas ni en mi bolsillo monedas. Podría haber solicitado cambio pero me pareción tan vergonzoso que cobraran por el aire comprimido que preferí "fastidiarme" y seguir hasta la siguiente estación de servicio.&lt;br /&gt;Salir del laberinto de los accesos a Rivas, mi ciudad, no es tarea fácil y menos con una rueda bajo mínimos. Entrar y salir de ahí podría considerarse prueba puntuable para el Mundial de Enduro, pues incluye, tramos de cross, &lt;em&gt;slalom&lt;/em&gt;, contraperaltes, balizas, zanjas, socavones, desvíos provisionales y, a veces, hasta jueces de meta.&lt;br /&gt;Enfadando mucho al del BMW que, sin poder adelantarme, aguantaba mi torpe paso de tortuga, logré escapar de todas las trampas y encarar la autopista. Y fin del relato, pensaréis. Pues no, pues unos metros más adelante, un vehículo averiado provocaba un larguísimo atasco, con guardias civiles incluidos. Como no tenía agilidad para circular entre los coches aguanté paciente mi turno en la cola hasta que se deshizo. De ahí a la próxima gasolinera sólo un par de kilómetros más de tortura. Llegué, inflé y vencí.&lt;br /&gt;La conclusión es evidente, las ruedas no pueden &lt;em&gt;Vivir sin aire&lt;/em&gt; y, a poco que uno se descuide, los motoristas tampoco.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7548632-111451037488714017?l=mivespa.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mivespa.blogspot.com/feeds/111451037488714017/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7548632&amp;postID=111451037488714017&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7548632/posts/default/111451037488714017'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7548632/posts/default/111451037488714017'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mivespa.blogspot.com/2005/04/vivir-sin-aire.html' title='Vivir sin aire'/><author><name>Fernando</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://photos1.blogger.com/blogger/8114/211/1600/2003-08-AutorretratoW.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7548632.post-111406802550253976</id><published>2005-04-21T09:15:00.000+02:00</published><updated>2006-10-12T23:53:26.254+02:00</updated><title type='text'>No sin Mi Vespa</title><content type='html'>No podría concebir mi vida actual sin &lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt;. Desde que la pongo en marcha a las ocho de la mañana hasta que la aparco, la mayoría de las veces bastante pasada la medianoche, me acompaña en mi ajetreo diario durante decenas de kilómetros y, de no ser por su agilidad, me resultaría imposible cumplir la mitad de los compromisos.&lt;br /&gt;Ayer, por ejemplo, &lt;strong&gt;Mi Vespa &lt;/strong&gt;me permitió fichar en el trabajo con putualidad inglesa a pesar de las sucesivas retenciones con que tropecé en el camino; como aparco justo a la puerta de la oficina, puedo ganar cinco minutos que, como comprenderá más adelante el lector, resultan fundamentales. Cuando llegó la hora de la comida, monté en &lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt; y en apenas cinco minutos llegué al centro de la ciudad donde me dio tiempo a comprar algunos libros que tenía pendientes, tomar un tentempié rápido y regresar al trabajo sin retraso.&lt;br /&gt;A las cinco sonaron las horarias en la radio, me enfundé la cazadora, encerré la bandolera en el cofre y me encaminé al despacho de una amiga que tenía que prestarme un metrónomo. Más de uno pensará que a él qué le importa lo que tuviera que darme nadie pero es importante para el relato y no porque el aparatito tuviese que medir el ritmo del acelerador sino por lo que sucedió con él un par de horas más tarde.&lt;br /&gt;El caso es que salí de la dependencia de mi amiga, corriendo, como de costumbre y deposité cuidadosamente el metrónomo en el cofre, junto con la bandolera, el candado para bloquear la moto, unas llaves y algunas cosillas más.&lt;br /&gt;A las siete me esperaban un par de músicos en el local de ensayo pero había salido tan tenso del trabajo que necesitaba hacer ejercicio y decidí aprovechar los minutos libres que me quedaban para nadar un poco. Claro, antes tenía que recoger el bañador, así que pasé por casa, saqué del cofre la bandolera y ocupó su lugar la bolsa de deportes. Rrrrraudooo bajé la avenida para que me diese tiempo a cruzar la piscina unas cuantas veces. Una avenida con más pasos de peatones elevados que cardenales en el cónclave que yo salvaba poniéndome de pie en la moto y dejándola que saltase un poco.&lt;br /&gt;Cuando me quitaba el casco recibí una llamada pidiéndome que pasara a recoger unos carteles, así que, al salir de la piscina marché a por ellos. Una docena de carteles tamaño A2 que tenía que colocar en &lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt;... Intenté atarlos al manillar pero se arrugaban, no cabían en el cofre, entre las piernas se caían... un amigo que pasaba por allí me sugirió guardarlos bajo el asiento pero cuando lo abrimos para intentarlo saltaron el casco para el eventual acompañante, los guantes de repuesto, el pantalón para la lluvia y un matasuegras superviviente de la juerga de carnaval. Ya expliqué una vez como las anécdotas sobre equipaje y pasajeros son las que más juego dan para estas notas. Creo que podría dedicarles un monográfico.&lt;br /&gt;Como un campeón de &lt;em&gt;Tetris&lt;/em&gt; logré acomodar todos los bultos sin que los papeles sufrieran demasiado y aceleré con ganas rumbo al local pues ya pasaban algunos minutos de la hora acordada. Aparqué &lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt; a la puerta y abrí el cofre para sacar las llaves y el metrónomo. Lo primero que apareció fue un irreconocible trozo de plástico negro. Seguí buscando y hallé un pedazo más del mismo material pero ni rastro del metrónomo. Retiré la bolsa de deporte y por fin apareció lo que buscaba pero más desmigajado que la galleta que se le da a un bebé para que se entretenga. Intenté acopiar los fragmentos pero rebosaban por mi mano como el mercurio por lo que concluí que había llegado el momento de que mi amiga renovase su &lt;em&gt;obsoleto&lt;/em&gt; metrónomo. El caso es que, aún con la pila colgando, los conectores sueltos y las tripas como víctima de un &lt;em&gt;hara kiri, &lt;/em&gt;siguió latiendo durante las dos horas siguientes como el corazón de un gorrión asustado.&lt;br /&gt;Y no es que dejase de vivir pasado ese tiempo sino que el pálpito de la alarma del teléfono recordó que en otro local me esperaban para otro ensayo al que tenía que llevar &lt;a href="http://mivespa.blogspot.com/2005/04/me-he-pasao.html"&gt;el cajón flamenco&lt;/a&gt;. ¿Imagináis a un repartidor de pizzas llevando como mochila la caja donde se guarda la comida? Pues ese aspecto debo tener yo con el cajón a la chepa. De esa guisa, corrrrriendo al otro local. &lt;strong&gt;Mi Vespa &lt;/strong&gt;sobrevolando los badenes, driblando baches, tumbando en curvas y apurando frenadas para llegar lo menos tarde posible al destino. Los diez minutos que pasan de las nueve son los que debería llevar con los compañeros aporreando la caja de madera y con ellos seguí hasta que, pasadas las diez y media, me llamó una amiga para compartir cervezas y risas. Regresé el cajón a la jiba y volé a su encuentro. El lugar donde debía pasar a buscarla quedaba lejos de todas partes y, por mucho que lo intentásemos, sería imposible movernos en &lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt; con toda la impedimenta, así que decidí aparcarla allí y pasear. Parece fácil resolución pero, ¿cómo caminar con el menor número de bultos posible? Un breve repaso de la ocupación de los huecos de &lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt;: bajo el asiento, casco, guantes, pantalón, carteles...; en el cofre, bolsa de deportes, candado, migas de metrónomo...; en mi espalda, chaqueta de montar en moto, cajón flamenco y muchas horas despierto. Y, se me olvidaba, aún tenía que dejar el casco y los guantes que llevaba puestos. Nueva partida de &lt;em&gt;Tetris&lt;/em&gt; reubicando objetos en los espacios disponibles hasta lograr que todas las puertas cerrasen y no tuviéramos que pasear como buhoneros.&lt;br /&gt;Como soy un caballero y suelo hacer honor a mi apellido (Galán), cuando dimos por finalizada la sesión de cervezas, risas y secretos, no me separé de ella hasta que se la tragó portal de su casa, distante cerca de dos kilómetros del lugar en que había dejado aparcada &lt;strong&gt;Mi Vespa. &lt;/strong&gt;Dos kilómetros que ahora me tocaba recorrer a pie, con la caja a la espalda y sin su agradable compañía, toda una travesía por el desierto de almas en que se había convertido la avenida a esas horas de la madrugada.&lt;br /&gt;Vi el cielo abrirse cuando divisé de nuevo &lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt;. Cabalgué en su lomo y llegué en pocos minutos, por fin, a casa. Mientras la aparcaba repasé mentalmente la jornada concluyendo que, de no ser por ella, hubiera tenido que renunciar a la mitad de encuentros de la agenda. Decididamente ese día no hubiera sido posible, no sin &lt;strong&gt;Mi Vespa.&lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7548632-111406802550253976?l=mivespa.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mivespa.blogspot.com/feeds/111406802550253976/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7548632&amp;postID=111406802550253976&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7548632/posts/default/111406802550253976'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7548632/posts/default/111406802550253976'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mivespa.blogspot.com/2005/04/no-sin-mi-vespa.html' title='No sin Mi Vespa'/><author><name>Fernando</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://photos1.blogger.com/blogger/8114/211/1600/2003-08-AutorretratoW.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7548632.post-111389587301966738</id><published>2005-04-19T08:51:00.000+02:00</published><updated>2006-10-12T23:53:26.192+02:00</updated><title type='text'>Cicerone</title><content type='html'>A esa hora en que empieza a anochecer, una cortina violácea cubre la ciudad. El sol, en su viaje hacia el oeste visita el &lt;a href="http://www.madridvirtual.com/"&gt;Palacio Real&lt;/a&gt; y deja en el horizonte destellos anaranjados que tiñen los tejados e iluminan los ánimos. Por el lado opuesto, a la altura de &lt;a href="http://www.madridvirtual.com/es_+fotosmadrid.htm"&gt;Cibeles&lt;/a&gt;, un azul oscuro pero aún brillante remarca más las primeras farolas encendidas y los focos que dan vida al &lt;a href="http://www.madridvirtual.com/es_+fotosmadrid.htm"&gt;Palacio de Correos&lt;/a&gt;. Por allí circulaba yo sobre &lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt;, disfrutando de ese ambiente sin prisa. Subía por &lt;a href="http://www.softdoc.es/guia_madrid/mapas/gvia.html"&gt;Gran Vía&lt;/a&gt; descubriendo escaparates y observando a la gente que se detenía a mirarlos cuando me sorprendió un rostro. Parada frente a la puerta de &lt;a href="http://www.museo-chicote.com/"&gt;Chicote&lt;/a&gt; una chica esperaba un taxi. De su cara, enmarcada por una seda nacarada, sobresalía una mirada azabache que alumbraba tanto como los neones del bar. El parecido con &lt;a href="http://www.morfeo.8m.com/audrey.html"&gt;Audrey Hepburn&lt;/a&gt; me pareció asombroso, más aún que llevase un pañuelo &lt;a href="http://www.morfeo.8m.com/chara3.html"&gt;anudado a la cabeza&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;Entonces, sin saber qué me impulsó, no pude evitar detenerme. Saludé a la chica de ojos chispeantes y la invité a subir. Lo más extraño es que ella aceptó con la misma seguridad que se lo había propuesto. Fue en ese momento cuando empecé a sospechar.&lt;br /&gt;Le pregunté hacia dónde iba y me contestó que le daba igual, que estaba de vacaciones en Madrid y que cualquier lugar le venía bien. &lt;em&gt;Perfecto&lt;/em&gt;, contesté, &lt;em&gt;tampoco yo tengo más tarea que enseñarte la ciudad.&lt;/em&gt; Me sonrió y se sentó en la parte trasera de &lt;strong&gt;Mi Vespa &lt;/strong&gt;pero, sorprendentemente, no a horcajadas, sino que situó ambas piernas al mismo lado de la moto mientras que rodeaba &lt;img hspace="8" src="http://www.morfeo.8m.com/roman_32.jpg" width="200" align="left" vspace="8" border="0" /&gt;mi cintura con sus brazos. Esa fue mi segunda sospecha.&lt;br /&gt;Seguí despacio por la Gran Vía mientras, como un experto Cicerone, le comentaba los pormenores de los edificios más representativos de tan emblemática avenida madrileña. Ella, que escuchaba con atención, situó su barbilla sobre mi hombro para que el ruido de la brisa y el tráfico no entorpeciesen mis palabras. En ese momento me di cuenta que ni le había ofrecido ponerse el casco ni ella lo había pedido pero más extraño me pareció que tampoco yo lo llevaba y, sin embargo, no nos importaba. Tercera sospecha.&lt;br /&gt;Desde la Plaza de España nos dirijimos hacia la Plaza de Oriente, el Viaducto y la Plaza de las Vistillas desde donde se ve, le dije, una de las puestas de sol más bellas del mundo. Y además es verdad. Retrocedimos unos metros y aparqué frente a la Catedral, no con la intención de visitar el templo, sino para que conociera el inimitable moscatel del &lt;a href="http://www.guiadelocio.com/superespeciales/mostrarespecial.cfm?id_super=7118&amp;plantilla=10547&amp;amp;referente=0"&gt;Anciano Rey de los Vinos&lt;/a&gt;. Absortos en las miradas y en las palabras la noche sobrevino sin que fuésemos conscientes del paso del tiempo ni de la &lt;em&gt;paciencia &lt;/em&gt;(aperitivo insustituible del vino dulce del &lt;em&gt;Anciano&lt;/em&gt;) que esperaba sin prisa, haciendo honor a su nombre, en el plato sobre la barra de acero de la añeja taberna.&lt;br /&gt;Podríamos haber subido paseando por la Calle Mayor pero los dos preferíamos la Vespa, así que volvimos a la montura y aparcamos en Puerta Cerrada. Desde allí, nuestro particular &lt;em&gt;Via Crucis &lt;/em&gt;con paradas en las mejores tabernas de Madrid o en las peores, según se mire...&lt;br /&gt;Se sucedían horas, palabras, paseos, vinos, miradas y latidos intensos; la noche parecía no tener fin. Atrás habían quedado ya mis sospechas pasadas cuando la invité a subir de nuevo a la grupa de &lt;strong&gt;Mi Vespa &lt;/strong&gt;y, como había sucedido hasta ahora, se subió sonriendo y sujetándose a mi cintura.&lt;br /&gt;Bajamos desde Cascorro por la Ribera de Curtidores para llegar hasta Atocha y, a través del Paseo de Recoletos, llegar a su lujoso hotel. Noté que la presión sobre mi cintura disminuía y volví la vista atrás para alimentarme una vez más con su mirada pero sólo brillaban las bombillas del Ritz y, en vez de su risa, escuché el rumor del agua de Neptuno golpeando contra la piedra caliza.&lt;br /&gt;Ni siquiera percibí el instante en que todo se transformó. El agua de la fuente inundó el paisaje y el tungsteno de las luces se volvió algodón. Mis gatas ronroneaban sobre el edredón y las luces del amanecer, a través de la ventana, pintaban de naranja mi dormitorio.&lt;br /&gt;Mis sospechas eran ciertas.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7548632-111389587301966738?l=mivespa.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mivespa.blogspot.com/feeds/111389587301966738/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7548632&amp;postID=111389587301966738&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7548632/posts/default/111389587301966738'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7548632/posts/default/111389587301966738'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mivespa.blogspot.com/2005/04/cicerone.html' title='Cicerone'/><author><name>Fernando</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://photos1.blogger.com/blogger/8114/211/1600/2003-08-AutorretratoW.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7548632.post-111381883481018712</id><published>2005-04-18T11:15:00.000+02:00</published><updated>2006-10-12T23:53:26.129+02:00</updated><title type='text'>Reencuentro</title><content type='html'>Desde que tengo &lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt; no le había vuelto a ver. Hacía frío, mucho frío. Unos metros delante de mí, sorteaba los coches parados ayudándose de los pies. Le reconocí por el pantalón del chandal y por su veterana &lt;a href="http://www.terra.es/personal/jorgegens/aa_introduccion.htm"&gt;SR&lt;/a&gt;. Intenté acercarme a su lado para saludarle; cosas del tráfico: cuanto más me acercaba yo, más se alejaba él, así que le lancé ráfagas y toqué el claxon para llamar su atención pero sólo conseguí que los &lt;em&gt;enlatados &lt;/em&gt;me mirasen con cara de pocos amigos. Se debían pensar que les estaba pidiendo paso o algo así. Cuando por fin me puse &lt;em&gt;a rueda &lt;/em&gt;de mi amigo seguí sonando la bocina y destelleando pero él se volvió gesticulando "&lt;em&gt;¿Qué querrá éste?". &lt;/em&gt;Le llamé por su nombre y ni por esas me reconoció. Normal, una voz saliendo como de ultratumba de un casco anónimo de colorines sobre una Vespa gris desconocida no es algo fácilmente identificable así que, a pesar del intenso frío, me levanté la visera. Tampoco dejé a la vista mucho de mí pero debo tener una mirada inconfundible porque enseguida se dio cuenta de quién le increpaba desde hacía rato.&lt;br /&gt;Así, entre decenas de coches paralizados avanzábamos echando carreras con las tortugas y contándonos nuestro pasado reciente. El tema de conversación, como no, se centró en poco tiempo en las dos ruedas. &lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt; le gustaba, dijo, pero no perdió momento de alabar las ventajas de su vieja Yamaha. Él también pensaba comprarse un scooter en breve pero &lt;em&gt;nada de algo pequeño&lt;/em&gt;&lt;em&gt;, no, algo grande, un &lt;/em&gt;&lt;a href="http://www.es.piaggio.com/_vti_g3_mod.asp?brand=PIAGGIO&amp;country=ES&amp;amp;language=S&amp;amp;mod=VGP-X9"&gt;&lt;em&gt;X9&lt;/em&gt;&lt;/a&gt;&lt;em&gt; como poco". &lt;/em&gt;Yo asentía a todas sus afirmaciones y sonreía, quizá por causa del frío.&lt;br /&gt;Así, casi sin hablar de otro tema, llegamos al fin del colapso circulatorio y principio de la autopista. Él fue el primero en despedirse porque tenía ganas de girar el puño para demostrar la valía de su madura &lt;em&gt;dos y medio. &lt;/em&gt;En sus últimas palabras antes de bajar las viseras de los cascos daba por supuesto que mi scooter quedaría atrás de su moto. No me inmuté. Me despedí, bajé mi visera y aceleré no más que otros días al llegar al mismo punto.&lt;br /&gt;Por el espejo retrovisor le veía empequeñecer mientras confundido con el silbido del viento me llegaba su refunfuño.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7548632-111381883481018712?l=mivespa.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mivespa.blogspot.com/feeds/111381883481018712/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7548632&amp;postID=111381883481018712&amp;isPopup=true' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7548632/posts/default/111381883481018712'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7548632/posts/default/111381883481018712'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mivespa.blogspot.com/2005/04/reencuentro.html' title='Reencuentro'/><author><name>Fernando</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://photos1.blogger.com/blogger/8114/211/1600/2003-08-AutorretratoW.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7548632.post-111355466809968437</id><published>2005-04-15T09:40:00.000+02:00</published><updated>2006-10-12T23:53:26.064+02:00</updated><title type='text'>Día Mundial de la Vespa</title><content type='html'>Como bien saben mis &lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;(tres)&lt;/span&gt; &lt;/span&gt;lectores habituales &lt;span style="font-size:78%;"&gt;(Hola Bego, hola Olivia, hola José)&lt;/span&gt;, vivo en una pequeña ciudad del extrarradio de Madrid. Aunque todos los días entro en la gran urbe para trabajar, pocas veces me adentro en el caos. Sin embargo hay tardes que me siento como un pueblerino que acude a "la Capital" para comprar todo lo que no se encuentra en mi lugar de residencia, que no es poco. Esos días, como un auténtico pueblerino, recorro las calles del centro descubriendo con ojos inocentes cuanto veo y voy &lt;a href="http://mivespa.blogspot.com/2004/08/el-plato.html"&gt;acumulando objetos&lt;/a&gt; que luego nunca sé como colocar en &lt;strong&gt;Mi Vespa. &lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Ayer tocaba, así que me adentré en el terrible tráfico para dirigirme al centro a llenar el cofre de trastos. Nada más llegar al destino vi la primera Vespa de la tarde. La primera de las muchas que vería en las próximas horas. La primera, que es la &lt;a href="http://www.es.vespa.com/_vti_g3_nwArt.asp?brand=VESPA&amp;country=ES&amp;amp;language=S&amp;rfrsh=5218884&amp;amp;idnews=109"&gt;última&lt;/a&gt; en llegar a la familia. Durante un buen rato quedé embobado disfrutando de la belleza de sus formas, la originalidad de su color y, al tiempo, del respeto por el estilo clásico. Me vi a mí mismo desde fuera y dejé la contemplación. Curiosamente, en el lugar al que me dirigía encontré al propietario de la joya que, más curiosamente aún, resultó que le conocía.&lt;br /&gt;Dejé &lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt; aparcada y decidí caminar para empaparme un poco más de ciudad y entonces las vespas comenzaron a surgir como las amapolas en los campos durante la primavera. Parecía como las persecuciones de las pesadillas solo que en agradable porque, por si aún alguien no se ha dado cuenta, me gustan las vespas.&lt;br /&gt;Entré a una tienda de ropa sin demasiada intención de comprar, sólo por echar un vistazo y allí, en el estante de las camisetas, encuentro otra Vespa estampada sobre una tela azul, otra sobre una roja y otra más sobre verde. Increíble. ¿Por qué increíble? Porque esa misma mañana, hablando en el trabajo con un compañero vespista, me enseñado una de sus camisetas vesperas y quedé con ganas de tener una. Así que, como mi presupuesto impedía comprarme el juego completo escogí la verde y salí de nuevo a la calle.&lt;br /&gt;Aparcada un poco más adelante sobre la acera encontré un modelo de los primeros setenta muy poco frecuente. Lamenté el mal estado de conservación en que se encontraba y seguí caminando. Mientras esperaba para cruzar la calle pasó por ella un impecable modelo perfectamente restaurada y repintada de un verde chillón que alumbraba toda la calle, la misma calle en la que encontré una tienda de objetos pop del pasado y que me llamó para entrar.&lt;br /&gt;¡Qué paraíso! Hubiese salido cargado de recuerdos de no ser porque cinco mudanzas en dos años son suficientes para darse cuenta que no conviene acumular adornos innecesarios. Desde libretas hasta relojes pasando por pastilleros, pitilleras, pegatinas, chapas, miniaturas, pósters... todo lo que a uno se le pueda ocurrir fabricar usando la Vespa como motivo.&lt;br /&gt;Contuve las ganas ante cada uno de los artilugios hasta que tropecé con un reloj de pared irresistible. Ya iba a preguntar el precio cuando me di cuenta que no uso reloj y no me gusta que dos agujas inquietas me recuerden el paso del tiempo.&lt;br /&gt;Así que salí con las manos vacías y los ojos llenos de más variedades de vespas aparcadas por todas partes: bonitas, feas, nuevas, viejas, cuidadas, olvidadas, exclusivas, repetidas... Decididamente, ayer parecía ser el &lt;em&gt;Día Mundial de la Vespa&lt;/em&gt; y todos los vespistas de Madrid decidimos salir a la calle para celebrarlo.&lt;br /&gt;Aunque yo seguía a pie, quizá por eso tropecé con más scooter que nunca y con una nueva tienda retro a la que también decidí entrar. En este caso la vinculación con las vespas venía de su vertiente &lt;a href="http://www.geocities.com/jabsco.geo/quadrophenia.html"&gt;&lt;em&gt;mod&lt;/em&gt;&lt;/a&gt;&lt;em&gt;: &lt;/em&gt;chapas, bolsos y... ¡camisetas! allí estaba la camiseta que esa misma mañana había visto a mi compañero. Uyssss... ¡qué tentación! Busqué mi talla, la estiré, la tuve entre las manos, la observé bien, miré la etiqueta con el precio y la doblé cuidadosamente para dejarla en el mismo lugar que antes. Total... tampoco era tan bonita.&lt;br /&gt;Una llamada de teléfono me recordó la hora y la cita que tenía pocos minutos después así que regresé a toda prisa al lugar donde había dejado aparcada &lt;strong&gt;Mi Vespa,&lt;/strong&gt; coloqué como pude todos los bultos que había comprado y arranqué rumbo a mi destino.&lt;br /&gt;Sorteando el tráfico inmóvil hubo muchas cosas más que me llamaron la atención pero eso será motivo de otra nota.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7548632-111355466809968437?l=mivespa.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mivespa.blogspot.com/feeds/111355466809968437/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7548632&amp;postID=111355466809968437&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7548632/posts/default/111355466809968437'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7548632/posts/default/111355466809968437'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mivespa.blogspot.com/2005/04/da-mundial-de-la-vespa.html' title='Día Mundial de la Vespa'/><author><name>Fernando</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://photos1.blogger.com/blogger/8114/211/1600/2003-08-AutorretratoW.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7548632.post-111346583677687259</id><published>2005-04-14T08:19:00.000+02:00</published><updated>2006-10-12T23:53:25.997+02:00</updated><title type='text'>¡Me he pasao!</title><content type='html'>El ensayo había resultado tan productivo como divertido por lo que salí de la sala de muy buen humor. Había que celebrarlo con unas cervecitas. Como &lt;a href="http://www.musicasdelmundo.org/article.php?story=20031116114808703"&gt;el cajón&lt;/a&gt; no cabe en ninguno de los huecos de &lt;strong&gt;Mi Vespa, &lt;/strong&gt;lo colgué  a la espalda como si fuese una mochila y me disponía a arrancar cuando salieron mis compañeros. Las risas se debieron escuchar en toda la calle. Comenzaron las comparaciones: que si parecía el tío del cohete de las Olimpiadas de Atlanta, que si un caracol, que si un astronauta. Y debía ser cierto que tenía un aspecto cómico. Visualizad la situación: un tío sobre una Vespa, vestido de negro y con una cazadora de motorista que, de por sí, tienen bastante aspecto espacial, también negra. Un casco (que a ver si lo cambio de una vez) de esos que les gustan a los chavalines que montan en ciclomotores ruidosos, todo lleno de colorines (es que me lo regalaron...) llamativos y el remate: a la espalda, una bolsa negra enorme y cuadrada más grande que un micro ondas. Ahora que cada cual siga imaginando comparaciones.&lt;br /&gt;El caso es que de esta guisa y con el humor mejorado tras las risas por mi aspecto, arranqué rumbo al bar en el que había quedado. La noche era perfecta. Una de estas noches primaverales en que la luna creciente aún permite ver unas cuantas estrellas. El calor de la tarde había dejado en el ambiente una temperatura, aunque fresca, agradable para pasear en moto. Enfilé la autopista y me puse a cantar bajo el casco, a tararear &lt;a href="http://www.mispordentros.com/p_9.html"&gt;las últimas canciones&lt;/a&gt; del ensayo e improvisar ritmos con los pies sobre la plataforma de &lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt;. No iba deprisa, disfrutaba del paseo, de la carretera, de la ausencia de tráfico... de la noche. Nada me importaba sino ese preciso instante. Ni los &lt;a href="http://elmundomotor.elmundo.es/elmundomotor/2004/07/22/seguridad/1090495612.html"&gt;paneles informativos&lt;/a&gt; que recuerdan que la carretera no es un circuito, ni los carriles de desacelaración, ni los indicativos de dirección. Hasta que se me ocurrió levantar la vista del negro asfalto y la discontinua línea blanca para comprobar que ¡me había pasado el desvío! Quizá esto no parezca extraño al lector pero si sabe que llevo viviendo en el mismo lugar más de diez años, entenderá lo cómico de la situación. He de decir en mi defensa que han reformado los accesos hace poco pero creo que hubiera pasado de largo aunque fuese la puerta del baño de mi casa.&lt;br /&gt;Efectivamente, la noche era deliciosa y no me hubiese importado recorrer diez kilómetros de más de no ser porque me esperaban. Llegué un poco más tarde, sí pero cantando... &lt;em&gt;"Aquella noche / qué guapa estaba la luna..."&lt;/em&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7548632-111346583677687259?l=mivespa.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mivespa.blogspot.com/feeds/111346583677687259/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7548632&amp;postID=111346583677687259&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7548632/posts/default/111346583677687259'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7548632/posts/default/111346583677687259'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mivespa.blogspot.com/2005/04/me-he-pasao.html' title='¡Me he pasao!'/><author><name>Fernando</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://photos1.blogger.com/blogger/8114/211/1600/2003-08-AutorretratoW.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7548632.post-111334441764012267</id><published>2005-04-13T12:09:00.000+02:00</published><updated>2006-10-12T23:53:25.932+02:00</updated><title type='text'>Ese botón</title><content type='html'>&lt;em&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;em&gt;- ¿Qué es ese botón rojo?&lt;br /&gt;- Para cortar la corriente&lt;br /&gt;- ¿Y esa aguja?&lt;br /&gt;- Mide la temperatura del aceite&lt;br /&gt;- ¡Ah! Pero... ¿lleva aceite?&lt;br /&gt;- Sí, tiene un motor de cuatro tiempos&lt;br /&gt;- ¿Y las marchas?&lt;br /&gt;- Es automática&lt;br /&gt;- Caray, yo tuve una pero no era tan moderna. Y el caso es que... es bonita, la&lt;br /&gt;condenada.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;/em&gt;Mientras yo abría el cofre, sacaba el casco y me calzaba los guantes, él no dejaba de mirar &lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt;. Parecía entusiasmado con los prodigios de la técnica moderna. Quizá la suya fuese el modelo del &lt;a href="http://www.motoesporte.com.br/historia%20moto/historia%20vespa02.htm"&gt;sesenta y seis&lt;/a&gt; o alguna posterior incluso. De aquellos días en que tener una Vespa otorgaba cierto prestigio y podías pasear a la novia por la &lt;a href="http://www.andarines.com/madrid/sabatini/sabatini.htm"&gt;Casa de Campo &lt;/a&gt;sentada en la parte de atrás con su pañuelo anudado al cuello. Sí, miraba &lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt; reluciente con añoranza, no sé bien si de su vieja máquina o de los tiempos perdidos. Al lado, una mujer mayor que nosotros dos juntos, vestida con ropas cansadas, yacía sentada en un bordillo junto a una farola. Se apuntó a la conversación:&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;em&gt;- Tú viniste ayer ¿verdad?&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;- No, señora, hace tiempo que no vengo por aquí&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;- Pues me parecía haber visto esa moto ahí mismo aparcada ayer. Si no&lt;br /&gt;era esa se le parecía mucho. Sí que es bonita, sí.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Por desgracia tenía prisa. No se debe tener prisa viajando en Vespa. Debía haber olvidado que me esperaba una oficina gris y haberm quedado allí, charlando con ellos al sol del invierno.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7548632-111334441764012267?l=mivespa.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mivespa.blogspot.com/feeds/111334441764012267/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7548632&amp;postID=111334441764012267&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7548632/posts/default/111334441764012267'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7548632/posts/default/111334441764012267'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mivespa.blogspot.com/2005/04/ese-botn.html' title='Ese botón'/><author><name>Fernando</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://photos1.blogger.com/blogger/8114/211/1600/2003-08-AutorretratoW.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7548632.post-111326424992870473</id><published>2005-04-12T01:42:00.000+02:00</published><updated>2006-10-12T23:53:25.870+02:00</updated><title type='text'>Viento</title><content type='html'>Aunque no suelo ver &lt;a href="http://www.motograndprix.com/en/motogp/index.htm"&gt;las carreras &lt;/a&gt;de motos por televisión, el domingo pude comprobar como el viento de Jerez (¡ay!, mi &lt;em&gt;Cái&lt;/em&gt;) se llevaba por delante a una buena cantidad de &lt;a href="http://www.motograndprix.com/es/motogp/news_info/news_info_14077_1.htm?menu=home"&gt;pilotos de 125 cc &lt;/a&gt;debido a su poco peso. Me llamó la atención y pensé que esas cosas sólo sucedían en Cádiz cuando el Levante sopla con ganas. Sin embargo no ha tenido que pasar mucho tiempo para comprobar que estaba absolutamente equivocado.&lt;br /&gt;Volvía yo del trabajo con el puño a fondo, porque, como de costumbre, tenía una cita a la que llegaba con el tiempo justo y notaba levemente los silbidos del viento y un frío extraño para estas fechas, esas horas y este lugar. No había demasiados coches en la autopista ni demasiadas nubes en el cielo y aproveché para intentar trazar con destreza una curva por la que paso a diario. Lo que no esperaba es que al doblar &lt;a href="http://mivespa.blogspot.com/2004/07/bautizo.html"&gt;esa maldita curva&lt;/a&gt; en que el viento da la vuelta para regresar a levante, el temible céfiro soplaría con tal energía que a punto estuve de acabar con mis huesos por el suelo. Suerte que en ese momento no circulaba ningún otro vehículo por la carretera.&lt;br /&gt;Inclinaba &lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt; y calculaba el radio de la curva para no tener que reducir la velocidad cuando noté un fortísimo golpe por estribor que hizo zozobrar la moto de acá para allá. &lt;em&gt;Esta sí que va a ser mi primera torta&lt;/em&gt; pensé en ese momento, sin embargo, logré enderezar la moto y seguir adelante. Me creí salvado cuando comprobé con horror que el viento seguía empujando, esta vez de cola, impidiéndome modificar la trayectoria. Ahora que iba derecho intenté frenar pero se ve que con los nervios no apliqué la suficiente energía pues &lt;strong&gt;Mi Vespa &lt;/strong&gt;seguía en línea recta hacia el guardarraíl. Lo veía acercarse a pasos agigantados y yo sin poder detener la moto. &lt;em&gt;Ahora sí que sí, de esta no me libro&lt;/em&gt; volví a pensar. Pero de nuevo me equivoqué gracias a no sé qué habilidad que me descubrí no sé donde en el último isntante.&lt;br /&gt;A escasos seiscientos metros del lugar del &lt;em&gt;atentado&lt;/em&gt; se encuentra la gasolinera donde habitualmente reposto. Precisamente esta mañana se me había encendido la luz de reserva por lo que paré a llenar el depósito. A punto estuve de besar el suelo y con ganas me quedé también de besar los labios de la bella gasolinera que me atendió preguntándome ¿q&lt;em&gt;ué tal?&lt;/em&gt; Con más temblor en las piernas que el brazo de la batidora le conté mi reciente aventura. Noté en su rostro la preocupación y hablamos del tiempo. Se despidió pidiéndome precaución y continué mi camino hasta casa reduciendo la velocidad al menos un tercio.&lt;br /&gt;Quizá mañana me ponga lastres para ir a trabajar.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7548632-111326424992870473?l=mivespa.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mivespa.blogspot.com/feeds/111326424992870473/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7548632&amp;postID=111326424992870473&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7548632/posts/default/111326424992870473'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7548632/posts/default/111326424992870473'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mivespa.blogspot.com/2005/04/viento.html' title='Viento'/><author><name>Fernando</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://photos1.blogger.com/blogger/8114/211/1600/2003-08-AutorretratoW.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7548632.post-111039204798247573</id><published>2005-03-09T19:07:00.000+01:00</published><updated>2006-10-12T23:53:25.807+02:00</updated><title type='text'>Aire</title><content type='html'>Hay días que la suciedad se va acumulando sobre el cuerpo, la mente y el corazón. No se trata del polvo de los caminos ni de los residuos de la contaminación sino de las partículas invisibles que los contratiempos van depositando sobre el alma.&lt;br /&gt;Esos días, un paseo en &lt;strong&gt;Vespa&lt;/strong&gt; resulta purificador. En una tarde que anuncia primavera, con el sol cayendo aún de soslayo, giro a fondo el puño del acelerador y siento como el viento se va llevando todas las moléculas desagradables que aprisionaban los ánimos.&lt;br /&gt;Alargo el camino de vuelta y llego a casa reconfortado.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7548632-111039204798247573?l=mivespa.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mivespa.blogspot.com/feeds/111039204798247573/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7548632&amp;postID=111039204798247573&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7548632/posts/default/111039204798247573'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7548632/posts/default/111039204798247573'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mivespa.blogspot.com/2005/03/aire.html' title='Aire'/><author><name>Fernando</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://photos1.blogger.com/blogger/8114/211/1600/2003-08-AutorretratoW.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7548632.post-111029783119734314</id><published>2005-03-08T17:15:00.000+01:00</published><updated>2006-10-12T23:53:25.741+02:00</updated><title type='text'>¡Siga a ese coche!</title><content type='html'>Se perdió esta magnífica historia en el limbo del ciber espacio. No sé si tendré ganas de volver a escribirla.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7548632-111029783119734314?l=mivespa.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mivespa.blogspot.com/feeds/111029783119734314/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7548632&amp;postID=111029783119734314&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7548632/posts/default/111029783119734314'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7548632/posts/default/111029783119734314'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mivespa.blogspot.com/2005/03/siga-ese-coche.html' title='¡Siga a ese coche!'/><author><name>Fernando</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://photos1.blogger.com/blogger/8114/211/1600/2003-08-AutorretratoW.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7548632.post-110920874428905705</id><published>2005-02-24T02:26:00.000+01:00</published><updated>2006-10-12T23:53:25.679+02:00</updated><title type='text'>Va a ser qué no</title><content type='html'>Hoy, como cada día, me he despertado con la intención de desplazarme hasta el trabajo en &lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt;. He mirado por la ventana y he comprobado que nevaba intensamente. La duda ya no era si utilizaba dos o cuatro ruedas, sino si iba a ir o no. Estando en esas, he visto &lt;strong&gt;Mi Vespa:&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img src="http://www.iespana.es/cientoonce/20050223_Rivas-006.jpg" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La decisión es evidente ¿no? ¿Qué hubieses hecho tú?&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7548632-110920874428905705?l=mivespa.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mivespa.blogspot.com/feeds/110920874428905705/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7548632&amp;postID=110920874428905705&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7548632/posts/default/110920874428905705'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7548632/posts/default/110920874428905705'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mivespa.blogspot.com/2005/02/va-ser-qu-no.html' title='Va a ser qué no'/><author><name>Fernando</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://photos1.blogger.com/blogger/8114/211/1600/2003-08-AutorretratoW.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7548632.post-110837102567202520</id><published>2005-02-14T08:33:00.000+01:00</published><updated>2006-10-12T23:53:25.618+02:00</updated><title type='text'>Mi novia</title><content type='html'>El día que tuve que dejar en el taller a &lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt; me acompañaba una buena amiga que, días después, me llamó para preguntarme&lt;br /&gt;- &lt;em&gt;¿Cómo está tu novia? &lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Perplejo le respondí&lt;br /&gt;- &lt;em&gt;Sabes que no tengo novia&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;y más perpleja aún, ella repuso&lt;br /&gt;- ¡&lt;em&gt;Ah! ¿no es tu moto tu novia?&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Reímos juntos y quedé pensativo ante esa afirmación.&lt;br /&gt;Es verdad que formamos una pareja. Siempre vamos juntos, con el frío y con el calor; si cae una lluvia torrencial como si el sol puede con las nubes. Incluso hoy, que el viento empuja tan fuerte que me cuesta mantenerme erguido sobre su asiento. Ha demostrado que no le cuesta adaptarse a mi extraña forma de vida ni a mí a sus requerimientos. No me exige más de lo que puedo darle ni yo le pido lo que no le corresponde. Incluso si un día la traiciono viajando en coche no se ofende y entiende las razones; al día siguiente arranca a la primera, como hace siempre.&lt;br /&gt;Después de ocho meses juntos hemos llegado a entendernos más que bien y ahora creo que no podría vivir sin ella. Por eso, hoy que se celebra el día de los enamorados, he querido dedicarle este espacio a &lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt;.&lt;br /&gt;Pero como ya sabrán los escasos lectores de estas notas, no todo son violines en nuestra relación. Juntos hemos pasado momentos difíciles y hoy, sin ir más lejos, ha sido uno de esos días.&lt;br /&gt;Apenas faltaban ochocientos metros para llegar a mi destino. Circulaba por una calle que se empeñan en regar todas las mañanas y que, por tanto, siempre desliza. Los primeros días le tenía bastante miedo a ese tramo aunque con el tiempo aprendí a circular sin poner en riesgo mi estabilidad. Delante reconozco el coche de un compañero que habitualmente acude al trabajo en scooter por lo que, cuando le veo desplazarse exageradamente hacia la izquierda, lo interpreto como que me está cediendo el paso. En el preciso instante en que me dispongo a rebasarle, otro coche se aparta y al que yo estaba adelantando gira repentinamente hacia el mismo lugar por donde yo pasaba.&lt;br /&gt;Repasando ahora la situación me doy cuenta que debería haber acelerado a tope para intentar pasar entre el pequeño hueco que quedaba libre pero con el susto sólo se me ocurrió frenar a fondo. Claro, con el suelo mojado, &lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt; se convirtió en un trineo deslizándose sin frenos por una ladera nevada. Aún no sé cómo, encontré un hueco por el que subirme a la acera mientras la montura zigzagueaba sin llegar a detenerse.&lt;br /&gt;Ya me veía en el suelo. &lt;em&gt;Mi primera caída&lt;/em&gt;, pensé mientras me imaginaba arrastrándome por el asfalto mojado. De pronto reaccioné y logré detener la moto sin llegar a palpar el firme con el casco.&lt;br /&gt;Mi compañero me pidió disculpas desde el interior de su coche amarillo y recorrí los escasos metros que me quedaban para llegar al trabajo a una velocidad máxima de veinte kilómetros por hora y con las piernas temblando.&lt;br /&gt;Al bajarme, besé a &lt;strong&gt;Mi Vespa. &lt;/strong&gt;Me había hecho un gran regalo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7548632-110837102567202520?l=mivespa.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mivespa.blogspot.com/feeds/110837102567202520/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7548632&amp;postID=110837102567202520&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7548632/posts/default/110837102567202520'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7548632/posts/default/110837102567202520'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mivespa.blogspot.com/2005/02/mi-novia.html' title='Mi novia'/><author><name>Fernando</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://photos1.blogger.com/blogger/8114/211/1600/2003-08-AutorretratoW.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7548632.post-110691071001466718</id><published>2005-01-28T09:39:00.000+01:00</published><updated>2006-10-12T23:53:25.556+02:00</updated><title type='text'>Ola de frío</title><content type='html'>No suelo ver las noticias de televisión pero el lunes compartí una deliciosa ensalada de mango y salmón con los telediarios de la noche. Por más que cambiase de cadena todas hablaban del temeroso temporal de frío y nieve que se avecinaba. Reconozco que me asustaron y llegué a pensar abandonar a &lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt; en el aparcamiento y reemplazarla por el habitáculo confortable y con calefacción del coche. A la mañana siguiente, miré el termómetro y marcaba cero grados. Perfecto, ni frío ni calor, pensé, qué exagerados son. Me enfundé casco y guantes y, como cada mañana, llegué sobre dos ruedas al trabajo. Efectivamente no pasé demasiado frío. Hace un par de semanas, sin ir más lejos, las temperaturas fueron inferiores. Pero a los diez minutos de estar sentado frente a la pantalla me llama mi madre:&lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;em&gt;- Hijo, ¿has ido en moto a trabajar?&lt;br /&gt;- Sí, claro, como todos los días&lt;br /&gt;- Pero han dicho que va a hacer muchísimo frío, no vayas en&lt;br /&gt;moto.&lt;br /&gt;- Ya, ya sé que lo han dicho pero hace menos que hace dos semanas.&lt;br /&gt;- A ver si te va a pasar algo, con tanto frío...&lt;br /&gt;- Voy muy bien abrigado.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/blockquote&gt;Al rato me llama mi amiga del alma:&lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;- ¿Te has llevado hoy la moto?&lt;br /&gt;- Síiiiii&lt;br /&gt;- Pero va a hacer mucho frío, ten cuidado con los hielos. Deja la moto en&lt;br /&gt;paz y usa el coche.&lt;br /&gt;- Qué síiiiiii, qué ya tengo cuidado...&lt;br /&gt;- Bueno, cuidate mucho.&lt;br /&gt;&lt;/blockquote&gt;Maldije a los medios de comunicación.&lt;br /&gt;Por la tarde, cuando volvía, el frío aún no era criminal pero el viento ya empujaba como si no tuviese ganas de que yo permaneciese subido en &lt;strong&gt;Mi Vespa &lt;/strong&gt;y tuve que hacer verdaderos esfuerzos para no caerme. Pero llegué sin mayor percance.&lt;br /&gt;Amanece el miércoles. El viento había seguido azotando el tejado y las ventanas de mi casa durante toda la noche, así que miré el termómetro: ocho grados... bajo cero. Sí. Es el momento de coger dos ruedas más. Les haré caso y me llevaré el coche. Además, así cambio de ropa, que estoy un poco harto de ir siempre tan abrigado.&lt;br /&gt;Le costó un poco arrancar. Tanto hacía que no lo usaba... pero lo logró. Lo primero que hice fue poner la radio (&lt;a href="http://mivespa.blogspot.com/2004/07/musica.html"&gt;Ya expliqué&lt;/a&gt; que lo que más me fastidia de la moto es la falta de música) y justo a después, la calefacción. Las manos se me quedaron pegadas al volante y del conducto del aire venía una brisa fresca que caló mis zapatos. El hielo cubría los cristales. Cuando el coche entró en calor ya casi había llegado a mi destino. O para ser más exactos, a diez minutos a pie de mi destino, pues donde trabajo no se puede aparcar, por lo que tuve que caminar durante ese tiempo expuesto a las inclemencias climáticas sin mi "equipo de motero para el frío" y volver a recorrerlo por la tarde, a la vuelta, con igual o mayor frío.&lt;br /&gt;Sin embargo, a la mañana siguiente, cuando el termómetro volvía a indicar ocho grados bajo cero, volví a utilizar el coche. Incluso hoy me disponía a venir enlatado a pesar de que la temperatura había subido &lt;em&gt;(sólo&lt;/em&gt; siete grados bajo cero) porque tenía que mil cosas en el maletero.&lt;br /&gt;Así que monto en el auto, con mi gorro de lana y mis guantes de forro polar y le doy a la llave de contacto pero en ese momento todas las luces del cuadro de mandos se desvancen, el reloj se pone a cero, la radio se desconfigura y el motor de arranque se para por falta de corriente eléctrica. En resumen: me he quedado sin batería y con cara de tonto. Durante cinco minutos permanezco en el asiento tratando de tomar una decisión. Como ya decía que necesitaba los bultos del maletero, decido llamar a la asistencia en carretera para que vengan a arrancarme el coche pero había olvidado que estaban en huelga. Así que durante más de media hora permanezco con el teléfono pegado a la oreja escuchando una espantosa música de ascensor y una dulce voz grabada que me repite cada treinta segundos que todos sus agentes están ocupados. Cuando caigo en la cuenta de las reinvidaciones de los &lt;em&gt;grueros&lt;/em&gt; me enfundo &lt;em&gt;chupa&lt;/em&gt;, guantes y casco y me dispongo a pasar frío.&lt;br /&gt;Con todo el retraso el sol ya ha empezado a asomar pero está perezoso y no calienta. Apenas he recorrido un kilómetro y empiezo a percibir la congelación en la punta de mis dedos. Empiezo a comprender lo que significan siete grados bajo cero.&lt;br /&gt;Cuando salgo a la carretera ya no siento las manos pero aún me quedan quince kilómetros para llegar. Tamborileo sobre el manillar para reactivar la circulación sanguínea y logro recuperar las manos pero no sé si es gracias al movimiento de los dedos o a que el frío comienza a asomar por las piernas haciéndome que olvide las extremidades superiores.&lt;br /&gt;El sol sigue iluminando y, aunque no calienta, es cierto que da alegría y mantiene la ilusión primaveral.&lt;br /&gt;Comprobado el éxito del movimiento dedil, decido hacer lo propio con las piernas y comienzo a interpretar una canción usando la plataforma de &lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt; como bombo improvisado y el manillar como bongó. No sé si me he acostumbrado al hielo o he conseguido engañarlo, el caso es que cuando llego a la ciudad casi no tengo frío.&lt;br /&gt;Me quito el casco y una sonrisa me llega de oreja a oreja. No sé si es que ya estoy acompañando a Walt Disney en la nevera de Hollywood o me he muerto de frío y me han castigado mandándome al cielo. ¡Con las ganas que tenía yo de llegar al infierno! ¡Con lo calentito que se debe andar por allá abajo!&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7548632-110691071001466718?l=mivespa.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mivespa.blogspot.com/feeds/110691071001466718/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7548632&amp;postID=110691071001466718&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7548632/posts/default/110691071001466718'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7548632/posts/default/110691071001466718'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mivespa.blogspot.com/2005/01/ola-de-fro.html' title='Ola de frío'/><author><name>Fernando</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://photos1.blogger.com/blogger/8114/211/1600/2003-08-AutorretratoW.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7548632.post-110539251240518965</id><published>2005-01-10T22:24:00.000+01:00</published><updated>2006-10-12T23:53:25.481+02:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>No sé por qué razón, olvidé subir estas fotos en su momento. Como ya conté en &lt;a href="http://mivespa.blogspot.com/2004/09/cunto-te-he-echado-de-menos.html"&gt;septiembre&lt;/a&gt;, un viaje por Italia me dejó con un sabor agridulce en la boca por no haberme llevado &lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt;. Es una asignatura pendiente, volver con ella para que vea a todos sus familiares.Génova, por ejemplo, está absolutamente invadida por las motos en general y por las Vespas en particular. Esto es una pequeña muestra. Las fotos ilustran un aparcamiento cualquiera en el centro de la ciudad.&lt;br /&gt;&lt;img src="http://www.iespana.es/cientoonce/Genova016.jpg"/&gt;&lt;br /&gt;&lt;img src="http://www.iespana.es/cientoonce/Genova017.jpg"/&gt;&lt;br /&gt;Vale, ya sé que son antiguas pero rebuscando en el archivo las encontré y más vale tarde que nunca, digo yo.&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7548632-110539251240518965?l=mivespa.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mivespa.blogspot.com/feeds/110539251240518965/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7548632&amp;postID=110539251240518965&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7548632/posts/default/110539251240518965'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7548632/posts/default/110539251240518965'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mivespa.blogspot.com/2005/01/no-s-por-qu-razn-olvid-subir-estas.html' title=''/><author><name>Fernando</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://photos1.blogger.com/blogger/8114/211/1600/2003-08-AutorretratoW.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7548632.post-110539089679806096</id><published>2005-01-10T21:42:00.000+01:00</published><updated>2006-10-12T23:53:25.408+02:00</updated><title type='text'>Congelación</title><content type='html'>Dos grados bajo cero. Eso marcaba el termómetro esta mañana minutos antes de que me subiera a &lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt;. No sé si soy cabezota o constante. No sé muy bien la diferencia entre esos dos adjetivos que significando lo mismo uno es negativo y el otro positivo. El caso es que, cuando el sentido común indicaba que debería haber dejado aparcada la moto y haber tomado el coche, me embutí en todas las capas que encontré en el armario como si fuese una cebolla y me dirigí al trabajo. Llegué con menos frío del que pensaba pero, eso sí, al salir he comprado unos guantes nuevos, por fin. Mañana veré si voy como un señor o he tirado el dinero aunque me han asegurado en la tienda que me devolverán el dinero si no llego con las manos calentitas.&lt;br /&gt;Vale, lo sé, esta anécdota es muy sosa. Nada que ver con lo que contaba en el verano pero es que durante el invierno es muy dura la vida del motorista. Aunque también puede ser que se me estén congelando las ideas con tanto frío, no digo yo que no.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7548632-110539089679806096?l=mivespa.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mivespa.blogspot.com/feeds/110539089679806096/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7548632&amp;postID=110539089679806096&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7548632/posts/default/110539089679806096'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7548632/posts/default/110539089679806096'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mivespa.blogspot.com/2005/01/congelacin.html' title='Congelación'/><author><name>Fernando</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://photos1.blogger.com/blogger/8114/211/1600/2003-08-AutorretratoW.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7548632.post-110370478500753264</id><published>2004-12-22T08:58:00.000+01:00</published><updated>2006-10-12T23:53:25.347+02:00</updated><title type='text'>Unos guantes</title><content type='html'>Hoy en España es el día de la Lotería. Si me toca, lo primero que me voy a comprar es unos guantes. O unos puños calefactables. O una estufa para instalar en el frontal de &lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt;. Una vez se me ocurrió decirle a un alemán que los inviernos en Madrid son muy duros. Él, asombrado, me preguntó qué temperaturas se alcanzaban por aquí y, cuando le dije que había mañanas de cinco grados bajo cero soltó una carcajada y dijo &lt;em&gt;¿eso es frío? eso son los días de invierno buenos en Alemania... &lt;/em&gt;Creo que no me veréis el pelo durante el invierno en Alemania porque para mí, en cuanto aparece el signo negativo en la pantalla del termómetro, ya hace muuuucho frío. Ya lo pensaba cuando viajaba en coche, más aún ahora que voy en Vespa.&lt;br /&gt;Esta mañana me ha tocado rascar hielo en el asiento de &lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt;. Lo había hecho muchas veces en el parabrisas del coche pero no en un lugar en el que al momento iba a situar mis posaderas. Cierto que sobre el eskai se quita mejor el agua congelada que sobre el vídrio pero tampoco he tenido que sentarme nunca en el frontal del auto.&lt;br /&gt;Claro que eso no es lo peor. Sobre todo si has conseguido un pantalón lo suficientemente fuerte para que no traspase el viento helado. Recordad que se trata de ir al trabajo en Vespa, no de un largo viaje en moto de gran cilidrada o de una carrera en una &lt;em&gt;"R".&lt;/em&gt; O sea, que tampoco es cuestión de equiparse con un súper mono dotado de la última tecnología en aislamiento y calefacción. O quizá sí, porque en cuanto llevo recorridos dos kilómetros, el ambiente se convierte en una infinidad de agujas que se clavan en cada uno de los poros de la piel de mis piernas. Y eso que, como dijo una madre -y ya sabemos que las madres saben mucho-, nunca te acatarrarás por las piernas.&lt;br /&gt;Espero que tampoco por las manos porque, si por las piernas se clavan cientos de agujas heladas, el frío en las manos llega de dentro afuera. Al menos las rodillas puedo protegerlas tras el escudo frontal de &lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt; pero las manos no queda más remedio que dejarlas aferradas al manillar y expuestas completamente a las inclemencias climáticas. Entonces notas como la sangre se para y un dolor, incipientemente débil, se va extendiendo desde la punta de los dedos hasta los nudillos. Llega un momento en que la circulación sanguínea desaparece por completo y ya no se siente ni frío ni dolor ni manos. Calculas entonces la distancia que falta hasta llegar al destino y piensas si podrás aguantar sujetando el manillar hasta ese momento y supones que sí, pues ayer lo hiciste pero la mezcla imposible de dolor e insensibilidad es tal que llegas a imaginar que se te van a quedar pegadas las manos a los puños de la moto.&lt;br /&gt;Llevo guantes, claro que los llevo pero, evidentemente, malos. Cuando me los quito las manos conservan la forma del puño durante unos minutos pues creo que si trato de estirarlas de pronto todos los huesos crujirán de golpe. También es cierto que luego la sensación es como cuando sueltas una pelota de nieve: tras el intenso frío momentáneo sientes un calor agradable.&lt;br /&gt;Aún así, tengo que comprarme unos guantes pero el número gordo de la lotería ya ha salido y no lo llevo en mi bolsillo así que tendré que seguir esperando a conseguir unos ahorrillos.&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7548632-110370478500753264?l=mivespa.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mivespa.blogspot.com/feeds/110370478500753264/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7548632&amp;postID=110370478500753264&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7548632/posts/default/110370478500753264'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7548632/posts/default/110370478500753264'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mivespa.blogspot.com/2004/12/unos-guantes.html' title='Unos guantes'/><author><name>Fernando</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://photos1.blogger.com/blogger/8114/211/1600/2003-08-AutorretratoW.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7548632.post-110292762742324908</id><published>2004-12-13T08:18:00.000+01:00</published><updated>2006-10-12T23:53:25.286+02:00</updated><title type='text'>"¡Perdona!"</title><content type='html'>Es que ya lo decía en el texto anterior. En moto uno no está a salvo ni parado. Cierto es que los lunes por la mañana circulamos todos con la cabeza más puesta en la cama que en la carretera y eso se nota. No tengo estadísticas a mano (ni me apetece buscarlas) acerca de los pequeños golpes. Los grandes accidentes en las ciudades se producen durante las noches de los viernes y los sábados. Al menos eso se encargan de difundir a bombo y platillo los medios para prevenir el consumo de alcohol cuando se va a conducir pero nadie dice nada de los pequeños "encuentros" que se suceden en los atascos mañaneros. Claro, no interesa decir que es peligroso ir al trabajo...&lt;br /&gt;El caso es que este lunes por la mañana de tráfico no especialmente denso, acudía yo al trabajo en &lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt; tan dormido como el resto de conductores. Por ello no me esmeraba en esceso en culebrear entre los coches para llegar a la primera fila del semáforo y me quedé parado detrás de uno. Creo que estudiaba a los peatones que cruzaban cuando vi moverse al coche que tenía delante y me desperté. De pronto veo que se enciende su luz de marcha atrás e intento mover &lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt; también hacia atrás pero él es más rápido y no puedo evitar que se avalance sobre mí. Busco el claxon para avisarle y con los nervios no lo encuentro. No puedo ir más hacia atrás y el de alante sigue retrocediendo hasta que su paragolpes se come mi guardabarros. El coche que yo tenía a la derecha evita que &lt;strong&gt;Mi Vespa &lt;/strong&gt;caiga al suelo pero me veo en cuestión de segundos como el queso de un sandwich, a punto de fundirse.&lt;br /&gt;Cuando el conductor que provocó todo mira (¡por fin!) por el retrovisor y se da cuenta del entuerto se pega un grandísimo susto. Se deshace en disculpas y para inmediatamente para interesarse por mi salud y la de &lt;strong&gt;Mi Vespa. &lt;/strong&gt;El pobre hombre estaba tan asustado que los pequeños arañazos del guardabarros me parecieron una nimiedad. Casi tuve que tranquilizarlo yo a él. Y es que mi tranquilidad me extrañó muchísimo. Es que ni me inmuté. Como si a uno lo estuviesen atropellando todos los días. Pero, ¿para qué preocuparme? El mal ya estaba hecho y tampoco había sido tan grave. Así que repasé los escasos daños de &lt;strong&gt;Mi Vespa, &lt;/strong&gt;acepté las disculpas del conductor y marché hacia el trabajo pensando lo que decíamos ayer: el día menos pensado...&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7548632-110292762742324908?l=mivespa.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mivespa.blogspot.com/feeds/110292762742324908/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7548632&amp;postID=110292762742324908&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7548632/posts/default/110292762742324908'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7548632/posts/default/110292762742324908'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mivespa.blogspot.com/2004/12/perdona.html' title='&lt;em&gt;&quot;¡Perdona!&quot;&lt;/em&gt;'/><author><name>Fernando</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://photos1.blogger.com/blogger/8114/211/1600/2003-08-AutorretratoW.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7548632.post-110263102527940252</id><published>2004-12-09T23:10:00.000+01:00</published><updated>2006-10-12T23:53:25.216+02:00</updated><title type='text'>¿Protegidos?</title><content type='html'>Como hacía mucho tiempo que no alimentaba esta página hoy había pensado escribir una nota pero con un contenido bien diferente al que vais a encontrar.&lt;br /&gt;Acabo de leer &lt;a href="http://www.gustoacaramelo.com/mt/archives/000229.html"&gt;lo sucedido &lt;/a&gt;al amigo de una compañera de la &lt;em&gt;blogosfera&lt;/em&gt; y no he podido evitar hacer una referencia en esta página.&lt;br /&gt;Todos los que montamos en moto sabemos que cualquier día nos podemos caer. Cada día podría contar varias situaciones de peligro y raro es el viaje que no transcurre sin, al menos, un susto. Hace unos días, me saludó una compañera de trabajo con el brazo en cabestrillo y un collarín. Aún tenía humor para contarme entre risas que un taxista se la llevó por delante destrozando su moto y su cubito. Pudo contármelo. &lt;a href="http://www.gustoacaramelo.com/mt/archives/000229.html"&gt;Cobain&lt;/a&gt; no puede hablar. Ni siquiera saben si puede escuchar. Quien le atropelló también se gana la vida en las calles de la ciudad pero aunque su misión es proteger a los ciudadanos han variado su versión del accidente para culpar al que no puede defenderse porque ahora pilota camino de la muerte por una calle sin semáforos.&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7548632-110263102527940252?l=mivespa.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mivespa.blogspot.com/feeds/110263102527940252/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7548632&amp;postID=110263102527940252&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7548632/posts/default/110263102527940252'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7548632/posts/default/110263102527940252'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mivespa.blogspot.com/2004/12/protegidos.html' title='¿Protegidos?'/><author><name>Fernando</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://photos1.blogger.com/blogger/8114/211/1600/2003-08-AutorretratoW.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7548632.post-110168949818416374</id><published>2004-11-29T01:42:00.000+01:00</published><updated>2006-10-12T23:53:25.156+02:00</updated><title type='text'>Recuperada</title><content type='html'>Lo primero de todo, gracias a los que os habéis preocupado por la salud de &lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt;. Hace un par de días que le dieron el alta y ya me ha dado la oportunidad de vivir un buen puñado de aventuras sobre ella. El mal era grave pero lo pillaron a tiempo y, sí, efectivamente, lo cubría la Seguridad Social por lo que mi bolsillo no se ha visto muy resentido. En el hospital la trataron con cariño pero también tengo que agradecer los ofrecimientos de "&lt;em&gt;mi enfermera&lt;/em&gt;" y el apoyo que me brindó mientras veía como la metían al quirófano.&lt;br /&gt;De nuevo en la carretera, sufriendo con los baches, las obras, los rigores invernales, las maniobras locas de los conductores de automóviles insensatos, disfrutando de los paseos sin prisa, del sol de invierno, del aire fresco, de las compañías del asiento trasero.&lt;br /&gt;Todo eso y mucho más, en este rincón, durante los próximos días.&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7548632-110168949818416374?l=mivespa.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mivespa.blogspot.com/feeds/110168949818416374/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7548632&amp;postID=110168949818416374&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7548632/posts/default/110168949818416374'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7548632/posts/default/110168949818416374'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mivespa.blogspot.com/2004/11/recuperada.html' title='Recuperada'/><author><name>Fernando</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://photos1.blogger.com/blogger/8114/211/1600/2003-08-AutorretratoW.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7548632.post-110119853816520504</id><published>2004-11-23T09:26:00.000+01:00</published><updated>2006-10-12T23:53:25.094+02:00</updated><title type='text'>Nuevo cerebro</title><content type='html'>&lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt; sigue en el hospital. Y parece que es grave. Me ha dicho su cirujano que estaba mal de la cabeza, que tenía alterado el centro neurálgico que manda las órdenes a todos sus órganos. Ahora reposa en el centro de cuidados intensivos a la espera de que llegue un cerebro nuevo para realizarle un trasplante.&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7548632-110119853816520504?l=mivespa.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mivespa.blogspot.com/feeds/110119853816520504/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7548632&amp;postID=110119853816520504&amp;isPopup=true' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7548632/posts/default/110119853816520504'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7548632/posts/default/110119853816520504'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mivespa.blogspot.com/2004/11/nuevo-cerebro.html' title='Nuevo cerebro'/><author><name>Fernando</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://photos1.blogger.com/blogger/8114/211/1600/2003-08-AutorretratoW.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7548632.post-110021476363486077</id><published>2004-11-11T22:51:00.000+01:00</published><updated>2006-10-12T23:53:25.024+02:00</updated><title type='text'>¡Plof!</title><content type='html'>El número once me persigue. Eso es indudable aunque hay quien me dice que son manías mías. No en vano nací un día once a las once de la mañana. Si fuera supersticioso podría pensar que todo lo que me ha sucedido hoy se debe a que es once de noviembre.&lt;br /&gt;Sea como fuere, hoy no pasará a la historia por día de mayores éxitos en mi vida.&lt;br /&gt;Un corte en el afeitado lo tiene cualquiera, no es anormal que se escape el perro durante el paseo o que se resista a hacer sus necesidades cuando más prisa hay por volver a casa. Más extraño es que cuando con el tiempo bastante ajustado, la puerta de casa se atasque impidiéndome entrar. Efectivamente: Ocho y cuarto de la mañana. Tres grados en la calle y un viento que reduce la sensación térmica otros tantos. Vuelvo con prisa del paseo perruno porque llego tarde al trabajo y la puerta de mi casa se queda atascada cuando intento entrar para dejar al animal y tomar mis cosas. Me las ingenio para conseguir una ganzúa y abro a empujones. Sí, tengo que cambiar la puerta, ya lo sé. El mes que viene.&lt;br /&gt;Subo a &lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt; y me dirijo, como todos los días, al trabajo. Pero hoy, como he comentado en la nota anterior, el atasco es monumental. Aunque ya está dicho en la nota anterior, conviene recordar aquí que casi me tatúo en el rostro el nuevo asfalto de la Nacional III.&lt;br /&gt;La jornada laboral transcurre más o menos como todos los días, es decir, con más penas que glorias que no viene al caso relatar aquí, aunque reforzarían mi relato del día caótico.&lt;br /&gt;Salgo bastante más tarde que de costumbre pero no por gusto o para compensar el retraso de la mañana sino por culpa del famoso &lt;em&gt;"last time brown" &lt;/em&gt;que, siempre acechante, no quería descansar un día como hoy. Hago un par de gestiones y me dirijo al barrio para seguir con las compras.&lt;br /&gt;Abandono la ciudad y tomo la autopista. &lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt; circula viento en contra a toda vela cuando, de repente, hace &lt;em&gt;¡plof!&lt;/em&gt; y se queda. Por suerte llevaba inercia suficiente como para apartarme al arcén. Me detengo bastante mosqueado y sin tener ni idea de lo que puedo hacer. Sí, muy listo tú, claro, ahí sentado en tu silla y leyendo en la pantalla del ordenador es fácil pero te imagino en medio de una autopista de tres carriles, con otro más incorporándose y decenas de coches pasando a toda velocidad, con un frío que helaba los pensamientos y las puntas de los guantes. No se me ocurre nada más que dejar descansar la moto y volver a arrancarla.&lt;br /&gt;¡Funciona! Arranca a la primera y sigue andando. No había avanzado ni dos kilómetros cuando vuelve a hacer &lt;em&gt;¡plof!&lt;/em&gt; Como me estoy acercando a una gasolinera pienso quedarme ahi pero me doy cuenta que &lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt; anda. Con poquísima fuerza, eso sí, pero anda. Así que decido llegar hasta el barrio y seguir con mis planes como si tal cosa. De camino veo una tienda nueva y se me ocurre entrar a conocerla. Total, está al lado de la que necesitaba visitar. Pienso que sólo me entretendré cinco minutos más y aún podré asistir a tiempo a la cita que tengo a las siete de la tarde.&lt;br /&gt;Salgo e intento arrancar la moto pero ahora se queda como si el acelerador fuese un juguete. Por más que le doy al arranque, sólo me responde con un &lt;em&gt;pet, pet, pet&lt;/em&gt; incapaz de mover la máquina. Como la calle está en cuesta, decido empujarla hasta el lugar donde poder lanzarla pero a la puerta del local están de obras y hay un enorme boquete recién relleno de alquitrán en el que va a colarse la rueda trasera de &lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt;.&lt;br /&gt;Yo soy más bien menudo y no muy fuerte así que, por más que empujo la moto en vacío (recuerda que no arranca) no consigo sacarla del hoyo. Los que echaban el alquitrán deberían pensar que me quería ahorrar la mensualidad del gimnasio porque miraban pero no se les ocurría ofrecer ayuda. Lo peor es que mi bota resbalaba con los chorretes de alquitrán que habían caído en la calzada y en vez de avanzar, la moto se colaba más cada vez.&lt;br /&gt;Uso el ingenio (ya digo que mi fuerza no me llevará muy lejos) y consigo devolver las dos ruedas a tierra firme. Lanzo la moto cuesta abajo pero ni por esas arranca. Como sobre un patinete llego a una calle más ancha y algo menos transitada desde la que efectuar una llamada telefónica pidiendo auxilio.&lt;br /&gt;Me llama por teléfono la amiga con la que había quedado a las siete para decirme que tendrá que ser más tarde. &lt;em&gt;Sí, sin duda&lt;/em&gt;, le contesto, &lt;em&gt;estoy en el polígono industrial tirado con la moto&lt;/em&gt;. Quizá no pasaran más de veinte minutos hasta que llegaron a auxiliarme pero es necesario recordar que hacía frío y de noche, en un polígono industrial, de las afueras, más. Vienen a buscarme con un &lt;a href="http://www.citroen.es/gama/ga_c3home.asp"&gt;Citroën C3 &lt;/a&gt;y una fuerte cuerda de nylon. Empezamos a recorrer la carrocería del coche buscando un gancho donde amarrar la cuerda pero se ve que eso es de coches antiguos porque en este no hay lugar, así que la colocamos en el maletero y cerramos la puerta. El otro extremo lo enlazamos en la dirección de &lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt; y nos encaminamos a casa.&lt;br /&gt;Por supuesto, no se puede pedir a la gente que sea experto en remolcar motos. A ver, de los lectores de esta página, que levanten el dedo los expertos en remolcar motos. Así es, la chica que me llevaba, con apenas un año de experiencia con el carnet de conducir, a pesar de ser una hábil piloto, era la primera vez en su vida que arrastraba una moto.&lt;br /&gt;Muy prudente ella, lo primero que se le ocurrió es circular a ¡¡10!! por hora. Bueno, no está mal. Quizá así habríamos llegado de una vez pero... aún estaría de camino y no me habría sentado aquí a contarlo. Le pido que acelere un poco más y, efectivamente, acelera, ¡acelera! Le asesta unos acelerones al coche que la cuerda empieza a tensarse y pegar tirones fuertes de la moto. Con cada tirón, &lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt; se tambaleaba para todos lados y yo sobre ella. Al tercero de estos tirones la cuerda se desenganchó del coche sacudiendo un latigazo que dejó maltrecho un embellecedor de &lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt;. No habíamos avanzado ni un kilómetro y mi ayudante ya quería abandonar a pesar de que no nos quedaban ni tres para llegar a casa.&lt;br /&gt;Volvemos a enlazar auto y moto y seguimos. Nunca pensé que mi barrio tuviese tanto tráfico un jueves por la tarde. Juraría que otros días esas calles estaban desiertas. Cruces, badenes, glorietas, semáforos, autobuses, peatones... parece una carrera de obstáculos y, en uno de estos, el coche vuelve a desengancharse rompiendo en esta ocasión el mosquetón que lo aferraba. Nueva parada técnica y revisión de planteamientos para llegar al destino. ¿Llamar a una grúa, a un amigo con furgoneta? Pero si estamos casi en el punto de destino. Un último tironcete y hemos llegado. Volvemos a encadenar los vehículos y el tractor encuentra una ruta más apropiada y una velocidad idónea. Ha aprendido a conducir sin tirones y sólo tenemos que lamentar unas largas filas de coches esperando detrás de nuestra caravana. No nos queda otro remedio que despreocuparnos por ellos ¡bastante tenemos con lo nuestro! ¡qué esperen!&lt;br /&gt;Cuando sólo quedaba una manzana para el final, un nuevo tirón del coche me hace pensar que tendremos que volver a parar o que se rompería otro plástico de la moto, sin embargo queda en un susto y llegamos todos sanos y salvos.&lt;br /&gt;Miro el reloj y, aunque el recorrido me había parecido interminable, apenas habían transcurrido treinta minutos. Aún estoy a tiempo de reanudar las compras donde se interrumpieron (si quiero que mis gatas cenen esta noche) y, además, acudir a la cita aunque sea con un poco de retraso.&lt;br /&gt;Cojo el coche. No he recorrido ni trescientos metros y ya estoy echando de menos a &lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt;. Me siento atrapado, enlatado, sin escapatoria, a merced de los múltiples atascos y sin poder controlar el tiempo que me queda para llegar a la tienda antes de que cierren. Consigo llegar cuando están echando la verja pero me dejan entrar. Parecía que mi día de mala suerte había terminado pero cuando me dirijo a la caja con la intención de pagar me dicen que se les ha roto el ordenador y no pueden cobrarme. Tengo que esperar un tiempo indefinido hasta que se arregle.&lt;br /&gt;Quizá debería haberme metido en la cama en ese momento a esperar despertarme de la pesadilla pero acudí a la cita prevista. La sonrisa de la camarera mientras me servía una copa helada de cerveza me hizo olvidar las penurias de este día once y decidí contar a mis amigos todas mis desventuras como si hubiese sido lo más divertido jamás sucedido. Nos reímos y pedimos otra ronda.&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7548632-110021476363486077?l=mivespa.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mivespa.blogspot.com/feeds/110021476363486077/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7548632&amp;postID=110021476363486077&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7548632/posts/default/110021476363486077'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7548632/posts/default/110021476363486077'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mivespa.blogspot.com/2004/11/plof.html' title='¡Plof!'/><author><name>Fernando</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://photos1.blogger.com/blogger/8114/211/1600/2003-08-AutorretratoW.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7548632.post-110016157058454316</id><published>2004-11-11T09:05:00.000+01:00</published><updated>2006-10-12T23:53:24.959+02:00</updated><title type='text'>Susto</title><content type='html'>Aún siento palpitar el corazón bajo mi jersey de lana roja.&lt;br /&gt;Esta mañana, el atasco era tal que incluso en &lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt; resultaba complicado avanzar. Todo Madrid está en obras y en los alrededores de mi casa están construyendo la autopista de circunvalación número dos mil quinientos o algo así. Cada día cambia el trazado de la carretera y con frecuencia es normal encontrar arena, barro, baches o rotos en el asfalto. Los coches estaban totalmente parados y yo avanzaba como podía compitiendo sin competencia con una &lt;a href="http://www.viragoownersclub.org/"&gt;Virago&lt;/a&gt; en la búsqueda de huecos. Finalmente encuentro una zona del arcén bastante amplia y decido circular por ella a pesar de que, a juzgar por la arena que pisaba, más parecía una pista de cross que la vía de servicio de una autovía nacional.&lt;br /&gt;De pronto, veo que un &lt;a href="http://www.citroen.es/gama/ga_nxshome.asp"&gt;Xsara&lt;/a&gt; decide salirse de su filita y pasarse al arcén sin señalizar la maniobra y sin comprobar por el espejo retrovisor que yo pasaba justo en el momento por el mismo lugar. Mi primera reacción: frenazo.&lt;br /&gt;Todavía escucho el restregar de las ruedas de &lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt; sobre la arena, todavía siento como &lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt; se tambaleaba sin decidir muy bien hacia donde dirigirse. La dirección temblaba casi tanto como mi corazón y yo ya me veía en el suelo. En décimas de segundo, ejercicio de contrapesos con el cuerpo, vista al frente y puño al acelerador me han permitido estar aquí contándolo. Todo se ha quedado en un susto y algo de experiencia adquirida en la conducción.&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7548632-110016157058454316?l=mivespa.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mivespa.blogspot.com/feeds/110016157058454316/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7548632&amp;postID=110016157058454316&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7548632/posts/default/110016157058454316'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7548632/posts/default/110016157058454316'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mivespa.blogspot.com/2004/11/susto.html' title='Susto'/><author><name>Fernando</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://photos1.blogger.com/blogger/8114/211/1600/2003-08-AutorretratoW.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7548632.post-109891624483984271</id><published>2004-10-27T23:55:00.000+02:00</published><updated>2006-10-12T23:53:24.897+02:00</updated><title type='text'>Vespsurfing</title><content type='html'>&lt;a href="http://www.iespana.es/cientoonce/vespsurfin.gif"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;En verano Madrid no tiene playa. En otoño, la M-30 se llena de embarcaderos por los que, si llegas a tu destino vivo, puedes disfrutar como un enano. Resulta que tú te compras una moto y disfrutas de ella todo el verano pero, al llegar las lluvias, tu moto se puede convertir en una estupenda tabla de surf con la que navegar por los embalses que se forman en la autopista de circunvalación. Bien pensado y con cierta pericia puede hasta resultar divertido. Sólo hay que cogerle práctica. Y, por supuesto, embutirse bien en el correspondiente neopreno. Bueno, si te da un poco de verguenza circular en moto con neopreno vale el habitual &lt;em&gt;Gore-tex&lt;/em&gt;. Eso sí, protégete de arriba a abajo porque de la chupa de agua no habrá quien te salve. Pero, lo malo no es la lluvia que cae de arriba, como podría pensarse, sino la que sube.&lt;br /&gt;&lt;img width="418" src="http://www.iespana.es/cientoonce/vespsurfin.gif" border="0" alt="Los mejores surferos del Atlántico chupan rueda de Mi Vespa..."&gt;&lt;br /&gt;Vale. Llueve. La lluvia no se puede controlar. No se puede culpar de la lluvia ni al ayuntamiento, ni a la comunidad autónoma ni al gobierno. Pero... ¿las carreteras? Yo no soy ingeniero pero algo de física estudié en el instituto y sé que si cae agua sobre una superficie tipo plato (nunca sé si es cóncava o convexa), pues se llena. Y si no tiene desagüe, pues ahí se queda. Y también sé que si pasas por ahí con un vehículo a dos ruedas pues corres todo el riesgo de patinar. Y si encima llueve y estás rodeado de coches por los cuatro costados, el riesgo es mayor.&lt;br /&gt;Aunque... todo es ponerse. Quiero decir que al primer frenazo te pegas el susto padre, sí. Pero al segundo tomas conciencia del reparto de pesos del vehículo que llevas entre las piernas. Al tercero calculas la eficacia de tus frenos y al cuarto aprendes algo de dinámica. Se juntan todos esos conocimientos adquiridos con la experiencia y al quinto frenazo estás derrapando como si participaras en una carrera de dirt track y sin pagar inscripción.&lt;br /&gt;Algunos pensarán que exagero. Sí. Pero les recomiendo que se den una vuelta con playeras por la zona. Es que en coche no te das ni la mitad de cuenta del problema. Y esa es otra: los coches. De eso ya hemos hablado aquí en alguna ocasión. Resulta que como circulan por estas pistas de patinaje a sus anchas, pasan por los pantanos sin fijarse en la profundidad ni en que al lado rueda un pobre incauto sobre una Vespa. Total, que desplazan una ola hacia ti que ni en &lt;a href="http://www.mundakasurfclub.com/"&gt;Mundaka&lt;/a&gt; y tú, o la esquivas o te enfrentas a ella. Y hoy he leído en &lt;a href="http://www.webscootermania.com/"&gt;Scootermanía&lt;/a&gt; que para ser un conductor seguro hay que enfrentarse a los imprevistos o prevenirlos, para ser más exacto. O sea, que si una ola te ataca, no has de frenar sino sumergirte en ella.&lt;br /&gt;No, si ya lo decía yo. Que en otoño en Madrid, nada de &lt;em&gt;scootering&lt;/em&gt;, vamos a patentar el &lt;em&gt;Vespsurfin'. &lt;/em&gt;Sólo tengo que cambiar el &lt;em&gt;Gore-tex&lt;/em&gt; por el &lt;em&gt;neopreno &lt;/em&gt;y ¡a circular!&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7548632-109891624483984271?l=mivespa.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mivespa.blogspot.com/feeds/109891624483984271/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7548632&amp;postID=109891624483984271&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7548632/posts/default/109891624483984271'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7548632/posts/default/109891624483984271'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mivespa.blogspot.com/2004/10/vespsurfing.html' title='Vespsurfing'/><author><name>Fernando</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://photos1.blogger.com/blogger/8114/211/1600/2003-08-AutorretratoW.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7548632.post-109857285321938500</id><published>2004-10-24T01:47:00.000+02:00</published><updated>2006-10-12T23:53:24.837+02:00</updated><title type='text'>Estupidez</title><content type='html'>Dicen que para comprender el concepto de "infinito" basta con pensar en la estupidez humana. Acabo de ver una muestra de ello.&lt;br /&gt;Salía tan contento del cine después de ver una &lt;a href="http://www.clubcultura.com/clubcine/clubcineastas/delaiglesia/ferpecto_index.htm"&gt;comedia de estreno&lt;/a&gt;, conduciendo &lt;strong&gt;Mi Vespa &lt;/strong&gt;con tranquilidad y disfrutando de una noche agradable. Me incorporo a una calle principal y veo delante de mí un &lt;a href="http://www2.uol.com.br/bestcars/carros/fiat/antigos/tempra-eur-90-1.jpg"&gt;coche&lt;/a&gt; de unos trece años circulando más despacio que yo. Me acerco con naturalidad y cuando voy llegando a él frena en seco. Lo primero que pienso es que hay algo en la calzada pero no es así. Sigue adelante y vuelvo a acercarme a él porque va más despacio que yo. Vuelve a frenar. Avanza de nuevo y cuando otra vez estoy cerca, da al pedal del freno varios pisotones cortos y seguidos. Pienso si me conocerá y querrá saludarme pero ¿por qué no para? Esto mismo se repite varias veces. Lo siguiente que pasa por mi cabeza es que quiere parar y no encuentra lugar, así que intento adelantarle. En ese momento se cambia de carril para que no le pase y vuelve a frenar. Trato de aprovechar su frenada para adelantarle pero vuelve a girar el volante para que no le rebase. Así una y otra vez.&lt;br /&gt;Por fin, el cambia de dirección y toma una calle por la que yo no pensaba ir pero con el cabreo que se me había puesto, mi primera intención es seguirle para adelantarle por fin y hartarle de todo o, al menos ver su cara de estúpido.&lt;br /&gt;Por suerte, en el último segundo regresó mi cordura y seguí por mí camino dejándole marchar. Por eso ahora estoy aquí contando lo que se ha quedado en una simple anécdota que nos recuerda la cantidad de subnormales que están sueltos por ahí armados con un automóvil.&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7548632-109857285321938500?l=mivespa.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mivespa.blogspot.com/feeds/109857285321938500/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7548632&amp;postID=109857285321938500&amp;isPopup=true' title='7 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7548632/posts/default/109857285321938500'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7548632/posts/default/109857285321938500'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mivespa.blogspot.com/2004/10/estupidez.html' title='Estupidez'/><author><name>Fernando</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://photos1.blogger.com/blogger/8114/211/1600/2003-08-AutorretratoW.jpg'/></author><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7548632.post-109831730160147395</id><published>2004-10-21T02:10:00.000+02:00</published><updated>2006-10-12T23:53:24.770+02:00</updated><title type='text'>El Paquete. 3ª</title><content type='html'>Lamento más que vosotros lo poco alimentada está página. Con lo que a mí me gusta contar las aventuras que me suceden sobre &lt;strong&gt;Mi Vespa. &lt;/strong&gt;No penséis que con el invierno me he arrepentido de montar en moto ni que me he aburrido de escribir. Ni mucho menos. Las historias me surgen cada día. De hecho, hay veces que tengo en mente escribir una e inmediatamente pierde actualidad porque ya me ha surgido otra. Lo que sucede es que si no estoy montando en moto, estoy en el trabajo o tocando la batería, total, que ratitos para sentarme a escribir historietas me quedan pocos.&lt;br /&gt;De todas las historias, ha quedado demostrado que las más divertidas son las de paquetes en todas las extensiones del término. Precisamente, una de estas acaba de sucederme y no podía irme a dormir sin publicarla, aunque me quite horas de sueño.&lt;br /&gt;Doce de la noche. Finales de octubre. Noche lluviosa y fresca en Madrid. Termina un ensayo y al salir del local nos reunimos a charlar un rato.&lt;br /&gt;El grupo se componía de un guitarrista con su novia cantante, un pianista que viajaba en bicicleta y una cantante que, por complexión física, podría ser soprano; ésta vestia un abrigo de invierno, tipo montaña, que aumentaba su volumen en algo más de dos tercios y de su hombro colgaba una gran bolsa de tela en la que cabían, no sólo el &lt;em&gt;&lt;a href="http://www.shermusic.com/latrealb.htm"&gt;Real Book&lt;/a&gt;, &lt;/em&gt;sino un juego completo de micrófonos con sus correspondientes cables y hasta un atril llegado el caso. Este día yo me había llevado la guitarra para tocar un par de temas y la transportaba en una funda ligera colgada a la espalda como una mochila.&lt;br /&gt;Nos estábamos despidiendo. La pareja con la cantante marcharían andando, el pianista en su bicicleta y yo en &lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt;. En estas estábamos cuando surge la conversación:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;em&gt;- Ah, esta es tu moto&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;- Sí, ¿no la habías visto aún?&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;- Pues no. Muy bonita.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;- Sí&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;- Jo... pues... hace un montón de tiempo que no monto en moto, con lo&lt;br /&gt;que a mí me gustaba.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;- bueno...&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;- ¿Aquí puedes llevar a gente?&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;- esto... sí&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;- ¿Y tienes cascos y eso?&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;- Sí, claro, aquí, en la maleta... ¿Qué quieres que te&lt;br /&gt;lleve?&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;- ¡Ay! sí. Me haría muchísima ilusión. ¿No te importa?&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;- Bueno, no, claro ¿Cómo va a importarme?&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;A todo esto, se aproxima otro amigo que terminaba su ensayo en ese instante y me pregunta que si tengo hueco para subirle a casa...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;p&gt;&lt;em&gt;- Mira, lo siento. Cinco minutos antes que me lo hubieses&lt;br /&gt;dicho...&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;Como véis, el asiento trasero de &lt;strong&gt;Mi Vespa &lt;/strong&gt;está más solicitado que un palco en &lt;a href="http://www.teatro-real.com/"&gt;El Real&lt;/a&gt;. El caso es que, yo soy muy formal para estas cosas y ya me había comprometido con la &lt;em&gt;gran &lt;/em&gt;cantante y no podía echarme atrás (esto tiene doble sentido que se entenderá más tarde).&lt;br /&gt;Ahora retrataré la escena para que os hagáis una composición más gráfica de la situación. Yo, que soy menudo pero con la chaqueta de montar en moto, que lleva protecciones hasta en los sobacos, y que con ella puesta, parezco &lt;a href="http://www.electroduendes.net/al.asp?idp=157"&gt;Mazinger Z&lt;/a&gt; y una guitarra acústica colgada a la espalda. La cantante, con su talla, su abrigo y su bolso descritos unos párrafos más arriba. Los otros tres, nos rodean y nos observan sin apenas abrir el pico.&lt;br /&gt;Empieza la acción.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;p&gt;Ella: &lt;em&gt;y ahora... ¿qué hacemos con la guitarra?&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Yo&lt;em&gt;: pues te la cuelgas tú, es lo más sencillo&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Ella: &lt;em&gt;No, mira, casi que lo dejamos, me voy andando.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Yo: &lt;em&gt;Qué no, mujer, ahora ya no&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Otro&lt;em&gt;: llévala delante, entre las piernas&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;Otra&lt;em&gt;: no, ahí no va a caber&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;El quinto&lt;em&gt;: ¿Y detrás, colgada del cofre?&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;A cada propuesta, montábamos un simulacro de transporte y colocación con el esquema ideado pero, vista la imposibidad de materializarlo, volvíamos a pensar. Veía yo que la noche avanzaba y no llegábamos a ninguna solución, así que me impuse e insistí: &lt;em&gt;mira, la única manera es, sencillamente, que te cuelgues tú la guitarra a un lado. Total, apenas son dos kilómetros.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Así lo hicimos. Si de su hombro izquierdo colgaba el gran bolsón, al derecho se cargó la guitarra. Parecía el &lt;a href="http://elmundomotor.elmundo.es/elmundomotor/2001/05/29/ocio/991150949.html#"&gt;Bibendum&lt;/a&gt; con dos neumáticos colgados.&lt;br /&gt;¡Ah! y se me olvidaba el casco... bueno, digamos sólo que no fue sencillo abrocharlo y sigamos con el resto de la historia.&lt;br /&gt;Cuando ya estaba pertrechada para el viaje dice: &lt;em&gt;yo me tengo que subir primero, que si no luego no puedo&lt;/em&gt;. Afirmación bastante razonable vista su agilidad y la carga que llevaba encima, así que, mientras &lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt; permanece en el caballete, ella se sube y se acomoda en el asiento. Mira el hueco que ha dejado y me pregunta &lt;em&gt;¿Tú cabes ahí?&lt;/em&gt; Sin duda cabía y no tardé en demostrarlo.&lt;br /&gt;Pero no habíamos emprendido aún el viaje. Ahora había que bajar la moto del caballete. Ejem. Me dispongo a realizar el movimiento al que estoy acostumbrado para tal fin consistente en desplazar levemente mi cuerpo hacia atrás para tomar impulso y empujar hacia adelante al tiempo que hago fuerza con pies y manos. Pero... cuando voy a echarme hacia atrás, me topo con La Gran Muralla China y me da la risa. Claro, pierdo fuerzas. Los tres apeados no hacían sino mirar y poner caras de entre risa y asombro, pero no ayudaban. Segundo intento. Nada. La moto se balancea sobre el caballete pero no baja. Todos mirando. Yo riéndome. &lt;em&gt;El paquete&lt;/em&gt; riéndose más y la moto que no se mueve. Así, varias veces hasta que decido bajarme. En este momento, uno de los mirones se ofrece a ayudar. Menos mal, porque mi pasajera seguía a bordo sin intención de apearse. Entre los dos bajamos conseguimos quitar el caballete y, gracias a su ayuda, la moto no cayó al suelo. Seguíamos sosteniendo los dos y me subí.&lt;br /&gt;Arranqué &lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt; y comenzamos el regreso a casa. Apenas habíamos rodado diez metros cuando exclama:&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;em&gt;- ¡wow, esto de la moto es una gozada.!&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7548632-109831730160147395?l=mivespa.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mivespa.blogspot.com/feeds/109831730160147395/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7548632&amp;postID=109831730160147395&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7548632/posts/default/109831730160147395'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7548632/posts/default/109831730160147395'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mivespa.blogspot.com/2004/10/el-paquete-3.html' title='El Paquete. 3ª'/><author><name>Fernando</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://photos1.blogger.com/blogger/8114/211/1600/2003-08-AutorretratoW.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7548632.post-109765246020463286</id><published>2004-10-13T09:09:00.000+02:00</published><updated>2006-10-12T23:53:24.711+02:00</updated><title type='text'>Frío</title><content type='html'>Cada día me gusta más moverme con &lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt;. Y eso que ha llegado el frío a la ciudad. Seis grados marcaba el termómetro esta mañana cuando iba a salir de casa y sé que aún tiene que bajar mucho más pero de momento no me rindo y sigo utilizándola a diario. El caso es que mientras paseaba al perro me he preocupado porque se me congelaban hasta los pensamientos e imaginaba que conduciendo lo sufriría mucho más. Sin embargo, en cuanto me he embutido en la chaqueta han subido las calorías de manera milagrosa.&lt;br /&gt;Lo que sí hay que reconocer es que los tiempos de desplazamiento se multiplican. Porque no es lo mismo ponerte un casco, unos guantes finitos y una chaqueta ligera que buscar en el armario ropa de abrigo, toda la que durante años ha estado almacenada porque para viajar en coche es innecesaria, abrochar hasta la última cremallera de la gruesa cazadora de invierno, rematarlo con todos los &lt;em&gt;velcros&lt;/em&gt; que encuentres, calzar un guante grueso procurando que cubra la manga de la chaqueta, abrocharlo, con el tacto perdido por el grosor del tejido, tratar de colocarte el otro guante, intentar apretar el cierre, colocarte la braga que cubra el cuello, el casco... no, decididamente no se tarda lo mismo. En todo este proceso es fácil que se empleen cinco minutos. Y si lo haces más rápido, seguro que queda alguna cremallera sin cerrar y al primer kilómetro, cuando el viento se cuele por ella como el agua por un colador, te acuerdas y, o paras a cerrarla o aguantas con estoicismo hasta el destino. El destino: otros cinco minutos para quitarte todo. O más. Porque, hay que reconocer que los guantes no protegen tanto como nos gustaría y la circulación sanguínea de las las manos está más detenida que el tráfico en Atocha.&lt;br /&gt;Pero, aún así, ¡qué bonito es viajar en &lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt;!&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7548632-109765246020463286?l=mivespa.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mivespa.blogspot.com/feeds/109765246020463286/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7548632&amp;postID=109765246020463286&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7548632/posts/default/109765246020463286'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7548632/posts/default/109765246020463286'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mivespa.blogspot.com/2004/10/fro.html' title='Frío'/><author><name>Fernando</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://photos1.blogger.com/blogger/8114/211/1600/2003-08-AutorretratoW.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7548632.post-109707606012576640</id><published>2004-10-06T17:11:00.000+02:00</published><updated>2006-10-12T23:53:24.640+02:00</updated><title type='text'>Admiración</title><content type='html'>El otro día fui a comer en &lt;strong&gt;Mi Vespa &lt;/strong&gt;a uno de mis restaurantes favoritos, en pleno &lt;em&gt;paseo marítimo&lt;/em&gt; del barrio de Lavapiés. La dejé aparcada en la puerta y entré. Como aún no se han marchado las buenas temperaturas veraniegas y allí no son partidarios del aire acondicionado, tenían las puertas abiertas. Aunque no lo hice a propósito, desde el asiento podía vigilar la moto. Iba por el segundo plato cuando veo que un señor, entre sesenta y setenta años, que pasaba por la acera &lt;img alt="Es bonita..." hspace="8" src="http://www.iespana.es/cientoonce/abuelonieto.gif" width="300" align="left" vspace="8" border="0" /&gt; de repente, se detiene al ver &lt;strong&gt;Mi Vespa. &lt;/strong&gt;Primero la mira de arriba abajo, por dentro, por fuera, el manillar, las ruedas, el asiento, los puños, los frenos, el cuentakilómetros, se agacha para mirarle los bajos (menos mal que le había puesto ropa interior limpia...) y se marcha. Pero, al cabo de unos segundos vuelve, parece ser que le quedaba algo por comprobar. Entonces empieza a tocarla, pero con mucha delicadeza, como comprobando que todo funciona perfectamente. Me dieron ganas de salir y preguntarle qué le llamaba tanto la atención pero no estaba comiendo solo y, como decía, mi plato iba por la mitad. Tampoco me pareció necesario salir ya que, si lo hacía, sería con la intención de charlar sobre el &lt;em&gt;fantástico mundo de las vespas...&lt;/em&gt; El caso es que, cuando el señor se cansó de mirar y tocar &lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt; se marchó. Tengo que reconocerlo, me sentí orgulloso de ella y de la admiración que despertó.&lt;br /&gt;Todo lo contrario de lo que me ha pasado hoy que me he sentido pequeñito, pequeñito conduciendo &lt;em&gt;un aparato &lt;/em&gt;tan moderno, tan sofisticado... Circulaba entre los habituales coches por una avenida cuando me acerco a &lt;strong&gt;Una Vespa&lt;/strong&gt; que, desde atrás ya me llama la atención por la inusual anchura, también por el color, un verde &lt;em&gt;after eight&lt;/em&gt;. Al llegar a su altura observo la matrícula: M-38XXXXX (cámbiense las "X" por números). Un cálculo rápido me indica que el vehículo en cuestión tiene más de cuarenta años. Reduzco mi velocidad para observarla con más detenimiento pero el tráfico me obliga a adelantarla. La pilotaba un señor, de entre sesenta y setenta años, barba larga y cana, vestido con un mono de trabajo y cubierto por un casco de la edad de la moto, más o menos. En la parte trasera, una mujer más joven pero rolliza, desparramaba sus carnes a ambos lados del asiento. Mientras la adelanto, a la menor velocidad que los coches me permiten, no disimulo mi admiración y la miro descaradamente (a la moto, no a la mujer) y, en señal de admiración, levanto el pulgar al orgulloso propietario del vehículo.&lt;br /&gt;La suerte nos hizo coincidir en el siguiente semáforo y me puse a charlar con él. Efectivamente, la moto era del sesenta, quizá la compró con gran esfuerzo económico y, desde entonces, se ha preocupado de cuidarla y mimarla para que pudiera llegar hasta el día de hoy luciendo un aspecto tan envidiable.&lt;br /&gt;Mientras hablábamos, procuré fijarme en todos los detalles que los minutos del semáforo cerrado me permitieron. Entonces, viendo cómo pisaba el freno trasero situado en la plataforma y comprobando cómo apretaba el embrague para cambiar con el puño izquierdo, a bordo de &lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt;, cargada con todos los adelantos de la técnica, sentí envidia de aquel viejo piloto sobre su vieja y bella máquina.&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7548632-109707606012576640?l=mivespa.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mivespa.blogspot.com/feeds/109707606012576640/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7548632&amp;postID=109707606012576640&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7548632/posts/default/109707606012576640'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7548632/posts/default/109707606012576640'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mivespa.blogspot.com/2004/10/admiracin.html' title='Admiración'/><author><name>Fernando</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://photos1.blogger.com/blogger/8114/211/1600/2003-08-AutorretratoW.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7548632.post-109688667574345754</id><published>2004-10-04T11:53:00.000+02:00</published><updated>2006-10-12T23:53:24.578+02:00</updated><title type='text'>Octubre</title><content type='html'>Hoy, por haber venido en &lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt;, he llegado diez minutos tarde al trabajo. Si hubiese venido en coche hubiese tardado, por lo menos, una hora más. Sí, el tráfico en Madrid es imposible. Eso no es ninguna novedad. La novedad es que se me había olvidado. En julio empiezan a despejarse las calles. En agosto quedan casi desiertas. En septiembre empieza a llegar casi todo el mundo pero aún no han comenzado las clases en la facultad y queda gente con jornada intensiva por lo que todavía se puede circular por las calles madrileñas.&lt;br /&gt;Pero llega octubre. Ya sí que no hay excusa. Todos hemos cobrado y se pueden llenar los depósitos de combustible, comienzan los cursos de las facultades y los de macramé, hay que llevar a los niños a la guardería y el microondas a reparar para calentar el café mañanero. Total, que todo el mundo saca el coche y cuanto más grande, mejor.&lt;br /&gt;En Madrid sólo unos pocos locos usamos la moto por lo que la ocupación de la calle es total y los conductores de cuatro ruedas no tienen costumbre de encontrarse con motoristas en cada cruce. Además, están nerviosos, muy nerviosos. Normal. Ver como corren los minutos mientras la lata en la que estás encerrado escuchando &lt;a href="http://www.kissfm.es/"&gt;Kiss FM&lt;/a&gt; permanece inmóvil debe acabar con los nervios más templados. Creo que yo también perdería la paciencia. Pero eso no significa que tengas que fastidiar a los que te adelantan en moto. Pues resulta que es lo que hacen muchos de los encerrados. Les molesta que tú sí te muevas y te cierran el paso cuando avanzas por el pasillo de coches. Como si no fuera ya suficientemente difícil avanzar por ese desfiladero.&lt;br /&gt;Recuerdo que, ya de pequeñito, cuando los fines de semana volvía del pueblo en el coche con mis padres, me moría de envidia al ver como las avanzaban sin parar mientras nosotros malgastábamos la tarde del domingo encerrados en el coche escuchando &lt;a href="http://www.cadenaser.com/programas.html?anchor=serprocar"&gt;Carrusel Deportivo&lt;/a&gt;. Y no es que yo tuviese afición motociclista. No. Lo que me atraía era el movimiento y mis pensamientos viajaban a través de la ventanilla del coche siguiendo la estela del escape de aquellos motores de dos tiempos.&lt;br /&gt;A pesar de eso me hice conductor de coche y no de moto pero seguía soñando con esa facilidad para avanzar en los atascos y por eso siempre facilité el paso a los que llevaban dos ruedas y podían colarse por cualquier hueco. De ahí que no entienda a los que te miran mal porque eres más pequeño. &lt;em&gt;Si te da envidia, haberte comprado un coche más pequeño, ¡o una moto! ¡caray!&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;El caso es que, avanzar entre los coches no es tarea fácil, ni mucho menos.&lt;br /&gt;Primera cualidad necesaria: el equilibrio. Tienes que mantener una perfecta línea recta, sin inclinarte un ápice. Como si anduvieses por la cuerda floja del circo. Ya sabes,  si te tuerces, te vas de bruces contra un coche. Para eso, nada mejor que mirar siempre al frente: "&lt;em&gt;Si no miras hacia donde quieres ir, acabarás yendo hacia donde miras"&lt;/em&gt; clásica norma del conductor de cualquier vehículo, más a tener en cuenta si sólo te sostienen dos ruedas.&lt;br /&gt;Segunda cualidad necesaria: concepción espacial. O sea, calcular el espacio. O sea ¿&lt;strong&gt;Mi Vespa &lt;/strong&gt;y yo vamos a entrar por ese hueco? Cuestión clave. O, dicho de otra manera ¿por qué la altura de la mayoría de los espejos retrovisores coincide con la altura de la mayoría de los manillares? Resulta que avanzas por tu pasillito, con todos los impedimentos habituales y, por culpa del maldito &lt;a href="http://www.terra.es/personal/jasm_imo/murphy.htm"&gt;Murphy&lt;/a&gt;, siempre, el espejo del coche que más sale de su carril coincide con el de otro que también se encuentra fuera de su lugar y cuando llegas a ese punto, tienes que hacer pasar tu moto, con su respectivo manillar por un lugar más angosto que el sexo de una virgen. Pero el misterio de esta situación consiste en averiguar desde lejos si cabes o no cabes, o sea, si debes acelerar para mantener el correcto equilibrio o frenar para no comerte el retrovisor.&lt;br /&gt;No es tan fácil. Y la cosa se complica, aunque pudiera parecer lo contrario, cuando delante de ti ha pasado otra moto. Entonces se multiplican las dudas: ¿esa moto es más grande que la mía? ¿si él ha entrado, entraré yo también? ¿cómo narices ha conseguido hacer pasar una BMW con sus correspondientes maletas por ese huequín? ¿Me llamarán todos gallina si me quedo parado esperando que se separen? Si lo hacen no me entero, porque suelo escoger esta opción, aunque he de reconocer que cada vez soy más atrevido.&lt;br /&gt;Y una vez que te vas animando entra en acción la tercera cualidad necesaria para circular en octubre por una ciudad como Madrid: los reflejos. O como ser capaz de anticiparse a los movimientos de los demás conductores. Os recuerdo que pocos saben que existen los intermitentes y que tienen una utilidad. Y si lo saben no lo demuestran. Por eso se hace necesario llevar la vista puesta en cada uno de los cientos de coches que encuentras a ambos lados del desfiladero intentando prever sus movimientos. ¿Decidirá cambiarse de carril justo cuando vaya a pasar yo? ¿Dará marcha atrás el camión que tengo delante? ¿Abrirá la puerta para que salgan los niños aquel Seat Ibiza? En más casos de los que imaginas la respuesta suele ser afirmativa pero no vale como excusa. Hay que saber que todo eso (y mucho más) puede pasar y tú has de estar preparado y reaccionar a tiempo.  Sin contar con el motorista más hábil que tú que, cuando intentas buscar un nuevo hueco para avanzar, él lo ha visto antes y se dirige hacia allí como una bala. Que sí, que no me voy a poner corporativista para negar que entre los motoristas los hay cazurros, y muchos. Incluso yo, a veces, también actúo de forma un poco cazurra. Creo que lo da el tráfico. Esta mañana, por ejemplo, a duras penas consigo llegar a la segunda fila de los detenidos frente al semáforo. Podría haberme quedado ahí, pero no, mi &lt;em&gt;cazurrez&lt;/em&gt; toma los mandos e intenta llegar a primera fila. Llego a la altura de las puertas traseras de los coches y me pregunto ¿puedo seguir avanzando? Mi &lt;em&gt;cazurrez&lt;/em&gt; responde: sí. Y sigo. Ya estoy en paralelo con los conductores. Evidentemente no puedo llegar más adelante pero me doy cuenta que estoy tan cerca de los coches que en cuanto se mueva cualquiera de los dos me va a devorar. Tengo que escapar de ahí pero ¿cómo? ¿marcha atrás? eso nunca. Hacia delante. Me situo en el lugar crítico antes mencionado en que retrovisores y manillar coinciden; me sobra apenas un milímetro a cada lado. Imagino lo que piensan los conductores. Creo que yo pensaría lo mismo en su lugar pero no tengo escapatoria. Giro ligeramente el manillar hacia la izquierda para pasar el lado derecho del manillar; después el giro contrario para el izquierdo, acelero levemente y &lt;em&gt;¡voilá!&lt;/em&gt; ¡prueba superada! segundos antes de que se abriera el semáforo. Acelero a tope y huyo de la escena del &lt;em&gt;crimen&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;Decididamente, creo que no me va a gustar el otoño que se avecina. Esperaremos que llegue el verano para disfrutar plenamente de &lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt; aunque, no me voy a rajar. De momento pienso seguir sobre ella, incluso en octubre.&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7548632-109688667574345754?l=mivespa.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mivespa.blogspot.com/feeds/109688667574345754/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7548632&amp;postID=109688667574345754&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7548632/posts/default/109688667574345754'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7548632/posts/default/109688667574345754'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mivespa.blogspot.com/2004/10/octubre.html' title='Octubre'/><author><name>Fernando</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://photos1.blogger.com/blogger/8114/211/1600/2003-08-AutorretratoW.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7548632.post-109652952033982341</id><published>2004-09-30T09:19:00.000+02:00</published><updated>2006-10-12T23:53:24.519+02:00</updated><title type='text'>Gasolina</title><content type='html'>Con cada depósito que lleno me sucede lo mismo: que se vacía muy rápido. Cada vez que veo la aguja del nivel al mínimo y la luz de la reserva se enciende pienso que &lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt; consume demasiado. Entonces miro el cuentakilómetros, echo una rápida cuenta y compruebo que, no es que &lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt; beba mucho, es que recorro con ella muchos kilómetros.&lt;br /&gt;Es verdad que puede parecer una lata estar rellenando cada tres o cuatro días pero luego recuerdo lo que pago por colmar el tanque, lo comparo con lo que pagaba por el coche y sonrío. Además, visitar la gasolinera cada tres días tiene una ventaja añadida con la que no contaba. Resulta que he descubierto una estación que me pilla camino del trabajo en la que cada mañana que reposto encuentro simpatía y belleza a raudales y, claro, casi que estoy deseando consumir todo el combustible para tener que volver a llenar. Lo malo es cuando la luz se enciende lejos de este lugar. ¿Qué puedo hacer? Pues intentar reducir la velocidad y eliminar acelerones innecesarios para optimizar el consumo e intentar estirar el depósito hasta mi oasis favorito.&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7548632-109652952033982341?l=mivespa.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mivespa.blogspot.com/feeds/109652952033982341/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7548632&amp;postID=109652952033982341&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7548632/posts/default/109652952033982341'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7548632/posts/default/109652952033982341'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mivespa.blogspot.com/2004/09/gasolina.html' title='Gasolina'/><author><name>Fernando</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://photos1.blogger.com/blogger/8114/211/1600/2003-08-AutorretratoW.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7548632.post-109630607664788096</id><published>2004-09-28T13:30:00.000+02:00</published><updated>2006-10-12T23:53:24.459+02:00</updated><title type='text'>Frío, frío</title><content type='html'>Mis ocho lectores fijos estarán pensando que me ha sucedido algo o que me he vuelto a marchar de viaje o que me he cansado de escribir en este blog. Ni una cosa ni otra. Estoy sano y salvo y con ganas de escribir pero la vuelta de las vacaciones me ha sentado francamente mal. También &lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt; se encuentra bien y regalándome satisfacciones aunque tenga el bauleto en cuarentena.&lt;br /&gt;Claro que me han sucedido cosas. Muchas en esta semana que llevo sobre dos ruedas. A ver si soy capaz de contarlas todas o, al menos, unas pocas y así dejar tema para otra nota.&lt;br /&gt;Como ya conté antes del viaje se me rompió el cofre. Pues bien, para que no fuera siempre abierto decidí quitarlo. Lo cierto es que ahora &lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt; luce mucho más bella pero también menos práctica. Si ya antes el espacio era uno de mis problemas, ahora tengo que apañármelas para llevar sólo lo imprescindible y repartirlo en los pocos huecos que tiene.&lt;br /&gt;Primer inconveniente: el casco. Cuando la aparco tengo que ir a todas partes con el casco de la mano. Y ¿qué pasa? pues que me lo olvido la mitad de las veces. Ayer, sin ir más lejos, quedo con unos amigos para tomar unas cañitas, meto los guantes y la llave de &lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt; dentro del casco y este dentro de su funda. Me lo cuelgo del hombro como si fuera una mochila y voy a todas partes de esa guisa. Llegamos al bar, lo deposito en el único hueco libre que encuentro y pasamos un buen rato charlando, bebiendo y comiendo. Salimos. Paseamos y, cuando llego a la mitad del camino me doy cuenta que el casco, los guantes y las llaves de la moto ya no están en mi hombro. Vuelvo al bar pensando preguntar a la camarera pero cuando llego encuentro todo exactamente en el mismo lugar en que lo había dejado. Nadié se enteró de mi olvido como nadie se enteró que entré hasta el fondo para recogerlo y marchar de nuevo.&lt;br /&gt;Esta vez tuve suerte. También se echa de menos el baúl en estos días que en Madrid comienza a refrescar. Por ejemplo, muy típico. Sales una tarde, cuando aún luce el sol, a hacer un recado. Va a ser un momento y no tengo cofre ¿para qué voy a cargar con un jersey? Bueno, sí, me pongo una camiseta de manga larga aunque me tueste cuando pare. Hago lo que tenía previsto pero... me encuentro a una amiga.&lt;br /&gt;- &lt;em&gt;Hombre, ¿cómo tú por aquí? ¿qué tal esas vacaciones? &lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;- Si te parece nos tomamos una cañita y te lo cuento...&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Claro, una cañita, y otra y unas tapas que se está haciendo tarde y que te acompaño a casa y que por qué no nos tomamos la penúltima y que... el sol se marchó hace rato, la luna calienta poco y el viento de otoño tiene prisa por desnudar los árboles.&lt;br /&gt;Ella se queda en su casa y yo he de volver a la mía. Sólo son cuatro kilómetros de separación, sí, pero de campo pelado, viento de cuchillo y una leve gamuza de algodón cubriendo mi piel. Algodón que, no engaña, deja pasar &lt;strong&gt;todo&lt;/strong&gt; el aire. Acelero para llegar antes y el frío se hace más agudo. Freno para suavizarlo y el frío se vuelve más duradero. ¿qué hacer? Mucho frío poco tiempo o menos frío prolongado. ¿Qué harías tú? No, no contestes a la ligera. Parece una decisión sencilla pero cuando pruebas las dos opciones te das cuenta que ninguna convence.&lt;br /&gt;Finalmente opté por girar el puño a todo gas para que el suplicio terminase pronto. Pero de noche y con la cabeza escondida entre los hombros te das cuenta de todas las imperfecciones del terreno. Me comí, no sólo todos los badenes artificiales que pone el ayuntamiento para evitar los excesos de velocidad, sino las arrugas de la carretera que, creo son más que los badenes y encima no están señalizadas.&lt;br /&gt;Cuando, por fin, estaba aparcando &lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt; frente a la puerta de casa, se me iluminó el alma de la alegría que me dio. Vamos como si te dan un pastel de frambuesa a la hora del recreo. Me metí en la cama con la camiseta puesta y todo.&lt;br /&gt;Hoy he vuelto a salir a media tarde ha "hacer un recado" y casi me derrito dentro del centro comercial porque hoy sí que me he llevado la cazadora gorda. Eso sí, a la una de la noche, subía de "hacer el recado" de un calentito...&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7548632-109630607664788096?l=mivespa.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mivespa.blogspot.com/feeds/109630607664788096/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7548632&amp;postID=109630607664788096&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7548632/posts/default/109630607664788096'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7548632/posts/default/109630607664788096'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mivespa.blogspot.com/2004/09/fro-fro.html' title='Frío, frío'/><author><name>Fernando</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://photos1.blogger.com/blogger/8114/211/1600/2003-08-AutorretratoW.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7548632.post-109476470515225354</id><published>2004-09-20T23:16:00.000+02:00</published><updated>2006-10-12T23:53:24.339+02:00</updated><title type='text'>¡Cuánto te he echado de menos!</title><content type='html'>He vuelto.&lt;br /&gt;Parecía que nunca llegaría pero ya estoy aquí y mañana vuelvo a montar en &lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt;. No sabéis cuánto la he echado de menos. El viaje, sí, ha estado bien o muy bien, bueno, el viaje ha sido fantástico pero... es que me he largado a la cuna de todas las Vespas sin &lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt;. Sólo a mí se me ocurre. Es una gozada. Hay Vespas por todas partes, y de todos los modelos y con más colores que los jerseys del tío Benetton. Sin duda, Italia es el paraíso de los scooter y, por tanto, de las Vespas. Las ciudades están preparadas para circular en moto. En las Zonas de Tráfico Limitado, que son muchas, las motos no tienen ningún problema para entrar y, por supuesto, en cualquier lugar hay aparcamientos específicos para las motos. Os enseñaré fotos porque eso hay que verlo para darse cuenta de lo que hablo.&lt;br /&gt;Fuera de las ciudades, las carreteras son retorcidas como el rabo de un cochino. Creo que la recta más larga que he visto debería tener unos veinte metros. Imaginaros lo que es recorrer eso sobre una moto.&lt;br /&gt;Por otra parte, lo cierto es que las motos son absolutamente necesarias, porque en cuanto sales de las Zonas de Tráfico Limitado no hay quien circule en coche. Madre mía ¡qué caos circulatorio! Creo que la velocidad media en coche difícilmente superaba los treinta kilómetros a la hora. Os podéis imaginar lo que me acordaba yo de &lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt; encerrado en la lata en la que viajaba viendo cómo me adelantaban todas sus primas y yo sin poder moverme.&lt;br /&gt;Pero de todo, lo que más me ha llamado la atención es la ciudad de Bérgamo.&lt;br /&gt;Para quien no lo sepa, Bérgamo tiene dos ciudades en una: la alta (antigua) y la baja (moderna). Aunque centré mi visita en la de arriba tuve ocasión de circular por casi toda ella y allí vi más Vespas que en ninguna otra ciudad pero, lo más curioso es que en su mayoría eran modelos antiguos perfectamente conservados. Y más curioso aún es que estos modelos antiguos de Vespas eran conducidos por chavales jóvenes que se dedicaban a subir a la parte alta de la ciudad y reunirse allí con sus Vespas. Precioso, oigan. Además tan conjuntaditos: con sus cascos a juego con la moto, con su chaqueta &lt;em&gt;tipo adidas&lt;/em&gt; también a juego con la montura... En fin, que si ya la ciudad es preciosa cuando le añades la afición vespista queda claro que hay que volver a bordo de &lt;strong&gt;Mi Vespa.&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;De vuelta a casa he encontrado a &lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt; muy perjudicada, la pobre. Quince días parada en la calle no le han sentado nada bien. Para colmo, justo antes de marchar se le había roto el cierre del bauleto, o sea, que daba un poco de pena y como la tengo tanto cariño y, además, la he echado tanto de menos, ayer le dediqué su tiempo y la dejé de nuevo reluciente y lista para seguir dándome satisfacciones.&lt;br /&gt;Quién sabe, quizá pronto vuelva a Italia sobre ella.&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7548632-109476470515225354?l=mivespa.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mivespa.blogspot.com/feeds/109476470515225354/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7548632&amp;postID=109476470515225354&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7548632/posts/default/109476470515225354'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7548632/posts/default/109476470515225354'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mivespa.blogspot.com/2004/09/cunto-te-he-echado-de-menos.html' title='¡Cuánto te he echado de menos!'/><author><name>Fernando</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://photos1.blogger.com/blogger/8114/211/1600/2003-08-AutorretratoW.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7548632.post-109416967678489287</id><published>2004-09-03T01:48:00.000+02:00</published><updated>2006-10-12T23:53:24.279+02:00</updated><title type='text'>En el aparcamiento</title><content type='html'>&lt;strong&gt;Mi Vespa &lt;/strong&gt;va a permenecer aparcada durante unos quince días.&lt;br /&gt;No creáis que no lo he dudado, porque voy al país donde nació la &lt;em&gt;mamma &lt;/em&gt;de &lt;strong&gt;Mi Vespa &lt;/strong&gt;y sería precioso recorrerlo sobre ella pero en esta ocasión conduciré sobre cuatro ruedas porque aún no me siento preparado. El equipaje es el principal impedimento. No me imagino (aún) cargando &lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt; con todos los bártulos que se necesitan para un viaje-aventura como el que tengo previsto.&lt;br /&gt;Así que, ya sabéis, a partir de hoy y durante, aproximadamente, dos semanas, voy a permanecer desconectado de la web pero prometo recoger información para que tengais noticias frescas.&lt;br /&gt;Nos leemos a la vuelta&lt;br /&gt;Un puñado de besos.&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7548632-109416967678489287?l=mivespa.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mivespa.blogspot.com/feeds/109416967678489287/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7548632&amp;postID=109416967678489287&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7548632/posts/default/109416967678489287'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7548632/posts/default/109416967678489287'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mivespa.blogspot.com/2004/09/en-el-aparcamiento.html' title='En el aparcamiento'/><author><name>Fernando</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://photos1.blogger.com/blogger/8114/211/1600/2003-08-AutorretratoW.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7548632.post-109410735784466033</id><published>2004-09-02T08:00:00.000+02:00</published><updated>2006-10-12T23:53:24.219+02:00</updated><title type='text'>20000</title><content type='html'>&lt;strong&gt;Mi Vespa &lt;/strong&gt;acaba de cumplir veinte mil kilómetros. Esta mañana, mientras venía al trabajo. El caso es que ayer ya me di cuenta que faltaba muy poco para alcanzar tan redonda cifra y pensé tomar la cámara de fotos  e inmortalizar ese momento. Pero cuando sonó el despertador esta mañana de lo que menos me acordaba yo es del cuentakilómetros de &lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt;. Ha sido al ver el 19999.9 cuando me di cuenta del olvido.&lt;br /&gt;Y está como una moza. Fresca y lozana como el primer día. Bueno, casi, porque ayer sufrí un pequeño percance.&lt;br /&gt;Decido ir a Madrid a comer. Aparco &lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt; y, como de costumbre, guardo la chaqueta, el casco y mi bolsa en el cofre. Me dispongo a cerrarlo y no cierra. Pasa a veces pero al segundo intento suelo conseguirlo. Levanto de nuevo la tapa y vuelvo a bajarla sin oir el característico &lt;em&gt;clic&lt;/em&gt; que indica que cerró. Así unas quince veces. Quizá esté muy lleno, pienso, así que saco la bolsa y nuevo intento. Aquello que rebota como una pelota de ping pong y no cierra. Recoloco los objetos y reviso la goma estanca pero todo está correcto.&lt;br /&gt;A todo esto, ya todo el mundo en la plaza se ha dado cuenta que mi bauleto no cierra, o sea, que no puedo largarme como si tal cosa dejándolo abierto.&lt;br /&gt;Repaso la cerradura y el enganche, todo correcto. Empiezo a desesperarme. Aunque sé que no es por estar lleno, saco todo y vuelvo a intentarlo. No hay manera. Se queda más abierto que el bar aquel de la &lt;a href="http://www.cinefantastico.com/amanecer.htm"&gt;película&lt;/a&gt;. Para no seguir cabreándome, decido pasar y sentarme a comer. Eso sí, en una terraza cercana para poder vigilar de cerca &lt;strong&gt;Mi Vespa.&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Cuando termino, subo en ella y, con el movimiento, se cierra solo, así que pienso que sería una mala postura del cofre. Error. Llego a casa, aparco donde siempre y se repite la escena pero esta vez no me preocupo porque juego en mi terreno. Busco un destornillador y trato de ajustar todos los tornillos ajustables pero la tapa sigue sin cerrar. Aunque sé que no sirve de nada, desmonto todo y vuelvo a montarlo; entonces compruebo que, por supuesto, no servía de nada.&lt;br /&gt;Vale, si con el destornillador no he solucionado el problema, agarraré una llave inglesa. Veo una tuerca y la emprendo con ella. Sí, decididamente esa debe ser la causa. Pero, cuando empiezo a apretarla, el vástago del tornillo que envuelve se parte quedándose con la tuerca puesta. Ya está, asunto solucionado: ya no tengo cerradura en el cofre.&lt;br /&gt;Ahora sigue sin cerrar pero, por lo menos, ya sé la causa.&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7548632-109410735784466033?l=mivespa.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mivespa.blogspot.com/feeds/109410735784466033/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7548632&amp;postID=109410735784466033&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7548632/posts/default/109410735784466033'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7548632/posts/default/109410735784466033'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mivespa.blogspot.com/2004/09/20000.html' title='20000'/><author><name>Fernando</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://photos1.blogger.com/blogger/8114/211/1600/2003-08-AutorretratoW.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7548632.post-109359283360274645</id><published>2004-08-27T08:00:00.000+02:00</published><updated>2006-10-12T23:53:24.155+02:00</updated><title type='text'>Alka Seltzer (¿se escribe así?)</title><content type='html'>Una noche estupenda. Las caipirinhas se sucedían tan rápido como las conversaciones y las horas pasaban tan rápidas como las botellas de cachaça. Lástima que al día siguiente ¿al día siguiente? Lástima que dentro de unas pocas horas haya que acudir al trabajo.&lt;br /&gt;Cuando suena el despertador lo primero que recuerdo no son las risas ni la charla sino la última copa y ese chorrito de más que eché sobre los hielos ya ni siquiera picados. Entre dormido y beodo consigo llegar a la ducha y me dejo caer bajo el chorro de agua con la ilusión de que obre milagros. Aunque algo ayuda, los doscientos centímetros cúbicos de café solo son absolutamente necesarios. Y una pila de pastillas que van desde los analgésicos hasta los antiinflamatorios regados, eso sí, con una buena dosis de vitamina C.&lt;br /&gt;Con tan suculento desayuno me planto ante &lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt;. Por suerte sólo veo una y atino a meter la llave en la cerradura del cofre para sacar el casco y la chaqueta. Arranco y... rumbo al trabajo.&lt;br /&gt;Los primeros metros me toca aguantar a un par de camiones que circulan a veinte por hora y que me resulta imposible adelantar. Claro que, en mi estado, a ver quién se atreve. Así que, aguanto a la cola hasta que consigo deshacerme de ellos. Lo que no sabía yo es que, justo cuando me libro de la artillería pesada me encuentro con un inesperado atasco. ¿Por qué hay un atasco hoy aquí, viernes de agosto a las ocho de la mañana? Porque a alguien se le ocurrió que era un buen día para cambiar el trazado de la autovía y continuar las obras al mismo tiempo. O sea, que me toca sortear al mismo tiempo los coches y el péndulo que tengo en mi cabeza para mantenerme en pie.&lt;br /&gt;Decididamente la mañana no empezaba bien pero, al llegar a la autovía, librarme de los coches y poder dar libertad a la muñeca derecha el panorama cambia. &lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt; empieza a volar y el viento que habitualmente fastidia, entra entre las rendijas del casco, entre las ventilaciones de la chaqueta, entre el tejido de los pantalones y va llenando todo mi cuerpo de aire fresco y mañanero. La pesadez de mi cabeza se aligera y el plomo de los párpados se vuelve pluma. Increíble. &lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt; se ha transformado en un Alka Seltzser con motor y ejerce efectos mágicos. A los pocos minutos estoy despierto y animado. Aparco, guardo casco y chaqueta y me siento a trabajar...&lt;br /&gt;Creo que necesito otro café.&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7548632-109359283360274645?l=mivespa.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mivespa.blogspot.com/feeds/109359283360274645/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7548632&amp;postID=109359283360274645&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7548632/posts/default/109359283360274645'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7548632/posts/default/109359283360274645'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mivespa.blogspot.com/2004/08/alka-seltzer-se-escribe-as.html' title='Alka Seltzer (¿se escribe así?)'/><author><name>Fernando</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://photos1.blogger.com/blogger/8114/211/1600/2003-08-AutorretratoW.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7548632.post-109350332965884597</id><published>2004-08-26T08:00:00.000+02:00</published><updated>2006-10-12T23:53:24.084+02:00</updated><title type='text'>Póntelo</title><content type='html'>En las películas suelen representar a un motorista para simbolizar la libertad. Con la intención de recalcar más aún este espíritu libre, lo normal es que aparezca conduciendo sin casco, sin guantes y con una camisa volando al viento. Pero... ¡qué aberración! ¿Los directores de cine montan en moto? No, no me voy a poner en plan moralista con las recomendaciones sobre seguridad de la Dirección General de Tráfico. No. Hablo simplemente de comodidad.&lt;br /&gt;¿Alguno de vosotros ha circulado en moto sin casco? Reconozco que yo sólo una o dos veces, hace mucho tiempo y en ciclomotor pero recuerdo que, más que una ligera y fresca brisa en la cara, lo que sientes es una bofetada de viento que te lleva la cara para todos los lados.&lt;br /&gt;Mira, el otro día, estaba en casa y tenía que ir a ver a una amiga que vive muy cerca. Pensé que con el clima favorable y una distancia corta no necesitaría ponerme el casco integral así que me coloqué uno abierto que llevo siempre para los acompañantes. Sin visera.&lt;br /&gt;Al principio, bien. ¡Ah! Esa suave brisa en la cara... Quise disfrutar del paseo en &lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt; y decidí no acelerar. Pero se levantó algo de viento. En mi barrio siempre hay viento. Y ese viento, más de una vez trae polvo. Y ese polvo, cuando golpea en la cara, molesta. Sin embargo, yo seguía paseando alegremente en &lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt; hasta que, una de esas motas de polvo se coló directamente en mi ojo derecho. ¡Ay!&lt;br /&gt;Lo primero que sientes es el fuerte impacto de algo agudo en una zona del cuerpo extremadamente sensible. A continuación, que eso que ha entrado empieza a restregarse por toda la córnea conforme intentas mover el ojo. Al principio traté de seguir conduciendo &lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt; pero, evidentemente, tuve que parar a los pocos metros porque ¿quién es el listo que conduce una moto con un sólo ojo y con el otro invadido por un objeto extraño?&lt;br /&gt;Tras unos minutos de esfuerzos logré extraer el grano de lo que fuera (porque esa es otra, vete tú a saber lo que se metió en el ojo...) y continuar hacia mi destino. Cuando llegué, con los ojos como tomates, mi amiga me preguntó asustada qué me había pasado, a lo que contesté que no se puede ir por ahí sin proteger los ojos cuando se monta en moto.&lt;br /&gt;Lo mismo debió pensar esta otra amiga a la que llevé desde Madrid hasta mi casa a bordo de &lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt;. Era su primera experiencia motociclista. Eso y el sushi que había comido el día anterior estaban convirtiendo su fin de semana madrileño en algo extraordinario. El pescado crudo le gustó. Y el paseo en moto creo que también; cuando le pregunté dijo: &lt;em&gt;la pena es que no haya podido ver nada del paisaje, porque llevé los ojos cerrados desde que salimos a la carretera.&lt;/em&gt; No me extraña, claro, después de mi corta experiencia con ese casco abierto, puedo imaginar lo que debe sentirse durante un largo trayecto. Al menos ella pudo cerrar los ojos. Conduciendo es un poco más difícil. Con el próximo sueldo miraré a ver si compro unas gafas de aviador para las acompañantes.&lt;br /&gt;Efectivamente, la cabeza y la cara han de ir bien protegidas pero no solo. También el cuerpo y, sobre todo, las manos. En una caída leve, lo primero que pones en el suelo es la mano y, claro, no es lo mismo que se rompa el cuero de una vaca que murió hace tiempo a que se rompa el cuero que protege tus músculos y huesos. ¡Aysssssss! Sobre los guantes, por suerte, sólo puedo contar alguna anécdota acerca del frío que pasas en las manos si un día se te ocurre no ponértelos.&lt;br /&gt;Sobre la chaqueta sí que tengo una historia que contar.&lt;br /&gt;Hace un par de semanas, o sea, una tarde de agosto, estaba en casa cuando me surge una cita. ¡Una cita! Me acicalo, me perfumo y me visto con mis mejores trapos entre los que se incluye una preciosa camisa naranja muy a la moda que tiene un cuello muy a la moda, o sea grande. Como hacía calor y no quería arrugar la camisa recién planchada poniéndome la chaqueta de montar en moto, decido prescindir de ella.&lt;br /&gt;Mientras conduzco por la avenida cercana a mi casa todo va bien pero, cuando salgo a la carretera y aumento la velocidad, con el viento, los cuellos de la camisa comenzaron a agitarse como las alas de una mariposa encerrada y en cada aleteo golpeaban mis hombros con tal energía que parecía que me estaban castigando a latigazos por atreverme a salir sin protección. Pensé parar y colocarme la cazadora pero me dije que quedaba poco para llegar y no merecía la pena. Sin embargo la mariposa del cuello seguía golpeándome con fuerza. Ya me picaban los hombros y juro que no exagero. Cuando llegué a la ciudad supuse que se habían acabado mis males pero no; por lo que se ve, ya se había maleado el cuello de tal manera que le resultaba más fácil seguir aleteando. Paro en un semáforo y respiro aliviado porque esos malditos piquitos han dejado de castigarme. Me miro en el retrovisor de &lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt; y... ¡horror! Mi preciosa camisa naranja tiene los cuellos en posición de presenten armas, más levantados que el miembro de un chaval en su primer encuentro pero también más deformados. Y ¿qué decir de las arrugas? Yo que no me había puesto la chaqueta para no arrugar la camisa, me encontré que con el viento, la velocidad y los humos de la carretera había quedado completamente deformada, arrugada, sucia... y mis hombros enrojecidos por los golpeteos continuos de su cuello.&lt;br /&gt;Por suerte llegué a la cita antes de tiempo y pude recomponerme lo suficiente como para que ella no se diese cuenta de nada. Aunque, claro, se lo conté y nos reímos un buen rato a mi costa.&lt;br /&gt;Así que... ya sabes, amiguito, amiguita, si vas a montar en moto, aunque sea una humilde &lt;strong&gt;Vespa&lt;/strong&gt; o para un recorrido corto, no olvides protegerte convenientemente. No te lo dice la Dirección General de Tráfico sino un vespista altruista.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7548632-109350332965884597?l=mivespa.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mivespa.blogspot.com/feeds/109350332965884597/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7548632&amp;postID=109350332965884597&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7548632/posts/default/109350332965884597'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7548632/posts/default/109350332965884597'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mivespa.blogspot.com/2004/08/pntelo.html' title='Póntelo'/><author><name>Fernando</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://photos1.blogger.com/blogger/8114/211/1600/2003-08-AutorretratoW.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7548632.post-109291771259665037</id><published>2004-08-19T15:08:00.000+02:00</published><updated>2006-10-12T23:53:24.014+02:00</updated><title type='text'>Cuatro gotas</title><content type='html'>Me lo avisó &lt;a href="http://mivespa.blogspot.com/2004/08/curvas-peligrosas.html#c109170746903684187"&gt;un lector agorero&lt;/a&gt; (un saludo, J). Efectivamente, llegaron las lluvias y antes de tiempo. Tan anticipadas que aún no me había equipado para ellas. Y no sabéis bien los que no montáis en moto lo importante que es el equipo. Tanto que tengo pensada una nota sobre este asunto. Como decía J, las curvas de las rotondas encharcadas pueden ser más peligrosas que las de las mujeres bellas que acaparan toda mi atención.&lt;br /&gt;El caso es que, esta mañana al despertar comprobé que había llovido. Cuando saqué a pasear al perro, chispeaba. En el momento de salir hacia el trabajo, comenzaba el diluvio. Es posible que cualquier persona cuerda, ante semejante panorama hubiese optado por el coche. Pero yo no. Por dos motivos fundamentales: primero porque no estoy cuerdo; segundo porque me propuse usar &lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt; para ir al trabajo todos los días del año y no me iba a amilanar por &lt;em&gt;cuatro gotas&lt;/em&gt; de nada.&lt;strong&gt; &lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Lo cierto es que esta experiencia me ha resultado muy útil. En apenas veinte minutos he aprendido varias cosas y he constatado otras tantas.&lt;br /&gt;La primera lección es que hay que llevar siempre una bayeta en la moto. Para secar el asiento, claro. De lo contrario hay que buscar lo más parecido a un trapo si no queremos empezar la ruta con el culo húmedo. Bastante tiempo habrá para empaparse. ¿Pensabas que yo llevaba una? Pues no. Lo más parecido a un trapo es una funda para el casco confeccionada, precisamente, en material repelente al agua. Lo mismo me habría dado pasar la mano.&lt;br /&gt;La primera constatación es que aún soy un poco (o un mucho) torpe sobre la moto. Sí, me las daba yo muy valiente largándome a Ávila un día soleado pero aquí me quería ver yo. Y algún que otro motero que lee estas notas.&lt;br /&gt;Ya en el primer cruce parezco una adolescente a la que le acaban de regalar su primera Vespino por aprobar todo el curso. ¿Qué decir de la primera rotonda? Pues que casi desafío a las leyes de la gravedad logrando no caerme a cinco por hora. Increíble, la moto se mantenía en pie a pesar de la casi total ausencia de movimiento.&lt;br /&gt;La segunda constatación es que llovía más de lo que parecía. Bastante más. Aún estoy a tiempo. ¿Vuelvo y cojo el coche? Nooooo. Me dije que iría todos los días en moto. ¿Y si espero a comprarme un pantalón impermeable? ¡Qué no! Vale.&lt;br /&gt;Los cascos no tienen limpiaparabrisas ni luneta térmica. Al menos el mío. Tercera constatación. O sea, no puedo respirar fuerte porque se empaña y las gotas de agua que caen sobre la visera se acumulan hasta que forman un río que baja en picado por el barbuquejo. Ya se sabe pero, caray, hasta que uno no se ve ahí dentro, no es del todo consciente.&lt;br /&gt;¿Y dónde van a parar las gotas que caen por el casco? Quizá al pantalón o a la chaqueta, o al sillín. La verdad es que, con tantas gotas juntas, al final uno no sabe ni de donde le vienen. Porque mira que llueve cuando llueve...&lt;br /&gt;Otra constatación es que, cuanto más tiempo pases en la moto, más te mojas. Obvio ¿no? Pero... ¿cómo consigo reducir ese tiempo si manejando sobre suelo húmedo soy un auténtico pato. Aún circulaba yo por la avenida de &lt;a href="http://www.rivas-vaciamadrid.org/front/esp/asp/default.asp"&gt;mi pueblo&lt;/a&gt; cuando me adelanta &lt;em&gt;a toda leche&lt;/em&gt; una &lt;em&gt;cebeerre&lt;/em&gt;. Y pienso yo ¿es que él no se cae? Sí, ya me sé esa teoría de las ruedas grandes y la estabilidad y todo eso pero digo yo que también influirá algo la pericia del piloto.&lt;br /&gt;Esquivar charcos. Otra lección. Bastante tiene uno con mojarse por arriba como para mojarse desde abajo. Mira por donde, aquí &lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt; tiene una ventaja importante: el escudo. Quieras que no, me protege bastante más que a los &lt;em&gt;erres&lt;/em&gt; y gracias a eso, al menos los pies llegan secos. Pero, a pesar del casco, hay que evitarlos. No te haces una idea ni aproximada de la cantidad de charcos que hay en la carretera. ¿No pueden asfaltar con más frecuencia?&lt;br /&gt;Ya que hablamos de asfalto ¿Sabías que hay, al menos, cuatro o cinco tipos diferentes? Cuando viajaba en coche apenas me había dado cuenta pero hoy he podido clasificarlos en función de su capacidad para beberse el agua: van desde los puramente abstemios hasta los bebedores empedernidos. Estos últimos deben ser muy caros porque apenas hay algún tramo de autopista que lo usa mientras que los abstemios estaban de oferta y se encuentran por todas partes a pesar de que son más peligrosos que un mafioso enfadado.&lt;br /&gt;Yo no me enfadaba. Lo cierto es que me sentía bien. Empapado, pero bien. Orgulloso de llevar quince minutos y quince kilómetros sobre &lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt; sin caerme.&lt;br /&gt;En las piernas empezaba a experimentar el &lt;em&gt;fenómeno traje de neopreno, &lt;/em&gt;o sea, que el vaquero estaba completamente encharcado y con el calor de las piernas se calentaba el agua ahí alojado.&lt;br /&gt;En el pecho, una terrible sospecha que confirmé al momento: mi cazadora no es impermeable. Menos mal que ya estaba llegando al trabajo. Aunque, eso también me daba cierto pudor. Creo que ya he comentado en alguna otra nota que estoy rodeado de &lt;em&gt;moteros &lt;/em&gt;y me daba hasta vergüenza llegar hecho una sopa, porque, es que, hasta de los calzoncillos podría licuar un vasito de agua.&lt;br /&gt;Así que esta esponja rondante, aparca a la puerta y confía no encontrarse a nadie. Ni me quito la cazadora hasta llegar al baño para disimular más. Cuando lo hago, descubro la camisa pegada al cuerpo y con más lamparones que una tienda de iluminación. Directamente me sitúo bajo el secamanos y empiezo a llenarme de aire caliente. No os podéis hacer una idea del aspecto que tenía. La camisa recién planchada se había convertido en un revoltijo de arrugas mojadas que más parecía un garbanzo antes de entrar al cocido. Intenté dirigir el chorro de aire caliente hacia las piernas pero por más posturitas que ensayase sobre el lavabo resultaba casi imposible secarse por lo que decidí sentarme a trabajar así de calado.&lt;br /&gt;Creo que aún, mientras escribo esto, varias horas después de que sucediera, todavía tengo húmedo el ombligo.&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7548632-109291771259665037?l=mivespa.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mivespa.blogspot.com/feeds/109291771259665037/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7548632&amp;postID=109291771259665037&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7548632/posts/default/109291771259665037'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7548632/posts/default/109291771259665037'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mivespa.blogspot.com/2004/08/cuatro-gotas.html' title='Cuatro gotas'/><author><name>Fernando</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://photos1.blogger.com/blogger/8114/211/1600/2003-08-AutorretratoW.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7548632.post-109216978101396026</id><published>2004-08-10T21:36:00.000+02:00</published><updated>2006-10-12T23:53:23.946+02:00</updated><title type='text'>En el pueblo (Madre sólo hay una)</title><content type='html'>Los nacidos en España en los últimos treinta años quizá no sepan muy bien de lo que voy a hablar en los primeros párrafos a no ser que hayan viajado a algún país africano (no sé cómo están las cosas al otro lado del océano, perdón por mi ignorancia pero aún no he llegado allí). El caso es que en &lt;em&gt;mi pueblo&lt;/em&gt; -y creo que en otros muchos de La Península-, aún en la década de los setenta, cuando llegaba un coche todos los vecinos salían a recibirle con gran alegría. Como explicaba al final de la nota anterior, algo parecido me sucedió al llegar a mi destino. Además, algunos de mis sobrinos o cuñados, no habían visto aún &lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt; y se unía la curiosidad por conocer el vehículo con las ganas que tenían de que llegara (quizá porque era la hora de comer y tenían hambre ¿para qué negarlo?).&lt;br /&gt;Sé que a muchos esto les sonará a broma, quizá sus parientes están muy acostumbrados a las dos ruedas pero os aseguro que para los míos es toda una novedad y yo soy un loco por tales atrevimientos.&lt;br /&gt;El caso es que durante la &lt;em&gt;cata del cocido&lt;/em&gt;, aparte de otras discusiones habituales en las comidas familiares, fui sometido a un interrogatorio acerca del viaje con las consiguientes reprimendas acerca de lo que había o no debía haber hecho: &lt;em&gt;¡ay qué ver! ¿Y te has subido el puerto? ¿Y por qué no te has traído el coche? ¡no habrás corrido!&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Pasado ese momento y el hambre, mi sobrino de doce años se empeñó en que le diese una vuelta en la moto. Como hacía una tarde que invitaba a montar en moto y me apetecía descubrir otras carreteras, accedí gustoso y me le llevé a dar una &lt;a href="http://www.mimundo.net/castillayleon/avila/sanchicorto/lugaresyplano/carreteradebalbarda.html"&gt;vuelta por el monte&lt;/a&gt;. No fue más que un breve paseo pero disfrutamos mucho los dos. Yo por recibir el viento fresco con olor a jara y encina de un precioso lugar en el que pasé los mejores veranos de mi infancia, él por descubrir el placer de montar en moto. Tomamos algunas fotografías y volvimos a casa.&lt;br /&gt;Allí esperaban mis padres que salieron de nuevo a ver &lt;strong&gt;Mi Vespa &lt;/strong&gt;y a interesarse por algunos detalles. Mi padre me contó sus experiencias motorísiticas que se reducían a un breve paseo también en Vespa pero hace más de cincuenta años. Se dirigía a &lt;a href="http://www.las-ventas.com/"&gt;Las Ventas&lt;/a&gt; desde su casa, cerca de &lt;a href="http://www.fotomadrid.com/ver.php?id=515#"&gt;Plaza de Castilla&lt;/a&gt;, cuando un vecino se ofreció a llevarle en moto. No había llegado aún a la &lt;a href="http://www.uc3m.es/uc3m/inst/MU/publicaciones/Madrid/mapa_detalle.html"&gt;Glorieta de Cuatro Caminos &lt;/a&gt;cuando le tuvo que pedir a su amigo que parase inmediatamente porque se mareaba por circular de esa manera tan &lt;em&gt;alocada&lt;/em&gt; entre el tráfico ¡de hace cincuenta años! Sólo volvió a subirse a un ciclomotor cuarenta años después, por una urgencia que no viene al caso y lo pasó tan mal como aquella primera vez por lo que de ninguna manera tenía intención de subirse ahora a &lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt; ni para dar un breve paseo.&lt;br /&gt;&lt;img alt="Mi Vespa, Mi Madre y yo a punto de comenzar la aventura" src="http://www.iespana.es/cientoonce/conmimare.gif" align="right" HSPACE="8" vspace="8"/&gt; Mi madre jamás en sus sesenta y muchos años se había subido a una moto pero tenía yo ganas de que lo probase y la invité a dar un paseo. Las risas empezaron desde el momento en que tanto ella como mi padre empezaron a probarse los cascos. Claro, esto, sin conocer a mis padres no tiene tanta gracia porque sí, sé que puede haber muchos abuelos de su edad moteros empedernidos pero os aseguro que no es el caso. El caso es que se probaron los cascos y les estuve haciendo fotos junto y sobre la moto, en diferentes posiciones. Después, subí a mi madre al asiento trasero.&lt;br /&gt;Al principio protestaba mucho porque le daba miedo. Todo el rato diciendo que no corriese, que no saliese de la calle de su casa y todas esas cosas. Después le dije que bajaría a echar gasolina y empezó con que a ver si la iba a ver alguien, con esas pintas, con el casco... pero aún así seguí con mi idea y bajé hasta la gasolinera. Despacio, sí, para no asustarla. Allí pasó lo que tenía que pasar, que se encontró con alguien del pueblo y empezó a preguntarle sobre el casco, la moto... y mi madre que quería esconderse, que no sabía donde meterse, con lo vergonzosa que es ella para estas cosas.&lt;br /&gt;Mientras, yo, hablando con el gasolinero, un conocido de cuando de chaval iba a pasar los veranos allí. Y él, también, preguntándome por &lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt;. Y yo, contándole lo típico, que si lo de los cuatro tiempos, que si el bajo consumo, que si las prestaciones, que si es como las antiguas pero en moderno... o sea, las conversaciones que siempre tengo cuando le presento a alguien mi moto.&lt;br /&gt;A mi madre, tan roja como el caso que llevaba sobre la cabeza, el respostado le pareció interminable pero se le olvidó durante el camino de vuelta. Como yo veía que ella iba tomando confianza, aceleré poco a poco y comprobé que disfrutaba con la sensación de velocidad. Total, que llegó a casa contentísima del paseo y entusiasmada aunque preocupada por quién la habría visto... cosas de mi madre.&lt;br /&gt;Al llegar a casa aún siguió toda la familia durante un buen rato arremolinada alrededor de &lt;strong&gt;Mi Vespa &lt;/strong&gt;charlando. Bueno, más bien echándome sermones ya sabes: &lt;em&gt;no corras, ten cuidadito, que mira que van como locos...&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Aunque el peor sermón aún estaría por llegar al día siguiente. Amaneció nublado. Por lo visto -me enteré después- había pasado un huracán cerca y dejó toda la península con viento y lluvia. Al ver aquella mañana barrida por el viento y amenazada por la lluvia, mi madre, que como todas las madres, es muy madre y siempre tiene un motivo de preocupación, ya no pensaba en el desayuno ni en qué haría de comida ni en la hora la que habrían llegado sus nietas la noche anterior. No. Empezó a preocuparse por mi regreso en moto.&lt;br /&gt;Desde que me levanté (y menos mal que me levanté tarde porque sus nietas, o sea, mis sobrinas, habían estado de fiesta conmigo la noche anterior...) no ceso de pedirme que no volviese en moto a Madrid.&lt;br /&gt;Lo primero, me preguntó:&lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;em&gt;- ¿Y si llueve?&lt;br /&gt;- Me mojo, como todos los demás.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;Claro, esa respuesta no debió convencerle mucho, así que le expliqué que iba preparado, que llevaba guantes, cazadora, y mucho cuidado. Pero eso tampoco parecía servirle y empezó a ofrecerme su coche para volver. Entonces empezaron las bromas: &lt;em&gt;Claro, &lt;/em&gt;-decía mi hermana-&lt;em&gt; y os váis papá y tú a misa de once y a por el pan en &lt;strong&gt;la Vespa&lt;/strong&gt;... eso sí, con el casco puesto...&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Mi madre guardaba silencio pero por dentro seguía con su preocupación.&lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;-&lt;em&gt; Irás por la autopista.&lt;br /&gt;- Mamá, con esta moto es más peligrosa la&lt;br /&gt;autopista que la carretera...&lt;br /&gt;- Pero ¿cómo vas a subir el puerto con la que&lt;br /&gt;va a caer?&lt;br /&gt;- Mamá, no va a pasarme nada, ya verás&lt;br /&gt;- ¿por qué no te&lt;br /&gt;llevas nuestro coche&lt;br /&gt;- ¡¡¡Mamá!!!&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;/blockquote&gt;La culpa es mía, lo sé. Tenía que haber hecho lo que me aconsejaba mi cuñado: &lt;em&gt;tú díle que sí irás por la autopista y luego te metes por donde te dé la gana&lt;/em&gt;. Pero uno que quiere ser sincero con su madre y encima la hago pasar un mal rato.&lt;br /&gt;El caso, es que, después de tanto decir lo que debía y no debía hacer, llegó la hora de marchar. Es cierto que no me hubiese importado disfrutar allí algunas horas más pero cualquiera aguanta a mi madre siquiera cinco minutos diciendo que me llevase su coche.&lt;br /&gt;Aproveché que también se iba mi hermana en su coche recién estrenado. Al despedirme le dije a mi sobrina: &lt;em&gt;nos veremos en la carretera&lt;/em&gt; y ella dijo &lt;em&gt;no creo. &lt;/em&gt;Pero una amiga que las acompañaba y había &lt;em&gt;sufrido&lt;/em&gt; la conducción de mi hermana puntualizó: &lt;em&gt;Sí creo, ¡¡¡nos veremos en la carretera!!&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7548632-109216978101396026?l=mivespa.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mivespa.blogspot.com/feeds/109216978101396026/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7548632&amp;postID=109216978101396026&amp;isPopup=true' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7548632/posts/default/109216978101396026'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7548632/posts/default/109216978101396026'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mivespa.blogspot.com/2004/08/en-el-pueblo-madre-slo-hay-una.html' title='En el pueblo (Madre sólo hay una)'/><author><name>Fernando</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://photos1.blogger.com/blogger/8114/211/1600/2003-08-AutorretratoW.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7548632.post-109199386679375374</id><published>2004-08-08T21:07:00.000+02:00</published><updated>2006-10-12T23:53:23.886+02:00</updated><title type='text'>On the road</title><content type='html'>A veces, cuando se acaban los materiales narrativos hay que salir a buscarlos. Hacía varias semanas que me rondaba por la cabeza la idea de un viaje largo en &lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt; y decidí que había llegado el día.&lt;br /&gt;Puede que para un motero consumado, doscientos kilómetros no sean gran cosa pero para mí, piloto novato (no lo olvides) de una modesta &lt;em&gt;doscientos &lt;/em&gt;ir hasta &lt;a href="http://www.pueblos-espana.org/castilla+y+leon/avila/munana/"&gt;el pueblo de mi infancia &lt;/a&gt;suponía todo un reto. A él me lancé con ilusión y, para qué negarlo, un poco de miedo.&lt;br /&gt;Había transcurrido medio día de un sábado de agosto y la mayoría de madrileños habían salido ya de la ciudad o estaban encerrados en casa. Las calles, totalmente vacías.&lt;br /&gt;Aunque los primeros kilómetros de la ruta coincidían con los que hago a diario para ir al trabajo, la emoción de la aventura los hacía diferentes, cargados de solemnidad. Circulaba despacio, como reservando energías para lo que habría de venir.&lt;br /&gt;En mi cabeza se mezclaban &lt;a href="http://www.npr.org/programs/morning/features/patc/ontheroad/"&gt;Kerouac&lt;/a&gt;, &lt;a href="http://www.filmaffinity.com/es/film399242.html"&gt;Easy Rider&lt;/a&gt; y &lt;a href="http://www.canaltrans.com/lalinternamagica/041.html"&gt;Quadrophenia&lt;/a&gt; con los recuerdos de mi infancia, cuando, a bordo de &lt;em&gt;&lt;a href="http://www.geocities.com/MotorCity/Shop/6846/AZU.jpg"&gt;La Cirila&lt;/a&gt;&lt;/em&gt; de mi padre o del &lt;a href="http://www.seiscientos.org/"&gt;&lt;em&gt;seiscientos&lt;/em&gt;&lt;/a&gt;&lt;em&gt; &lt;/em&gt;de algún primo, con toda la familia dentro para aprovechar al máximo el viaje, este mismo trayecto suponía todo un acontecimiento similar al que hoy estaba viviendo.&lt;br /&gt;Más de treinta años han pasado desde aquellos viajes y en ese tiempo algunas cosas y lugares permanecen como si no hubiesen transcurrido ni treinta días mientras que otras son prácticamente irreconocibles. Éste es el caso de las carreteras que rodean Madrid. Si en aquellos tiempos circulábamos por carreteras a través del campo a los diez minutos de salir de casa, hoy, sobre &lt;strong&gt;Mi Vespa, &lt;/strong&gt;tengo que circular durante casi una hora por autopistas gigantescas que en vez de nombres llevan números y dan vueltas y vueltas alrededor de esta ciudad monstruosa (perdón para mis amigos del D.F., sé que aquello es peor) por las que circulan potentes coches a grandes velocidades. Por este motivo, los primeros kilómetros no son muy agradables y espero con impaciencia la llegada a &lt;a href="http://www.guiacampsa.com/esp/infinito/gcampsa/ruta/mapa/mapa/mapa.asp?"&gt;una carretera&lt;/a&gt; con un sólo carril por sentido. Esto sucede justo al cruzar el Río Guadarrama a la altura de Molino de la Hoz en el preciso instante en que comienza el Puerto de Galapagar. Mi primera subida a un puerto en moto, en &lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt;. Quizá os parezca una tontería pero sentía dentro de mí correr la sangre de un modo especial. Conducía con seguridad y al tiempo precavido. Acostumbrado al tráfico urbano las curvas imponen un poco al principio pero a medida que iba ganando altura aumentaba mi satisfacción y cuando coroné el puerto me creí el rey del mundo así que empecé a canturrear a voz en grito. Consecuencia de mi mezcla de sentimientos, alternaba el &lt;em&gt;&lt;a href="http://supermidis.members.easyspace.com/Steppenwolf_-_Born_to_be_wild.htm"&gt;Born to be wild&lt;/a&gt; &lt;/em&gt;de &lt;a href="http://www.steppenwolf.com/"&gt;Steppenwolf&lt;/a&gt; y el &lt;em&gt;&lt;a href="http://www.drfeelgood.de/c_heat/s_onther.htm"&gt;On the Road Again&lt;/a&gt;&lt;/em&gt; de &lt;a href="http://www.cannedheatmusic.com/"&gt;Canned Heat&lt;/a&gt; con &lt;a href="http://www.reina-de-la-copla.com/letras86.html"&gt;&lt;em&gt;La Zarzamora&lt;/em&gt;&lt;/a&gt;&lt;em&gt; &lt;/em&gt;de &lt;a href="http://www.ctv.es/USERS/ags/00012asn.htm"&gt;Quintero-León y Quiroga&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;Entre cánticos llegué a &lt;a href="http://usuarios.lycos.es/galapagar/"&gt;Galapagar&lt;/a&gt; y crucé el embalse de &lt;a href="http://www.omei-kayak.com/sendas/madrid/valmayor/valmayor.htm"&gt;Valmayor&lt;/a&gt; por un gigantesco puente recordando el año en que lo construyeron pues en aquellos viajes de antaño la carretera pasaba por lo que era un río.&lt;br /&gt;El viaje transcurría con total normalidad y gran alegría por mi parte cuando llegué a &lt;a href="http://www.aytoescorial.org/"&gt;El Escorial&lt;/a&gt; y el mítico Puerto de la Cruz Verde. Para quien no lo sepa, un puerto de referencia entre los ambientes motoriles de la zona centro. Por los alrededores empiezan a verse &lt;em&gt;erres&lt;/em&gt; dirigidas por pilotos encuerados que, imagino, se preguntarán qué pinta un vespista en estas curvas: &lt;em&gt;pues subir el puerto, como tú&lt;/em&gt;. &lt;img height="207" alt="Esta es Mi Vespa en el alto de La Cruz Verde y ahí al fondo está el Monasterio de El Escorial, lo prometo." hspace="8" src="http://www.iespana.es/cientoonce/CruzVerde.gif" width="255" align="right" vspace="8" /&gt;/&gt;&lt;br /&gt;La subida me decepciona bastante por lo sencilla que me resulta. También es cierto que la gran cantidad de coches que se acumulaban subiendo a una velocidad mínima impide poner a prueba las dotes de pilotaje (je, je) y, aún así, con &lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt; subí todo el camino adelantando a los enlatados. Al llegar a lo alto, parada obligada para disfrutar del paisaje y tomar un par de fotografías rápidas.&lt;br /&gt;Cuando reemprendí la marcha los coches habían desaparecido y sólo se veían más motoristas que me saludaban y me hacían &lt;em&gt;&lt;a href="http://www.carenadosuves.com/logo-uves-con-fondo.gif"&gt;uves&lt;/a&gt;&lt;/em&gt; al adelantar. La bajada del puerto de La Paradilla es impresionante, con todo el valle desplegándose ante mis ojos. La carretera baja con suaves curvas por una de las laderas de la montaña mientras que la otra queda salpicada de casas de veraneantes.&lt;br /&gt;Termina la bajada en otro lugar legendario: el puente del &lt;a href="http://www.turismoruralyaventura.com/marca/DepAven.asp?cod_dep=Puenting+-+Bungee&amp;cod=91&amp;amp;txtprovincia=Madrid"&gt;río Cofio&lt;/a&gt;. Una profunda garganta en la que casi siempre puede verse alguien saltando al vacío. Al pasar por aquí en coche no puede verse más que la barandilla del puente pero al cruzarlo en moto es posible disfrutar de la belleza del lugar. Un pequeño río que corre entre piedras dejando a los lados praderas verdes incluso en verano.&lt;br /&gt;Desde aquí la carretera discurre entre pinares que regalan olor a resina y que es más fácil disfrutar a través del casco que si fuera sobre cuatro ruedas. Aunque algunos motoristas se acercan hasta Ávila, la legendaria ruta motorista acaba en &lt;a href="http://www.navasdelmarques.com/"&gt;Las Navas del Marqués&lt;/a&gt;. A la puerta de un bar de carretera que recuerdo exactamente igual desde que tengo memoria paran decenas de motoristas para descansar de las curvas. Pero yo continúo.&lt;br /&gt;Entre que llevo más de una hora sentado en &lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt; y que mi madre me espera con el &lt;a href="http://www.alamesa.com/recetas/rec0024.htm"&gt;cocido&lt;/a&gt; puesto, empiezo a contar los kilómetros que me quedan por llegar. El culo empieza a dolerme y el casco, aunque me queda amplio, me aprieta en las orejas (y eso que no las tengo grandes). El paisaje sigue siendo impresionante aunque ahora las curvas sobre plano horizontal se han transformado en curvas sobre plano vertical. O sea, hablando en cristiano: largas rectas onduladas con magníficas vistas.&lt;br /&gt;Giro el puño a tope y los kilómetros pasan volando. Detrás de la visera vuelvo a entonar &lt;em&gt;La Zarzamora &lt;/em&gt;y &lt;em&gt;On the road again &lt;/em&gt;contento por lo bien que está transcurriendo el viaje.&lt;br /&gt;Un tobogán de tres kilómetros me lleva derecho hasta &lt;a href="http://www.avila.net/"&gt;Ávila&lt;/a&gt;, penúltima etapa de mi viaje. Orgulloso sobre &lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt; cruzo la ciudad a una velocidad que me permite disfrutar de las calles como si las pisara por primera vez aunque las he recorrido mil veces. Y, como un turista más, me paro ante una de las puertas de la muralla, justo la que da al río Adaja, para hacer fotos a la moto delante de las piedras. &lt;img style="WIDTH: 260px; HEIGHT: 257px" height="255" alt="Aquí Mi Vespa delante de las murallas de Ávila" hspace="8" src="http://www.iespana.es/cientoonce/murallas.gif" width="256" align="left" vspace="8" /&gt; La gente que pasa con los coches me mira extrañada. No sé por qué ¿qué tiene de raro un tío en medio de una plaza con un casco en la cabeza y una cámara de fotos ante la visera?&lt;br /&gt;No me esmero demasiado en la captura de imágenes porque recuerdo a mi &lt;em&gt;mamá&lt;/em&gt; impaciente con el cocido en la mesa y vuelvo a subir a &lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt; para encarar el último tramo: treinta kilómetros de recta que marcan el final del viaje.&lt;br /&gt;En este tramo el viento pega fuerte y me veo obligado a adoptar una postura &lt;em&gt;racing&lt;/em&gt; que poco tiene que ver con la filosofía vespista pero que resulta más conveniente para avanzar.&lt;br /&gt;Inevitamblemente vuelve a acudir un recuerdo de la infancia. Tanto a mis hermanas como a mí nos encantaba venir al pueblo. Además, el viaje resultaba tedioso, por eso, a &lt;a href="http://www.pueblos-espana.org/fotos/00002331.jpg"&gt;la única curva&lt;/a&gt; de la carretera que va desde Ávila a Muñana la llamábamos &lt;em&gt;La Curva de la Alegría. &lt;/em&gt;Es una "&lt;em&gt;Z" &lt;/em&gt;dibujada sobre el asfalto para salvar el pueblo de &lt;a href="http://www.pueblos-espana.org/castilla+y+leon/avila/la+torre/"&gt;La Torre&lt;/a&gt;, el último antes de mi destino. En este viaje, esta curva vuelve a ser &lt;em&gt;la de la Alegría&lt;/em&gt; porque indica que estoy prácticamente en mi destino. Paso los tres mataderos que dan vida y dinero a estos pueblos y llego sin que apenas me de tiempo a pensarlo, a &lt;em&gt;La Venta&lt;/em&gt;, un viejo edificio que recuerdo siempre abandonado pero referencia en la vida del pueblo. En ese punto abandono la carretera nacional y subo el último kilómetro de mi aventura.&lt;br /&gt;Orgulloso, cansado, hambriento, llego hasta la casa de mis padres tocando el pito de &lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt; ante la algarbía de todos los familiares. Otra vez los recuerdos de antaño cuando ante la llegada de un coche al pueblo acudían todos los niños a recibirlo. En esta ocasión son mis sobrinos, mis hermanas, mis padres que salen a recibirme como si fuese un héroe llegado de la batalla victorioso.&lt;br /&gt;Una vez allí sucedieron más cosas dignas de contar. También la vuelta merece algunas palabras pero todo eso será objeto del siguiente capítulo.&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7548632-109199386679375374?l=mivespa.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mivespa.blogspot.com/feeds/109199386679375374/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7548632&amp;postID=109199386679375374&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7548632/posts/default/109199386679375374'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7548632/posts/default/109199386679375374'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mivespa.blogspot.com/2004/08/on-road.html' title='On the road'/><author><name>Fernando</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://photos1.blogger.com/blogger/8114/211/1600/2003-08-AutorretratoW.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7548632.post-109174901874484692</id><published>2004-08-06T01:13:00.000+02:00</published><updated>2006-10-12T23:53:23.823+02:00</updated><title type='text'>El plato</title><content type='html'>Amigos lectores, suerte tenéis que no me he pasado la tarde tomando apuntes en el bloc y que mi memoria es traicionera porque de lo contrario no haríais otra cosa en el día que leer esta nota (o abandonarla a la tercera línea). Tampoco es cuestión de que os echen de los trabajos ni que el contrario os mire raro porque no acudís a la cama, así que intentaré abreviar (aunque me temo que no lo conseguiré, avisados estáis).&lt;br /&gt;Todo empezó por la mañana, como casi siempre. Salí de casa con un plan —aunque soy persona de pocos cálculos— sencillo: ir a la piscina cuando terminase mi jornada laboral y tumbarme al sol a leer y dormir hasta una hora prudencial para después salir con alguien a tomar un par de cañas.&lt;br /&gt;Esta idea implica tomar una bolsa de deportes con una toalla, bañador, zapatillas, gafas, bolsa de aseo y libro que ocupa, aproximadamente, la cuarta parte del espacio disponible de &lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt;. El resto del espacio lo ocupa el casco de acompañante, la cazadora de motero, un maletín-bolsa con papeles y libros, el antirrobo y, si la moto está parada, mi propio casco integral. La guantera, por motivos que quizá cuente en otra nota, no abre o sea, como si no existiera.&lt;br /&gt;El caso es que me siento en mi puesto de trabajo y, al abrir el correo electrónico, encuentro una invitación de una amiga muy simpática que me propone comer juntos. ¿No decía yo que no me gusta planificar? Por esto precisamente, porque los planes se hacen para romperlos y, en este preciso instante, decido cambiar mi plan piscinero (con bocata cutre incluido) por una agradable comida en compañía.&lt;br /&gt;Nada más salir de la oficina recibo una llamada de mi amiga diciendo que el restaurante en que habíamos quedado está sufriendo una reforma que ya quisieran para sí muchos gobiernos y que, por lo tanto, está cerrado. Me pongo nervioso, me pongo el casco y arranco &lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt;, me pongo a salir escopetado cuando oigo un &lt;em&gt;crotocroc &lt;/em&gt;y la rueda delantera de la moto que se clava en el suelo más que al madero un cristo. Hora punta de salida del trabajo y todos los compañeros, sus amigos y algún que otro vecino que por allí pasaba, testigos. Uno me hace señas indicando a la rueda delantera. Ya. &lt;em&gt;Mieeerrrrdaaaa&lt;/em&gt;. El candado. Con las prisas olvidé quitarlo. Mi cara del color de mis camisas favoritas. Ha quedado tan atrapado entre la rueda y el disco de freno que me las veo y deseo para desatrancarlo. Repaso visual de daños y compruebo con alivio que sólo ha sufrido mi orgullo y el protector de plástico del antirrobo. Bien.&lt;br /&gt;Reemprendo la marcha rumbo al lugar acordado y encuentro a M esperándome. Aparco en una bella plaza peatonal y buscamos donde comer.&lt;br /&gt;De lo sucedido en el restaurante debiera ocuparse un blog gastronómico (y tendría tema). De lo sucedido en el café debería ocuparse un blog sentimental (y tendría tema). Pero lo nuestro aquí es hablar de aventuras motoristas. Y la siguiente anécdota de la tarde, cuando apenas han pasado un par de horas de la primera, es que cuando llego al lugar donde dejé &lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt;, encuentro una monumental cagada de paloma cubriendo casi por completo el vehículo. ¿Qué exagero? Bueno, sí, puede, pero os aseguro que las partes afectadas no eran moco de pavo (comparación desacertada..., claro, eran cagada de paloma): el manillar y el asiento.&lt;br /&gt;Busco en todos los compartimentos de &lt;strong&gt;Mi Vespa &lt;/strong&gt;y no hallo pañuelos, miro alrededor y no hay nada que pueda servirme. Aunque no soy muy escrupuloso, tampoco me decido a hacer de tripas corazón y lanzarme así al asfalto, por lo que sigo pensando y recuerdo la toalla de la piscina. Utilizando una esquinita del trapo dejo la máquina lista para su uso. Me calzo el casco abierto y me dispongo a recorrer la ciudad.&lt;br /&gt;Porque, tengo que recordar, que vivo en una localidad fuera de Madrid y, claro, como un pueblerino más, cuando vengo a la capital, tengo que aprovechar para hacer todos los mandados posibles.&lt;br /&gt;El primero de estos es acudir a esa tienda de discos a la que me tengo prohibido ir más de una vez al mes porque siempre, caigo en la tentación y me llevo, mínimo, dos. Esta vez hay suerte y sólo encuentro uno que me ayuda a completar mi colección de los Beatles: &lt;em&gt;Help! &lt;/em&gt;¿Sería sintomático del resto de la tarde? Lo digo porque precisamente ayuda es lo que necesitaría en las próximas horas.&lt;br /&gt;Bueno, un disco ocupa poco. Y una camiseta de marinero a la que no pude resistirme, también. Peor es cuando recuerdo que necesito una funda para uno de mis tambores. Porque, para quien no lo sepa aún, tengo que recordar que toco la batería. Precisamente ayer, cuando le estaba enseñando la moto a un amigo guitarrista me preguntaba &lt;em&gt;¿Y cómo llevas aquí la batería? &lt;/em&gt;&lt;br /&gt;El caso es que me paso por la tienda de instrumentos, compro la funda en cuestión y me empeño en que quepa en alguno de los huecos, porque me niego a ir toda la tarde con la funda colgando.&lt;br /&gt;El portero de una finca vecina a la tienda de música permanecía inmóvil contemplando la escena. Y cuando ve que consigo meter la funda en el mismo compartimento donde iba la bolsa con las cosas de la piscina me dice:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;em&gt;- en estos cacharros cabe más de lo que parece, ¿verdad?&lt;br /&gt;- Y que usted lo diga, le contesto. &lt;/em&gt;&lt;/blockquote&gt;Después de un buen rato charlando sobre huecos, motos, tráfico y bolardos urbanos, me despido y enfilo calle abajo.&lt;br /&gt;No había avanzado doscientos metros cuando veo a lo lejos a un buen amigo y mejor pianista. Nueva parada y nueva charla intrascendente, típica de fortuito encuentro callejero pero que finaliza con una frase clave para las próximas horas: &lt;em&gt;pues ahí, en la Real Musical, están con rebajas de hasta el setenta por ciento, pásate que igual encuentras algo... &lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Y voy yo y me paso. Y voy yo y encuentro algo, vaya que si encuentro. En realidad encuentro muchas cosas pero como mi cuenta no está para muchas alegrías sólo me decido por un fantástico platillo que, además de necesitarlo desde hacía varios conciertos, costaba exactamente la mitad de su precio. Quien sepa algo de precios de platillos comprenderá que no debía dejar pasar la ocasión.&lt;br /&gt;Salgo de la tienda tan contento con mi platillo nuevo, me dirijo al lugar donde está aparcada &lt;strong&gt;Mi Vespa &lt;/strong&gt;y... ¿Cómo lo llevo durante lo que me queda de paseo urbano y durante los kilómetros de autopista hasta llegar a casa?&lt;br /&gt;Lo primero que intento es colocarlo tras el escudo, aprovechando el gancho que lleva la moto precisamente para colgar bolsas pero el platillo sobresale por todas partes y da más meneos que una atracción de feria.&lt;br /&gt;Después trato de sujetarlo en una rendija que queda entre el asiento y el bauleto pero me doy cuenta que saldría disparado en la primera curva. Vuelvo a entrar a la tienda y el vendedor, que se las daba tan feliz con su venta, pone cara de susto pensando que voy a devolverle el plato. Le saco de su error pidiéndole una cuerda pero dice que no tiene y sólo puede ofrecerme un rollo de cinta de embalar.&lt;br /&gt;No es mala idea, pienso, y forro toda la bolsa con esta cinta marrón para ajustar el plástico al metal. Intento usar la cinta como cuerda para sujetar mi compra a la moto pero, claro, los bordes son como filos de cuchillos y cada vez que intento pasar por ahí la cinta, se corta.&lt;br /&gt;Como de pequeñín me enseñaron que más vale maña que fuerza y, hay que reconocerlo, soy un enclenque, me las apaño para sujetar el plato al bauleto. Con una sonrisa paralela al barbuquejo, le devuelvo al tendero su cinta y reemprendo la marcha.&lt;br /&gt;Podría haberme ido a casa, sí, es lo que debiera haber hecho, pero recuerdo a los lectores que no soy capitalino, que me gusta aprovechar el tiempo y que un poco de cabezonería también llevo encima, por lo que sigo recorriendo tiendas en busca de todo lo que tenía previsto encontrar.&lt;br /&gt;Ni un kilómetro había andado con el apaño cuando llego a otro comercio que me interesa. ¿Qué hago ahora? Vuelvo a plantearme marchar a casa pero ¿cuándo tendré otra ocasión de volver? ¿Aparco delante de la puerta y les pido que echen un vistazo al paquete? Pero son muy antipáticos aquí, no va a colar. ¿Me arriesgo a dejarlo ahí atado? ¡qué dices! ¿veinte mil pelas diciendo &lt;em&gt;tómame &lt;/em&gt;al primer chorizo que pase? Ni de coña.&lt;br /&gt;Deshago el atijo y entro a la tienda con él y con el casco de la mano. Para colmo, después de todo, no encuentro lo que buscaba. Vuelvo a pegar la cinta como puedo y sigo calle arriba. Paso cerca de otras tiendas que tenía interés en visitar (entre otras cosas, para comprarme un casco nuevo más acorde con &lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt;, aunque esto será tema de otra nota y de otro mes con menos gastos) pero el plato empieza a menarse para todos los lados y no puedo hacer más paradas que no estén previstas.&lt;br /&gt;Lo que sí necesito, urgentemente, es parar en una ferretería para comprar un pulpo con que atar en condiciones el puñetero plato a &lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt;. Entro, con el casco en una mano, en la otra el plato. Busco la goma. La cojo como puedo. Voy a la caja. Paso todo lo que llevo a la misma mano para poder buscar el monedero. No llevo suelto. Lo guardo. Saco la cartera del bolsillo contrario, por lo que tengo que pasar todas las cosas a la otra mano. Me dan las vueltas. Tengo que volver a sacar el monedero y volver a cambiar de mano los trastos. En estas, el plato cae al suelo... &lt;em&gt;tolonnnnn&lt;/em&gt;. Os aseguro que si me pisan un pie no me duele tanto.&lt;br /&gt;El cajero, un chaval joven, me dice: &lt;em&gt;eso es un plato de batería, ¿verdad? &lt;/em&gt;Mi respuesta nos lleva a otra conversación durante la cual estoy, recuerdo, con todas las manos ocupadas.&lt;br /&gt;Salgo a la calle y me dispongo a colocar el plato en el mismo lugar que iba antes y atarlo con el pulpo pero, claro, no llega y, lo que es peor, el platillo comienza a combarse. Pensemos. Lo vuelvo a poner tras el escudo. Encuentro orificios en los que enganchar las gomas. El plato se sujeta. ¡Bien! ¡Prueba superada!&lt;br /&gt;Cambio de barrio y llego a la librería que regenta un amigo con la intención de comprarme una guía de viaje para mis próximas vacaciones (¡a la cuna de las Vespas!). Otra vez. Aparca la moto. Quítate el casco. Desengancha el pulpo. Guarda el pulpo. Coge el casco, el plato y entra en la tienda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;- Mi amigo: &lt;em&gt;hombre, ¡tú por aquí! ¿Qué querías! &lt;/em&gt;&lt;br /&gt;- (Cuarto y mitad&lt;br /&gt;de gambas, si te parece...) &lt;em&gt;Nada, la guía de que te hablé para mi viaje. &lt;/em&gt;&lt;br /&gt;- &lt;em&gt;¡Ah!, sí. Oye, eso que llevas ahí ¿no será un plato para la&lt;br /&gt;batería? &lt;/em&gt;&lt;br /&gt;- (No, es una antena parabólica) &lt;em&gt;Sí, sí, ya lo escucharás&lt;br /&gt;en el próximo concierto, no veas la lata que me está dando... &lt;/em&gt;&lt;br /&gt;- &lt;em&gt;¿Y&lt;br /&gt;cómo te apañas para llevarlo en la moto? &lt;/em&gt;&lt;br /&gt;- &lt;em&gt;... &lt;/em&gt;&lt;br /&gt;- &lt;em&gt;Toma,&lt;br /&gt;tus libros.&lt;/em&gt;&lt;/blockquote&gt;Vuelta a colocar el invento. Pero antes, intentar guardar las guías en los escasos huecos que quedan libres entre casco, maletín, candado, cazadora, disco, camiseta... y conseguir cerrar el bauleto, que no es poco. Logro cerrar a la primera... bueno, a la segunda (¿o la tercera?) y me preparo para enganchar el pulpo. Lo pillo de un lado y doy la vuelta a la moto porque no me alcanzan los brazos. Cuando llego, se suelta del primer punto. Otra vez a la derecha. Lo ato y se suelta de la izquierda. Lo ato, me doy la vuelta, y otra vez se suelta del otro lado. Increíble pero lo consigo. Arranco la moto y sigo.&lt;br /&gt;¿A casa? No. Se ve que soy algo masoquista. A otra tienda. Aventuras parecidas para desmontar, pasear entre la exposición cargado y montar el invento.&lt;br /&gt;Creo que se ha corrido la voz de que ando suelto por la ciudad y tengo la sensación de que todo el mundo me mira, así que decido que esta es la última visita y que ya, sí que sí, me marcho a casa. Guardo en el hueco el casco abierto y me coloco el integral y los guantes.&lt;br /&gt;Pongo rumbo al hogar cargado hasta los topes pero... esto... sí. No lo vais a creer pero... paso por la puerta de otra tienda en la que necesito parar. ¿por qué ese empeño? Os preguntaréis. Es bien sencillo, estoy buscando una puñetera barbacoa pequeña, que quepa en mi terraza y no la hay en ningún sitio, así que tengo que preguntar en todos los comercios por los que paso (sí, ya sé que os da lo mismo, pero tenía que decirlo...).&lt;br /&gt;Esta vez me niego a toda la parafernalia. Total, ¿para qué? Si no la van a tener. Así que aparco a la puerta, bien pegadito, y me asomo, sin desmontar el plato y sin muchas esperanzas, para ver si tienen. Encuentro mucha gente, pocos dependientes y algo parecido a lo que busco. Me temo que se repite la escena de la primera parada: o me arriesgo a dejar el plato solo unos minutos que se pueden alargar o me marcho sin preguntar o desmonto el invento. ¿Qué elegí? Claro, desmontar el invento y, como suponía, para nada, porque no me servía lo que tenían.&lt;br /&gt;Cansado y derrotado, esta vez, sí que sí, marcho a casa. Además, estoy a pocos metros de la autopista. Ya, por mucho que quiera, no puedo encontrar más tiendas.&lt;br /&gt;No me lo creo, voy a salir de la ciudad. Acelero, sonrío, salgo del último semáforo y ¡me encuentro a unas amigas en la parada del autobús!&lt;br /&gt;Podría haberme hecho el loco y seguir hacia casa pero no va conmigo, así que aparto la moto del camino y, sin bajarme, las saludo y nos ponemos a hablar. Les cuento muy por encima mi historia y me dicen que se van de fiesta, que me apunte.&lt;br /&gt;Mmmm. Quien me conoce sabe que no sé decir que no. Sabe que me gusta la fiesta. Sabe que me gusta salir con amigas. Quien me conoce sabe que no puedo resistirme a un plan así. ¿Quién se resistiría?&lt;br /&gt;Entonces, miro a las chicas. Miro al escudo de &lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt;. Miro al futuro y me veo entrando en cada bar con un plato y un casco de la mano. Vuelvo a mirarlas, esta vez de frente a los ojos, pongo carita de pena y les digo:&lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;em&gt;- no puedo ir&lt;br /&gt;- Pero... ¿por qué no?&lt;br /&gt;- ...¡por el plato! &lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7548632-109174901874484692?l=mivespa.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mivespa.blogspot.com/feeds/109174901874484692/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7548632&amp;postID=109174901874484692&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7548632/posts/default/109174901874484692'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7548632/posts/default/109174901874484692'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mivespa.blogspot.com/2004/08/el-plato.html' title='El plato'/><author><name>Fernando</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://photos1.blogger.com/blogger/8114/211/1600/2003-08-AutorretratoW.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7548632.post-109152823441694941</id><published>2004-08-03T15:00:00.000+02:00</published><updated>2006-10-12T23:53:23.757+02:00</updated><title type='text'>Curvas peligrosas</title><content type='html'>Madrid está lleno de &lt;em&gt;curvas&lt;/em&gt;. Muchas más de las que te piensas. Y en verano, más aún.&lt;br /&gt;Si vas en coche suelen pasar desapercibidas. Andando no corres ningún peligro pero cuando conduces una moto... ¡ay! cuando conduces una moto estas &lt;em&gt;curvas &lt;/em&gt;pueden ocasionarte un gran susto.&lt;br /&gt;Ya os he contado aquí alguna vez que la concentración al manillar es esencial para preservar la integridad física, cualquier despiste puede resultar terrible. Pero ¿cómo mantener la concentración ante las &lt;em&gt;curvas&lt;/em&gt;? Vista al frente. Sí. Eso me digo. Eso me dicen. &lt;em&gt;Vista al frente&lt;/em&gt;. &lt;em&gt;No gires la cabeza&lt;/em&gt;. &lt;em&gt;Si no miras hacia donde quieres ir, acabarás yendo hacia donde miras... &lt;/em&gt;y... esto... ¿sí? ¿eso es verdad? ejem... je, je. O sea, que... si miro a las curvas... ¿acabaré llegando a esas &lt;em&gt;curvas&lt;/em&gt;? je, je, je.&lt;br /&gt;Ya. Es peligroso. Pero me cuesta resistirme. Soy así por naturaleza o por educación. Ejercen sobre mí un poder que me cuesta controlar. Una atracción superior a mi fuerza de voluntad.&lt;br /&gt;La situación se produce más o menos así. Bajo por la avenida conduciendo &lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt; y, cuando me aproximo a la glorieta, un manojo de &lt;em&gt;curvas &lt;/em&gt;que ni &lt;a href="http://www.iespana.es/mtbnavarro/r_crverde.htm"&gt;La Cruz Verde&lt;/a&gt;, se dispone a cruzar por el paso de cebra. Por supuesto, le cedo el paso y me quedo bobo siguiendo cada uno de sus movimientos hasta que termina el recorrido. Entonces, acelero &lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt; y sigo pero... aquí viene el gran error y el peligro, mientras la moto va hacia delante, mi cabeza se gira hacia atrás, calculando la trayectoria precisa para guiarme por esas &lt;em&gt;curvas &lt;/em&gt;que siguen caminando en dirección contraria a mi destino.&lt;br /&gt;No me malinterpretéis. En el fondo soy un romántico. Y, cuando hablo de &lt;em&gt;curvas&lt;/em&gt; no me refiero sólo a las clásicas, esas curvas pronunciadas y llamativas en las que se fijan y loan la mayoría de los machos del planeta. Bueno, sí, me fijo en esas pero también me pierden unos labios bien dibujados, unos ojos como faros o una nariz suave como un cambio de rasante.&lt;br /&gt;Total, que lo que podría ser un tranquilo paseo, hay veces que se convierte en una intrépida travesía porque cada trescientos metros surgen las benditas &lt;em&gt;curvas. &lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Lo puedo evitar, sí, supongo. Quizá debería autoimponerme una terapia de impacto para corregirlo. Porque hay veces que llega a ser preocupante. Un día, por ejemplo, &lt;a href="http://mivespa.blogspot.com/2004/07/el-paquete-2.html"&gt;no iba solo&lt;/a&gt; en &lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt; y mi mirada férrea se vio atraída por un potentísimo imán que marcaba un contorneo mientras caminaba por la acera. Claro, recibí una merecida colleja, volví la vista al frente y no la aparté en lo que quedó de día (era tarde por la tarde).&lt;br /&gt;Otras veces, las &lt;em&gt;curvas &lt;/em&gt;me han obligado a un repentino frenazo o a modificar una trazada. Un día, incluso, tuve que parar &lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt; para deleitarme en el paisaje y planificar la ruta a seguir sin ayuda de mapa. Claro, me perdí.&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7548632-109152823441694941?l=mivespa.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mivespa.blogspot.com/feeds/109152823441694941/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7548632&amp;postID=109152823441694941&amp;isPopup=true' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7548632/posts/default/109152823441694941'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7548632/posts/default/109152823441694941'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mivespa.blogspot.com/2004/08/curvas-peligrosas.html' title='Curvas peligrosas'/><author><name>Fernando</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://photos1.blogger.com/blogger/8114/211/1600/2003-08-AutorretratoW.jpg'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7548632.post-109117576890808338</id><published>2004-07-30T08:00:00.000+02:00</published><updated>2006-10-12T23:53:23.698+02:00</updated><title type='text'>Sin prisa</title><content type='html'>Hace tiempo que descubrí que es una tontería ir a trabajar con prisa. Esto puede parecer una perogrullada pero no hay más que ver cómo se comporta la mayoría de la gente al volante por las mañanas para comprender que no es tan evidente. &lt;br /&gt;Aunque me haya acostado muy tarde (¡y mira que hay veces que me acuesto tarde...!) prefiero adelantar el despertador unos minutos para disfrutar de la calma y la belleza de las mañanas. Más aún en verano. Me recreo en la ducha (a veces más que un recreo es una necesidad para terminar de despertarme). Tardo en elegir la ropa con que vestirme. Desayuno mirando crecer las plantas. Miro el cielo mientras bajo las escaleras y llego hasta &lt;strong&gt;Mi Vespa. &lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Aquí comienza una ceremonia que, como tal, se repite periódicamente con toda su parafernalia. Y mira que odio la rutina... Deposito mi mochila sobre el asiento, busco la llave del candado, lo quito con parsimonia, abro el bauleto, coloco el candado sobre la tapa y saco del hueco el casco, desdoblo con cuidado la cazadora y me la abrocho asegurándome que cada botón está cerrado, ajusto los puños y el cuello, me calzo el casco y los guantes, asegurándome también en este caso que los puños quedan por encima de los de la cazadora, cierro el bauleto y arranco &lt;strong&gt;Mi Vespa, &lt;/strong&gt;la bajo del caballete, me subo y comienzo la marcha. &lt;br /&gt;Hace fresquillo pero se agradece. No hay tráfico en mi barrio&amp;nbsp;y sólo se ven jardineros atareados y paseantes de perros. A pesar del ruido de mi motor puedo escuchar el canto de los pájaros. Al llegar al primer cruce veo el sol como la yema de un huevo, tan horizontal que las sombras se proyectan como si fueran &lt;a href="http://www.viajar.com/viajes/noticia$133560"&gt;masais&lt;/a&gt; tumbados. En el siguiente cruce ya se van incorporando&amp;nbsp;más coches que no entienden que&amp;nbsp;yo circule tan despacio pero no tengo prisa porque&amp;nbsp;huele de maravilla, a hierba húmeda,&amp;nbsp; a pan recién hecho, a amanecer. Además tengo que bajar la velocidad porque los riegos automáticos inundan la avenida y me da miedo acabar por los suelos en una rotonda. También tengo que reducir para poder disfrutar de los arcoiris que se dibujan en estos surtidores, de esa chica que hace footing por el paseo o de esa otra con cara de sueño que espera al autobús. Además ¿para qué voy a correr si en cuanto llegue al siguiente cruce ellos ya están parados y yo paso por delante de todos? Muy despacito, eso sí.&lt;br /&gt;Es curioso el tráfico por las mañanas. Parece como si yo con &lt;strong&gt;Mi Vespa &lt;/strong&gt;fuese un regato de montaña que se va incorporando a ríos cada vez más anchos en los que se juntan otros regatos que bajan de otras cimas, que a su vez nos juntamos con otros ríos a los que han llegado otros regatos y así, por calles con más tráfico cada vez hasta que llegamos todos juntos a la ciudad, que difiere bastante del mar pero que, metafóricamente, podríamos decir que es lo mismo. &lt;br /&gt;El caso es que ya voy yo por uno de los &lt;em&gt;ríos principales&lt;/em&gt;, de esos que conducen directamente &lt;em&gt;al mar &lt;/em&gt;y aquí me veo en la necesidad de acelerar un poco, más que nada porque si no me comen los &lt;em&gt;&lt;a href="http://www.todopesca.com/fichas/lucio.htm"&gt;lucios&lt;/a&gt;&lt;/em&gt;, digo, los camiones. &lt;br /&gt;Y así, con esta parsimonia, llego hasta mi trabajo. Aparco &lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt; a la puerta, junto a las otras motos (que en mi trabajo somos muchos los que preferimos las dos ruedas) y, con la misma parsimonia y ceremoniosidad del principio, me voy despojando de guantes, casco y chaqueta para colocarlos en el bauleto y empezar a trabajar.&lt;br /&gt;Empieza la rutina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Lo quieres &lt;a target="_blank" href="http://elfer.blogspot.com/2004_07_01_elfer_archive.html#109117340400636289"&gt;más poético&lt;/a&gt;?&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7548632-109117576890808338?l=mivespa.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mivespa.blogspot.com/feeds/109117576890808338/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7548632&amp;postID=109117576890808338&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7548632/posts/default/109117576890808338'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7548632/posts/default/109117576890808338'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mivespa.blogspot.com/2004/07/sin-prisa.html' title='Sin prisa'/><author><name>Fernando</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://photos1.blogger.com/blogger/8114/211/1600/2003-08-AutorretratoW.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7548632.post-109100362752534206</id><published>2004-07-28T08:00:00.000+02:00</published><updated>2006-10-12T23:53:23.636+02:00</updated><title type='text'>Mi vida sin ella</title><content type='html'>Mi vida ha cambiado desde que la conocí. No entiendo cómo puedo haber vivido tanto tiempo sin sentirla entre mis manos. Es bella y me entiende, yo la admiro y la cuido. Cuando enferma me preocupo y, sólo de pensar que un día pueda faltarme... prefiero no imaginarlo. Sí, somos pareja. O más, somos como un matrimonio, compartimos todo menos el sexo. &lt;br /&gt;O casi todo. Porque, aunque me pese, hay muchas cosas que no puedo hacer con &lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt;. En esos momentos me siento más triste. Noto que me falta algo, no sé si el viento en el rostro o el vibrar de su motor entre las piernas. &lt;br /&gt;O provisiones, pues ese es uno de los momentos en que tengo que abandonarla, cuando, abro la nevera y &lt;a href="http://www.supercable.es/~vedder/martires/letras/pera.htm"&gt;&lt;em&gt;encuentro el eco vacío de una pera&lt;/em&gt;&lt;/a&gt;&lt;em&gt;. &lt;/em&gt;Entonces tengo que correr al supermercado para rellenarla y, claro, como llevo casi un mes sin pisar los pasillos de las ofertas, he de cargar el carro y ¿cómo traslado un carro colmado desde el&amp;nbsp;&lt;a href="http://www.carrefour.es/index.html"&gt;&lt;em&gt;carreful&lt;/em&gt;&lt;/a&gt;&amp;nbsp;hasta mi casa en un pequeño hueco para casco?&lt;br /&gt;Pero eso no es lo más difícil. Peor es tratar de trasladar la batería. No un acumulador eléctrico, ni un conjunto de utensilios para la cocina, sino cinco &lt;a href="http://www.musik-service.de/ProduX/Drums/Sets/Sonor_FSH215_Drumset_Force_2003_p03.jpg"&gt;tambores&lt;/a&gt;, cinco platillos y los correspondientes hierros para sujetarlos. Porque, señoras y señores lectores, para el que aún no lo sepa, cuando no monto en Vespa &lt;a href="http://escena.ya.com/jazz-lemon/1.htm"&gt;toco la batería&lt;/a&gt;. He cogido tanto cariño a &lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt; que casi lamento &lt;a href="http://lapandaderay.blogspot.com"&gt;tener un concierto&lt;/a&gt;&amp;nbsp;ya que&amp;nbsp;en esos momentos he de cambiar las dos por las cuatro ruedas. Muchas veces, las actuaciones son en el centro de Madrid, en lugares donde es difícil llegar con el coche y más difícil aún aparcar. Con lo a gustito que iría yo guiando mi manillar y aparcando a la puerta. Pero ¿qué hago con &lt;a href="http://www.drumsonly.de/bilder/drums/sonor-force-3.jpg"&gt;la batería&lt;/a&gt;? Ya he conseguido llevar hasta el local de ensayo la &lt;a href="http://www.mapexspain.com/mapex_cajas.html"&gt;caja&lt;/a&gt; y la bolsa con las baquetas pero por más que me empeñe, no puedo mover todos los tambores en moto.&lt;br /&gt;Como tampoco puedo llevar en &lt;strong&gt;Mi Vespa &lt;/strong&gt;los muebles de mis amigos cuando me piden que les ayude con la mudanza. &lt;em&gt;¡Ah! ¡Qué suerte! &lt;/em&gt;pensaréis, a&lt;em&gt;sí te libras de la mudanza&lt;/em&gt;. Pues no queridos, no. No me libro de la mudanza porque no vale la excusa de la moto. Tengo un&amp;nbsp;amplio&amp;nbsp;&lt;a href="http://www.arabadergisi.com/ps/renault/scenic-06.jpg"&gt;coche&lt;/a&gt;&amp;nbsp;que echaría por tierra todas las excusas basadas en el espacio. De tal manera que si alguien me &lt;em&gt;invita&lt;/em&gt; a &lt;em&gt;celebrar &lt;/em&gt;su cambio de domicilio, de lo único que me libro es de conducir mi vehículo favorito y protagonista de estas historias.&lt;br /&gt;Otra de mis manías es viajar y, de momento, esta es otra de las cosas que no puedo hacer en &lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt;. &lt;em&gt;Porque no quieres&lt;/em&gt;, diréis alguno. Quizá. Aquí sí que no os voy a quitar la razón. Todo es proponérselo. Si he sido capaz de &lt;a href="http://www.infoaragon.net/servicios/blogs/elfer/index.php?idarticulo=200407081"&gt;atravesarme&lt;/a&gt; España sobre &lt;strong&gt;Mi &lt;/strong&gt;&lt;a href="http://www.infoaragon.net/servicios/blogs/elfer/index.php?idarticulo=200402111"&gt;&lt;strong&gt;Dos Caballos&lt;/strong&gt;&lt;/a&gt;&lt;strong&gt;, &lt;/strong&gt;realmente no hay motivo objetivo para no hacerlo sobre &lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt;. Pero aún no estoy preparado. Esto lleva su tiempo. Y, también, no voy a negarlo, &lt;a href="http://www.infoaragon.net/servicios/blogs/elfer/index.php?idarticulo=200311061"&gt;mi coche&lt;/a&gt;&amp;nbsp;es un excelente compañero de viaje, me he acostumbrado a él para las largas distancias tanto como a &lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt; para las cortas y también me da algo de pena ver como se acumula el polvo sobre su carrocería cuando permanece aparcado a la puerta de casa mientras yo me marcho por ahí &lt;em&gt;con otra. &lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Se ha ganado el derecho a salir de vez en cuando. Es lo malo de tener el corazón repartido, ya lo decía Machín: &lt;em&gt;No te puedo comprender, corazón loco, no te puedo comprender ni ellas tampoco, cómo se pueden querer &lt;/em&gt;dos vehículos &lt;em&gt;a la vez y no estar loco. &lt;/em&gt;¿O no eran dos vehículos? ¡Ah! no, qué eran dos mujeres. Bueno, para el caso es lo mismo. Que muchas veces hay que elegir entre dos cosas que te gustan.&lt;br /&gt;Lo mismo&amp;nbsp;me pasa cuando invito a salir a &lt;em&gt;esa &lt;/em&gt;chica y me dice que no le gusta montar en moto, que la lleve en coche. Entonces me planteo: ¿dejo a la chica o dejo a la moto?&lt;br /&gt;¡Ay! si es que no puedo vivir sin ella...&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7548632-109100362752534206?l=mivespa.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mivespa.blogspot.com/feeds/109100362752534206/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7548632&amp;postID=109100362752534206&amp;isPopup=true' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7548632/posts/default/109100362752534206'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7548632/posts/default/109100362752534206'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mivespa.blogspot.com/2004/07/mi-vida-sin-ella.html' title='Mi vida sin ella'/><author><name>Fernando</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://photos1.blogger.com/blogger/8114/211/1600/2003-08-AutorretratoW.jpg'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7548632.post-109082743985076085</id><published>2004-07-26T08:00:00.000+02:00</published><updated>2006-10-12T23:53:23.575+02:00</updated><title type='text'>Clásicas</title><content type='html'>&lt;a href="http://mivespa.blogspot.com/2004/07/tradicin-y-modernidad.html"&gt;Ya sabía&lt;/a&gt; yo que tarde o temprano tendría esta discusión. Y no será la última, seguro. &lt;br /&gt;Salía yo&amp;nbsp;de trabajar y veo un parchís andante: un compañero, vestido con pantalón corto amarillo y camiseta verde&amp;nbsp;ácido,&amp;nbsp;quita el candado a&amp;nbsp;&lt;a href="http://www.atetsuo.com/scoot/24.gif"&gt;su vespa&lt;/a&gt;&amp;nbsp;roja. Como tengo muy buena relación con él (a pesar de lo que pueda parecer por este comentario) y hacía tiempo que no le veía, me acerco a saludarle.&amp;nbsp; &lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;Yo-&lt;/strong&gt; &lt;em&gt;Hombre ¿qué tal?&amp;nbsp;¿cuánto tiempo sin verte? Ya veo que tú también te has pasado a la Vespa. ¿Qué has hecho con tu &lt;/em&gt;&lt;a href="http://info.suzuki.es/motos/ficha.php?id=113"&gt;&lt;em&gt;Bandit&lt;/em&gt;&lt;/a&gt;&lt;em&gt;?&lt;/em&gt; &lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Él- &lt;/strong&gt;&lt;em&gt;Mira, para venir a trabajar, nada mejor que la Vespa la otra me salía más cara de mantenimiento y con ésta me sobra.&lt;/em&gt; &lt;br /&gt;&lt;em&gt;- Sí, totalmente de acuerdo. Yo también me he comprado una Vespa.&lt;/em&gt; &lt;br /&gt;&lt;em&gt;- ¡Ah! ¿sí? ¡Qué bien! ¿Dónde está? ¿Cuál es?&lt;/em&gt; &lt;br /&gt;&lt;em&gt;- Esa de ahí, esa gris.&lt;/em&gt; &lt;br /&gt;&lt;em&gt;- ¡Bah! Pero eso no es una Vespa. Eso es un invento moderno que no tiene nada que ver con la Vespa.&lt;/em&gt; &lt;br /&gt;&lt;em&gt;- ¿Cómo qué no? Es una Vespa del manillar al escape. &lt;/em&gt;&lt;a href="http://www.mqc.telecinco.es/desarrollo_noticia_385.htm"&gt;&lt;em&gt;¿Ves?&lt;/em&gt;&lt;/a&gt;&lt;em&gt; Mira, ahí lo pone: V E S P A. Pero renovada, adaptada a los nuevos tiempos.&lt;/em&gt; &lt;br /&gt;&lt;em&gt;- Qué no. Que eso es como el &lt;/em&gt;&lt;a href="http://www.mini.es"&gt;&lt;em&gt;Mini&lt;/em&gt;&lt;/a&gt;&lt;em&gt;&amp;nbsp;que ha hecho BMW, que tampoco es un Mini.&lt;/em&gt; &lt;br /&gt;&lt;em&gt;- Pues a mí me gusta mucho. &lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;- Pues ni eso es un Mini ni tu Vespa es una Vespa.&lt;/em&gt; &lt;br /&gt;&lt;em&gt;- Mira, la mía sí que es una Vespa. Auténtica, del 83.&lt;/em&gt; &lt;br /&gt;&lt;em&gt;- Pues no, si te pones así, lo tuyo tampoco es una Vespa. Deberías haberte comprado la &lt;/em&gt;&lt;a href="http://www.atetsuo.com/scoot/models.htm"&gt;&lt;em&gt;primera&lt;/em&gt;&lt;/a&gt;&lt;em&gt; que salió porque esta tuya ya tiene adelantos que al principio eran inconcebibles.&lt;/em&gt; &lt;br /&gt;&lt;em&gt;- Qué no, que hay cosas que no pueden ser y tu moto es cualquier cosa menos una Vespa.&lt;/em&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/blockquote&gt;Y nos despedimos amigablemente, cada uno en su vehículo. Y sí, he de reconocer que la estampa que él ofrecía quizá fuera más acorde con el ideal vespista, no puedo negarlo pero, como dije en los primeros comentarios de esta página: ¡qué bien funcionan el motor de cuatro tiempos y los frenos de disco...!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7548632-109082743985076085?l=mivespa.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mivespa.blogspot.com/feeds/109082743985076085/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7548632&amp;postID=109082743985076085&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7548632/posts/default/109082743985076085'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7548632/posts/default/109082743985076085'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mivespa.blogspot.com/2004/07/clsicas.html' title='Clásicas'/><author><name>Fernando</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://photos1.blogger.com/blogger/8114/211/1600/2003-08-AutorretratoW.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7548632.post-109057533790811514</id><published>2004-07-23T10:23:00.000+02:00</published><updated>2006-10-12T23:53:23.483+02:00</updated><title type='text'>Imprevistos (I)</title><content type='html'>(Presiento que este tema va a tener más secuelas que &lt;a href="http://www.potroitaliano.galeon.com/"&gt;Rocky&lt;/a&gt;...).&lt;br /&gt;Uno ya sabe que cuando usa la moto en ciudad como medio de transporte está expuesto a múltiples riesgos. Muchos de esos son conocidos y por ello permaneces siempre alerta. Que si el taxista cambia de carril repentinamente y sin señalizar para captar un cliente, que si el del coche rojo abre la puerta en medio de la calle, que si un socavón del tamaño de una plaza de toros en plena avenida, que si toda la arena de la &lt;a href="http://www.mma.es/playas/html/f/hu/hu0001.htm"&gt;playa de Matalascañas&lt;/a&gt; en plena rotonda contraperaltada... en fin, cosas normales.&lt;br /&gt;Para lo que uno no está preparado es para que le salte un trozo de coche en&amp;nbsp;medio de la autopista. Pero exactamente eso fue lo que me sucedió ayer cuando volvía a casa después de mi habitual jornada laboral.&lt;br /&gt;Cuando salgo del trabajo conduzco sensiblemente más deprisa que cuando voy a entrar ¿por qué será? je, je. En cuanto encauzo la autopista, giro el puño a tope y, a pleno gas, me planto en mi casita en menos que se dice &lt;em&gt;supercalifragilisticuespialidoso&lt;/em&gt;. Además, quieras que no, ya llevo conduciendo &lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt; aproximadamente un mes y con la experiencia voy ganando destreza en la conducción, me siento más seguro e incluso a veces me permito el lujo de cambiarme al carril izquierdo. &lt;br /&gt;Ayer circulaba ligerito por el carril central porque el derecho estaba plagado de camiones de escombros, de esos que van soltando cascotes cada cien metros, saltan al asfalto como un meteorito y van dando botes al tiempo que se deshacen y&amp;nbsp;sus esquirlas acaban golpeandote en el casco, o sea, lo normal.&lt;br /&gt;Delante de mí, a una distancia que se puede considerar de seguridad, circulaba un &lt;a href="http://www.rydcars.com/_cars/_cars/156.jpg"&gt;Ford Courier &lt;/a&gt;de los años noventa. Bien bien, lo que se dice bien, no se veía pero tampoco se apreciaba ninguna pieza suelta.&amp;nbsp;&amp;nbsp;Circulaba a una velocidad que me resultaba cómoda así que tampoco me planteé adelantarle. Como tampoco me planteé que pudiera salir volando algo de él. Pero así fue.&lt;br /&gt;De repente, sin avisar, lo que, a primera vista parecía ser un Objeto Volador No Identificado, se convirtió en un trozo de &lt;a href="http://www.jumasa.com/productos/ford/modfo5.htm"&gt;paragolpes&lt;/a&gt; delantero. O trasero, vaya usted a saber, que tampoco me detuve a analizarlo porque lo vi que venía derechito hacia mi. &lt;br /&gt;Y ¿haber qué hago yo? ¿Qué haces tú si conduciendo una Vespa por autopista a ciento veinte kilómetros por hora ves que un paragolpes de Ford Courier te ataca? Escapar. Es lo que me hubiese gustado, un ligero movimiento de manillar, una inclinación oportuna de cuerpo y escapar por la tangente. Pero no había tiempo. El paragolpes, después de salir despedido de su lugar de origen se dirigía hacia mí como la flecha de &lt;a href="http://misterios1.tripod.com/guillermo_tell.htm"&gt;Guillermo Tell &lt;/a&gt;a la manzana. Cerrar los ojos y rezar aunque no soy creyente, también me daban ganas de eso. &lt;br /&gt;Pero nada de eso. Seguí firme ante el manillar con la vista fija en la carretera y en menos de un estornudo la pieza volante desapareció. No sé si la atropellé, si me pasó rozando la rodilla o quizá por arriba. El caso es que me libré de ella. Reconté los huesos, las extremidades y las piezas de &lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt; y no faltaba nada. &lt;br /&gt;Ganas me dieron de adelantar a la &lt;em&gt;Courier&lt;/em&gt; y decirle a su conductor que se le había perdido un cacho pero mi instinto de supervivencia me pidió que aumentase la distancia de seguridad de aquel vehículo unos tres o cuatro kilómetros, así que reduje la velocidad y le dejé escapar.&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7548632-109057533790811514?l=mivespa.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mivespa.blogspot.com/feeds/109057533790811514/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7548632&amp;postID=109057533790811514&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7548632/posts/default/109057533790811514'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7548632/posts/default/109057533790811514'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mivespa.blogspot.com/2004/07/imprevistos-i.html' title='Imprevistos (I)'/><author><name>Fernando</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://photos1.blogger.com/blogger/8114/211/1600/2003-08-AutorretratoW.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7548632.post-109032539025356415</id><published>2004-07-20T14:01:00.000+02:00</published><updated>2006-10-12T23:53:23.422+02:00</updated><title type='text'>El Paquete, 2ª</title><content type='html'>&lt;img hspace="8" src="http://www.iespana.es/cientoonce/Ladelamoto.gif" align="right" vspace="8" /&gt;Me manda mi primA esta foto por correo electrónico con el siguiente asunto: &lt;em&gt;"el complicado mecanismo de un casco para una mujer" &lt;/em&gt;y añade &lt;em&gt;"¿Cómo puede alguien ponerse el casco de esta manera?"&lt;/em&gt;. Esto me recuerda que tenía pendiente escribir la segunda parte de... &lt;strong&gt;El Paquete &lt;/strong&gt;y creo que ha llegado el momento. Esa segunda parte que, desde el principio, pensé dedicar a &lt;em&gt;mis paquetes favoritos&lt;/em&gt;: ELLAS. &lt;br /&gt;¿Por qué me he acordado al recibir esta foto? Lo comprenderéis dentro de unas pocas líneas. &lt;br /&gt;El mismo día que estrené &lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt; me dediqué, como suele ser lógico, a enseñársela a mis padres y los amigos que me dio tiempo. La última cita del día la reservé para una amiga a la que veo mucho ultimamente pero no con la intención de enseñarle la moto, sino de tomarnos una caña y charlar de la vida porque, muy hippie ella, se mueve en transporte público, adora las bicicletas y pensé que eso de un vehículo a motor no le haría demasiada gracia, que&amp;nbsp;me acusaría de consumista, contaminador, etc. Nada más ver la moto le encantó. Que cómo molaba, que me pegaba mucho que era distinta&amp;nbsp;y todas esas cosas que se suelen decir cuando se estrena vehículo pero la veía yo convencida, vamos, que me lo creí. Nos tomamos alguna caña más de las acordadas, como de costumbre, y nos despedimos. Ese día no pude llevarla a su casa porque no llevaba encima más que un casco (¡cachis!) pero me pidió que quedásemos otro día para dar una vuelta en &lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt;. &lt;br /&gt;La siguiente vez que la vi fue con motivo de un concierto multitudinario. Habíamos acudido allí por separado pero el magnetismo funcionó y nos encontramos entre el gentío. Como la sed apretaba, acudimos a la barra para pedir una cerveza lo malo es que lo mismo debieron pensar unas doscientas personas (creo que no exagero) que esperaban a la cola para sacar los tickets. &lt;em&gt;"Tardamos menos en ir a la nevera de mi casa"&lt;/em&gt;, le dije. &lt;em&gt;"Pues sí, buena idea"&lt;/em&gt;, me contestó. &lt;br /&gt;Así que salimos del recinto, buscamos &lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt;, y le presto el casco para acompañante que ahora ya llevo siempre en el hueco. Lo toma por las correas de enganche y se lo coloca exactamente como se ve en la foto. Lo cierto es que me reí más cuando días después volvimos a pasear en la moto y repitió la colocación. En este momento me limité a ayudarle a ponerse bien la protección y ofrecerme para abrocharselo con todo el cariño que soy capaz de dedicar. &lt;br /&gt;Se sube a la parte trasera. Arranco despacio e inicio la marcha. Ella se agarra a mi. O, mejor dicho, ella me abraza. O, mejor dicho, ella acaricia mi cintura, mi pecho, me rodea suavemente con sus manos y las mueve constantemente con suma delicadeza. Primero situa la izquierda en la cadera, la derecha sobre mi pecho; con más calma que una balsa de aceite sube su mano izquierda hasta encontrarse con su compañera que decide bajar en ese instante; las adelanta, las atrasa, las sube, las baja, pasan de la cadera a la pierna, de la pierna al ombligo... creo que no tiene miedo de caerse... pero yo sí porque con semejante compañía mis nervios aumentan y poco puedo concentrarme en el asfalto, así que reduzco la velocidad a límites casi prohibidos, no tanto para reducir el riesgo como para prolongar la situación. &lt;br /&gt;Lamentablemente, llegamos al destino, recogemos las cervezas y volvemos al concierto de una manera parecida. Sé que pensaréis que no sé interpretar las señales y que para qué narices teníamos que volver al concierto con semejante panorama pero eso sería tema de otro web log, no de este, que tiene como misión contar mis aventuras sobre &lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt;. &lt;br /&gt;Tampoco habían pasado demasiados días desde el estreno cuando acudo a un acto de clausura. Al terminar, un grupo numeroso decidimos ir a cenar. Cuando estamos distribuyendo los coches, yo digo, como si quisiera escaquearme del reparto: "&lt;em&gt;Yo voy en moto, si alguien se quiere venir conmigo..." &lt;/em&gt;En ese momento, quien menos podía esperar, comienza a saltar entusiasmada aunque yo la imaginase seria, sonriendo como si se hubiese fumado el mayor canuto de marihuana a este lado del atlántico aunque yo la&amp;nbsp;figurase abstemia, ilusionada como una niña pequeña aunque hubiera celebrado, al menos, diez cumpleaños más que yo y a gritar &lt;em&gt;"Yo, yo, yo me voy contigo ¿vas en moto? ¡ay! ¡qué ilusión! ¡con lo que me gustan a mí las motos y el tiempo que hace que yo no monto en moto!&lt;/em&gt; Y, cuando le muestro el vehículo, sigue &lt;em&gt;"¡una Vespa! encima, en Vespa ¡qué ilusión!"&lt;/em&gt;. Le presto el casco y se lo coloca con una destreza sorprendente, muestra inequívoca que no era el primero que se ponía; la misma destreza y seguridad con la que se sube a la moto y me sujeta, con firmeza pero sin el agarrotamiento de quien tiene miedo. Iniciamos la marcha y sabe desplazar su cuerpo en cada curva, en cada frenada y en cada acelerón casi mejor que yo, lo que me obliga a excusarme por mi torpeza de novato. &lt;br /&gt;Es de noche, no conozco el restaurante al que tenemos que ir y nos perdemos. Damos vueltas y vueltas por el barrio, nos acercamos a un cajero, volvemos hacia atrás, pasamos tres veces por la misma calle y, mi acompañante entusiasmada aunque todos nos esperasen para cenar desde hacía un rato ya. Así hubiésemos continuado toda la noche de no ser porque otro de los comensales nos vio pasar de largo varias veces por el lugar acordado y vino a recogernos. Al terminar la cena mi amiga lamentó que nuestros caminos tuviesen que separse por motivos también ajenos a este comentario pero me hizo prometerla que volvería a llevarla de paseo en &lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt;. &lt;br /&gt;Hace poco otra amiga volvió a Madrid después de una prolongada estancia en el extranjero. Teníamos tantas cosas que contarnos que quedamos para tomar unas tapas en &lt;a href="http://www.guiadelocio.com/superespeciales/mostrarespecial.cfm?id_super=11617&amp;plantilla=16767"&gt;Lavapiés&lt;/a&gt;. &lt;em&gt;"Me he comprado una moto", &lt;/em&gt;le digo, &lt;em&gt;"no sé si quieres ir en ella o te da miedo y prefieres ir en coche"&lt;/em&gt; (Vivimos en una &lt;a href="http://www.rivas-vaciamadrid.org/front/esp/asp/default.asp"&gt;pequeña ciudad &lt;/a&gt;del extrarradio). &lt;em&gt;"¡Una moto! ¡Qué guay! ¿no? vale, sí, vamos en moto".&amp;nbsp; &lt;/em&gt;Llego al punto de encuentro antes que ella y la espero con la cazadora puesta y el casco y los guantes sobre el asiento. La verdad es que me veía yo a mí mismo como el protagonista de un anuncio de colonias baratas o cualquier otro producto masculino de alto consumo. Cuando nos ve, casi antes del saludo, exclama: "&lt;em&gt;¡qué bonita! y tú... ¡qué guapo! ¡con esa cazadora de motero...!"&lt;/em&gt;. Intento mantener el tipo y la saludo con un abrazo, un beso y un halago de vuelta: &lt;em&gt;"tú también estás muy guapa, te favorece mucho ese corte de pelo". &lt;/em&gt;Intento desviar la conversación hacia su estancia fuera, los planes para esa noche, sus planes de futuro inmediato y cosas así pero ella sigue atenta a la moto, a los guantes (que los tengo rotos, por cierto), al casco, en fin, a asuntos motorizados. Cuando por fin consigo abstraerla del universo dos ruedas, le ofrezco el casco y... es el momento de volver a ver la foto de arriba. Sí, así es, ella también se colocó el casco "a su manera". Cada vez me costaba más contener la risa pero le tengo mucho cariño y mucho respeto a esta chica así que procedí como la vez anterior: yo mismo le ayudé a quitárselo, ponérselo bien y abrochárselo.&lt;br /&gt;Nos dirigimos a la capital y compruebo que, si ha subido alguna vez a una moto, ha sido en su vida anterior. Sin embargo no es de las peores compañías que he llevado; quiero decir que sabe adaptarse a mis movimientos y la estabilidad de &lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt; no corre peligro. Me sorprende (y lamento profundamente) que, a pesar de ser &lt;em&gt;paquete inexperto&lt;/em&gt; no se aferre a mí como si le fuese en ello la vida, sino que mantiene una distancia más que prudencial. &lt;br /&gt;Percibo su miedo y reduzco la velocidad en lo posible. Cuando llegamos a nuestro destino, se baja del asiento totalmente aliviada por permanecer entera y, con el hilo de voz que le queda exclama: &lt;em&gt;"¡qué chulo, cómo mola venir a Madrid en moto, es la primera vez que consigo aparcar en la calle Argumosa!". &lt;/em&gt;Sonrío ante su mentirijilla y le ayudo a quitarse el casco.&lt;br /&gt;Al rato, aparecieron los amigos con los que habíamos quedado. Después de los besos, su amiga la mira fijamente a la cabeza, se aleja, se acerca, vuelve a alejarse y le pregunta &lt;em&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;p&gt;&lt;em&gt;-"Pero... ¿qué te has hecho en el pelo? ¿te has cambiado el peinado? lo tienes así como... las puntas como... hacia afuera y... por arriba, como&amp;nbsp;plano..."&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;-"Ejem... esto... es que hemos venido en moto. Eso va a ser del casco&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7548632-109032539025356415?l=mivespa.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://mivespa.blogspot.com/feeds/109032539025356415/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7548632&amp;postID=109032539025356415&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7548632/posts/default/109032539025356415'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7548632/posts/default/109032539025356415'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://mivespa.blogspot.com/2004/07/el-paquete-2.html' title='El Paquete, 2ª'/><author><name>Fernando</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://photos1.blogger.com/blogger/8114/211/1600/2003-08-AutorretratoW.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7548632.post-109022199154885541</id><published>2004-07-19T08:58:00.000+02:00</published><updated>2006-10-12T23:53:23.363+02:00</updated><title type='text'>Viernes</title><content type='html'>Madrid. Viernes. 16 de julio (felicidades, Carmen). Tres de la tarde. Cuarenta grados.&amp;nbsp;Todos los madrileños han decidido tomar el coche y echarse a la carretera. Y digo yo que vaya aficiones más raras, con lo bien que se está en el trabajo, con tu aire acondicionado, con tu musiquita, bebida fresca, buenas compañías... o en tu piscina, con las chicas en biquini tostándose al sol, con la Encarni chillando a Alexis Jesús que se tome el &lt;em&gt;guyur de frangüesa&lt;/em&gt;, con el aroma a &lt;em&gt;hierba&lt;/em&gt; que desprenden los &lt;em&gt;pelo pincho&lt;/em&gt; tatuados, con&amp;nbsp;los aparatos de radio&amp;nbsp;escupiendo a todo volúmen &lt;a href="http://www.cadena40.es/"&gt;los cuarenta principales&lt;/a&gt;... Pues no, todos a la carretera. &lt;br /&gt;Y yo, que podría haberme quedado en el trabajo o haberme largado a la piscina, resulta que tengo que ir a la otra punta de la ciudad a hacer un &lt;em&gt;mandao&lt;/em&gt;. ¡¡¡Horror!!! Suerte que tengo &lt;strong&gt;Mi Vespa&lt;/strong&gt;. &lt;img style="WIDTH: 193px" height="249" alt="este laberinto es Madrid" hspace="8" src="http://chubasco.fis.ucm.es/~fi/zoom_m30.jpg" width="150" align="right" vspace="8" /&gt; &lt;br /&gt;Me calzo el casco y los guantes, decido olvidar la cazadora en el bauleto y pongo rumbo al norte. Después de &lt;a href="http://mivespa.blogspot.com/2004/07/piques.html"&gt;la excursión por La Castellana del día anterior&lt;/a&gt;; opto por tomar la vía de circunvalación. Los primeros kilómetros discurren sin mayor problema pero a medida que avanzo descubro que el asfalto ha sido tomado por los vehículos de cuatro ruedas y que apenas queda libre una pequeña porción de materia gris. Es el momento de tomar el arcén. Una duda me asalta: ¿Es esto legal? O sea, si me ve un &lt;em&gt;munipa, &lt;/em&gt;¿me va a denunciar? Lo sé, lo sé, se supone que lo estudié cuando me saqué el carnet pero... ¿tú te acuerdas? Con la duda a cuestas sigo adelante y descubro varias cosas: que el arcén de la &lt;a href="http://callejero.paginasamarillas.es/popup_camara.asp?indice=31&amp;amp;procedencia=7"&gt;M-30&lt;/a&gt; está hecho una mierda, que los conductores de coches no utilizan los espejos retrovisores y que casi nadie lleva su vehículo puesto a punto o todos los coches deciden estropearse a la vez, porque, cada dos kilómetros, aproximadamente, me encontré un coche parado en el arcén, con todas las puertas abiertas de par en par, con sus triángulos reglamentarios y homologados colocados a unos 
